Cada 23 de abril, Cataluña se viste de fiesta para celebrar Sant Jordi. Esta fecha señalada en el calendario cultural catalán es una de las más esperadas del año. ¿Y todo tiene que ver con una leyenda de origen medieval, lo sabías? La tradición de Sant Jordi tiene su origen hace unos cuantos siglos, como poco.
La leyenda de Sant Jordi nos cuenta cómo un caballero salvó a una princesa de ser devorada por un dragón. Este acto heroico de amor adquirió popularidad hasta convertirse en una gran celebración en Catalunya. Si bien ya te hemos hecho un poco de spoiler, ahora vamos con los detalles.
Los Componentes Clave de la Leyenda
Antes que nada, tenemos que identificar los tres componentes principales en esta leyenda: caballero, princesa y dragón. Sant Jordi refleja la justicia, la valentía y el amor.
El Dragón de Montblanc
Cuenta la leyenda, que cerca de la Vila de Montblanc había un gran dragón que tenía a todos los habitantes del pueblo atemorizados. Según la leyenda de Sant Jordi, la villa de Montblanc estaba siendo aterrorizada por un colosal dragón. La bestia se había instalado a las afueras del pueblo, infectando el aire y el agua con su aliento apestoso y causando estragos entre el ganado.
Al principio se quedó en las afueras del pueblo, pero cuando comenzó a acercarse a las murallas, los vecinos tuvieron que alimentarlo para que no se internara más y se comiera a las personas. Primero le dieron ovejas, luego vacas y así hasta que el malvado dragón se comió todos los animales que había en el pueblo. Empezaron dándole de comer ovejas; cuando éstas se acabaron, siguieron con los bueyes y luego con los caballos.
Lamentablemente, llegó el día en que se quedaron sin más alimentos y, para evitar que entrase el dragón en el pueblo, decidieron que iban a sacrificar cada día a un habitante mediante un sorteo, incluyendo a la familia real. Los habitantes de Montblanc no sabían cómo pararlo y finalmente decidieron que tendrían que ir sacrificándose uno a uno.
Cada día una mano inocente sacaba un papel y el que salía era entregado al dragón para que se lo comiera y llegó el día en que fue el turno de la princesa. Y una tarde la escogida para ser entregada al dragón fue la princesa Cleodolinda. Ante el problema de la devastación del poblado por el Dragón, el pueblo decide que cada día escogerán al azar a una persona del pueblo para entregársela al Dragón y que se la coma.
Cuenta la leyenda que el Rey lloró y suplicó a sus súbditos por la vida de su hija, pero de nada le sirvió, ya que no era el único padre desconsolado. Cuentan otros que el Rey entregó a su hija al dragón con valentía y entereza. Pese a las súplicas de su padre, la princesa estaba decidida a entregarse a su destino.
La Llegada de Sant Jordi
Sin embargo, algo sorprendente sucedió. Cuando el dragón se disponía a comerse de un bocado a la princesa, apareció un caballero con una lanza y un escudo dorado cabalgando sobre un bello corcel blanco. Justo cuando iba a ser devorada, apareció un caballero montado a caballo: Sant Jordi.
Se trataba de Sant Jordi, un noble caballero que pasaba por los alrededores y que, guiado por la algarabía, llegó hasta las inmediaciones del pueblo. Rápidamente comprendió lo que estaba sucediendo y se dispuso a salvar a la princesa de las garras de aquella enorme bestia. Cuando el dragón se acercó a coger a la princesa llegó un valiente caballero a lomos de un precioso caballo y empuñando su espada logró clavarla en el corazón del dragón acabando con su vida.
Cuando el terrible dragón avanzaba hacia la princesa y ya todo parecía perdido, surgió entre la bruma un apuesto caballero de reluciente armadura, sobre un caballo blanco que arremetió contra la bestia. Sin pensarlo dos veces, Sant Jordi alzó su larga lanza y, con un solo golpe, la clavó en el centro del pecho del dragón, hiriéndolo de muerte.
La dama tomó el otro extremo del cinturón y, para pasmo de los pobladores de Montblanc, condujo al dragón como a un perrito hasta la puerta de la ciudad. Dicen unos que el dragón se fundió y fue absorbido por la tierra. Cuentan otros que un gran charco de sangre se formó a los pies del caballero.
El Rosal de Rosas Rojas
Inmediatamente comenzó a brotar la sangre del corazón del dragón y para sorpresa de todos, en ese lugar surgió un rosal con unas preciosas flores. De la sangre del dragón vencido nació un rosal de rosas rojas. El caballero recogió a la princesa y le dio una hermosa rosa.
El caballero Sant Jordi cogió una de esas espléndidas rosas y se la regaló a la princesa como prueba de su amor. Sant Jordi se llamaba el caballero. Todo el pueblo estaba muy contento pues había conseguido matar al dragón, incluso el rey estaba tan contento de que hubiera salvado a su hija que le ofreció su mano.
La Celebración de Sant Jordi Hoy
Como habíamos dicho, el 23 de abril se conmemora Sant Jordi regalando los dos elementos que destaca la leyenda. Es por esto que en Catalunya este día es igual o más importante que San Valentín, ya que el acto heroico del caballero lo llevó a convertirse también en el patrón de los enamorados. En respuesta, nuestra princesa le escribió un poema a su salvador agradeciéndole por el acto y manifestándole su amor.
