El ibuprofeno es considerado uno de los medicamentos más consumidos a nivel mundial. En 2016, los españoles compraron más de 44 millones de envases, convirtiéndose en uno de los fármacos más vendidos según el Ministerio de Sanidad. Se trata de un medicamento antiinflamatorio no esteroideo (AINE), utilizado para disminuir la inflamación y reducir algunos tipos de dolor. Sin embargo, como todo medicamento, posee efectos secundarios y contraindicaciones, especialmente durante el embarazo.
¿Es Seguro Tomar Ibuprofeno Durante el Embarazo?
Aunque es probable que una sola dosis de ibuprofeno no cause problemas y no presente ningún peligro para el bebé, la realidad es que el ibuprofeno es un medicamento generalmente no recomendado durante el embarazo.
En 2013, el 28.3% de las mujeres embarazadas informaron haber consumido ibuprofeno en algún momento del embarazo, clasificándose como el segundo analgésico más común después del paracetamol. Si bien es cierto que el ibuprofeno está contraindicado a partir de las 24 semanas de gestación, debido especialmente a los riesgos de aumento de malformaciones en el bebé, en los últimos meses ha surgido una nueva alerta en relación al consumo de ibuprofeno antes de estas semanas, sobre todo durante el primer trimestre de gestación.
Riesgos del Ibuprofeno Durante el Embarazo
Aunque los resultados de los estudios epidemiológicos no son totalmente concluyentes, el tratamiento con ibuprofeno durante el embarazo podría asociarse con malformaciones cardiovasculares, hendidura palatina, bajo peso al nacer y diagnóstico de asma en el recién nacido.
- Primer Trimestre: Datos procedentes de estudios epidemiológicos sugieren un aumento del riesgo de aborto y de malformaciones cardiacas y gastrosquisis tras el uso de un inhibidor de la síntesis de prostaglandinas en etapas tempranas de la gestación. El riesgo absoluto de malformaciones cardiacas se incrementó desde menos del 1% hasta aproximadamente el 1,5%. Parece que el riesgo aumenta con la dosis y la duración del tratamiento.
- Segundo Trimestre: El empleo de ibuprofeno durante el segundo trimestre del embarazo se asoció, de forma estadísticamente significativa, con bajo peso al nacer (OR ajustada de 1,7 con IC al 95% de 1,3 a 2,3). Su empleo durante el 2º y 3er trimestre se asoció con el diagnóstico de asma a la edad de 18 meses del niño (OR ajustada de 1,5 con IC al 95% de 1,2 a 1,9 en el 2º trimestre; y OR de 1,5 con IC al 95% de 1,1 a 2,1 en el 3º).
- Tercer Trimestre: Se sabe que si se toma ibuprofeno después de la semana 30 de embarazo existen investigaciones que han demostrado que puede causar que los conductos del corazón del bebé se cierren de forma prematura, algo que se cierra naturalmente después del nacimiento. Pero cuando se produce antes puede causar daños tanto en el corazón como en los pulmones, pudiendo llegar a ser mortal.
Por ello el ibuprofeno pertenece a la categoría B de la FDA, pero se convierte en D en el tercer trimestre de embarazo, ya que se asocia al cierre prematuro del ductus arterioso fetal. Esto significa que, a pesar de no haber relación con malformaciones en humanos hasta la semana 20, a partir de esta semana si hay riesgo descrito. Además se ha asociado también a disminución de la cantidad de líquido amniótico.
También se sabe que puede causar un aumento de la presión arterial en los pulmones del bebé, al disminuir la cantidad de líquido amniótico.
Estudios y Revisiones Sistemáticas
Una revisión sistemática (RS) publicada en 2008 incluyó 22 estudios de casos y controles, 7 de cohortes y un ensayo clínico randomizado, que analizaban los posibles efectos de la exposición durante el primer trimestre del embarazo a antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), incluyendo a la aspirina. La revisión sugiere que la exposición a la aspirina durante el primer trimestre de embarazo se asocia a gastrosquisis y la de AINEs a malformaciones cardíacas y orofaciales, como hendidura palatina (esta especialmente con naproxeno).
