Los conocimientos relacionados con la lactancia materna se perdieron poco a poco con la introducción de la cultura del biberón en nuestra sociedad. Y lo que es peor: las normas asociadas a la alimentación con biberón fueron exportadas a la lactancia materna. Aunque después se ha visto que no era necesario, se comenzó a dar el biberón con horarios, y este error se extendió a la lactancia materna.
Aquí te explicaremos qué hacer cuando las tomas de lactancia se prolongan demasiado, las posibles causas y cómo abordar cada situación. Es importante recordar que la lactancia materna debe ser un proceso natural y beneficioso tanto para la madre como para el bebé.
CRISIS de LACTANCIA o BROTES de CRECIMIENTO: qué son, cuándo aparecen, cuánto duran y cómo actuar
Lactancia a Demanda: ¿Siempre es la Opción Correcta?
Esto no quiere decir que hay un momento en que la lactancia deja de ser a demanda, sino que la manera de mamar se va a ir modificando a medida que crezcan y recuerda que al crecer no tiene porqué hacer menos tomas. Entonces ¿tengo que esperar a que él me pida? Pues la respuesta es “depende”.
La lactancia NO funciona a demanda cuando tu bebé no ha recuperado el peso del nacimiento, es prematuro o está enfermo. Tener las tomas controladas hasta que aumente de peso y sea capaz de pedir por sí mismo es esencial, si no queremos que todo se vaya al traste.
Dar el pecho a demanda significa que el bebé puede acceder al mismo cuando lo pida y durante el tiempo que quiera, sin imponer límites horarios. Esta recomendación, avalada por todas las sociedades médicas del sector, es la que más favorece una buena instauración de la lactancia materna.
No obstante, algunos bebés pueden estar durante un tiempo que se considera demasiado prolongado al pecho, lo que puede indicar que hay algún problema, especialmente cuando hay otros síntomas que acompañan a esta realidad, como una mala ganancia de peso o el dolor o la grieta en las mamas.
¿Qué hacer?
Para diferenciar cuándo se puede estar ante una situación así, hemos recurrido a Diana Jiménez Ciriero, matrona y consultora certificada en lactancia materna IBCLC, con consulta en el Hospital Quirónsalud San José, de Madrid. Pasar horas al pecho sin succión efectiva no es deseable ni para el bebé ni para la madre.
La duración de una toma al pecho puede ser muy variada, y la frecuencia en que el bebé lo reclama también. "La evidencia muestra que los bebés pueden variar ampliamente en el tiempo que pasan en cada toma, desde 10 a 30 minutos por pecho, dependiendo de factores como la edad, la técnica de succión y el vaciamiento mamario", señala la especialista.
Unos succionan de forma más rápida, otros hacen pausas, otros no... Hay grandes diferencias. Por eso, la recomendación es que las tomas sean a demanda, y que la duración de cada una dependa de las señales de hambre y saciedad del niño, "permitiendo que succione hasta que se retire espontáneamente del pecho o muestre signos claros de satisfacción". Es importante dejar que el niño vacíe el pecho, ya que así llega a la leche del final, que es más rica en grasa y, por otro lado, estimula en su madre una adecuada producción láctea.
"La lactancia a demanda, sin restricciones de tiempo, se asocia con mayor éxito en la duración total de la lactancia y menos complicaciones maternas, como dolor mamario y congestión", recalca.
No obstante, hay una excepción: las primeras semanas de vida. Si han pasado más de tres horas y el niño no ha mamado, conviene despertarlo para que lo haga, sobre todo si nació de forma prematura, con bajo peso o tiene algún factor de riesgo metabólico. En estos primeros días de vida, debería hacer un mínimo de ocho tomas cada 24 horas.
Crisis de Lactancia: ¿Qué Son y Cómo Afrontarlas?
