Sexualidad en el Tercer Trimestre del Embarazo: Experiencias de Madres Primíparas

La sexualidad es una constante en la vida del ser humano desde que nace, influida por factores educacionales, culturales, sociales y biológicos. La conducta sexual depende de cómo nos sentimos y del concepto de atractivos y deseables.

Diferentes posiciones sexuales que pueden ser cómodas durante el embarazo.

El concepto de salud sexual y reproductiva ha variado en el tiempo, al igual que su definición. La World Association for Sexology y la Organización Mundial de la Salud comparten el concepto de salud sexual y lo definen como un estado de bienestar físico, emocional, mental y social relacionado con la sexualidad; no es meramente la ausencia de enfermedad, disfunción o malestar.

La expresión sexual como necesidad básica está presente en todas las etapas vitales de la persona, pero en cada una sus manifestaciones serán específicas y diferenciadas. La sexualidad ha sido frecuentemente ignorada en el diálogo entre la embarazada y su obstetra, o se le han impuesto arbitrarios períodos de abstinencia. La confusión y la ansiedad que generan en la embarazada estas recomendaciones pueden llevar a limitar en forma extrema los contactos sexuales con su pareja o a no tenerlos y a generar sentimientos de culpa.

Durante el embarazo se producen cambios biológicos y hormonales que se ven directamente afectados por la psique de la gestante. La falta de conocimiento, los mitos y los antecedentes personales hacen que se vea disminuido el deseo sexual. Los tabúes, los prejuicios, la desinformación y muchas veces el desconocimiento alrededor de este tema que tanta atención precisa han llevado a que se le investigue poco o se trate de forma equivocada.

La educación perinatal promueve la salud materna e infantil durante el embarazo. Por esto, la manera en la que los profesionales de la salud en el área perinatal conciben la relación entre el embarazo y el sexo es un objeto de investigación psicosocial plausible.

Por lo tanto, el objetivo es explorar las vivencias y experiencias sobre las relaciones sexuales en el tercer trimestre de gestación en primíparas.

Metodología

Se realizó un estudio cualitativo fenomenológico descriptivo durante el año 2016 a mujeres embarazadas durante el tercer trimestre de gestación del área de salud de Cáceres. En el estudio se incluyeron 15 gestantes en el tercer trimestre de gestación, incluidas en el programa de educación maternal, primíparas y dispuestas a narrar su experiencia sexual en dicho periodo. Se excluyeron a las gestantes que ya tenían hijos.

La selección de las participantes se llevó a cabo entre las embarazadas que estaban recibiendo educación maternal y eran primíparas. El muestreo fue teórico, buscando buenas informantes para lograr la máxima variabilidad discursiva y sacar a la luz las propiedades significativas del fenómeno estudiado. La recogida de datos se realizó mediante entrevistas en profundidad grabadas en audio y transcritas posteriormente, para su lectura en profundidad y comprensiva.

La duración de las entrevistas osciló entre los 15 y 25 minutos, se llevaron a cabo en el lugar acordado por las gestantes, garantizando un ambiente seguro y tranquilo, salvaguardando siempre su confidencialidad. También se recogieron en un breve cuestionario datos de filiación, antecedentes personales, antecedentes obstétricos y datos sobre el embarazo actual.

En total se hicieron 15 entrevistas hasta conseguir la saturación de los datos, es decir, cuando las participantes no aportaban información nueva y relevante sobre el fenómeno que estábamos estudiando. Estas entrevistas se llevaron a cabo por la misma investigadora, con experiencia en investigación cualitativa y la herramienta de la entrevista en profundidad.

El análisis de los datos se realizó siguiendo la propuesta de Giorgi, según la cual se siguen 5 etapas en el procesamiento de los datos: 1) recolección; 2) lectura, previa transcripción literal de las entrevistas; 3) descomposición, con el fin de identificar las unidades de significado relevantes; 4) organización y enumeración mediante un proceso de codificación; y 5) síntesis y resumen de los datos para difundir los resultados.

El proceso de codificación se estableció identificando las narraciones de las participantes que contestaban a los objetivos del estudio, estos verbatims (la reproducción exacta de lo que expresaban las participantes) se etiquetaban y se identificaban como unidades de significado, que se agrupaban para identificar los temas, que se decidieron por consenso de todos los investigadores participantes en el análisis de los datos.

Se han seguido las recomendaciones COREQ que garantizan la calidad del estudio. Además, se verificó con las participantes el contenido de su entrevista, para confirmar su punto de vista.

Consideraciones éticas

El proyecto de investigación fue aprobado por el Comité Ético de Investigación Clínica de Cáceres, al reunir los requisitos sobre los aspectos éticos requeridos en la legislación. Todas las participantes firmaron el consentimiento informado. Las gestantes manifestaron su deseo de participación en el estudio, pudiendo en cualquier instante abandonar el estudio o no contestar a las preguntas del cuestionario, el cual era de carácter voluntario y anónimo. Se garantizó la confidencialidad durante todo el estudio, con la codificación y anonimización de los datos obtenidos y mediante la custodia de los datos (grabaciones y transcripciones) por parte del equipo investigador.

