Los tatuajes se han popularizado como una forma de expresión personal. Si has sido mamá recientemente o te estás preparando para serlo, seguro que tienes un montón de información en tu cabeza sobre cómo cuidar al bebé y todas las atenciones que puede requerir. Es normal, pero respira y acuérdate por un momento de que también es importante tu bienestar y que te encuentres bien durante el proceso.
Sin embargo, surgen dudas sobre su compatibilidad con la lactancia materna. Aquí te contamos los posibles riesgos, contraindicaciones y recomendaciones a tener en cuenta.
¿Son Compatibles los Tatuajes y la Lactancia Materna?
En principio, sí. Afortunadamente, la mayoría de los expertos coinciden en que los tatuajes bien curados y realizados en un entorno limpio y profesional son poco probables de representar un riesgo significativo para la lactancia materna. Los pigmentos de tinta de los tatuajes están diseñados para ser permanentes, lo que significa que están incrustados en las capas más profundas de la piel y no se desplazan fácilmente a través del torrente sanguíneo.
Si el tatuaje es antiguo y está completamente curado, no tiene ninguna afectación a la hora de dar el pecho. El riesgo principal de hacerse un tatuaje mientras se amamanta es el riesgo de infección, similar al riesgo durante el embarazo. La tinta se queda encapsulada en la epidermis, la segunda capa de la piel.
¿Qué Pasa si Te Tatúas Durante la Lactancia?
Si estás amamantando, debes tomar precauciones adicionales. Asegúrate de que el estudio cumpla con todas las normas de higiene y seguridad. Lo más importante es que te lo hagas en un centro que cumpla con todos los requisitos sanitarios e higiénicos, de manera que garanticen que todo el instrumental que utilizan está perfectamente esterilizado. De lo contrario corres el riesgo de contraer infecciones o enfermedades que sí pueden afectar a tu bebé.
Es aconsejable esperar hasta que la herida esté completamente curada antes de reanudar la lactancia, ya que la piel puede estar expuesta a bacterias. Se recomienda esperar al menos unas semanas después de hacerse un tatuaje antes de volver a amamantar. En el caso de los tatuajes nuevos, también son seguros si tomas las precauciones de higiene necesarias. La tinta que se utiliza para realizar un tatuaje se queda en la piel, sin pasar a la sangre, por lo que no llega a la leche materna y no supone ningún riesgo para el bebé.
Aseguraros de que el centro y el profesional elegido cumple con todas las medidas sanitarias necesarias, lo que minimiza la posibilidad de transmitir enfermedades infecciosas. Las tintas deben ser también profesionales y no contener metales pesados ni sustancias cancerígenas. La tinta se deposita sobre la dermis y su paso a la sangre (y de ahí a la leche) es totalmente improbable debido al peso molecular de la tinta.
Existe el mito de que el dolor o el estrés por el procedimiento pueden “cortar” la leche o estropearla. Este es uno de los motivos por el que muchos profesionales de los tatuajes desaconsejan tatuarse durante la lactancia, al pensar que si se produce una infección no es posible la toma de antibióticos mientras se da el pecho. Pero el uso de antibióticos es perfectamente compatible con la lactancia materna y no es necesario destetar ni desechar la leche. De hecho, el antibiótico es uno de los tratamientos posibles en caso de mastitis.
Dar el pecho no debería ser doloroso, si hay molestias durante la lactancia puede ser por la aparición de grietas, sequedad, inflamación de los senos, mastitis... Si la posición y el encaje entre el bebé y el pezón son adecuados podrías experimentar un poco de molestia al inicio, pero lo normal sería que fuera desapareciendo según avanza la toma.
Si no notas que el dolor desaparezca tal vez sea necesario modificar la posición y, además, comprobar que el agarre sea correcto. El dolor podría entorpecer el proceso de lactancia ya que puede alterar la salida de la leche y, por ende, la correcta alimentación del bebé.
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¿Cuánto Tiempo Después de Dar a Luz Puedes Hacerte un Tatuaje?