Si tu bebé pide pecho con más frecuencia, está inquieto o parece insatisfecho, puede tratarse de una crisis de lactancia. En esta guía encontrarás señales para reconocerla, pasos claros para superarla y cuándo pedir ayuda profesional (IBCLC consultora de lactancia certificada/pediatría). Son situaciones en las que el comportamiento de tu bebé al pecho cambia.
Es fácil que esto te desconcierte y empieces a pensar que algo va mal, que no tienes suficiente leche y que tu bebé se queda con hambre. Nada más lejos de la realidad. La causa es que hay un desajuste entre la leche que tu bebé quiere tomar y la que estás produciendo. Algo normal si tu bebé está creciendo y desarrollándose correctamente.
La lactancia funciona por oferta-demanda: cuando el bebé aumenta las tomas, tu cuerpo recibe la señal para producir más. Las crisis suelen coincidir con picos de crecimiento o saltos evolutivos.
Suelen haber tres crisis durante la etapa de la lactancia que podremos identificar con facilidad, coinciden con las etapas por las que, normalmente, pasan todos los bebés. La primera se da a los 15 o 20 días (2-3 semanas), la segunda al mes y medio (6-8 semanas), y la tercera hacia los 3 meses.
Tu bebé necesita comer más, por eso aumenta su demanda de leche materna. Puede que no quiera soltar el pecho o que te pida mamar cada media hora. Solo se calma mientras está mamando.
¿Qué ocurre? Aumento brusco de demanda. Tu bebé puede parecer incómodo al mamar: agarra el pecho, lo estira, lo suelta, arquea la espalda o estira las piernas. Esto suele deberse a que su sistema digestivo ha madurado y tu leche materna se está adaptando a sus nuevas necesidades.
Ese cambio también puede modificar ligeramente el sabor de la leche, y algunos bebés reaccionan mostrando incomodidad. ¿Qué hacer? Ajuste fino de producción. Tu bebé empieza a hacer tomas mucho más cortas de lo habitual: se distrae con facilidad ante cualquier ruido o movimiento, e incluso puede molestarse si le ofreces el pecho con demasiada frecuencia.
Ahora tiene más fuerza y destreza al succionar, por lo que en pocos minutos es capaz de vaciar el pecho. Come más cantidad, pero en menos tiempo. ¿Qué necesitas? Cuando alcance los 4 meses de edad es posible que los despertares nocturnos sean más frecuentes y en las tomas se muestran más inquietos.
Suele durar 24-72 h, a veces unos días más. Empieza por uno y, si el bebé lo pide, ofrece el segundo. Es una de las cosas que no se pueden evitar, pero sí podemos actuar en consecuencia cuando ocurra.
Señales y Soluciones
- Señales normales de crisis: Aumento de la frecuencia de las tomas, irritabilidad al mamar.
- Cambios del sueño: Pueden aumentar los despertares sin ser crisis.
- Curiosidad: Distrae al bebé; ofrece el pecho en ambiente tranquilo o en semioscuridad.
- Huelga de lactancia: Rechazo brusco al pecho por un factor puntual (estrés, cambios, congestión). Requiere paciencia, piel con piel y ofrecer sin presión.
La introducción de tetinas o la separación pueden disminuir la estimulación. Revisa boca bien abierta, labio evertido y barbilla pegada.
Problemas Comunes y Soluciones
Hay dificultades que pueden requerir la intervención de profesionales con experiencia en lactancia. Es importante que desde el comienzo te asegures de tener todo el apoyo y ayuda necesarios en caso de que se presente algún problema. Las complicaciones más frecuentes, como la ingurgitación mamaria, el dolor, las grietas en los pezones y las mastitis, suelen ser consecuencia de problemas con la técnica de la lactancia.
Ingurgitación Mamaria
La ingurgitación mamaria puede aparecer a los dos o tres días del parto en ambos pechos, que se ponen tensos, hinchados y calientes. Suele generar mucha preocupación, porque los pechos están hinchados y doloridos, el bebé tiene dificultad para agarrarse y la madre se siente impotente al intentar vaciar el pecho sin conseguirlo.
