Leches Hidrolizadas para Lactantes: Beneficios y Riesgos

Ser padre o madre es una aventura maravillosa llena de retos y aprendizajes. Uno de los más importantes, sin duda, es la alimentación de tu bebé. La leche materna es, por supuesto, la mejor opción para los recién nacidos, pero no siempre es posible o se puede mantener de forma exclusiva. En esos casos, la leche para bebés de fórmula se convierte en un aliado fundamental para cubrir las necesidades nutricionales de tu peque.

Elegir la leche de fórmula adecuada puede parecer una tarea difícil con tantas marcas y opciones disponibles en el mercado. No te preocupes, ¡en este post te guiaremos paso a paso para que tomes la mejor decisión para tu bebé!

Cómo Elegir una Leche de Fórmula Adecuada para Bebés

Elegir la leche de fórmula adecuada para tu bebé es esencial para su desarrollo y bienestar. Aquí te damos algunos consejos clave.

  1. Edad

    Lo primero que debes tener en cuenta es la edad de tu bebé. Las leches de fórmula se clasifican por etapas en función de las necesidades nutricionales específicas de cada rango de edad:

    • Primera etapa (0-6 meses): estas fórmulas imitan la composición de la leche materna y son adecuadas para bebés desde el nacimiento hasta los 6 meses.
    • Segunda etapa (6-12 meses): contienen más proteínas y hierro para cubrir las necesidades de crecimiento del bebé en esta etapa.
    • Tercera etapa (12 meses en adelante): se adaptan a la alimentación complementaria del bebé y pueden incluir prebióticos y probióticos para favorecer su salud digestiva.
  2. Tipo de leche

    Existen diferentes tipos de leche de fórmula según la fuente de proteína:

    • Leche de vaca: la opción más común y económica.
    • Leche de cabra: puede ser una alternativa si tu bebé tiene intolerancia a la lactosa de la leche de vaca.
    • Leche de soja: adecuada para bebés veganos o con alergia a la proteína de la leche de vaca.
    • Leche de fórmula hidrolizada: recomendada para bebés con problemas digestivos o alergias alimentarias.
  3. Ingredientes

    Revisa la lista de ingredientes de la leche de fórmula. Elige una que no contenga azúcares añadidos ni ingredientes artificiales. Busca fórmulas enriquecidas con DHA, ARA, hierro y otros nutrientes esenciales para el desarrollo de tu bebé.

  4. Consultar con el pediatra

    Es fundamental que consultes con tu pediatra para que te recomiende la leche de fórmula más adecuada para tu bebé, teniendo en cuenta sus necesidades específicas y su historial médico.

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Tipos de Leche de Fórmula

Existen diferentes tipos de leches para bebés de fórmula, cada una diseñada para satisfacer las necesidades específicas de los bebés:

  • Fórmula de inicio: ideal para recién nacidos hasta los 6 meses. Está diseñada para proporcionar todos los nutrientes que un bebé necesita en sus primeros meses de vida.
  • Fórmula de continuación: un tipo de leche para bebes recién nacidos. Contiene más hierro y nutrientes esenciales que el bebé necesita a medida que crece.
  • Fórmula especial: para bebés con necesidades específicas, como alergias, intolerancias o problemas digestivos.

Tipos de leche de fórmula según la etapa del bebé.

Beneficios de Elegir la Fórmula Adecuada

Elegir la fórmula adecuada puede tener muchos beneficios para tu bebé, incluyendo un mejor crecimiento, desarrollo y bienestar general. Una buena fórmula proporciona todos los nutrientes esenciales que tu bebé necesita para crecer sano y fuerte.

  • Crecimiento óptimo: las fórmulas adecuadas contienen una mezcla equilibrada de proteínas, grasas y carbohidratos que son esenciales para el crecimiento y desarrollo físico de tu bebé.
  • Desarrollo cerebral: enriquecidas con DHA y ARA, ácidos grasos omega-3 y omega-6, apoyan el desarrollo cerebral y visual del bebé.
  • Sistema inmunológico fuerte: muchas fórmulas incluyen prebióticos y probióticos que ayudan a desarrollar un sistema inmunológico fuerte y saludable.
  • Fácil digestión: algunas leches para bebés están diseñadas para ser fáciles de digerir, lo que reduce el riesgo de cólicos y otros problemas digestivos.
  • Comodidad y tranquilidad: saber que estás proporcionando la nutrición adecuada a tu bebé te da paz mental y te permite disfrutar más de tu tiempo con tu pequeño.

