La leche materna exclusiva es el mejor alimento que se puede ofrecer a un recién nacido o lactante durante los primeros meses de su vida. Es un alimento completo que aporta todos los nutrientes que necesita para crecer y desarrollarse. Además, tiene efectos positivos demostrados sobre su salud, ya que reduce la incidencia y/o gravedad de múltiples infecciones (gastroenteritis, infecciones de vías respiratorias, otitis, bacteriemias, meningitis e infecciones urinarias, entre otras) y protege contra el síndrome de muerte súbita, diabetes, enfermedad de Crohn, linfoma y otras enfermedades inmunológicas y alérgicas.
La lactancia materna también actúa de manera beneficiosa sobre el organismo de la madre, ya que disminuye el riesgo de hemorragia posparto, favorece la contracción uterina y reduce el riesgo de cáncer de mama y de ovario premenopáusico.
Toda madre está capacitada para dar el pecho a su hijo/a. Aunque los primeros días pueden ser difíciles tanto para la madre como para el niño, con ganas, ilusión, paciencia y buenos consejos se consigue una lactancia satisfactoria en la mayoría de los casos.
Es frecuente que la madre se haga muchas preguntas: ¿podré darle el pecho? ¿tengo suficiente leche? ¿es buena? ¿cuánto tiempo tiene que pasar entre toma y toma? ¿cómo sé que come lo suficiente? ¿por qué no se coge bien? ¿qué haré cuando tenga que volver a trabajar? Para informarte y ofrecerte la posibilidad de plantear tus dudas y compartir tus experiencias, existen numerosas asociaciones tanto a nivel internacional como a nivel provincial, e incluso local.
Consejos y Recomendaciones para Iniciar una Lactancia Materna Satisfactoria
Hay que iniciar la lactancia lo antes posible, en sala de partos o durante la primera hora de vida: es el momento en que el recién nacido está más despierto, con un reflejo o instinto de succión vigoroso, antes de sumirse en un profundo sueño. Es importante porque favorece el aprendizaje del recién nacido y porque estimula la subida de la leche.
La lactancia exclusiva con leche materna conviene mantenerse hasta el 6º mes: es beneficioso dar el pecho sea cual sea la duración de la lactancia, pero para potenciar al máximo sus efectos es importante alimentar al lactante exclusivamente con leche materna hasta los 6 meses y continuar como mínimo hasta el año de edad. A partir de los 6 meses, deberán también introducirse otros nutrientes.
Consejos Prácticos para el Inicio de la Lactancia
- Postura correcta: el niño debe tener la boca abierta unos 180°, los labios evertidos, y debe abarcar toda la areola con la boca. No es recomendable hacer la pinza con los dedos para que salga más leche, ya que en realidad sólo se logra obstruir algunos conductos. Hay que colocar al niño de modo que el pezón le quede al nivel de la nariz o del labio superior. Entonces, se aproxima el niño al pecho (no al revés). La postura convencional es aquella en la que la barriga de la madre y la del niño se tocan (pide consejo para aprender otras).
- Frecuencia y duración de las tomas: recomendamos darle de mamar a demanda. Esto significa que debes darle el pecho siempre que lo reclame. Un recién nacido no tiene horario, pero poco a poco irá cogiendo el hábito del tiempo. Para facilitar esta adaptación, es recomendable que el niño pase el mayor tiempo posible con la madre, empezando por la estancia en la clínica. Hay niños muy tranquilos (pocos) que duermen profundamente y no piden comer. En estos casos, se recomienda despertarles cada 3-4 horas para ofrecerles el pecho.
En general, la duración de las tomas es variable y viene determinada por la respuesta del recién nacido y no por el reloj. Al principio, puede que necesite más tiempo en cada pecho, y luego tenga suficiente con un periodo más breve. No olvides que cada niño es diferente.
La concentración de grasa es más alta al final de la toma. Por ello, es importante dejar que el lactante vacíe completamente un pecho antes de darle el otro (algunos niños quedan satisfechos con uno solo), ya que si toma leche más rica en grasas, quedará más saciado y las tomas podrán espaciarse más.
Se recomienda iniciar siempre las tomas empezando por pechos alternos. Si acabaste la toma anterior con el izquierdo, tendrás que empezar la próxima por el derecho, y así sucesivamente. No se recomienda el uso de chupetes, pezoneras y tetinas, por lo menos durante las primeras semanas porque la manera en que se cogen a estos objetos es distinta a la postura correcta de mamar, y puede dificultar su aprendizaje o confundirles.