En realidad la ingurgitación no se debe a un acúmulo de leche, sino a la congestión de la glándula mamaria, es decir, a la inflamación debida a la dilatación vascular producida en la glándula que se está preparando para la lactancia.
Si tuvieras una ingurgitación es importante relajarse antes de la toma. Para ello puedes darte un baño o una ducha caliente, recibir un masaje agradable en hombros o espalda, oír música, etc. Unos minutos antes de poner al bebé al pecho realiza contacto piel con piel con tu bebé y aplica calor local para favorecer la salida de la leche.
Dolor y Grietas en los Pezones
Los primeros días es normal sentir una molestia en los pezones durante la toma, ya que el embarazo produce un aumento de la sensibilidad en los pezones que suele desaparecer poco después del parto. Sin embargo, un dolor intenso o persistente no puede considerarse normal y suele indicar que existe algún problema.
Lo más frecuente es que el dolor se deba a una compresión del pezón. Como consecuencia pueden aparecer grietas y además se dificulta el vaciado de la mama con riesgo de complicaciones como mastitis, disminución de la producción de leche, escasa ganancia de peso etc.
Las grietas suelen ser el resultado de un problema de agarre que ocasiona un traumatismo en el pezón. Si tienes grietas es importante que consultes con un profesional experto en lactancia para que identifique la causa y la trate. Tendrá que realizar una historia clínica adecuada, explorarte el pecho y al bebé y observar una toma.
Te ayudará a mejorar el agarre del bebé, optimizando la postura o realizando un agarre dirigido, lo que suele proporcionar un alivio inmediato e importante. Si tienes un dolor intenso, las pezoneras pueden serte de utilidad de forma transitoria, siempre y cuando las coloques correctamente y hasta que se corrija la causa y se hayan curado las grietas.
Existen diferentes tamaños, por lo que es importante que elijas aquella que se adapte al tamaño de tu pezón y a la boca del bebé. En caso de duda es mejor que optes por el tamaño más grande. Si las grietas tardan en curarse a pesar de haberse resuelto la causa que las provocó, hay que sospechar una sobreinfección bacteriana y puede ser necesaria la aplicación de una pomada antibiótica tras la toma. Esto lo decidirá el profesional sanitario experto en lactancia.
Ten en cuenta que durante la lactancia las pequeñas glándulas que están en la areola proporcionan hidratación al pezón, por lo que no es recomendable que te laves los pezones antes y despúes de las tomas para evitar retirar esta protección natural.
Mastitis
Si notas dolor y enrojecimiento en alguna parte del pecho, acompañado o no de fiebre y malestar general, puedes estar desarrollando una mastitis. Debes saber que la mastitis no siempre es infecciosa y que puede ser simplemente la consecuencia de una inflamación de una zona de la mama por un vaciado incompleto.
Por eso ante la sospecha de una mastitis es muy importante continuar con la lactancia aumentando la frecuencia de las tomas, o si esto te produce demasiado dolor, vaciando el pecho con sacaleches. Conviene que te asegures de que el pecho afectado se vacía adecuadamente, recurriendo al sacaleches o a la extracción manual si lo crees necesario.
Para aliviar las molestias puedes aplicarte frío entre las tomas y tomar ibuprofeno por sus efectos antiinflamatorios. Si con todas estas medidas no observas una clara mejoría en 12 o 24 horas o si el dolor en la mama se acompaña de fiebre, de malestar general, escalofríos, dolores musculares, etc., es necesaria una valoración médica, ya que la mastitis puede ser infecciosa y además requerir un tratamiento antibiótico.
Aunque sufrir una mastitis puede resultar duro y además, en muchas ocasiones está precedida de otros problemas con la lactancia, debes de saber que con el tratamiento adecuado notarás una gran mejoría en 24 horas. No te desanimes.