Sobre los datos de ibuprofeno la revisión señalaba que:
- No se asoció a la presencia de gastrosquisis.
- Se asoció a malformaciones orales, siendo la más frecuente hendidura palatina; aunque el fármaco con mayor asociación para estas malformaciones fue naproxeno.
- 3 estudios mostraron una asociación entre consumo de AINEs (entre los que se encontraba ibuprofeno) y malformaciones cardíacas; pero 5 no mostraron esa asociación.
Un estudio de cohortes realizado en Noruega en 2013, incluyó a 90.417 mujeres gestantes. De ellas 6.511 utilizaron algún AINE durante el embarazo. No se encontraron efectos de los AINEs en las tasas de supervivencia del recién nacido, ni de malformaciones congénitas, ni en los defectos estructurales cardíacos.
¿Qué Hacer si Has Tomado Ibuprofeno Durante el Embarazo?
La Agencia Española del Medicamento indica que no debe tomarse ibuprofeno durante los 6 primeros meses de embarazo a no ser que sea claramente necesario y como le indique un médico. Si se necesita tratamiento durante este período o mientras trata de quedarse embrazada, deberá tomarse la dosis mínima durante el menor tiempo posible.
A pesar de los posibles efectos reales -y significativos- del uso de ibuprofeno durante el embarazo, si ya lo has usado puntualmente o solo te lo has tomado una vez, es probable que el bebé esté bien. Así que puedes estar tranquila.
En cualquier caso, antes de tomar cualquier medicamento durante la gestación es más recomendable consultar con tu médico. De esta manera, podrás preguntarle las dudas que puedas tener en todo momento, y él te indicará qué es adecuado y qué no en función de la dolencia que puedas tener.
Alternativas al Ibuprofeno: El Paracetamol
Tanto el ibuprofeno como el paracetamol son medicamentos muy usados en todo el mundo. Esto se debe principalmente a que ayudan a aliviar dolores o molestias inespecíficas.
Pensar que el paracetamol es un medicamento seguro durante el embarazo es una idea muy extendida entre la población. De igual forma, y ante la pregunta: “¿me puedo tomar paracetamol si estoy embarazada?”, la respuesta es sí, el paracetamol no está prohibido durante la etapa de gestación.
Molestias musculares, dolores lumbares progresivos durante el embarazo, dolores de cabeza, dolor en la boca del estómago o infecciones de orina pueden aparecer con mucha frecuencia en embarazadas. Aunque muchas mujeres embarazadas tienen tendencia a rechazar cualquier tipo de tratamiento, pueden emplearse analgésicos que permitan una mejoría de estos síntomas. El más conocido y empleado es el paracetamol, un analgésico que se ha demostrado seguro y que está permitido su empleo -con cautela- durante el embarazo.
Recomendaciones Finales
- Paracetamol: Es la base del tratamiento y el primer analgésico que pautamos. Es muy seguro: a pesar de atravesar con facilidad la placenta, nada indica que su uso durante la gestación, ni siquiera en el primer trimestre, se relacione con malformaciones congénitas ni con ningún otro tipo de complicación perinatal. La dosis máxima es de 4gr. al día, pero suele ser suficiente con administrar 0,5-1gramo cada 8 o 12 horas.
- Aspirina: Como analgésico no lo pautamos NUNCA durante el embarazo. Hay que evitarla como analgésico en el embarazo sobre todo al acercarse el parto ya que puede aumentar el riesgo de hemorragia- si bien puede administrarse de forma ocasional-.
- Anti-inflamatorios: Mejor evitar durante toda la gestación salvo en casos individualizados o de forma puntual. Su uso a partir del 3º trimestre (semana 30) se ha relacionado con algunas malformaciones. En CM, por prudencia, no lo solemos pautar a partir de la semana 20. En los libros suelen desaconsejarlo a partir de la semana 30. Aquí es importante señalar que es importante la dosis: la administración puntual de, por ejemplo, 1 sólo comprimido de Nolotil no entraña ningún problema.