Información y Consejos para Mantener el Periodo de Lactancia
La alimentación de la madre debería ser sana y variada: no hay alimentos contraindicados y se aconseja ingerir mucho líquido (agua, zumos naturales y leche).
Durante el primer y segundo mes, el recién nacido puede mamar entre 6-12 veces al día: en general, el número y duración de las tomas empieza a disminuir a partir del tercer o cuarto mes de vida del bebé.
El recién nacido bien alimentado moja 5 o más pañales en 24 horas. Como los pañales son muy absorbentes, se puede reconocer la cantidad de orina por el peso del pañal usado. Un niño que come bien también realiza deposiciones frecuentes al inicio, pero puede ser normal tanto que haga 1 cada 2 días como que haga 6-7 al día. Las deposiciones normales iniciales son líquidas con grumos que irán adquiriendo consistencia progresivamente. Son de un color que va del amarillo claro al verde, ocasionalmente.
Un niño bien alimentado también tiene los ojos brillantes y está alerta. Además, tiene buen color y aumenta de peso progresivamente. El aumento de peso puede ser muy variable de una semana a otra, por lo que no debemos alarmarnos si una semana aumenta sólo 50 g (si come y orina bien). Posiblemente, la semana siguiente compensará la situación aumentando más de peso. Es importante pesar al niño sin ropa y siempre en la misma báscula, y ten en cuenta que los niños alimentados con biberón no aumentan más de peso que los de lactancia materna.
No es recomendable ofrecerle el biberón después del pecho sólo para comprobar si se ha quedado con hambre, ya que hay niños con gran necesidad de succión que se tomarían el biberón sin tener hambre. Puede que cada mes y medio, coincidiendo con el aumento de peso, el lactante pida más a menudo durante unos días. Lo hace porque de esta manera se estimula la producción de leche y aumenta la cantidad.
Extracción y Conservación de Leche Materna - Chile Crece Contigo
Extracción y Almacenamiento de la Leche Materna
El deseo de las madres es estar el mayor tiempo posible con su bebé, pero muchas veces debe separarse de él, cuando es el momento de retomar la vida laboral tras la baja maternal, en casos de nacimientos prematuros o de bebés que requieren ser hospitalizados, o simplemente para tomarse alguna mañana para hacer recados, o una noche para cenar con amigos. Pero este asunto no debe preocupar a las madres, la leche materna puede extraerse y conservarse para usarla posteriormente.
Aunque lo idóneo es dar el pecho directamente al bebé o extraer la leche justo antes de la toma, la leche materna también puede conservarse. La conservación de la leche materna es una buena solución cuando la madre se incorpora al trabajo o si no puede estar presente en el momento de la toma. Sin embargo, es fundamental seguir una serie de recomendaciones para su almacenamiento, así como para la descongelación y preparación.
Existen diferentes causas por las que una madre puede verse en la necesidad de conservar su leche materna: vuelta al trabajo, separación temporal de madre e hijo o para donarla a un banco de leche. Esa leche se vive en muchas ocasiones como un hijo de unión entre madre y bebé, como una forma de cuidar a tu bebé en la distancia.
La leche materna es especialmente importante para los bebés que no se encuentran bien. Si tu bebé tiene dificultades para mamar por ser prematuro, se beneficiará de cada gota de leche materna que puedas darle. Algunos bebés tienen problemas que les impiden alimentarse al pecho, pero pueden seguir tomando tu leche.
Extraerse la leche a mano o con un sacaleches te ayuda a establecer y mantener la producción de leche si estás separada de tu bebé o si éste no se está amamantando bien. Tus pechos producen más leche si se extrae leche de ellos (idealmente con el bebé pero también con extracción manual o mecánica). Los pechos llenos son una señal para que el cuerpo reduzca la producción de leche, así que no es en absoluto necesario esperar a que los pechos se «llenen» antes de extraerse la leche, ya que esto supondrá una menor producción de leche a largo plazo. Cuanto más a menudo te extraigas la leche, especialmente en los primeros días y semanas, más leche producirás y mayor será el beneficio para tu producción a largo plazo. Si te extraes leche para establecer la producción de leche, producir más leche en los primeros días puede fomentar la producción a largo plazo para satisfacer las necesidades de tu bebé. Puedes tener muchas razones para querer extraer leche y lo puedes hacer de varias maneras dependiendo de tus necesidades o deseos.
Almacenamiento Adecuado de la Leche Materna
Este preciado tesoro requiere unos cuidados muy concretos para que mantenga todas sus propiedades intactas en el momento en el que el bebé la tome. En el mercado existen bolsas específicas para la conservación de leche materna.
