La leche materna, conocida por sus múltiples beneficios para el lactante, ha revelado sorprendentes propiedades anticancerígenas. Investigaciones recientes han destacado la presencia de sustancias y compuestos que pueden jugar un papel crucial en la prevención y el tratamiento del cáncer.
El Poder de HAMLET en la Leche Materna
Un estudio realizado por investigadores de la Universidad Lund y la de Goteburgo, en Suecia, ha revelado que una sustancia presente en la leche materna, conocida como HAMLET, puede matar células cancerígenas. Estos científicos investigan cómo HAMLET ocupa las células tumorales para comprender su interacción con las membranas celulares.
Diversos experimentos en laboratorio han demostrado que HAMLET es capaz de matar hasta 40 tipos diferentes de células cancerígenas. Actualmente, los investigadores están evaluando su efectividad contra el cáncer de piel, tumores cerebrales y de las membranas mucosas.
Selenio: Un Elemento Clave con Propiedades Anticancerígenas y Antioxidantes
Investigadores de la Universidad de Huelva han desarrollado un nuevo procedimiento analítico para medir con precisión las formas químicas del selenio en suero sanguíneo. Este avance permitirá un mayor conocimiento de los mecanismos de acción de este elemento, sus funciones y su relación con enfermedades como el alzhéimer o el cáncer.
La caracterización y cuantificación del selenio pueden contribuir a conocer el mecanismo relacionado con sus propiedades anticancerígenas y antioxidantes, así como su metabolismo y autorregulación. Las biomoléculas que contienen selenio involucran a diferentes órganos en los seres vivos a través del torrente sanguíneo que actúa como medio o vehículo de conexión.
El objetivo es su aplicación a la diagnosis del cáncer de pulmón, a la enfermedad de alzhéimer y a la transferencia de formas de selenio en el parto a través del cordón umbilical y el líquido amniótico por su función promotora del sistema inmunitario.
Usando columnas cromatográficas de estos tres tipos se consigue el análisis simultáneo de diferentes formas del selenio, como selenoproteína P, que interviene en enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer, glutation peroxidasa, un antioxidante celular y selenoalbúminas, responsables del transporte de hormonas entre otras funciones.
Tabla: Formas de Selenio y sus Funciones
| Forma de Selenio | Función |
|---|---|
| Selenoproteína P | Interviene en enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer |
| Glutation Peroxidasa | Antioxidante celular |
| Selenoalbúminas | Transporte de hormonas |
Fitoquímicos: Aliados Naturales en la Lucha Contra el Cáncer
Los fitoquímicos son compuestos presentes en alimentos de origen vegetal y en plantas que generan interés debido a sus posibles funciones para mejorar la salud, especialmente en tratamientos contra el cáncer. Estos compuestos han sido utilizados tradicionalmente como remedios naturales.
Desde la Asociación Nacional de Profesionales y Autónomos de las Terapias Naturales (COFENAT) explican que los fitoquímicos ayudan “a desempeñar funciones y mecanismos de control en el crecimiento, y también en la defensa, de patógenos o contra situaciones estresantes”.
Estudios preclínicos han demostrado la eficacia de varios fitoquímicos contra el cáncer: la berberina, la curcumina, el té verde, las catequinas, el licopeno, la quercetina, el resveratrol y sulforafano. En la terapia actual, las cuatro clases principales de compuestos anticancerígenos derivados de plantas usados clínicamente incluyen alcaloides de la vinca, diterpenoides de taxanos, derivados de camptotecina y epipodofilotoxina.
Además de los HMO, otros oligosacáridos con características prebióticas demostradas mediante estudios de intervención en humanos son la inulina, los oligofructooligosacáridos (FOS), los galactooligosacáridos (GOS) y el disacárido lactulosa.
De acuerdo con un estudio reciente, el beber cuatro copas de vino tinto a la semana reducen en un 50% el riesgo de contraer cáncer de próstata. Esto es por el antioxidante resveratrol. Según un estudio de la Universidad de Rutgers (EE UU), beber café e incluso aplicarlo directamente sobre la piel es eficaz para prevenir el cáncer de piel.
Entre otras cosas, la raíz del jengibre reduce los tumores en la próstata. Las verduras de hoja verde como las espinacas, las acelgas o la lechuga son vegetales con un alto rango de carotenoides responsables de liberar los radicales libres que dañan nuestro cuerpo.
Podemos tomarlo crudo, cocinándolo como condimento en nuestras comidas o salas o incluso en ensaladas y pastas. El comino es un ingrediente habitual en la cocina asiática.
Al igual que el orégano, el perejil también posee múltiples beneficios asociados al cáncer: funciona como un desinflamatorio, antifúngico, antiviral y antiespasmódico. El compuesto llamado apigenina, es un flavonoide que acorta la vida de las células cancerosas.
Aunque son una buena fuente de calcio, también pueden ser altos en grasa. Los alimentos lácteos tienen sus pros y sus contras.
Los pigmentos de colores brillantes que encontramos en los alimentos vegetales son una señal segura de que están irradiando fitoquímicos, especialmente antioxidantes carotenoides. Esta es exactamente la razón por la que es deseable que nuestro plato sea una especie de arco iris.