Si tienes un dolor moderado, empieza a tomar Paracetamol 500mg/8h y aumenta la dosis en función de la respuesta. Puedes tomar algún Nolotil o algún Enantyum de forma muy puntual pero no debes usarlos como tratamiento de mantenimiento.
Recuerda, la salud de tu bebé es lo más importante. Consulta siempre a tu médico antes de tomar cualquier medicamento durante el embarazo.
El ibuprofeno es considerado como uno de los medicamentos más consumidos del mundo. Medicamento muy popular y además de uso bastante común en el día a día de muchas personas, durante el embarazo su consumo puede no estar tan recomendado, incluso aunque se tome durante el primer trimestre de gestación.
Un grupo de científicos de la Universidad de Rennes plantearon en un estudio en el que se analizaban los efectos del ibuprofeno durante el primer trimestre de gestación, descubrió que éste producía una pérdida drástica de las diferentes células germinales que producen los folículos, a partir de los que se desarrollan los óvulos.
Se trata de una pregunta muy común durante el embarazo, especialmente si tenemos en cuenta que el ibuprofeno es el ingrediente genético y activo de medicamentos de marca de venta libre habitualmente utilizados en el tratamiento de diferentes tipos de dolor, como dolores de cabeza, calambres, artritis o dolor dental; también para disminuir la inflamación, ya que es capaz de bloquear ciertos químicos y sustancias naturales que causan inflamación.
Sin embargo, aunque los efectos secundarios suelen ser leves o casi inexistentes cuando se consume ibuprofeno, lo cierto es que durante el embarazo no ocurre lo mismo, llegando incluso a ser especialmente peligroso si se toma durante el tercer trimestre del embarazo.
Unos estudios han sugerido que el uso del ibuprofeno en el primer trimestre puede conllevar a un pequeño aumento en la posibilidad de gastrosquisis (un defecto en el que los intestinos del infante se salen por un agujero de la pared abdominal). Estos estudios sugieren que el uso del ibuprofeno en el primer semestre aumenta la posibilidad de tener un bebé con gastrosquisis de 1 en 10,000 a entre 1 y 4 en 10,000. Sin embargo, otros estudios que analizaron los casos de gastrosquisis no han apoyado esta asociación.
Un pequeño aumento en el riesgo de defectos cardíacos se ha reportado en unos estudios que analizan las prescripciones de los AINE en la temprana etapa del embarazo. No obstante, la razón por la que el AINE fue prescrito no estuvo disponible en la mayoría de la información de los embarazos.
Esta información es importante porque algunas enfermedades, como las infecciones virales, se han asociado con los defectos cardíacos. Por lo tanto, a pesar de estas notificaciones, no se sabe si el ibuprofeno aumenta realmente la posibilidad de defectos cardíacos o gastrosquisis si se administra en el primer trimestre, ni tampoco la dosis necesaria.
La exposición a AINEs durante el primer trimestre no parece asociarse de forma estrecha con malformaciones congénitas; sin embargo se ha observado una asociación entre anomalías cardiovasculares y defectos en el paladar en algunos estudios tras la exposición a AINEs durante el embarazo.
Se han observado tras la exposición a AINEs durante el tercer trimestre, alteraciones no teratógenas en el feto como: cambios degenerativos en el miocardio, cierre prenatal del ductus arterioso, regurgitación fetal tricuspídea, disfunción renal, oligohidramnios, sangrado o perforación gastrointestinal, riesgo aumentado de enterocolitis necrotizante, sangrado intracraneal (incluido hemorragia intraventricular), disfunción plaquetaria con sangrado, hipertensión pulmonar.
