La maternidad en Estados Unidos presenta un panorama complejo, marcado por tendencias demográficas cambiantes, disparidades raciales en la salud materna y políticas de salud reproductiva en constante evolución. A continuación, exploraremos las estadísticas clave relacionadas con la maternidad en este país, analizando factores como la tasa de natalidad, la mortalidad materna, la edad de la maternidad y el acceso a servicios de salud.
Tendencias en la Tasa de Natalidad
La tasa de natalidad en Estados Unidos ha experimentado un descenso en los últimos años. En 2023, la tasa de natalidad fue del 10,7‰ (nacimientos por cada mil habitantes), y el índice de Fecundidad (número medio de hijos por mujer) fue de 1,62. Este índice de fecundidad inferior a 2,1 por mujer (fecundidad de reemplazo) indica que no se garantiza una pirámide de población estable.
Tasa de fertilidad en Estados Unidos. Fuente: Statista.
Si se observa la evolución de la Tasa de Natalidad en Estados Unidos, se aprecia una disminución en comparación con 2022 (11‰) y 2013 (12,4‰).
En cuanto a la maternidad adolescente, en 1991, la tasa de natalidad entre niñas de 10 a 14 años en Estados Unidos se situó en 1,4 nacimientos por cada mil niñas.
Edad de la Maternidad
Cada vez se retrasa más la maternidad, entre otras razones por motivos profesionales. En los últimos 50 años, en Estados Unidos la edad de tener el primer hijo ha pasado de 22 a 28, y el número de las que lo tienen a partir de los 35 años ha aumentado 8 veces.
En Estados Unidos, las maternidades posteriores a los 40 años se han duplicado desde 1990.
Mortalidad Materna: Una Preocupación Creciente
EE.UU. tiene las tasas de mortalidad infantil y materna más altas de los países con altos ingresos y mayor gasto en atención médica, según un estudio del Commonwealth Fund. La tasa de mortalidad materna en EE.UU. pasó de 12,7 por cada 100.000 nacimientos en 1999 a 32,2 en el 2019, según un estudio académico publicado en el Journal of the American Association (JAMA).
La negativa progresión empeoró aún en el 2021, segundo año de pandemia, cuando la mortalidad materna llegó a 32,9 por cada 100.000 nacimientos. Las estimaciones del 2022 apuntan a un retorno hacia las menos malas pero aun terribles cotas del 2019.
En cuanto a su situación dentro del mundo desarrollado, Estados Unidos es el cuarto país con peores tasas de mortalidad materna entre los 38 de la OCDE, sólo por delante de Colombia, México y Costa Rica. Su último índice publicado en este ranking, de 23,8 madres fallecidas por cada 100.000 nacimientos en el 2020, es por ejemplo casi diez veces superior al 2,9 de España.
Globalmente, EE.UU. tiene las tasas de mortalidad infantil y materna más altas de los países con altos ingresos y mayor gasto en atención médica, según otro estudio reciente, este del Commonwealth Fund.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) lanzaron la alerta en 2023. De acuerdo con los estudios, “1.205 mujeres murieron en el país por causas relacionadas con el embarazo en 2021, frente a las 861 que fallecieron en 2020 y las 754 en 2019”. De acuerdo con este criterio, las muertes maternas en Estados Unidos entre 2018 y 2021, casi se duplicaron, con un fuerte aumento durante la pandemia del coronavirus.
Tendencias de la Mortalidad Materna en Estados Unidos. Fuente: CDC.
Disparidades Raciales
Las tasas más altas de mortalidad materna corresponden a las madres negras (55,4 / 100.000), y los mayores aumentos se registran entre las indias americanas y las nativas de Alaska, que en conjunto pasaron de 14 muertes por 100.000 nacimientos en 1999 a 49,2 en el 2019.
En el caso de las mujeres negras, la mortalidad materna es excepcionalmente alta. Los expertos tienen una preocupación más, el hecho de que las mujeres negras tienen tres veces más probabilidad de morir por complicaciones relacionadas con el embarazo que las blancas.
Factores Contribuyentes
Los problemas cardiovasculares y la salud mental encabezan la lista de causas directas de estas muertes, en general. Pero los malos números y las disparidades en EE.UU. obligan a profundizar en factores específicos estructurales como la pobreza, la discriminación y una peor atención a ciertas comunidades, en este caso las de las mujeres negras y de las comunidades nativas.
A cualquiera que viva en Estados Unidos se le hace evidente que aquí la sanidad es sobre todo un negocio, mucho antes que un servicio. Los centros médicos prescriben fármacos y pruebas sin tasa, casi siempre más de las necesarias. Los seguros médicos abusan y raramente cubren el 100% de los servicios. Las facturas provocan sorpresas de infarto. Y la mayoría de los anuncios de la televisión por cable son de medicamentos con receta.
La ineficiencia económica de la sanidad estadounidense es, además, clamorosa. Según el último informe de The Commonwealth Fund (TCF), EE.UU. es la nación desarrollada que más gasta en Sanidad y peor atiende. La superpotencia gasta concretamente “alrededor del 18% del PIB” en sanidad, “pero los estadounidenses mueren más jóvenes y son menos saludables que los de otros países de ingresos altos”. Y es “la única” nación sin cobertura de salud universal entre las 13 economías que TCF compara.
Políticas y Legislación
Estados Unidos se ubica en las antípodas en cuanto a la licencia de maternidad, al no garantizar a nivel federal un tiempo establecido de descanso por maternidad ni una prestación monetaria después del nacimiento.
Trump y los republicanos han sido los responsables directos del endurecimiento de la legislación sobre el aborto en Estados Unidos. Sin ir más lejos, fueron los nombramientos de jueces propiciados por Trump lo que llevó a una clara mayoría conservadora en el Supremo. Ya son 28 los estados con leyes en vigor o en trámite que buscan prohibir casi por completo la interrupción del embarazo.
La Ley Mordaza Global (Global Gag Rule) impide que organizaciones no estadounidenses utilicen fondos propios, aunque no procedan del gobierno de Estados Unidos, para prestar o promover servicios de aborto seguro como condición para recibir apoyo en salud global por parte de Estados Unidos. Esto incluye tanto servicios directos, como información, asesoramiento y derivaciones, incluso en países donde el aborto es legal.
La Ley Mordaza Global agrava los perjuicios de la Enmienda Helms, que prohíbe a todas las organizaciones financiadas por Estados Unidos utilizar la ayuda exterior estadounidense para financiar servicios relacionados con el aborto.
Biden quiere bajar las facturas médicas de los estadounidenses y combatir las barreras -regulatorias, políticas y de intereses- que frenan la expansión de los programas públicos como Medicare y Medicaid.
Factores Sociales y Culturales
Diversos factores han contribuido al incremento de la edad parental: el aumento del tiempo en completar la formación, las dificultades para lograr una estabilidad laboral o los problemas para encontrar una pareja con quien compartir un proyecto parental.
Venezuela 360: Crisis de mortalidad materna en Estados Unidos
Por otra parte, la postergación de la paternidad/maternidad ha ido acompañada de un aumento del número de personas y de parejas que recurren a técnicas de reproducción asistida con intervención de terceros (TRA-D) para constituir sus familias.