En general, se recomienda esperar unos meses tras el parto antes de tatuarse. Así, el cuerpo se recupera por completo y se reduce el riesgo de complicaciones en el proceso y la curación posteriores. Además, se recomienda considerar cómo el tatuaje puede afectar a la capacidad de la madre para cuidar de su bebé en el proceso de curación, y la disponibilidad de su pareja (si la hubiere) para poder asumir mayor responsabilidad hasta que el tatuaje esté completamente curado.
¿Qué Pasa si Me Hago un Tatuaje Estando Embarazada?
Aunque no hay una evidencia sólida que demuestre que los tatuajes representan un riesgo directo para el feto, es recomendable evitarlos durante el embarazo por precaución. En este período, el sistema inmunológico de la mujer experimenta cambios significativos con el objetivo de proteger al feto. Esto puede afectar la forma en que el cuerpo responde al proceso de tatuaje y curación posterior, lo que podría aumentar el riesgo de complicaciones.
Si una mujer embarazada decide hacerse un tatuaje, lo más probable es que se nieguen a ello, ya que hay riesgo de alergia a la tinta, infecciones y la sensibilidad en la piel también aumenta durante la gestación. Además, no se sabe mucho acerca de los efectos que la tinta y los colorantes empleados en los tatuajes tienen en el desarrollo del bebé. Estos efectos pueden ser inocuos para un adulto, pero tal vez puedan tener un gran impacto en un feto. Por ello, lo más recomendable es esperar y realizar el tatuaje después del parto.
Como alternativa, la mujer puede considerar la realización de un tatuaje de henna. Este tipo de tatuajes suponen menos complicaciones de manera general.
Cabe destacar que la realización de un tatuaje durante la lactancia tampoco está recomendada. Durante este periodo es necesario mantener cualquier componente químico o agente externo alejado del cuerpo para evitar la posibilidad de que pase a la leche materna.
Los motivos para querer tatuarse durante el embarazo pueden ser diversos: porque ya tienes un tatuaje desde antes y te quieres hacer uno extra, porque quieres representar de alguna manera la llegada de tu bebé o simplemente te dieron ganas. En principio no hay ningún inconveniente que te impida hacerlo. Las normas de asepsia habituales para no contraer alguna infección por los pocos estándares de higiene que lleva este acto, estés o no embarazada.
A primera instancia se debe tener claro que los primeros riesgos están en adquirir enfermedades como Hepatitis B, C, Sífilis o VIH. Si nos referimos a una cuestión hormonal, la embarazada no verá otro cambio más que el que conlleva cualquier embarazo. Las principales medidas y precauciones que hay que tomar son obvias.
Si estás pensando en tatuarte y además ser madre, o si está embarazada y tienes alguno que otro en tu piel, seguro que te surge alguna duda sobre su compatibilidad con la gestación y la lactancia.
Sin duda, si el sitio elegido no cumple las medidas de higiene, es más prudente no realizarlo. Las tintas usadas son otro punto de atención. Si el lugar elegido cumple con las normas de higiene, podemos considerar que también serán adecuadas las tintas que use el profesional. Algunas tintas pueden contener metales pesados o pueden tener sustancias cancerígenas. En los tatuajes, las tintas se colocan en la dermis y dado el peso de la moléculas de tinta, su paso al torrente seguimiento y de ahí a la leche, es casi del todo improbable. Por tanto, por nuestra salud preguntar y verificar qué tipo de tinta se va a usar.
En invierno siempre nos acordamos de proteger la piel de las manos, de los labios, del rostro… en resumen, de las zonas más expuestas a las bajas temperaturas y al viento de ésta época. Pero ¿y el cabello? En invierno la piel queda expuesta al frío y el viento, además de los cambios bruscos cuando salimos de ambientes con la calefacción alta como el trabajo, de casa, etc para pasar a exteriores con temperaturas mucho más bajas. Estos factores pueden alterar la capa hidrolipídica y debilitar las defensas cutáneas, produciendo sequedad e irritaciones.