Cuando se trata de verduras ricas en carbohidratos, los estudios demuestran que los carbohidratos complejos, incluyendo las batatas, zanahorias, remolachas, otros tubérculos y alimentos de grano entero, están relacionados con un riesgo reducido de varios tipos de cáncer.
Uno de los componentes del orégano es el carvacrol, que induce a la apoptosis (muerte celular programada) en células tumorales de la próstata. Tomar huevos es eficaz contra el cáncer de colon. La vitamina D presente del huevo impide que actúe la beta-catenina, una proteína clave en la transformación de las células cancerígenas.
Al igual que los huevos, la leche tiene propiedades anticancerígenas por su alto contenido en vitamina D. Tiene un alto contenido en isotiocianatos. Sustancia presente también en el repollo y la coliflor.
El Rol de los Prebióticos y Probióticos
La disponibilidad de nutrientes ejerce un papel regulador sobre la composición de la microbiota intestinal y su metabolismo desde etapas tempranas de la vida. El concepto prebiótico fue definido por primera vez en 1995 por Gibson y Roberfroid como “ingrediente alimentario no digerible que beneficia al hospedador mediante la estimulación selectiva del crecimiento y/o actividad de uno o un número limitado de especies bacterianas en el colon, mejorando la salud del hospedador”.
Un mecanismo clave por el cual se considera que los prebióticos ejercen beneficios para la salud humana es la producción de ácidos grasos de cadena corta (SCFA), tales como acetato, propionato y butirato, consecuencia del proceso fermentativo de la microbiota intestinal, el cual ocurre principalmente en el colon y bajo condiciones anaeróbicas.
Los probióticos han demostrado propiedades antivirales a través de varios mecanismos, incluida la inmunomodulación contra múltiples virus, como rinovirus humanos, enterovirus, virus de la influenza, virus respiratorio sincitial, adenovirus, virus de la parainfluenza y coronavirus. Como alternativas naturales y no farmacológicas, los probióticos modifican la inmunidad innata y regulan la inflamación inducida por patógenos a través de vías de señalización de receptores tipo Toll, lo que indica su posible beneficio para la eliminación del VPH.
En resumen, Lactiplantibacillus plantarum Probio87 exhibió características probióticas clave, demostrando una fuerte tolerancia al pH ácido y a las sales biliares, adhesión a la mucina y una utilización eficiente de prebióticos como los fructooligosacáridos (FOS) y los galactooligosacáridos (GOS). Cumplió con los criterios de seguridad de la EFSA al no mostrar resistencia a los antibióticos, mantener un perfil de metabolismo del carbono consistente con L. plantarum y demostrar actividad antimicrobiana contra patógenos humanos mientras que tuvo un impacto mínimo en las bacterias simbióticas beneficiosas.
Beneficios de la lactancia materna para el bebé y la mamá
Lactoferrina: Un Suplemento con Múltiples Beneficios
La lactoferrina es un suplemento que refuerza la inmunidad, mejora la anemia y resuelve problemas digestivos como disbiosis, SIBO, candidiasis, parásitos e intolerancias alimentarias. Además, tiene la capacidad de romper biofilms, que son estructuras que crean los microorganismos para defenderse y que hacen que tengamos infecciones recurrentes incluso tras tomar antibióticos o disbiosis que no terminan de mejorar.
La lactoferrina tiene propiedades antimicrobianas y antiinflamatorias, y lo hace secuestrando el hierro, un mineral esencial para el crecimiento de patógenos, lo que la convierte en un elemento importante en la defensa del organismo.
Dado que la lactoferrina se une al hierro, puede ayudar a mejorar la absorción de este mineral en el intestino. La lactoferrina puede reducir la producción de citocinas proinflamatorias (como IL-6 y TNF-α) y aumentar la producción de citocinas antiinflamatorias, lo que ayuda a evitar una inflamación excesiva.
Los estudios que he citado utilizan dosis de 200 mg/día y hasta 1.200 mg/día, pero realmente suelo decir que el límite de la dosis de la lactoferrina está en el bolsillo. Es decir, que depende de cuánto puedas o quieras gastarte.
La lactoferrina desempeña un papel importante en la modulación del sistema inmunitario, especialmente en lo que respecta a la IgA secretora. Al estimular la producción de esta inmunoglobulina en las mucosas, la lactoferrina ayuda a reforzar las barreras inmunológicas en el intestino y otras mucosas, mejorando así las defensas del organismo frente a patógenos.
Excelencia Nutricional: Un Pilar en la Prevención del Cáncer
Al igual que puede reducir el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón al dejar de fumar en cualquier momento antes de que comience el cáncer, se puede reducir el riesgo de una variedad de cánceres con una buena excelencia nutricional. A lo largo de nuestra vida, el tipo de alimentación que consumimos, incluida la comida rápida y las carnes comerciales, afectan a nuestros cuerpo y pueden dañar acumulativamente nuestro ADN.
Por supuesto, los beneficios de los alimentos contra el cáncer (y la salud en general, desde luego) son más profundos cuanto más temprano en la vida uno adopta una dieta saludable, y cuanto más avanzado es el cáncer, menor es la probabilidad de que observemos tales efectos positivos.
