Lactancia Materna Durante el Embarazo: Mitos, Realidades y Beneficios

La lactancia materna es recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) de forma exclusiva hasta los seis meses y complementaria hasta los dos años, pudiendo extenderse según el deseo de la madre y el lactante. Sin embargo, cuando una madre está amamantando y se queda embarazada, surgen muchas dudas y mitos alrededor de la continuación de la lactancia. Este artículo aborda estos temas, ofreciendo información basada en la evidencia científica disponible.

Lactancia y Fertilidad

La lactancia materna reduce la fertilidad al suprimir la ovulación mediante un proceso hormonal complejo que involucra la hipófisis, el hipotálamo, el ovario y la mama. Esta infertilidad, sin embargo, tiene fecha de caducidad y depende de la succión. Mientras el bebé está con lactancia exclusiva, es difícil lograr la fecundación, pero con la introducción de alimentos y el espaciamiento de las tomas, la ovulación puede reiniciarse. Por lo tanto, una madre puede quedar embarazada mientras está lactando.

Creencias Culturales y Destete

En ciertas culturas, ante un nuevo embarazo, se realiza el destete del hermano mayor debido a creencias ancestrales. Desafortunadamente, en el mundo occidental también existen creencias populares que aconsejan el cese de la lactancia, creyendo que se puede poner en peligro al feto sin evidencia científica.

Evidencia Científica Sobre Lactancia y Embarazo

Existen pocos estudios científicos que analicen las dos variables, embarazo y lactancia. Sin embargo, los que existen muestran que no hay diferencias significativas en las tasas de aborto espontáneo, partos prematuros, pesos de los neonatos ni retraso en su crecimiento posterior.

Contracciones y Oxitocina

La estimulación del pezón (succión) provoca pequeñas contracciones por la liberación de oxitocina para la eyección de la leche. No obstante, no hay pruebas de que esta oxitocina liberada durante el amamantamiento pueda inducir un parto prematuro o un aborto espontáneo. El pico de oxitocina no alcanza el nivel necesario para estimular los receptores uterinos, que además son muy inestables hasta el final del embarazo. La duración de la oxitocina en sangre tras la succión es muy breve.

Las contracciones son indoloras e ineficaces, no más intensas que las que se tienen durante las relaciones sexuales, las cuales no están contraindicadas a menos que exista riesgo de amenaza de aborto o parto prematuro. La mitad de las mujeres en estudios reconocieron tener contracciones mientras amamantaban, pero estas cedían al dejar de mamar.

Necesidades Nutricionales Durante el Embarazo y la Lactancia

Durante el embarazo, las necesidades nutricionales de la madre se incrementan, presentando un desafío nutricional. Se necesita un aporte extra en minerales como el yodo, vitaminas y ácido fólico (0.4 mg/día desde el mes antes de la gestación hasta la semana 12, y 4 mg/día en embarazos de riesgo para cerrar el tubo neural). Algunos estudios aconsejan tomarlo durante toda la gestación por su efecto protector para el labio leporino y cardiopatías genéticas.

A pesar de estar embarazada y lactando, la necesidad energética de la mujer no es mayor que en un embarazo sin lactancia. Los estudios muestran que estas mujeres tienen un menor aumento de peso y una pequeña disminución de los niveles de hemoglobina. Si la gestante toma el aporte dietético extra recomendado, la lactancia se considera compatible con el embarazo y no aporta mayores riesgos en el desarrollo fetal ni en la salud de la madre.

Lactancia como Método Anticonceptivo

La lactancia materna se ha utilizado durante siglos para espaciar los embarazos. Cumpliendo ciertos requisitos, puede ser un método anticonceptivo natural y temporal, conocido como el Método MELA (Lactancia Materna Exclusiva): lactancia materna exclusiva con tomas que no superen las 4 horas durante el día y 5 o 6 horas durante la noche, bebé menor de 6 meses y madre en amenorrea. Si se cumplen todos estos requisitos, tendrá una cobertura anticonceptiva de hasta el 98% hasta los 6 meses y del 70% hasta los 12 meses si continúa en amenorrea.