Si algo no podemos negar en esta vida es el paso del tiempo y su efecto en nuestro cuerpo. Así es la vida, por mucho que nos duela a algunos.
El empoderamiento de la mujer ha conseguido acabar con el mito de la silueta perfecta y las medidas imposibles.
Piercings y Lactancia
Durante la lactancia o el embarazo no se recomienda realizar ningún tipo de perforación en el pezón, por el riesgo de infección que supone y el dolor que puede producir. Si tienes un piercing en el pezón y quieres lactar, la respuesta es sí, puedes dar el pecho. Debes saber, eso sí, que hay cosas que puedes pasar cuando lo quites. Por ejemplo que hayas perdido en parte la sensibilidad del pezón lo que puede dificultar notar un mal agarre y rectificar el agarre del bebé.
Otra cosa es si quieres hacerte un piercing o tienes un piercing hecho con anterioridad en otra parte del cuerpo. En este caso, no es recomendable hacerlo durante el embarazo por el riesgo de infección, pero no hay ninguna incompatibilidad con la lactancia.
Vamos a empezar por los piercings que es más fácil y breve. Si tienes un piercing en el pezón y quieres lactar, no tengas dudas, la respuesta es sí, puedes dar el pecho.
Las perforaciones para ponerse pendientes, es decir, los piercings están bastante de moda y cualquier persona que se realice uno tiene riesgo de contraer alguna infección o alergia. Esta práctica no está recomendada en mujeres embarazadas, especialmente en tres zonas de su cuerpo: ombligo, pezones y genitales.
Durante el embarazo, el cuerpo de la mujer está en continuo cambio y crecimiento. Si se realiza un piercing en cualquier de las zonas anteriormente comentas es posible que suceda una infección.
En cambio, si la mujer ya tenía antes de quedar embarazada un piercing en el ombligo, por ejemplo, el agujero irá aumentando de tamaño conforme pasan las semanas de embarazo. Por ello, la decisión de si dejar su piercing o no durante la gestación la deberá tomar la mujer, aunque se recomienda quitarlo puesto que no será cómodo y es posible que ocurra un desgarro.
Tener un piercing durante el embarazo no supone ningún peligro para el bebé de manera directa.
En cuanto al piercing del pezón, no hay problema en mantenerlo durante el embarazo. Sin embargo, muchas embarazadas deciden quitárselo puesto que sus pechos están sensibles y resulta molesto. Las mujeres que continúan con el piercing durante la gestación, deberán retirarlo durante el periodo de lactancia.
Consideraciones Adicionales
- Tatuajes en el pezón: No es recomendable realizarse un tatuaje en el pezón o la areola durante la fase de lactancia. Durante el proceso de curación, la herida aún no ha cicatrizado por lo que al amamantar al bebé, dificulta que la herida cicatrice correctamente a la vez que es peligroso ya que el bebé puede absorber los compuestos químicos de la tinta.
- Tatuajes y estrías: El embarazo provoca estrías y estiramientos en la piel. Es recomendable realizarse el tatuaje unos meses después del parto.
- Donación de leche: A la hora de donar leche, se aplican las mismas medidas de seguridad que en los bancos de sangre: debemos esperar como mínimo 4 meses desde que nos hicimos el tatuaje. El tiempo varía según comunidad autónoma y el banco de leche, por lo que siempre es mejor preguntar directamente al organismo en cuestión.
Como hemos explicado, la tinta del tatuaje se queda en la piel, así que no pasa tampoco a través de la leche materna y son seguros para el bebé.
El embarazo provoca estrías, rotura de colágeno en la piel, mucho más distendida por el aumento de la tripa para acoger al bebé. Por eso, si estás buscando un bebé, pero aún no te has tatuado, ¿para qué arriesgarse? Mejor esperar a recuperarse tras el parto, cuando ya hayas recuperado tu silueta anterior o sepas ya cuál será tu aspecto final para decidir donde decorar tu piel.