Por eso, el día de Sant Jordi los hombres le regalan una rosa a la persona amada y las mujeres le dan un libro a su pareja. Aunque hoy en día cualquiera puede regalar una flor y un libro a quien quiera. Cada 23 de abril, las calles de Cataluña se llenan de flores, libros y amor.
Si bien se sigue conservando la tradición de regalar una rosa roja a esa persona amada, ahora no es algo reservado para los hombres. Es muy habitual que sean ellas quienes les regalen flores y ellos libros, o las dos cosas. Y es muy común también tener el detalle de regalar una flor por Sant Jordi a cualquier persona que sea importante en nuestras vidas: madres, hermanos, amigos, hijas.
Además, cabe la maravillosa coincidencia que también es el Día del Libro. Éste es su origen: el 23 de abril es también el Día Internacional del Libro, coincidiendo con la muerte de grandes figuras de las letras. Por ello no faltan las actividades, recitales y firmas que convierten a la literatura en la gran protagonista del día.
Pero sigue siendo un elemento festivo y literario muy importante en la cultura catalana y es muy habitual que se explique en los colegios para que los niños entiendan por qué el 23 de abril las calles se llenan de paradas de libros y flores. De hecho, no es extraño dar con un cuento de Sant Jordi donde la protagonista sea la princesa y se salve ella misma del dragón o donde el dragón ni siquiera sea una bestia terrible, sino un animal con un problema al que se intenta ayudar...
Hoy día no faltan los cuentos de Sant Jordi para pequeños lectores que nos presentan una leyenda perfectamente adaptada al siglo XXI, que educan en valores como el ecologismo y hasta convierten a los dragones en los protagonistas de la historia. Solo hace falta echar un vistazo a las librerías, cosa que pensamos hacer cierto 23 de abril con especial pasión.
Y es que el Día de Sant Jordi es una jornada para celebrar: es el Día Internacional del Libro y las calles de Cataluña se llenan de rosas (y libros). No faltan las celebraciones tampoco en Aragón, donde festejan a su patrón San Jorge.
La leyenda de Sant Jordi transforma Barcelona y el resto de ciudades de Catalunya en vibrantes, llenas de puestos de rosas y libros, y diversas actividades culturales como sardanas, exposiciones y concursos.
La festividad de Sant Jordi es un día que se celebra con mucho entusiasmo y alegría en Catalunya. El 23 de abril las calles de ciudades y pueblos se abarrotan de gente y de puestos de venta de libros y rosas. Se trata de celebrar la festividad del patrón de Catalunya y de recordar esta tradición basada en el amor y la cultura.
Sant Jordi es considerado el patrón de los enamorados en Cataluña, un héroe protector que, según cuenta la leyenda, venció al dragón y salvó a la princesa, convirtiéndose así en un símbolo del amor y de la victoria del bien sobre el mal. Es habitual que ese día se regalen rosas y libros a las personas que se quieren. La festividad de Sant Jordi, tradición en Cataluña, en otros lugares de España y a nivel mundial, nos llena de vida en Puzzlemanía. Es un día para regalar, amar y fomentar la cultura.
Si quieres preparar y disfrutar con tus peques de este día y contar la Leyenda en familia, aquí te dejamos un descargable fantástico para los peques. Pueden pintarlo o simplemente recortarlo y juntos contar la maravillosa leyenda de Sant Jordi. Disfruta de uno de los días más bonitos de Catalunya y paseo entre los puestecitos de flores y las librerías.
Si vas a verla fíjate bien, porque toda la fachada de la Casa Batllo cuenta una historia, la historia de Sant Jordi.
¿Cuál es el verdadero origen de la leyenda de Sant Jordi?
Pues bien, la persona que recopiló esta historia es el folklorista Joan Amades, quien en los años cincuenta del siglo pasado se dedicó a recorrer a pie o a burro las poblaciones catalanas, escuchando todas las tradiciones, narraciones y rituales de sus habitantes. El resultado fue una compilación publicada en cinco volúmenes, el llamado Costumario catalán, que se ha convertido en el referente más importante del folklore en Catalunya.
Otra cosa que pervive hasta el día de hoy es Montblanc como villa medieval, una de las mejor conservadas de toda Catalunya. De hecho son muy habituales las excursiones guiadas para descubrir todo su patrimonio e historia.
Una fecha especialmente indicada para visitar Montblanc es precisamente el 23 de abril, Sant Jordi. Algo que puede que te llame también la atención es... Es cierto que se mencionan en la leyenda y que desde entonces ha sido tradición regalar a la mujer amada una rosa roja por Sant Jordi. Pero hay una huella histórica que debemos señalar si hablamos de la tradición de regalar rosas.
Se trata de la Feria de las rosas que se afincó en Barcelona en el siglo XV: todas las mujeres que asistían a la misa en la capilla de Sant Jordi el 23 de abril recibían una rosa roja. Y pocas eran las personas que se querían quedar sin ella. Además era costumbre hacerlo junto a una espiga de trigo y una señera, simbolizando la fertilidad de la mujer.