Resultados

Las características principales de las gestantes, como son los antecedentes personales, antecedentes obstétricos y datos sobre el embarazo actual se muestran en la tabla 2. En la tabla 3 se muestran los cambios en la vida sexual de las gestantes y el nivel de satisfacción con las relaciones sexuales. De las 15 participantes 6 no practican coito vaginal, la mayoría ha realizado modificaciones posturales o sustituye el coito por el sexo oral. La libido se mantiene igual en 3 gestantes y ha disminuido en 7. La autoestima de las gestantes es la misma que previamente en 7 casos y más elevada en 3.

Tras el análisis pormenorizado de los datos se identificaron los siguientes temas:

Temor a hacer daño; primum non nocere

Casi todas las embarazadas participantes refieren temor y miedo a la hora de realizar prácticas sexuales durante la gestación. Estas reacciones de miedo están mediadas por los antecedentes personales y obstétricos de cada gestante, que influyen de forma evidente en sus relaciones sexuales. Además, el nivel académico y cultural no disminuye este temor, y en algunos casos consolida esta idea de poder sufrir problemas potenciales, por lo que la práctica sexual se reduce por miedo a tener algún susto.

Este temor aumenta y es más acusado en las participantes cuyo embarazo fue por fecundación in vitro, que incluso refieren no realizar el coito previo al momento de la concepción.

Los temores están relacionados con la aparición de contracciones, sufrir un parto prematuro o provocar algún daño al feto; todo esto influenciado por la historia obstétrico-ginecológica: modo de concepción (natural o asistido), abortos previos, fertilidad de la pareja, etc.

Explorando nuevas rutas: buscando alternativas

La mayoría de las gestantes participantes practican sexo, aunque según sus narraciones afirman que las formas de expresión sexual se ven modificadas, principalmente respecto a la postura. En algunos casos prevalecen los prolegómenos u otras formas de sexo que el coito. El temor, en ocasiones, empuja a explorar estas nuevas rutas de placer.

Las posturas sexuales se modifican en relación con el bienestar de la mujer debido a los cambios físicos que experimenta. Esto es debido a la distorsión de su imagen corporal, a la reducción de su movilidad.

La mujer durante su embarazo se centra en la salud y bienestar del bebé, dejando al margen su propia satisfacción sexual; prima el rol de «madre» pasando a un segundo plano el rol de «pareja». La pareja desempeña un papel secundario en la iniciativa sexual.

Hay que superar los tabúes para disfrutar de las relaciones sexuales durante el embarazo.

«El tabú del sexo durante el embarazo»: falta de información

La sexualidad es un tema tabú, muchas de las participantes afirman no tener ningún tipo de información respecto a la sexualidad durante el embarazo. En los discursos de las mujeres aparecieron sus maneras de pensar, comprender y valorar aspectos de la sexualidad durante el embarazo. En ellos se integraron los saberes, costumbres y actitudes de sus grupos socioculturales y académicos de origen.

En otros casos, como en otros ámbitos de su vida diaria, refieren haberse informado por Internet.

“No tengo deseos sexual durante el embarazo”

¿Desde que estás embarazada, tu deseo sexual está bajo mínimos? O, por el contrario, ¿tus relaciones sexuales son pletóricas como nunca? Te explicamos cómo cambia la libido en los tres trimestres del embarazo. La libido en el embarazo es una cuestión que preocupa a muchas futuras mamás, que, a pesar de estar viviendo un embarazo plácido, pueden notar una falta de deseo importante, debido, en parte, a los cambios hormonales propios de la gestación y, en parte, a los miedos, prejuicios o falsas creencias que puedan albergar.

Pero, ¿es normal que la libido decaiga durante el embarazo? ¿Se puede hacer algo para aumentarla? O, por el contrario, ¿puede acentuarse el deseo, la calidad de las relaciones e, incluso, la intensidad de los orgasmos cuando estás esperando un bebé? La respuesta, con toda probabilidad, es sí a todo. Una libido diferente en cada trimestre de embarazo.

Es importante señalar que la futura mamá, como mujer que es, puede sufrir oscilaciones significativas del deseo sexual a lo largo del embarazo, en función de sus condiciones físicas y psicológicas.

Es importante señalar que la futura mamá, como mujer que es, puede sufrir oscilaciones significativas del deseo sexual a lo largo del embarazo, en función de sus condiciones físicas y psicológicas. En el primer trimestre de embarazo, la falta de libido se suele deber a la “tormenta hormonal” que vive la embarazada en su organismo. Su cuerpo se está preparando a marchas forzadas para alojar a un invitado de lujo: el futuro bebé.

Segundo trimestre: ¡más placer que nunca!

Si el primer trimestre es de asentamiento y aceptación del propio embarazo, el segundo trimestre es, sin duda, el mejor para subir la libido. También favorece que la mujer esté más sensible y receptiva al placer.

Tercer trimestre: el peso y el volumen se dejan notar

Estás llegando a la recta final, y el volumen y el peso de tu tripa se dejan notar. Además, la altura del útero es tal, que tus órganos internos se han desplazado hacia arriba, como el estómago y los pulmones, que quedan más presionados. Nuevamente, tu pareja y tú debéis permitiros esta disminución del deseo y probar, si os apetece, alternativas a las relaciones sexuales convencionales, como las caricias, la masturbación mutua, o bien el sexo oral.

No todo se debe a las hormonas y a los cambios fisiológicos de la embarazada.

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