Lactancia Materna y Nutrición en la Primera Infancia: Una Guía Detallada

La alimentación en la primera infancia desempeña un papel fundamental en el crecimiento y desarrollo de los niños. A esta edad, se forman los hábitos alimentarios saludables. Una alimentación correcta durante la infancia es necesaria para permitir un crecimiento y desarrollo adecuados, conseguir un rendimiento físico y psíquico óptimo, mantener y mejorar la salud y recuperarse más fácilmente en los procesos de enfermedad.

Los primeros meses de vida (la etapa de lactante) son una etapa en la que tienen lugar muchos cambios rápidos (antropométricos, de composición corporal, de maduración de órganos y sistemas...), que suponen una demanda exigente desde el punto de vista nutricional, en el aspecto cuantitativo y sobre todo cualitativo. Los primeros meses de la vida son una etapa crítica, ya que el organismo está inmaduro, en crecimiento y formación, y los efectos de los desequilibrios y los errores pueden ser más graves y tener repercusiones en el futuro.

En este periodo, el crecimiento es muy rápido: el peso al nacimiento se duplica entre los 4 y 6 meses, se triplica al año y se cuadriplica a los dos años. La talla aumenta 2 cm por mes durante el primer año y entre 10-12 cm el segundo año. Desde los 6 meses, aumenta la masa grasa con relación al conjunto corporal, condicionada por una mayor ingesta (pasa de 20 a 200 ml de capacidad gástrica en pocos meses).

En los últimos años, los cambios culturales y de estilo de vida han alterado los patrones de alimentación. El niño precisa ir adquiriendo hitos que le permitan modificar la alimentación basada en líquidos para ingerir sólidos.

Beneficios de la leche materna

Beneficios de la Lactancia Materna

La lactancia materna es la mejor forma de alimentación en las primeras etapas de la vida. La Asociación Española de Pediatría dice que la lactancia materna es la mejor forma de alimentar al niño o niña recién nacido, además proporciona protección ante posibles enfermedades, favorece el desarrollo cognitivo y facilita el vínculo seguro entre la madre y el hijo o hija. La lactancia materna, que favorece el crecimiento adecuado y mejora el desarrollo cognitivo, reduce el riesgo de sobrepeso, obesidad y enfermedades crónicas.

El amamantamiento exclusivo los primeros seis meses, complementado de forma gradual con otros alimentos, y el mantenimiento hasta los 2 años de vida o hasta que la madre y el hijo quieran, aporta nutrientes, anticuerpos y sustancias que favorecen el desarrollo inmunológico del lactante. La leche materna es el alimento ideal para los lactantes. Contiene todos los nutrientes y energía que un bebé necesita durante los primeros 6 meses de vida y sigue cubriendo la mitad o más de las necesidades nutricionales del bebé durante el segundo semestre de vida, y hasta un tercio durante el segundo año.

Los anticuerpos presentes en la leche materna, protegen de muchas enfermedades. Como hemos visto, la lactancia materna confiere muchos beneficios para la salud de bebé, pero también para la madre. Dar el pecho ayuda a que el útero se contraiga más rápidamente, por lo tanto, favorece una rápida recuperación, previene las hemorragias postparto y disminuye la probabilidad de anemia. Amamantar está relacionado con una menor incidencia de cáncer de mama, ovario y útero, así como de osteoporosis.

Tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS), como el Fondo de las Naciones Unidas por la Infancia (UNICEF), la Academia Americana de Pediatría y la Asociación Española de Pediatría recomiendan mantener una lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses de vida a demanda y de forma frecuente. A demanda significa que se ofrecerá el pecho o el biberón de manera frecuente de día y de noche y será el bebé el que decida cuando y cuanto comer.

Los cuidados para el mantenimiento de la lactancia materna deben empezar antes del nacimiento, aportando información sobre los beneficios de la lactancia, las técnicas correctas para amamantar, detectar posibles complicaciones de manera precoz y reconocer contraindicaciones reales para lactar. El seguimiento incluye la valoración del estado del bebé y de la toma del pecho, el bienestar de la madre y de la familia. Es importante establecer la primera cita en las 48 a 72 horas tras el alta hospitalaria. De esta manera, se detectan problemas con la lactancia y se previenen situaciones, como deshidratación, abandono de la lactancia o problemas con el pecho, que pueden ser resueltos con una intervención temprana.

  • Realiza, al menos, 8 tomas sin ayuno.
  • Contiene los nutrientes necesarios en todas las etapas desde el calostro a la leche madura.
  • Menor exposición a proteínas extrañas y alérgenos.
  • Maduración más rápida de la barrera intestinal del recién nacido.
  • Propiedades antiinflamatorias, inmunológicas y antiinfecciosas: IgA, lactoferrina, lisozimas...