Pezones Planos o Invertidos
El tamaño y la forma del pecho y de los pezones no tiene por qué ser un motivo de preocupación, a menos que tu bebé tenga dificultades para hacer un agarre adecuado. Los pezones planos no suelen ser un problema dado que para mamar de forma eficaz el bebé debe introducir en la boca no sólo el pezón, sino una parte importante de la areola.
Los pezones invertidos suelen deberse a unos conductos galactóforos cortos, que son los conductos que transportan la leche de los lóbulos mamarios al pezón. Esta situación mejora tras un periodo de lactancia. Las primeras tomas pueden ser dolorosas debido al estiramiento que la succión provoca sobre dichos conductos.
Se ha comprobado que no resulta útil la realización de ejercicios de estiramiento de los pezones durante el embarazo ni el uso de escudos prenatales. Si tienes pezones invertidos te puede ayudar tratar de extraer el pezón con una jeringa o con el sacaleches, o bien estimularlo rotándolo o mojándolo con agua fría justo antes de la toma.
Las pezoneras pueden resultarte muy útiles si con las medidas anteriores el bebé no consigue un buen agarre. Con las tomas los conductos se irán elongando y desaparecerá el dolor. Si tus pezones son grandes para la boca del bebé hasta que su crecimiento le permita conseguir un agarre adecuado puede ser necesario que te extraigas la leche con sacaleches y se la administres.
También puedes probar el uso de pezoneras, teniendo en cuenta que sólo entrará parte del pezón o que estará muy comprimido y, por lo tanto, el vaciado del pecho no será adecuado.
Escasa Producción de Leche (Hipogalactia)
Seguramente, en alguna ocasión, has dudado de tu capacidad para producir toda la leche que tu bebé necesita, o alguna persona de tu entorno te ha hecho dudar. Si tu bebé hace tomas frecuentes, no sientes dolor al agarre ni durante la toma, queda satisfecho y relajado, suelta espontáneamente el pezón, moja y ensucia pañales, está tomando suficiente leche.
Si, por el contrario, tienes grietas o dolor, zonas induradas en el pecho, el bebé mama inquieto o se duerme en las tomas y “está todo el día colgado al pecho”, puede no estar tomando toda la leche que necesita.
Existen múltiples causas de escasa producción de leche. Ninguna de ellas se soluciona administrando exclusivamente suplementos de fórmula. Conviene que sepas que lo que mantiene la producción de leche es la estimulación que realiza la succión de tu bebé o del sacaleches y el vaciado adecuado del pecho.
En la gran mayoría de los casos la hipogalactia es debida a escasa estimulación por tomas poco frecuentes, limitar su duración, ofrecer un solo pecho en cada toma y por dificultades en el agarre que conducen a un vaciado inadecuado.
Raramente, la hipogalactia es debida a otros problemas médicos que pueden ser identificados y tratados. Independientemente de la causa de la hipogalactia, las primeras medidas a tomar serán aumentar la frecuencia de las tomas y ofrecer ambos pechos en cada una de ellas, comprimir el pecho durante la succión para facilitar la salida de la leche, permitir que sea el bebé el que suelte espontáneamente el pezón y completar, si es necesario el vaciado mediante la extracción manual o con sacaleches.
Ofrece a tu bebé después de una toma la leche extraída y consulta a un profesional. Si con estas medidas no aumenta la producción de leche y sigue siendo necesaria la suplementación con fórmula es recomendable consultar a un profesional experto en lactancia.
Quizás sepas que también existen medicamentos para incrementar la producción de leche, llamados galactogogos. Estos fármacos deben ser siempre indicados por un profesional médico, despúes de haber investigado todas las posibles causas de hipogalactia.
Bebés Adormilados o con Dificultad para Succionar
Algunos recién nacidos están muy adormilados durante los primeros días y no se despiertan para mamar. Conviene que le despiertes para que haga al menos 8 tomas al día. Otros recién nacidos maman con frecuencia pero no succionan de forma efectiva y suelen dormirse en el pecho.