Intolerancia a la Lactosa (IL)

Es no poder digerir bien la lactosa por haber poca o ninguna lactasa. Si no es bien digerida, llega a tramos intestinales más bajos. Allí, las bacterias del intestino la fermentan y se produce glucosa, ácidos y gases. Esta es la causa en gran parte de los síntomas. La IL puede presentarse tanto con lactancia materna como con otras leches (de otros mamíferos), pues todas ellas tienen lactosa.

Diferencias entre la intolerancia a la lactosa y la alergia a la proteína de vaca.

Tipos de Intolerancia a la Lactosa

Sí. Hay tres grupos:

  • IL Congénita (muy rara). Nunca se produce lactasa. Síntomas graves desde la primera vez que se toma leche.
  • IL Primaria tardía o racial (muy común desde los 3 años, muy rara en el lactante). La actividad de la lactasa es alta en la lactancia, pero baja de forma natural a partir del destete. Está programado en los genes. Su prevalencia varía en función de la raza y los grupos étnicos. Tiempo después podrá dar síntomas si se toma suficiente lactosa.
  • IL Secundaria (frecuente). Ocurre tras cualquier daño de la pared del intestino donde está la lactasa. Suele ser transitoria, hasta que se resuelve la lesión. Depende de la enfermedad que causa dicho daño (diarreas, celiaquía, alergia a otros alimentos, parásitos, enfermedades inflamatorias…). Suele darse en niños pequeños, en los que estas lesiones son más comunes. En ellos se podrán usar las leches de las que se habla en este tema.

Síntomas de la IL

Va a depender de la edad, la cantidad de lactosa y durante cuánto tiempo se tome, y del grado de lesión y nivel de lactasa de cada persona. Se relacionan en el tiempo con la toma de lactosa. En general, aparecen entre unas decenas de minutos y unas pocas horas después. Son solo síntomas digestivos. Para nuestro caso, en lactantes suelen ser: diarrea acuosa, vómitos, rojez alrededor del ano, malestar, distensión abdominal y ruidos en la tripa. Otros más típicos de alergia, sobre todo respiratorios y cutáneos, no se presentan en la intolerancia a la lactosa.

Diagnóstico de la IL Secundaria

Se sospecha cuando aparecen o persisten síntomas digestivos en relación con las tomas de leche con lactosa, en un niño con algunas de las causas citadas que pueden producir daño en el intestino.

El diagnóstico se puede confirmar, si se cree necesario por el médico, con pruebas como:

  • Test de acidez o de cuerpos reductores en las heces
  • Test de sobrecarga oral de lactosa y del aliento (o test de hidrógeno espirado)

Tratamiento de la IL

Es una dieta sin lactosa o baja en lactosa. Se debe seguir hasta que se resuelva el problema de base. Una vez resuelto, la reintroducción ha de ser progresiva.

Lo más simple es retirar la leche y sus derivados. Pero esto es difícil de hacer en lactantes. En ellos, la leche es una parte básica de su alimentación. Para esto hay leches (fórmulas) específicas sin lactosa para lactantes. Salvo el cambio de la lactosa por otros azúcares, el resto de su composición y su forma de preparación son iguales al resto de leches para lactantes de las que proceden. No se deben confundir con otras fórmulas especiales, como las hidrolizadas. Algunas de estas tampoco tendrán lactosa, pero se usan para otros fines.

En este tramo de edad no se deben usar las leches de vaca sin lactosa o bajas en lactosa, líquidas, de venta en supermercados. No están hechas para las necesidades del lactante.

Como la intolerancia a la lactosa suele ser parcial e individual, puede que el niño tolere cierta cantidad de lácteos. Sobre todo, los que por su fabricación han hecho que la lactosa se haya hidrolizado: yogur, queso, leche fermentada…

El uso de suplementos de lactasa en gotas, que se añaden a las leches con lactosa habituales en el lactante, es otra opción, aunque menos habitual.

Es más difícil retirar la lactosa "oculta" presente en alimentos procesados (embutidos, fiambres, purés, sopas, cremas, pasteles, bollos, galletas…) y medicamentos. En estos se usa mucho por sus propiedades y bajo precio. Pese a ello, la cantidad de lactosa suele ser baja. Y no da síntomas en la mayor parte de casos.