Henna y Embarazo
En principio no, pero hay que aclarar la respuesta. Existen dos tipos de hennas:
- Henna natural: compuesta por pigmentos vegetales y provoca la tinción de la piel de naranja, rojo y marrón.
- Henna negra: su principal compuesto es la parafenilendiamina (PPD). Esta sustancia puede causar alergias en la piel fácilmente y, por ello, no se aconseja nunca, independientemente de que haya embarazo o no.
En definitiva, la realización de un tatuaje de henna natural en embarazadas es seguro, pero lo mejor siempre es consultar con el especialista.
Eliminación de Tatuajes y Lactancia
No se recomienda someterse a un tratamiento láser de eliminación de tatuaje mientras estamos amamantando a nuestro bebé. Los tatuajes se eliminan con técnica láser, que disgrega los pigmentos de la tinta, y pasan a la linfa y a la sangre, por lo que puede suponer un riesgo para la salud del bebé.
Lo mismo ocurre si se desea eliminar un tatuaje en el periodo de lactancia, ya que se desconoce si las partículas generadas por el láser podrían alcanzar la leche materna. Por ello, lo más habitual es realizar la retirada del tatuaje cuando hayan transcurrido al menos 3 meses desde que terminó la lactancia.
Puede que no estés pensando en hacerte un tatuaje, sino en eliminar uno que ya tienes. En ese caso la recomendación es que no lo hagas y te esperes a terminar la lactancia.
No. No se aconseja quitar un tatuaje en mujeres embarazadas puesto que la mujer presenta fotosensibilidad y es posible que suceda una reacción al láser. Por tanto, retirar un tatuaje durante el embarazo incrementa el riesgo de cicatrices.
Anestésicos, Antibióticos y Compatibilidad
También son compatibles con la lactancia. En ocasiones, dependiendo del tamaño del tatuaje y de la zona donde se realice, es posible que te apliquen un spray anestésico con lidocaína, que no afecta de ningún modo a la leche materna. Lo mismo ocurre si, después de hacerte el tatuaje, necesitas tomar una pastilla de paracetamol o ibuprofeno: respetando las dosis y el tiempo que debe pasar entre una toma y otra no hay ningún problema. Lo habitual es aplicar en el mismo tatuaje, en los días posteriores, cremas antisépticas, antiinflamatorias y cicatrizantes, que podrás utilizar con total normalidad.
Zonas del Cuerpo Seguras para Tatuarse
No todo el cuerpo es seguro para tatuarse durante la lactancia. Es seguro tatuarse en cualquier zona del cuerpo excepto en la aureola ni en el mismo pezón, porque ahí sí existe un alto riesgo de que el bebé absorba pigmentos tóxicos. Sí puedes tatuarte en el pecho, pero no se recomienda porque lo más probable es que el resultado se estropee con el tiempo. La razón es que el tamaño del pecho va a sufrir variaciones durante la lactancia, y por lo tanto habrá distorsiones en la piel.
Se ha hablado mucho de la incompatibilidad de tatuaje en la espalda y epidural. Un anestesista no podrá poner la epidural a la madre durante el parto si tiene la zona lumbar completamente tatuada. Pero esto es muy improbable: siempre hay una zona, aunque sea muy pequeña, que está limpia, y que el especialista médico puede pinchar para acceder al espacio epidural.
Tabla Resumen: Tatuajes y Lactancia
| Aspecto | Recomendación |
|---|---|
| Tatuarse durante la lactancia | Generalmente seguro si se toman precauciones de higiene |
| Tatuajes en el pezón o areola | No recomendado |
| Eliminación de tatuajes durante la lactancia | No recomendado |
| Piercings durante el embarazo | No recomendado, especialmente en ombligo, pezones y genitales |
| Henna natural | Generalmente seguro, consultar con un especialista |
| Donación de leche | Esperar al menos 4 meses después de tatuarse |