Recipientes y Preparación
Para guardar la leche materna se deben utilizar recipientes aptos para su almacenamiento. Cualquier recipiente limpio para uso alimentario (llevará el símbolo de una copa y un tenedor) es válido para conservar la leche materna. Los contenedores deben ser lavados con agua caliente y jabón y debe de ser posible cerrarlos herméticamente. Es importante fechar el recipiente y poner la cantidad en el mismo, especialmente si va a ser congelada y en caso de ser leche que vayas a llevar a la escuela infantil debería llevar el nombre de tu bebé también en el recipiente.
Normalmente, estos recipientes suelen ser de vidrio o plástico y deben estar bien lavados y completamente secos. Además, se pueden usar bolsas para almacenar la leche extraída, pero no hay que usar forros desechables para biberones.
La leche se debe dividir en la cantidad que toma el niño y escribir la fecha de extracción en el recipiente. De este modo, siempre se utilizará primero aquella con la fecha más antigua. Si vas a congelar la leche el recipiente no debe ser llenado completamente ya que la leche aumentará de volumen al congelarse. Si usas bolsas de congelación es muy buena idea almacenarlas dentro de un recipiente rígido. Puedes hacerlo con las bolsas en vertical o tumbadas horizontalmente, lo que suele ahorrar espacio.
Si la leche materna se congela, se debe tener en cuenta dejar un espacio al envasarla, ya que aumenta el volumen en el congelador. Los envases de leche deben estar perfectamente cerrados para evitar contaminación cruzada.
Ubicación en el Refrigerador o Congelador
Otro consejo para almacenar la leche materna extraída es no colocarla en la puerta del congelador o de la nevera. De este modo, se reduce la posibilidad de dañar la leche por los cambios de temperatura. Es importante que conserves tu leche refrigerada al fondo de la nevera para conservar al máximo la temperatura. En caso de congelarla suele haber una temperatura más estable al fondo de los cajones de tu congelador.
Duración de la Leche Materna Almacenada
La leche materna puede ser congelada o refrigerada, dependiendo del tiempo de preservación que se requiera. Una vez extraída y colocada en el envase bien cerrado, el recipiente se coloca directamente en la nevera o congelador.
Durante la conservación, la leche pierde su aspecto característico y se producen tres fases distintas: la parte superior es más grasa, la segunda fase es una capa acuosa con grumos y por último un precipitado más denso. Con agitarla suavemente antes de utilizarla, la leche recupera su aspecto homogéneo.
La leche refrigerada conserva más propiedades que la congelada. Algunas de las propiedades antiinfecciosas se pierden cuando la leche se congela, pero sigue ayudando a proteger a los bebés de ciertas enfermedades, y es muy superior a cualquier fórmula comercial.
| Método de Conservación | Tiempo de Duración | Temperatura |
|---|---|---|
| Temperatura ambiente | Hasta 4 horas | Entre 16 y 25ºC |
| Refrigerada | Hasta 4 días | 4ºC |
| Congelada (congelador independiente) | Hasta 6 meses | -18ºC |
| Congelada (congelador tipo combi) | 3-4 meses | -18ºC |
El calostro, conservado a temperatura ambiente (27-32º) tiene una duración de 12 horas, según indica la asociación española de pediatría.
La leche madura a temperatura ambiente, dependiendo de la temperatura específica tiene diferentes duraciones.
La leche materna puede congelarse, si lo haces utilizando un congelador que se encuentre dentro de la propia nevera, la leche durará 2 semanas.
En el caso de que se vaya a viajar y sea necesario llevarse recipientes con leche materna, se puede optar por usar una hilerea con bolsas de hielo. Sin embargo, al llegar al destino, esta leche tendrá que ser utilizada o se deberá de guardar en la nevera o congelador.
Cómo Descongelar y Calentar la Leche Materna
El proceso de descongelación de la leche materna debe ser gradual. Por ello, es recomendable sacar la leche del congelador y guardarla en la nevera el día antes de su utilización. De esta forma, las proteínas de la leche materna no sufren cambios bruscos de temperatura y conservan al máximo sus propiedades.
Puedes descongelar la leche en el frigorífico y usarla en las 24 horas siguientes. Pasado ese tiempo debería ser descartada.
La mejor forma de descongelar la leche materna es sumergir el recipiente donde se ha guardado, en otro con agua caliente.
Puedes descongelar la leche introduciéndola en un cuenco con agua caliente. Descongelarla bajo el grifo de agua caliente es costoso para el medio ambiente pues se desperdicia mucha agua y la fuente de energía necesaria para calentarla. Tu leche sale de ti a temperatura corporal, no es necesario calentarla mucho.