Los lactantes con frenillo corto pueden tener dificultad con el agarre y producir dolor durante la toma. Esta dificultad puede compensarse si se les ayuda a conseguir un agarre profundo, con lo que disminuye la compresión del pezón y el dolor. Además pueden necesitar más tiempo para mamar y puedes ayudarle comprimiendo el pecho durante la succión.
Factores que Afectan la Producción de Leche
Existen diversos factores que pueden influir en la producción de leche materna:
- El tabaco: Afecta negativamente la producción de leche.
- El alcohol: Puede interferir con el reflejo de eyección.
- Crisis emocional o física: Los períodos de crisis producen una reducción temporal de la producción de leche. El exceso de adrenalina bloquea la producción de las hormonas que controlan el reflejo de eyección y la producción de leche.
- Eyección de la leche con mucha potencia: Algunos bebés logran a adaptarse pronto a este flujo rápido de leche tragando al ritmo requerido, o retirándose del pecho. Sin embargo, otros bebés presentan dificultades para lidiar con un flujo excesivo, esto irrita al bebé y puede hacer que se atraganten con facilidad o que regurgiten la leche.
Causas Preglandulares y Hormonales
- Causas hormonales:
- Retención de placenta: Se asocia a fallo en la lactogénesis primaria.
- Embarazo.
- Síndrome de Sheehan: Una hemorragia severa puede producir una lesión en la hipófisis en la que fallan todas las hormonas de la hipófisis y del eje hipotálamo-hipofisario.
- Ovarios poliquísticos: Se produce una hipogalactia debida al aumento de andrógenos. Suelen haber trastornos menstruales y dificultad para el embarazo. Se asocia a intolerancia a la glucosa y resistencia a la insulina.
- Medicamentos: Algunos medicamentos que inhiben la lactancia como la bromocriptina y la cabergolina. Así como los anticonceptivos hormonales con estrógenos. Supone un riesgo de fallo prematuro de la lactancia materna.
Otras Causas de Baja Producción
- Hipoplasia mamaria primaria o tejido glandular insuficiente. Aunque esto no se relaciona con el tamaño, las mamas hipoplásicas suelen tener un aspecto característico de mamas tubulares.
- Cirugía mamaria o torácica previa.
- Abscesos.
- Separación madre-bebé.
- Retraso en el inicio de la lactancia.
- Tomas poco frecuentes y horarios rígidos.
- Uso de tetinas y chupetes. Estudios observacionales sugieren que el chupete duplica el riesgo de abandono de la lactancia.
- Vaciado insuficiente.
- Postura, posición y agarre incorrectos: Que provocan una mala transferencia de leche. Es importante utilizar las herramientas para valorar la postura, posición y agarre.
- Hipotonía o hipertonía.
- Traumas o lesiones durante el parto que van a producir tensión en las fascias cérvico-cráneo-mandibular y problemas musculoesqueléticos o de irritación de los pares craneales.
Estrategias para Aumentar la Producción de Leche
- Número de tomas y estímulo frecuente.
- Extracciones manuales y mecánicas: Entre 7 a 10 extracciones al día, de una duración de entre 5 a 20 minutos. Asegurar un extractor adaptado, con embudo del tamaño adecuado y succión correcta.
- Considerar el uso de galactogogos.
Fármacos Galactogogos
Los fármacos galactogogos son antagonistas de la dopamina: metoclopramida y domperidona. La secreción de prolactina funciona dentro de un sistema de retroalimentación negativa en la cual la dopamina actúa como inhibidor. Aunque los galactogogos aumentan la secreción de prolactina, es discutido que exista una correlación directa entre los niveles de prolactina y la síntesis de leche.
Remedios Naturales
A lo largo de la historia, en diferentes culturas, ha sido común el uso de remedios naturales para aumentar el suministro de leche. Algunas de estas hierbas son: el fenogreco, el cardo mariano, la ruda, el diente de león, la avena, el mijo, el anís, la albahaca, la alfalfa, el cardo bendito, el hinojo o la cebada. Se desconoce el mecanismo de acción de muchas de estas hierbas.
