La Lateralidad en Niños de 6 a 12 Años: Desarrollo y Su Importancia

La lateralidad se refleja en el hecho de que uno de los lados de nuestro cuerpo predomina sobre el otro en la realización de la mayoría de las actividades, en especial aquellas que requieren fuerza o habilidad. Para lograr una mayor eficacia con un mínimo de esfuerzo en todo lo que hacemos, es preciso tener una lateralidad bien establecida. Lo ideal es que nuestro lado dominante sea siempre el mismo para todas las actividades: en las que interviene la mano, el pie, el ojo, el oído…

La lateralidad es un elemento del desarrollo motor que influye de forma específica en la vida cotidiana de la persona, durante la etapa educativa, la vida profesional y la vida socio-afectiva. La etapa educativa y de formación, por ser la más temprana, es la más importante para construir la lateralidad y detectar los posibles problemas que se pueden presentar en este proceso de lateralización.

En educación física generalmente nos referimos al pie y a la mano, aunque este predominio también afecta a la vista y al oído. En caso de que el predominio motor de un estudiante sea en todos los casos los segmentos corporales derechos, se trataría de un estudiante diestro. En el caso de que fueran todos los segmentos corporales del lado izquierdos hablamos de un estudiante zurdo.

Sin embargo, hay estudiantes que son ambidiestros, tienen lateralidad cruzada o mal asentada.


Desarrollo de la Lateralidad

¿Por qué somos diestros o zurdos?

Parece que los expertos no lo tienen aún del todo claro, en lo que sí están de acuerdo es en que es algo que se ve condicionado por nuestros genes, por lo que tendríamos más posibilidades de ser zurdos si existiesen antecedentes familiares. En realidad, no nacemos diestros o zurdos, si no que nos vamos convirtiendo en tales en nuestra primera infancia, influidos por esa tendencia genética y por el entorno en el que crecemos.

Desarrollo de la Lateralidad en la Infancia

Hasta los tres años aproximadamente, lo habitual es que el niño experimente con ambos lados de su cuerpo. Así le veremos utilizar indistintamente una mano u otra en su juego diario. Por este motivo, no sería apropiado iniciarle en deportes o actividades en las que el niño deba utilizar un utensilio (como la raqueta o el lapicero, por ejemplo) y en caso de hacerlo, no debemos insistir para que utilice una mano determinada.

Es conveniente que apoyemos al niño en su desarrollo lateral, pero solamente debemos intervenir para ayudarle a definirse en uno u otro sentido una vez que esté clara su inclinación natural. Pretender influir en un modelo contrario al que muestra el niño de forma espontánea puede acarrear consecuencias graves en el desarrollo y ejercicio de habilidades y destrezas futuras, y muy concretamente en su rendimiento escolar.

La lateralidad se empieza a definir entre los tres y los cinco años y se desarrolla desde los cinco hasta los diez o doce años. A los cinco o seis años, cuando comienza el aprendizaje de la lectura y la escritura, el niño necesita contar con unas coordenadas bien definidas y estables y un punto de partida para poder organizar la información sobre el papel, para no confundir «la» con «al», las unidades y las decenas o los conceptos anterior y posterior, añadir o quitar, etc. Cuando fallan estas coordenadas, se produce una tendencia al desorden.

La Importancia del Cuerpo Calloso

Antes de distribuir las funciones entre los dos hemisferios es muy importante conseguir la conexión interhemisférica. Para que un hemisferio sea el director de una función, debe estar informado de la actividad del otro hemisferio. Es por esto que es muy importante haber desarrollado las vías de conexión entre ambos hemisferios. El cuerpo calloso es el haz de fibras nerviosas que comunica un hemisferio cerebral con el otro para que ambos lados del cerebro trabajen de forma conjunta y complementaria.

Para el correcto desarrollo del Cuerpo Calloso es necesaria la realización continuada de movimientos con patrón contralateral como es el gateo (contralateral porque el niño mueve la pierna izquierda a la vez que mueve el brazo derecho y viceversa). En este tipo de ejercicios el niño utiliza ambos lados del cuerpo en un patrón cruzado que hace que se activen constantemente ambos hemisferios y el Cuerpo Calloso que los comunica. Así comprendemos el papel tan importante que tiene el desarrollo y fases del mismo, como el gateo, en la maduración de esta estructura cerebral, que será imprescindible para realizar actividades complejas como la lectoescritura, entre otras.


Lateralidad Infantil

Problemas de Lateralidad y sus Consecuencias

Un niño al que se le ha forzado a utilizar la mano contraria a su lado dominante, o que no acaba de definirse como diestro o zurdo hacia los 4 ó 5 años, es un niño con un sistema nervioso desorganizado. Su cerebro ha de estar organizado para que él pueda organizarse a su vez en el espacio en el que se mueve y sobre el papel en su trabajo escolar.

La lateralidad es la función que hace posible que nos orientemos en el espacio y en el tiempo, y por tanto, nos permite entender y manejar los códigos escritos (letras y números). Sin unas coordenadas bien establecidas, no podríamos orientar los símbolos cuyo significado depende de la forma que tienen y el lugar que ocupan en el espacio y el tiempo, así podrían surgir confusiones entre «23» y «32» ó «SE» y «ES», por ejemplo.