En caso de no poder o no querer amamantar, se usará leche en fórmula. En la actualidad, las leches artificiales están muy mejoradas, todas presentan una calidad similar y varían poco en su composición de una marca a otra, así que se trata de encontrar la que mejor siente al bebé.

Alimentación Complementaria (AC)

Siguiendo las recomendaciones de la OMS, a partir de los 6 meses de edad, se debe comenzar la alimentación complementaria, es decir, aquella que complementa las tomas de leche materna (que seguirán siendo aproximadamente de 400-500 ml al día). Es una alternativa a la LM o puede ser un suplemento de la misma en ocasiones en que sea necesario o cuando esta esté contraindicada.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda mantener la LM hasta los 2 años, junto con la AC, pero ¿en qué momento sería aconsejable iniciar esta?

  • En los países en vías de desarrollo, no antes de los 6 meses, pues como hemos comentado previamente, la LM proporciona muchos beneficios en estos países, ya que se trata de un alimento completo y en adecuadas condiciones de salubridad.
  • En los países desarrollados es difícil dar un simple punto en el que se debe iniciar. Existen estudios con diferentes resultados al respecto (11): algunos estudios han observado niveles de ferritina mejores en niños que inician la AC a los 4 meses. Por otro lado, existe evidencia de que la introducción de AC antes de los 4 meses aumenta el riesgo de alergias alimentarias y enfermedad celiaca. En relación con el riesgo de obesidad, se ha observado que es mayor si se introduce la AC en menores de 4 meses, sin observarse mayor riesgo de obesidad por encima de esta edad (y sin detectarse diferencias en función de que se introdujera entre los 4-6 meses o por encima de los 6 meses).

Es importante recordar que la alimentación complementaria, como su propio nombre indica, no sustituye a la lactancia, sino que la complementa.

La transición alimentaria es la alimentación del niño desde los 4-6 meses a los 12. El niño precisa ir adquiriendo hitos que le permitan modificar la alimentación basada en líquidos para ingerir sólidos.

Razones para Introducir la Alimentación Complementaria

  • Por razones nutricionales: Los requerimientos nutricionales de esta etapa no se pueden cubrir solo con leche, ya que se precisa mayor aporte de algunos nutrientes (destaca especialmente el hierro, aunque también otros minerales como el zinc o el calcio, y vitaminas como las A, C y D), y aumentan las necesidades energéticas (que requerirían un volumen de leche que supera la capacidad digestiva del lactante...).
  • Por razones alimentarias: Se inicia el aprendizaje de la capacidad masticatoria (íntimamente relacionada con el desarrollo del lenguaje), se puede comenzar el desarrollo de hábitos alimentarios, que requieren la introducción de otros alimentos y texturas, participa en el desarrollo emocional del niño (comienza a aparecer un mayor deseo de autonomía, de conocer y explorar el entorno, la mayoría de las veces por medio del contacto con la boca).

Recomendaciones para la Introducción de Alimentos

Realmente no hay un orden único para introducir los alimentos. No hay evidencia hoy en dia para recomendar el retraso en la introducción de alimentos potencialmente alergénicos, ni siquiera en niños con antecedentes de alergias alimentarias, atopia o asma.

  • Tendrá en cuenta el ambiente sociocultural de la familia.
  • Introducción entre 4-7 meses (retrasar alimentos alergénicos no reduce la aparición de alergias).
  • La AC debe proporcionar más del 90% de las necesidades de hierro, ya que la leche es una fuente pobre del mismo.
  • Otro aspecto del que hablan las recomendaciones de la ESPGHAN era en qué momento se deberían introducir los cereales con gluten en la dieta, con la intención de prevenir el desarrollo de enfermedad celiaca. La recomendación se establece entre 4-7 meses.
  • A los 6 meses la energía requerida debe ser proporcionada en un 50% por la AC y en un 50% por un aporte lácteo.
  • La introducción de alimentos se debe hacer de forma progresiva, una recomendación sería hacerlo una vez al día, en pequeña cantidad, aumentando poco a poco, cada 3-7 días aproximadamente (teniendo en cuenta que las reacciones adversas a alimentos pueden darse en ocasiones de forma diferida).
  • No introducir vegetales de hoja verde: espinaca, acelga, antes de los 9-12 meses por el alto contenido en nitratos que poseen (pueden transformarse en nitritos y dar lugar a metahemoglobinemia).
  • No ofrecer sal ni azúcar añadidos.