Importancia de la Retirada de Lactosa

La lactosa y la leche en general son muy importantes en la dieta. Su retirada o el uso de leches sin lactosa deben hacerse solo por recomendación del médico. Una dieta sin lactosa priva al niño de los beneficios nutricionales de su ingesta, pero no produce otras consecuencias nocivas ni resulta imprescindible.

Manifestaciones de la alergia a la proteína de la leche de vaca en bebés.

Intolerancia a la Lactosa y Alergia a las Proteínas de la Leche de Vaca (APLV)

Son dos trastornos diferentes. Pero a menudo se confunden. La segunda la causa una respuesta exagerada de las defensas del paciente a las proteínas de la leche de vaca. Afecta sobre todo a menores de tres años.

La alergia a las proteínas de la leche de vaca o APLV se ha duplicado en los últimos diez años (las causas son múltiples y, según los especialistas, la lista es todavía bastante confusa). Representa el 13% de las alergias alimentarias infantiles y afecta a cerca de un 3% de los lactantes de menos de dos años. En más del 80% de los casos, este tipo de alergia desaparece hacia la edad de uno o dos años, cuando se impone un régimen de exclusión total. Para el 20% de los niños afectados, la alergia será definitiva.

Reconocer la Alergia a la Leche de Vaca en Bebés

Para confirmar las sospechas del médico o pediatra, es necesario que un especialista le haga al niño un completo análisis de alergia. Un padre o hermano puede ser alérgico a la leche de vaca y que el niño no lo sea.

El diagnóstico ya está confirmado: el niño padece alergia a las proteínas de la leche de vaca (APLV). Ahora te preguntarás cómo podrás alimentarse de manera correcta. En primer lugar, su leche infantil será un hidrolizado de proteínas, substituto para la leche que tomaría el bebé (y que no tiene nada que ver con la leche hipoalergénica). Esta leche sin lactosa para bebés está adaptada y es igual de rica que la leche anterior de tu bebé y le ayudará a crecer igual de bien. En segundo lugar, debes aprender a descifrar las etiquetas de los alimentos de consumo corriente para localizar cualquier mínima huella de proteínas de leche de vaca. Las denominaciones más conocidas son leche en polvo, caseína, caseinato, lactoglobulina, lactalbúmina, suero de leche... (lista no completa).

¿Y la leche de soja? Lactancia contra alergia Los anticuerpos que contiene la leche materna suponen la mejor de las prevenciones contra las alergias alimentarias. En el caso de lactantes que desarrollan los síntomas con la introducción de la fórmula, se recomienda o bien utilizar una fórmula hidrolizada o bien, mantener la lactancia materna de forma exclusiva. Por el contrario, cuando la sensibilización se ha producido con LM exclusiva a través de la leche materna, será necesario que la madre siga una dieta exenta en PLV. Una vez excluidas las PLV de la dieta materna, los síntomas remiten en un tiempo variable, en función del cuadro clínico, habitualmente entorno a una semana. La reaparición de los síntomas a pesar de la dieta restrictiva materna puede ser debida a una transgresión en la dieta -en ocasiones no evidente al ingerir alimentos procesados o cocinados fuera del domicilio- o bien porque haya sensibilización a otros alimentos como la soja o el huevo. En caso de sospechar esta sensibilización, también debe sugerirse su retirada. Algunas madres pueden tener dificultades para realizar dietas demasiado restrictivas y excepcionalmente puede ser un motivo de abandono de la LM.

Desde el punto de vista de la prevención y tratamiento de la APLV en bebés con antecedentes familiares o factores de riesgo, no se recomienda restricción en la dieta materna ni durante el embarazo ni durante la lactancia con el fin de evitar la posibilidad de APLV.

Tipos de Fórmulas Artificiales

Existen 3 tipos de fórmulas artificiales: tipo 1 o de inicio, tipo 2 o de continuación y tipo 3 o de crecimiento.

  • Preparados para lactantes, de inicio o tipo 1: se recomienda hasta los 6 meses. Puede utilizarse junto con la alimentación complementaria hasta el año de vida.
  • Preparados de continuación o tipo 2: desde los 6 meses.
  • Leches de crecimiento o tipo 3: como transición de fórmula adaptada a leche de vaca. Desde los 12 meses hasta los 3 años.