Cuando fallan estas coordenadas, se produce una tendencia al desorden. El objetivo de la dominancia lateral es dirigir el sistema desde una referencia clara. Una lateralidad mal establecida es el caso del niño ambidiestro: esto es como un coche con dos volantes y dos conductores… lleva al caos.

En todos los casos de problemas en la lateralidad, se produce una situación de estrés. El niño se encuentra sometido a un nivel de sobreexigencia que provoca bloqueos de la función del Cuerpo Calloso.


Actividades para la Lateralidad

Actividades para Fomentar el Desarrollo de la Lateralidad

Existen multitud de juegos y actividades para trabajar la lateralidad que se pueden realizar. Le proponemos al alumnado que realice una serie de acciones con el segmento corporal que prefiera (el dominante) y después le pedimos que los repita con el no dominante. Algunos ejemplos de retos son: tirar a canasta, chutar a portería, escribir su nombre, mantenernos en equilibrio sobre un pie, etc.

  • Huellas de pies: Colocamos en el suelo las huellas de pies de gomaespuma. Las huellas naranjas corresponden al pie derecho, mientras que las huellas azules corresponden al pie izquierdo. La división de colores según el lado facilitará la identificación de la derecha e izquierda. En una primera fase las colocamos de forma que vayan alternando saltar con los dos pies, a la pata coja con la derecha y a la pata coja con la izquierda.
  • Huellas de pies y manos: Seguimos avanzando, y en este caso además de usar las huellas de pies incluiremos también las huellas de manos. De la misma forma que en la actividad anterior, las huellas de pies y manos de gomaespuma naranjas corresponden a segmentos derechos mientras que las azules corresponden a segmentos (mano o pie) izquierdos.
  • Circuito de habilidad y coordinación: Diseñamos un circuito de habilidad y coordinación que incluya saltos a la pata coja, botes con el balón y lanzamientos. Les pedimos que la primera vez lo realicen como quieran (su lado dominante) y que la segunda vez lo hagan con su lado no dominante. Una vez finalizado, podemos pedir a los estudiantes que creen de forma cooperativa un nuevo circuito entre todos, y realizar su circuito con el lado dominante y no dominante.
  • El espejo: Colocamos a los estudiantes en parejas. Un estudiante será la persona mientras que el otro estudiante tendrá el rol de ser el espejo. El espejo tendrá que imitar todos los movimientos que hace su compañero o compañera.
  • Laberinto de flechas: Colocaremos varias flechas de dirección, cada una apuntando hacia un sentido diferente. Marcaremos con un cono cual es la primera flecha, desde la cual los estudiantes deben comenzar el laberinto. Los estudiantes deberán ir saltando de flecha en flecha e ir girando hacia donde les indique, hasta encontrar el fin del laberinto.
  • Simón dice: En esta conocida actividad para trabajar la lateralidad, el docente va indicando diferentes acciones. Si antes de las acciones dice “Simón dice” los estudiantes tienen que realizarlas. Si por el contrario el docente dice la acción sin decir antes “Simón dice” no deben realizarlas.
  • Twister: Lo ideal sería disponer de un twister gigante, aunque sino también se puede dibujarlo en el suelo con tizas. Se tiran dos dados; uno les indicará si tienen que poner el pie derecho, el pie izquierdo, la mano derecha o la mano izquierda. El otro dado les indicará en que lugar del tablero tienen que colocar esa extremidad.

Algunas últimas consideraciones y consejos a tener en cuenta: si quieres que los estudiantes te imiten, al principio es recomendable que te coloques delante de los estudiantes pero de espaldas, ya que si te colocas mirándoles harán el efecto espejo y cuando muevas un segmento ellos moverán el contrario.

El Desarrollo Psicoevolutivo y la Lateralidad

Cuando un opositor se enfrenta al temario del cuerpo de maestros, hay temas que trascienden el mero contenido académico. Uno de ellos es, sin duda, el Tema 1 del temario oficial de oposiciones de magisterio, centrado en las características del desarrollo psicoevolutivo de los niños y niñas de seis a doce años. El desarrollo psicoevolutivo comprende los cambios progresivos que experimentan los niños en los ámbitos cognitivo, motriz, afectivo y social.

En esta etapa, el alumnado pasa de una comprensión intuitiva a una lógica más estructurada. Surgen habilidades como la clasificación, la seriación y la conservación, esenciales para el pensamiento matemático y científico. Entre los 6 y los 12 años, los niños ganan precisión motora, coordinación y lateralidad.

La actividad física y el deporte son por sus contenidos el mejor espacio para detectar y corregir las alteraciones de la lateralidad. Un determinado tipo de lateralidad es un potencial estratégico para ciertos deportes como el tenis o la esgrima, entre otros. Conocer cómo está lateralizada una persona favorece entonces la práctica deportiva en cuanto permite preparar programas idóneos de actividad física y de deporte, tanto al nivel de la educación como de la competición. A su vez, permite corregir los posibles problemas que se pueden detectar en caso de una lateralidad mal estructurada.

Conclusiones

La lateralidad es un aspecto fundamental en el desarrollo infantil que influye en múltiples áreas del aprendizaje y la vida cotidiana. Es crucial apoyar a los niños en el desarrollo de su lateralidad, respetando su inclinación natural y proporcionando actividades que fomenten la coordinación y el conocimiento de su cuerpo. Una correcta lateralización contribuye a un mejor rendimiento escolar y a un desarrollo integral del niño.

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