Tipos de Alimentos y Cantidades Apropiadas

  • Lácteos: Los yogures naturales (sin azúcar) y el queso fresco o tierno pueden ofrecerse a partir de los 9-10 meses, en pequeñas cantidades e ir aumentando de manera progresiva.
  • Cereales: Priorizar los cereales integrales, esto incluye la pasta integral, el arroz integral, el pan integral, etc.
  • Frutas: Comenzar por frutas como plátano, manzana, naranja, mandarina, pera, melocotón, sandía, melón, fresa, etc. Debemos tener cuidado con aquellas frutas que contienen semillas y, especialmente, si son redondas como las uvas o los tomatitos cherry. Cualquier alimento con sección circular debe cortarse para evitar atragantamientos.
  • Verduras: Tampoco existe una verdura mejor que otra para comenzar, pero atendiendo a las texturas y sabores, puede comenzarse por la zanahoria, calabaza, judía, calabacín, puerro, cebolla, tomate, etc.
  • Proteínas: En el caso de proteínas animales, lo ideal es que procedan de pescado (blanco y azul), carne (preferentemente blanca, como pavo o pollo) y huevos.

Durante el primer año de vida es recomendable que el bebé no tome azúcar libre, esto incluye zumos y miel. También es conveniente habituar al paladar a bajas cantidades de sal. Cada vez que se introduce un nuevo alimento es fundamental dejar un tiempo de margen con respecto a los anteriores (aproximadamente tres días). De lo contrario, si el bebé sufre una reacción alérgica, será difícil identificar qué la ha causado.

El bebé, al igual que el adulto, regula su propio apetito, por lo que es muy importante respetar su saciedad y ofrecerle cantidades que se ajusten de manera individual. El primer contacto con nuevos sabores y texturas necesita su tiempo. Forzar a comer no es recomendable, puede aumentar la resistencia a comer determinados alimentos, creando aversiones que pueden extenderse a la edad adulta. En el caso de las frutas, verduras, legumbres y cereales, una ración entre 150-250 g suele ser bien aceptada. Para un bebé de 6 a 12 meses se aconsejan entre 20-30 g de carne/día o entre 30-40 g de pescado/día o un huevo pequeño.

Es frecuente que las raciones que se ofrecen sean de un tamaño mayor que lo que el niño desea, sin tener en cuenta aspectos como la variabilidad del apetito, las diferentes necesidades a lo largo del crecimiento ni la autonomía del niño para alimentarse. La frase “no termina la comida” es habitual, tanto en familias como en escuelas infantiles. Forzarles a comer conlleva la pérdida del control de la saciedad y desarrollar obesidad.

Un recurso para calcular de forma aproximada las cantidades que dar es el método de la mano, que utiliza la mano del niño para orientar la cantidad de cada grupo de alimentos en la comida (Fig.

Figura 2. Método de la mano. Fuente: Cómo deben de ser las raciones de la comida en los niños. Sant Joan de Deu. Escola de Salut.

  • Proteína: carne, pescado y huevo, la medida de la palma de la mano.

En cuanto a la manera de ofrecer los alimentos, triturado vs. sólido, en los últimos años se propone el ofrecimiento de los alimentos sin triturar (con texturas y consistencia siempre adecuadas para el bebé y, por supuesto, siempre bajo vigilancia de algún adulto), esto es lo que se suele denominar baby led weaning. Existen diferentes estudios al respecto que detectan beneficios de una u otra manera de ofrecer la AC.

Riesgos de una Alimentación Inadecuada

  • Interferencia con la LM.
  • Aumento de enfermedades respiratorias.
  • Daño renal por sobrecarga de nutrientes (proteínas y minerales) y, por tanto, riesgo de deshidratación.
  • Alergias.
  • Desarrollo en el futuro de hipertensión, obesidad, diabetes...
  • Deficiencias nutricionales específicas y desnutrición.
  • Crecimiento lento.
  • Trastornos alimentarios.

Requerimientos Nutricionales Específicos

  • Hidratos de carbono: 30-40% de la energía total consumida (valor calórico total = VCT) en los primeros meses, al año de vida deben aumentar hasta valores de adulto al 55-60% del VCT. El hidrato de carbono principal de la leche materna es la lactosa.
  • Lípidos: 40-55% del VCT, que debe disminuir al año de vida al 30-35%, como en el adulto. Es importante asegurar el aporte de ácidos grasos esenciales y ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga, por ello muchas fórmulas artificiales se enriquecen con docosahexaenoico o araquidónico.
  • Proteínas: 2 g/kg/día en los primeros 6 meses, que deben disminuir a 1,6 g/kg/día a partir de entonces.