La tendencia de las FA ha sido disminuir el aporte de proteínas hasta 1,8-2,5 g/100 kcal (1,2-1,7 g/100 ml). Los requerimientos de proteínas son altos en los primeros meses de vida (1,77 g/kg/día), pero van disminuyendo a partir del sexto mes (1,15 g/kg/día). Se ha demostrado que ingestas muy elevadas de proteína en los primeros meses de vida, promueven un crecimiento acelerado y un mayor IMC a partir de los 6 meses de edad, que se mantiene hasta los 6 años.

La lactosa (glucosa + galactosa) es el disacárido fundamental de la LA, siendo el contenido mínimo 4,5 g/100 kcal, excepto en las fórmulas sin lactosa.

Únicamente, algunos oligosacáridos no digeribles cumplen con los criterios para poder ser considerados como prebióticos, entre ellos: los fructooligosacáridos (FOS) y los galactooligosacáridos (GOS). Para garantizar su función en las fórmulas artificiales, los FOS se combinan con los GOS en proporción de 9:1; y la suma de ambos debe ser de 0,8-1 g/dl. Producen aumento en el número de las deposiciones y alteración de la consistencia de las mismas, por lo que resultan beneficiosos para lactantes con estreñimiento.

En 2010, el Comité de Nutrición de la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica ha publicado una revisión sistemática en la que se considera que las fórmulas lácteas suplementadas con pro y prebióticos son seguras y han demostrado ser bien toleradas por los lactantes, no producen efectos adversos a corto plazo y no alteran el crecimiento. Sin embargo, no se conocen efectos a largo plazo y la escasa calidad de los estudios metodológicos (tipo de probiótico, duración de la intervención), hacen que el Comité crea que aún hay demasiada incertidumbre. Por tanto, el Comité llegó a la conclusión de que actualmente no hay datos suficientes para recomendar el uso sistemático de fórmulas infantiles suplementadas con probióticos y/o prebióticos para el lactante sano. A pesar de ello, puntualiza que es posible que la adición de determinadas cepas bacterianas pueda ser recomendable.

La preocupación por la seguridad a largo plazo del empleo de microorganismos vivos, ha aumentado el interés por los microorganismos no viables o extractos de células microbianas, proponiendo un nuevo término “paraprobiótico”.

Dentro de los AG poliinsaturados o AG esenciales, los más importantes son: ácido linoleico (15%) y ácido alfa-linolénico (1%), ya que son precursores de AG poliinsaturados de cadena larga o LC-PUFA, tales como: ácido araquidónico o ARA (omega 6) o ácido docosahexanoico o DHA (omega 3). Los LC-PUFA (ácido araquidónico y docosahexasenoico) son precursores de las prostaglandinas, leucotrienos y tromboxanos, teniendo un papel importante en la inmunidad.

El DHA o ácido docosahexanoico presenta un impacto muy positivo en la función cognitiva y visual del lactante, por ser componente fundamental de las membranas celulares, especialmente del SNC y fotorreceptores de la retina.

El aporte de compuestos proteicos y lípidos complejos (fosfolípidos como esfingomielina y gangliósidos), son necesarios para la formación de membranas celulares del SNC y para el desarrollo del sistema inmunitario.

Queda prohibida la utilización de aceite de sésamo o de algodón en las fórmulas lácteas.

Por otro lado, la ingesta de calcio y fósforo, al igual que la de magnesio y de la vitamina D debe ser adecuada para el correcto desarrollo de los huesos. Dado que la absorción del calcio de las leches infantiles es peor, la cantidad no debe ser menor de 50 mg/100 kcal.

Fórmulas Especiales

Las fórmulas especiales deben reservarse para su uso en lactantes que presentan una patología que impide la utilización de una fórmula convencional. El estreñimiento, la regurgitación y los cólicos disminuyen el bienestar del lactante.

