Generalmente asociamos el consumo de comida picante con problemas de salud, y es que muchos son los mitos que existen al respecto como por ejemplo que provoca hemorroides, acidez estomacal, etc. Si bien es cierto que su consumo en exceso puede acarrear ciertos problemas, siempre que se consuma con moderación puede aportar numerosos beneficios para nuestra salud.
Un tema que suscita preguntas es la comida picante durante el embarazo. El embarazo trae consigo una serie de cambios, no solo en la salud física, sino también en los gustos y hábitos alimenticios. Algunas mujeres comienzan a disfrutar de alimentos que antes evitaban, mientras que otras sienten aversión por platos que solían gustarles.
Por ello, hoy te vamos a contar si se puede o no comer picante en el embarazo. Comer picante puede ser bastante beneficioso para la salud. Ahora bien, no está recomendado durante todas las etapas de la vida o al menos, no en todos los contextos. Existen situaciones en las que se desaconseja la ingesta de alimentos con este sabor por su capacidad irritante.
Antes de comenzar, hay que destacar que la dieta durante el periodo de gestación ha de estar optimizada con el objetivo de asegurar el correcto desarrollo del feto. Es importante conseguir un aporte nutricional óptimo, ya que un déficit de nutrientes esenciales podría generar malformaciones y repercutir negativamente sobre la salud del bebé.
Al igual que nos cuestionamos, si podemos dar platos picantes a los niños, tú como mujer embarazada también debes seguir una serie de recomendaciones. Si te apasiona la comida mexicana o india es posible que también te guste la comida picante. Si es así, y tiendes a consumirla a menudo, es normal que te preguntes si supone o no algún problema para el embarazo.
Beneficios del picante
Los alimentos picantes contienen componentes que pueden tener un efecto positivo en el organismo. El principal compuesto que causa el sabor picante es la capsaicina, que se encuentra de forma natural en los chiles. El sabor picante suele estar generado por una sustancia denominada capsaicina.
Dicho elemento ha demostrado ser capaz de activar el metabolismo y promover así la pérdida de peso. Además, genera un ligero incremento en la temperatura corporal, lo que resulta en una movilización y oxidación más eficiente de los lípidos (grasas). Por este motivo, se suele incluir en el contexto de las dieta de adelgazamiento.
Asimismo, la capsaicina también ayuda a controlar la inflamación, tal como evidencia una investigación publicada en la revista European Journal of Pharmacology. Hay que tener en cuenta que este mecanismo es responsable del desarrollo de muchas patologías complejas a lo largo de la vida. Por eso, conviene tenerlo controlado para que sea eficiente, pero que no se promocione en exceso.
En el contexto deportivo, se suele utilizar dicha sustancia de manera tópica en algunas cremas con el objetivo de generar un efecto analgésico a nivel muscular. Incluso, su consumo vía oral podría contribuir a reducir el dolor articular, lo cual es también beneficioso para las mujeres embarazadas.
Otro dato interesante es que el feto en el útero, a partir del segundo trimestre, comienza a percibir sabores que le llegan a través del líquido amniótico. Algunos estudios sugieren que si la madre consume una dieta variada durante el embarazo, incluyendo alimentos picantes, el niño podría ser después del nacimiento más abierto a nuevos sabores.
¿Está recomendado el picante en el embarazo?
Lo cierto es que no hay ningún artículo científico que desaconseje el picante en el embarazo por riesgos para la madre o para el bebé. Su consumo es seguro durante toda la etapa de gestación. Incluso, puede estar especialmente aconsejado para controlar los niveles de inflamación y asegurar la homeostasis.
Como única contraindicación se podría destacar que el picante cuenta con cierta capacidad irritante. Por este motivo, si la mujer embarazada ha comenzado a desarrollar síntomas digestivos a causa de esta condición, quizás no sea la mejor alternativa. Podrían volverse más intensos el ardor, el reflujo o incluso la diarrea, en caso de existir.
Tampoco se debe incluir este sabor en la dieta en grandes cantidades si existieran patologías inflamatorias de tipo intestinal, independientemente del proceso de gestación. En estos casos, se podría experimentar un aumento de la incomodidad.
Aunque la comida picante no representa un riesgo grave para una mujer embarazada y saludable, puede ser incómoda para el sistema digestivo. Especialmente en las etapas avanzadas del embarazo, pueden ocurrir problemas digestivos más frecuentes, como acidez estomacal, hinchazón o irritación del estómago.
Un mito común es que el consumo de alimentos picantes puede afectar negativamente al bebé o incluso provocar un parto prematuro. Sin embargo, no existen pruebas científicas que respalden esta teoría. El feto está bien protegido por el líquido amniótico en el útero y los nutrientes le llegan en una forma modificada.
Sin embargo, si la comida picante en el embarazo causa problemas digestivos fuertes o irrita excesivamente el tracto digestivo de la madre, esto podría afectar indirectamente al feto. El estrés y la incomodidad pueden llevar a una mayor producción de hormonas del estrés, lo cual no es ideal para el desarrollo del bebé.
Cada mujer experimenta el embarazo de manera diferente, por lo que no existe una respuesta universal sobre si la comida picante durante el embarazo es buena o mala. Si te sienta bien y no provoca molestias, no hay razón para evitarla. Lo más importante es seguir las señales de tu propio cuerpo y disfrutar de lo que te sienta bien.
Los platos picantes pueden formar parte de una dieta saludable incluso durante el embarazo, siempre que se consuman con moderación y como parte de una dieta equilibrada.
¡Cuidado con las salsas picantes!
A pesar de que el picante es bueno para la salud y de que se puede consumir durante el embarazo, conviene tener cuidado con cierto tipo de salsas picantes, sobre todo las de tipo industrial.