Deben ser evitados los AINEs en la última etapa del embarazo(algunos clínicos lo sitúan a partir de la semana 31 o 32 de gestación). durante el primer y segundo trimestre de la gestación, la inhibición de la síntesis de prostaglandinas, puede afectar negativamente la gestación y/o el desarrollo del embrión/feto.
Estudios en animales han demostrado toxicidad reproductiva. Durante el primer y segundo trimestres de la gestación, ibuprofeno no debe administrarse a no ser que se considere estrictamente necesario. Si utiliza ibuprofeno una mujer que intenta quedarse embarazada, o durante el primer y segundo trimestres de la gestación, la dosis y la duración del tratamiento deben reducirse lo máximo posible.
Durante el tercer trimestre de la gestación, todos los inhibidores de la síntesis de prostaglandinas pueden exponer: al feto a: Toxicidad cardio-pulmonar (con cierre prematuro del ductus arteriosus e hipertensión pulmonar). Disfunción renal, que puede progresar a fallo renal con oligo-hidroamniosis.
A la madre y al recién nacido, al final del embarazo a: Posible prolongación del tiempo de hemorragia, debido a un efecto de tipo antiagregante que puede ocurrir incluso a dosis muy bajas. Inhibición de las contracciones uterinas, que puede producir retraso o prolongación del parto (con una tendencia mayor al sangrado en la madre y en el niño).
Consecuentemente, ibuprofeno está contraindicado durante el tercer trimestre de embarazo.
Además, según las últimas investigaciones sobre la relación que existe entre el ibuprofeno y el embarazo, su consumo por parte de la madre gestante puede afectar al desarrollo hormonal del bebé.
Los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) deben evitarse durante el embarazo, sobre todo cuando se emplean en periodos prolongados de tiempo.
De cara al parto, si una mujer ha estado expuesta a los antiinflamatorios no esteroideos, pueden provocar en el bebé una enfermedad denominada cierre prematuro del ductus arterioso.
El ductus arterioso es una conexión entre la arteria pulmonar y la aorta fetal que es esencial durante la vida intrauterina, pero cuya función ya no es necesaria en la vida extrauterina. Los antiinflamatorios no esteroideos favorecen este cierre por lo que provocan en el bebé una sobrecarga de su corazón y pulmón, produciendo al nacimiento la posibilidad de hipertensión en el pulmón.
Como advierte la investigación, publicada en la revista Scientific Reports, este medicamento suprime la producción de diferentes hormonas testiculares como la testosterona, que controla entre otras la bajada de los testículos.
Los efectos descritos se observan muy pronto a lo largo del primer trimestre de la gestación, pero no en el segundo.
“Todos los índices apuntan a la prudencia en cuanto al uso de ese medicamento en el primer trimestre. Es bastante habitual sentir dolores durante la gestación, pero no hay recomendaciones oficiales para tratarlo. Debes consultar con tu médico y será él quien decida si hay que darte algún tratamiento y qué tratamiento es el más adecuado.
Algunos AINEs pueden alterar el ciclo menstrual al afectar los niveles hormonales, lo que podría influir en la ovulación.
Los AINEs pueden modificar el ambiente uterino, posiblemente afectando la capacidad de un embrión para implantarse adecuadamente ya que los AINES inhiben la producción de prostaglandinas, que son esenciales para una implantación embrionaria exitosa.
Las prostaglandinas son esenciales para el desarrollo de un ambiente endometrial receptivo, además de facilitar el proceso de implantación.
El endometrio desarrolla una respuesta inmunológica tolerante durante la implantación para no rechazar al embrión.
El uso de antiinflamatorios no esteroides (AINEs) también puede afectar la producción espermática y la fertilidad masculina.
En contextos de fecundación in vitro (FIV) y otras técnicas de reproducción asistida, la administración de antiinflamatoria podría ser particularmente relevante.
En algunos casos, el uso de AINEs puede afectar la sincronización de la ventana de implantación, el periodo en que el endometrio es más receptivo para la implantación del embrión.