La leche materna no puede hervir, puesto que las enzimas que forman las defensas se destruirían. No se recomienda calentarla directamente ni emplear horno microondas. La forma correcta de calentarse es mediante un baño maría.
Si acabas de extraerte la leche y tienes claro que quieres congelarla, hazlo directamente. Evita usar el microondas, ya que puede destruir los nutrientes sensibles al calor. Una vez descongelada, remuévela, para que las diferentes capas se mezclen bien.
Al descongelar la leche esta puede tener un olor rancio, esto se debe a una sustancia presente en la leche, llamada lipasa. En muchos casos es posible evitar el enranciamiento con un enfriamiento rápido y posterior congelación de la leche. Si a pesar de ello la leche continúa teniendo olor rancio, este se puede prevenir calentando la leche hasta que se formen pequeñas burbujas en los bordes del recipiente, luego dejar que se enfríe, y congelarla.
Consideraciones Finales
Sea descongelada o recién extraída, la leche restante que ha quedado en el biberón del bebé tras la toma debe ser siempre desechada, ya que se considera que su microbiológico puede haberse alterado. Si hemos calentado leche y se le ha ofrecido al bebé pero no la ha terminado, el resto deberá ser consumida en las siguientes 1 o 2 horas como máximo. Por eso es importante ofrecer cantidades ajustadas con el fin de no desperdiciar tu maravillosa leche materna.
Una vez descongelada, la leche puede durar 24 horas en la nevera, pero nunca se debe volver a congelar.
En cualquier caso, una muestra de leche materna descongelada nunca se debe volver a congelar.
Los restos de leche sobrante pueden almacenarse en el frigorífico durante uno o dos días, siempre que se haya actuado de forma higiénica.
Cabe destacar que si se ha descongelado un recipiente de leche materna, se puede mantener en la nevera durante un máximo de 24 horas o de 2 horas a temperatura ambiente antes de ser dársela al bebé. En ningún caso, la leche materna descongelado se debe volver a congelar.
Higiene en la Manipulación de la Leche Materna
Una buena higiene es importante a la hora de almacenar la leche. Las directrices que se detallan a continuación se aplican a la leche que se ofrecerá a bebés sanos a término. Lavarse las manos antes de extraer o manipular la leche. Mantener limpio el sacaleches, utilizar agua caliente y jabón para todas las partes que entran en contacto con la leche.
¿Por Qué Aparecen Grumos en la Leche Materna Refrigerada?
La leche es un alimento básico , que en la mayoría de las casas españolas, es consumido a diario por adultos y niños. Sin embargo, a veces presenta un aspecto que genera cierto asco y temor entre sus consumidores. Una de las más comunes es la aparición de pequeños grumos blancos en la leche, especialmente visibles al final de la botella o al servir los últimos mililitros del envase. Ante la presencia de estos grumos, normalmente nos preguntamos si la leche está en mal estado o si su consumo representa un peligro para la salud.
Son, por lo general, pequeñas acumulaciones de proteínas y grasas que se han separado del líquido. Esta separación puede deberse al tipo de leche, el proceso de conservación, y el tiempo que ha pasado desde su apertura. En ocasiones, lo que parecen ser grumos también pueden ser pequeñas partículas formadas por sedimentos naturales del producto. O por una reacción entre los componentes de la leche y el material del envase. No representan un riesgo directo para la salud, siempre y cuando no vengan acompañados de otros signos de descomposición como un olor rancio, sabor ácido, cambio de color o presencia de gas.
Sin embargo, si la leche presenta grumos y además huele mal o ha pasado su fecha de caducidad, sí es posible que esté en mal estado y pueda causar trastornos digestivos. En estos casos, el riesgo es mayor para niños y ancianos.
Una de las principales causas de los grumos blancos en la leche es la desnaturalización de las proteínas, un proceso que puede ocurrir una vez que la leche ha sido abierta. Aunque en las leches UHT o esterilizadas, los grumos son menos frecuentes, pueden aparecer si se ha roto la cadena de frío.
Lo primero es agitar la botella para ver si los grumos se disuelven. A continuación, huele la leche y pruébala. Si huele bien, sabe normal y está dentro de la fecha de caducidad, probablemente sea segura para el consumo.
La aparición de grumos blancos en la leche no siempre es sinónimo de que el producto esté en mal estado. En muchos casos, se trata de una separación natural de los componentes, especialmente en los últimos días de vida útil del producto o cuando no se ha conservado adecuadamente.