  • Fórmulas anti-cólicos: para facilitar la digestión del lactante, estas fórmulas contienen proteínas séricas parcialmente hidrolizadas y menor cantidad de lactosa, la cual es sustituida por dextrinomaltosa.
  • Fórmulas anti-estreñimiento: mejoran la proporción de B-palmitato, asemejándose a la leche materna. De esta forma, disminuyen la cantidad de ácidos grasos en posición alfa, los cuales al unirse al calcio dan lugar a la formación de jabones cálcicos insolubles que aumentan la consistencia de las heces. Por otro lado, estas leches aumentan la cantidad de lactosa, que es metabolizada por la flora anaerobia al llegar al colon, produciendo un efecto laxante osmótico al atraer agua al lumen intestinal. Algunas de ellas añaden probióticos que favorecen el tránsito digestivo, como el Lactobacillus reuteri o incorporan oligosacáridos con efecto prebiótico, siendo los más relevantes GOS y FOS, los cuales aumentan el volumen del bolo digestivo.
  • Fórmulas anti-regurgitación: incorporan dos tipos de espesantes, harina de algarrobo y almidones que aumentan la viscosidad de la leche. Por otro lado, aumentan la proporción de caseína frente a seroproteínas, la cual precipita en el estómago, disminuyendo las regurgitaciones y neutraliza la acidez gástrica. Además, suelen llevar menor cantidad de ácidos grasos de cadena larga para favorecer el vaciado gástrico y menor proporción de lactosa.
  • Fórmulas sin lactosa: indicadas en lactantes con intolerancia transitoria o secundaria a la lactosa o en casos de intolerancia congénita a la misma.

Fórmulas para Prematuros o con Bajo Peso al Nacer

Destinadas a prematuros o con bajo peso al nacimiento (menor de 2.500 g), en los que la lactancia materna no es posible.

  • Hidratos de carbono: entre 9,6 y 12,5 g/100 kcal. Sustitución parcial de la lactosa por polímeros de glucosa, debido a la deficiencia relativa de lactasa que presentan por menor actividad de la misma.
  • Lípidos: se recomienda entre 4,4 y 5,7 g/100 kcal. Mayor proporción de triglicéridos de cadena media (TCM) para facilitar su absorción, sin sobrepasar el 40% de la grasa administrada.
  • Proteínas: en mayor cantidad (2,8 a 4,9 g/kg/día), parte hidrolizadas. Añaden mayor cantidad de taurina.

Fórmulas Hidrolizadas

  • Fórmulas parcialmente hidrolizadas (entre 5.000-12.000 dalton): pueden utilizarse en lactantes con riesgo de atopia (con, al menos, uno de los padres o hermano con enfermedad alérgica documentada), como prevención de alergia a las proteínas de leche de vaca. Sin embargo, se debe tener precaución en su uso, ya que no se dispone de estudios a largo plazo que demuestren su eficacia.
  • Fórmulas extensamente hidrolizadas: las proteínas han sido sometidas a un alto grado de hemólisis (100% <5.000 dalton, incluso algunas fórmulas con <1.500 dalton). La fuente de dichas proteínas suele ser la caseína, las proteínas séricas o una mezcla de ambas. Están indicadas: en pacientes con alergia a las proteínas de la leche de vaca (APLV), en casos de malabsorción intestinal y en situaciones de afectación intestinal grave (síndrome de intestino corto, enteritis por radioterapia o quimioterapia, síndromes de malabsorción o diarrea grave del lactante). Además, estas fórmulas suelen estar exentas de lactosa, dada la posible atrofia de las vellosidades intestinales con disminución de la actividad de lactasa intestinal.
  • Fórmulas elementales: llevan en su composición: L-aminoácidos libres, dextrinomaltosa, e incluyen TCM. Su uso se encuentra limitado, dada la alta osmolaridad (que puede producir diarrea osmótica y deshidratación hipernatrémica), el coste elevado y el mal sabor.

Fórmulas de Soja

  • La proteína de soja es deficitaria en: metionina, lisina, prolina y carnitina.
  • Lípidos de origen vegetal. Aporte calórico similar al de las fórmulas de leche de vaca.
  • Indicaciones: intolerancia primaria o secundaria a la lactosa y galactosemia, familias vegetarianas y APLV no mediada por IgE y no sensibilizada a la proteína de soja (tras tolerancia clínica).

Preparación de la Leche de Fórmula

Las leches en polvo no son estériles. Las dos principales bacterias que se han relacionado con la contaminación de leches en polvo son: Enterobacter sakasakii, enterobacteria que puede infectar especialmente a los neonatos pretérmino, con bajo peso al nacer y a los inmunodeprimidos. Se la ha relacionado con brotes de meningitis y enteritis.

  • Limpiar y esterilizar bien todos los utensilios de preparación y alimentación del lactante.
  • Se puede utilizar agua del grifo, si es apta para el consumo humano.

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