En relación con las necesidades de micronutrientes, son las determinadas en la tabla II (4), cabe señalar la vitamina D, ya que el resto de micronutrientes se cubren adecuadamente con la lactancia (materna o artificial), pero en el caso de la vitamina D se recomienda la suplementación durante el primer año de vida con 400 UI de la misma (6,7). Realmente la recomendación es suplementar a todos los lactantes que se alimentan de lactancia materna y a aquellos alimentados con lactancia artificial que consumen menos de 1 litro/día de la misma. En la práctica, los lactantes durante el primer año de vida consumen menos de 1 litro/día de leche, por ello, se suplementa a todos.

La AC puede prepararse en casa u obtenerse ya preparada, siendo más recomendable la primera(5,7). Se recomienda ir dando cada alimento poco a poco(4). Cada alimento precisa habilidades motoras diferentes, que se inician hacia los 4 meses para los triturados y entre los 5 y 7 meses para otras texturas.

  • Vitamina D: desde el inicio de la lactancia hasta los 12 meses como prevención del raquitismo. La cantidad diaria recomendada es de 400 UI, tanto para los lactantes amamantados como en aquellos alimentados con fórmula artificial.
  • Hierro: la lactancia materna a partir de los 5 meses no es capaz de satisfacer los requerimientos de 1 mg/kg de hierro elemental diario. La AC debe suponer un 90 % del aporte(2) y para ello es suficiente con la inclusión de dos porciones diarias de hierro a través de alimentos proteicos o cereales fortificados(4,5).

Hábitos Alimentarios Saludables

Muchos de los alimentos que suelen estar presentes en los desayunos y meriendas de los niños deberían, en realidad, consumirse de manera esporádica. En las comidas principales (comida y cena) podemos utilizar el método del plato de Harvard. Se trata de una herramienta muy útil para aprender a crear platos equilibrados de forma sencilla y mantener una alimentación infantil saludable y equilibrada.

La alimentación infantil, como también los hábitos y costumbres de los padres, influyen directamente en los futuros hábitos del niño. La clave es ofrecer diariamente una alimentación saludable y dar buen ejemplo.

Es importante crear unas condiciones que permitan al niño/a ir adquiriendo hábitos saludables y que permitan una buena relación con la comida y su proceso de ingesta.

La alimentación a lo largo de la vida debe ser equilibrada, por eso tomamos como referente la alimentación mediterránea, considerada una de las más saludables del mundo.

Se basa en el plato de Harvard que muestra cómo conseguir una dieta saludable y equilibrada en cuanto a proporciones y nutrientes. Su versión española es el Nutriplato (Fig.

Figura 1. Nutriplato.

El plato saludable se compone de:

  • 50% verduras. Priorizando que sean frescas, de temporada y de proximidad, ya que tienen mejor sabor, aroma y calidad nutricional.
  • 25% cereales integrales y tubérculos.
  • 25% carnes magras, pescados, huevos y legumbres.

Otros Aspectos Importantes

En las últimas décadas aumenta el consumo de alimentos ultraprocesados(23), ricos en sal, azúcar y grasas saturadas, en niños menores de 2 años. La OMS advierte que su consumo se asocia a desnutrición, sobrepeso y otras consecuencias adversas(24).

  • No son recomendables los alimentos azucarados, ultraprocesados y/o con mucho contenido en grasas. Como bebida, agua y evitar los refrescos y bebidas azucaradas.
  • Evitar alimentos ultraprocesados como galletas, bollería, salchichas, fiambres o refrescos. Por desgracia hay en el mercado productos poco saludables como algunas galletas que están destinados a público infantil donde ponen que se pueden ofrecer desde los 4 meses.
  • La ingesta de azúcares, especialmente la sacarosa, es el principal factor de riesgo para la formación de placa bacteriana y caries, además de incrementar el riesgo cardiovascular.
  • Actualmente, existe un abuso del azúcar en las dietas infantiles y esto tiene una gran relación con la elevada tasa de obesidad infantil y sobrepeso.

Es importante promover la práctica de actividad física ya desde el nacimiento, y en relación con esto, las Guías del Ministerio de Sanidad Español 2015 proponen algunas recomendaciones para todas las edades.

Las familias pueden acceder a información sobre la salud y alimentación de sus hijos a través del pediatra y de recursos fiables de la red. Es labor del pediatra conocer las diferencias madurativas de cada etapa del niño, sus necesidades nutricionales y cómo adecuar la alimentación en cada momento, para así asesorar a los padres en las sucesivas revisiones de salud.

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