En ocasiones estos productos cuentan con aditivos en su interior o con grasas de tipo trans. Ambos elementos podrían resultar perjudiciales para la salud si se consumen de forma recurrente.
Resultan especialmente preocupantes los lípidos trans. Dichos compuestos consiguen incrementar la incidencia de patologías complejas como la diabetes, pues generan una mayor inflamación en el medio interno. Están desaconsejados en cualquier etapa de la vida y mucho más en el embarazo.
Durante la gestación conviene priorizar el consumo de alimentos frescos de alta densidad nutricional, buscando la máxima optimización de la fisiología.
Recomendaciones adicionales
Si decides incluir platos picantes en tu dieta durante el embarazo, es importante prestar atención a la calidad de los ingredientes. Lo mejor es consumir fuentes frescas y naturales de picante, como chiles frescos, pimienta de cayena o jengibre.
También es importante pensar en la composición general de la dieta. Si la dieta es equilibrada y rica en nutrientes esenciales, el consumo ocasional de comida picante no debería ser un problema.
Además de ajustar tu dieta, es importante tomar ciertas precauciones adicionales para garantizar tu salud y la de tu bebé durante el embarazo.
Aunque los alimentos picantes pueden ser seguros, los suplementos o comprimidos de pimienta no están recomendados durante el embarazo. Estos productos pueden contener concentraciones más altas de capsaicina, lo que podría ser problemático. Siempre consulta con tu médico antes de tomar cualquier suplemento para asegurarte de que sea seguro para ti y tu bebé.
Si experimentas síntomas preocupantes como contracciones irregulares, calambres abdominales o irritación intestinal, es crucial consultar a un médico. Estos síntomas pueden ser indicativos de un útero irritable u otras condiciones que requieren atención médica. Mantener una comunicación abierta con tu profesional de salud te ayudará a navegar por el embarazo de manera segura y saludable.
Durante el embarazo, y debido en parte a la producción de hormonas por la placenta, puede ponerse de manifiesto una intolerancia a los carbohidratos y por ello, se realiza a todas las embarazadas sin factores de riesgo el cribado de esta situación alrededor de la semana 28.
La intensidad del ejercicio debe ser adecuada a las condiciones de la madre. Si nunca se ha practicado ejercicio físico antes, debe comenzase poco a poco progresando en intensidad. Deben evitarse movimientos bruscos, posiciones incómodas y cuidar el equilibrio para evitar caídas.
¿Qué especias son seguras y cuáles evitar durante el embarazo?
Más allá de las características comunes, cada especia tiene sus propiedades. A continuación, se detallan algunas especias y su conveniencia durante el embarazo:
- Anís: Limitar su uso debido a componentes con actividad parecida a los estrógenos.
- Azafrán: Evitar en dosis elevadas, ya que puede interferir con la coagulación de la sangre.
- Canela: Su uso no tiene contraindicaciones.
- Clavos de olor: No tiene contraindicaciones en la cocina.
- Cúrcuma: Usar con cautela, dosis excesivas pueden causar molestias gástricas.
- Guindillas: No exagerar con su consumo.
- Jengibre: Beneficioso por sus propiedades antináuseas, seguro en dosis adecuadas.
- Mostaza: Sin contraindicaciones si no se toman en dosis exageradas y no se sufre de ardor de estómago.
- Nuez moscada: Usar con cautela debido a su contenido de miristicina, que en dosis excesivas puede ser tóxica.
- Pimentón: En pequeñas dosis facilita la digestión, en exceso puede irritar el aparato digestivo.
- Pimienta: Evitar si aparecen ardores de estómago.
- Semillas de sésamo: No presentan contraindicaciones.
El consumo moderado de especias durante el embarazo y la lactancia puede ser beneficioso si sabemos elegir las más adecuadas, ya que nos pueden aportar beneficios sin dañar nuestra salud.
Finalizada la gestación, más del 50 % de las mujeres con DMG tiene probabilidad de desarrollar diabetes tipo 2 dentro de 5 a 10 años15 por lo que es preciso además de hacer los controles pertinentes, insistir en la adopción de unos hábitos saludables tanto en el control nutricional, como en la práctica de ejercicio.
La globalización y la amplia distribución de productos alimenticios han permitido que tengamos acceso a gran variedad de especias y condimentos, sobre todo, picante. ¿Qué podemos esperar del picante para nuestra salud? ¿Es bueno o es malo comer picante?
Se puede comer picante en el embarazo
Como has podido comprobar, se puede comer picante en el embarazo sin ningún problema. No resultará en ningún caso peligroso para la salud de la madre o del feto. Solamente habrá que restringir su presencia en la pauta dietética en el caso de que se experimenten molestias intestinales o digestivas. También, si se ha desarrollado alguna patología inflamatoria de tipo intestinal.
Para terminar, ten en cuenta que durante el embarazo se vuelve crucial promocionar los hábitos de vida saludables. Las rutinas de la madre durante esta etapa condicionan la salud del bebé a futuro. Suele ser preciso también incluir en la pauta ciertos suplementos para evitar déficits y, con ello, algunas malformaciones.
En la actualidad se están estudiando los mecanismos sobre la adquisición de los hábitos y gustos en la alimentación de los hijos, en función de los de la madre.
¿Es seguro comer alimentos picantes en el embarazo?
Existe una tendencia cada vez más establecida a considerar que todo lo “natural” se asocia con lo “ideal y beneficioso” para nuestro organismo. Esto resulta especialmente preocupante en la embarazada ya que puede ocasionar un efecto adverso no deseado, pudiendo tener efecto teratogénico, embriotóxico o estimulador uterino produciendo aborto o parto pretérmino8.