Hiperestimulación
Consiste en hiperestimular el pecho con sacaleches. Es importante cuidar que la copa del extractor utilizado se adapte perfectamente al pecho materno. Para ello es preciso elegir una talla de copa adecuada.
Se propone generalmente realizar extracciones con una duración de 10 minutos en total (5 en cada pecho) cada 45-60 minutos, durante al menos 24 horas, y dejando un descanso nocturno no mayor de 4 horas. Antes de las 48 horas se obtienen resultados, las cantidades suelen doblarse cada día, si no es así, podemos estar ante una hipogalactia real.
Pero en realidad existen diferentes propuestas para realizar la hiperestimulación, la madre debe realizar la que se adapte a sus posibilidades y preferencias. Propuesta 1: una hora una vez al día, realizar extracciones de 10-12 minutos seguidos de una pausa de la misma duración hasta completar una hora. Esta técnica necesita de mucho apoyo familiar, pues puede llegar a ser agotadora.
Técnica de Compresión Mamaria
La técnica de la compresión mamaria o compresión del pecho se trata de una técnica para optimizar las tomas y conseguir así que el bebé ingiera más cantidad de leche en menos tiempo. Se realiza cuando el bebé realiza una succión no nutritiva, cuando la succión es superficial y menos activa, y no cuando deglute activamente.
La madre sostiene el pecho con una mano lo más alejada posible de la areola. El pulgar a un lado y los cuatro dedos restantes al otro en forma de C, para así comprimir el pecho con firmeza. Los dedos no se desplazan ni se aproximan. Cuando notemos que el bebé succiona profundamente, mantenemos la compresión mientras siga succionando.
Sobreproducción de Leche (Hipergalactia)
La sobreproducción de leche también puede llegar a ser un problema. Hablamos de hipergalactia cuando el flujo o goteo de leche es constante y abundante, especialmente cuando se está alimentando al bebé. Hay madres que naturalmente producen más leche de la que su bebé necesita. Otras son hipersensibles a la estimulación.
El principal inconveniente de este exceso es el dolor, sobre todo si no se extrae frecuentemente. Cuando el pecho está tan a menudo lleno, existe mayor riesgo de que se produzca una infección o mastitis. El goteo constante puede llegar a ser muy incómodo, especialmente en momentos inoportunos.
Manejo de la Hipergalactia
La técnica consiste en un vaciado lo más completo posible de ambos pechos, a ser posible con extractor eléctrico doble. Una vez se ha vaciado todo lo posible, se ofrecen los dos pechos al bebé, que muy probablemente se quedará dormido enseguida, satisfecho por haber tomado la leche con mayor contenido graso.
Cuando el bebé quiere mamar se le ofrece un pecho, siempre el mismo, durante ese bloque horario, independientemente del número de tomas que realice y de la duración de las mismas. La duración de los bloques de amamantamiento se irá alargando progresivamente, a 4, 6, 8, y llegando a 12 horas por bloque.
Es muy importante cuidar la posición y el agarre desde el primer momento, para asegurar una transferencia y vaciado correcto.
Recomendaciones Adicionales
- El agarre correcto es la base.
- Mejor tras tomas o entre tomas cuando notes pecho disponible.
- Planifica sesiones cortas y regulares; prioriza consistencia sobre duración.
- La composición se adapta a tu bebé. Si desplaza tomas, puede interferir en la producción.
- Acude si hay dolor persistente, lesiones, rechazo sostenido, baja ganancia de peso o dudas que te generen ansiedad.
- Busca en los listados oficiales del IBLCE/ILCA o en asociaciones locales de lactancia.
La lactancia materna es un proceso de aprendizaje tanto para la madre como para el bebé. Con paciencia, información y apoyo, la mayoría de los problemas pueden resolverse, permitiendo disfrutar de una experiencia de lactancia exitosa y satisfactoria.