Motivaciones para Continuar Amamantando Durante el Embarazo

Los motivos por los que las madres deciden seguir amamantando en el embarazo son múltiples, principalmente por respetar al hijo lactante, vivir una nueva experiencia y potenciar el vínculo entre hermanos.

Desafíos y Cambios Durante el Embarazo

Uno de los primeros signos de embarazo es el aumento de sensibilidad en los pechos, lo que puede hacer que la succión del pezón sea incómoda. Algunas madres experimentan agitación por amamantamiento, un rechazo inconsciente e irracional a lactar, con sensaciones muy desagradables y necesidad de dejar de amamantar inmediatamente, sintiéndose culpables por ello. Necesitan comprensión y no ser enjuiciadas.

La leche se modifica durante el embarazo debido a las hormonas, cambiando su sabor y volviéndose más salada. En un embarazo sin lactancia, la formación del calostro se inicia a partir de la semana 16, mientras que en una gestación con lactancia, la leche madura se mantiene hasta el final del embarazo.

El 83% de las madres sienten una disminución de la producción entre la semana 12 y la 16, llevando al destete voluntario del 50% de los niños. Entre la semana 20 y 24, la leche cambia de sabor, provocando que algunos niños rechacen el pecho. Del 100% de los niños estudiados, el 62% se destetó durante el embarazo y el 38% mantuvo la lactancia en tándem.

Composición del Calostro en Madres Lactantes y No Lactantes

Un estudio del departamento de nutrición de la Universidad Complutense de Madrid no encontró diferencias significativas en la composición del calostro de madres lactantes y no lactantes en la semana 35 y a las 48 horas posparto. Las concentraciones de parámetros inmunológicos, bioquímicos, inmunoglobulinas IgA e IgG totales, lactosa, proteínas, grasas y vitamina B12 son iguales, es decir, tienen el mismo valor nutricional.

Se sabe que hasta la semana 35 la leche es madura y en la 38 ya es calostro. Las madres constatan un cambio en la composición de las heces de sus hijos, volviendo a ser blandas y amarillas, como las de los neonatos. Este cambio macroscópico de las heces no repercute en la nutrición del bebé lactante.

Lejos de ser un perjuicio para el recién nacido, el mantener la lactancia durante todo el embarazo y pasar a una lactancia en tándem ha demostrado que estos fetos, al nacer, tienen una menor pérdida de peso los primeros días de vida, recuperando su peso al nacer mucho más rápido, en comparación con su hermano mayor. La media del peso del primer hijo está en 3350 gramos y la del segundo en un embarazo con lactancia, en 3500 gramos, manteniendo la estadística de tener más peso que el hermano mayor de una gestación sin lactancia.

Actitud de los Profesionales de la Salud

Afortunadamente, la actitud de los profesionales de la salud ha cambiado, pasando de un 70% de rechazo a la lactancia en el embarazo en 1999 a un 55% en 2006. A pesar de ello, las madres siguen sintiéndose presionadas muchas veces por sus médicos, matronas y enfermeras para destetar.

Cambios en el Cuerpo Durante el Embarazo y la Lactancia

En el primer trimestre aparecen molestias en los pezones con aumento de la sensibilidad y aumento del tamaño de la mama por el efecto de las hormonas (progesterona y estrógenos). En el segundo trimestre, hay una disminución de la producción por los cambios en el embarazo, readaptándose para el nuevo nacimiento. En el tercer trimestre, la composición de la leche se modifica y empieza a producir calostro, lo que los niños notan rápido por el cambio de sabor.

No hay evidencia científica de que amamantar durante el parto aumente las posibilidades de sufrir un aborto o parto prematuro. Aunque la lactancia produce la liberación de oxitocina, se necesita una gran cantidad de receptores. A las 32 semanas de gestación, la concentración de receptores para la oxitocina en el útero es 100 veces mayor que en la no gestante, y en el momento del parto aumenta hasta 300 veces.

En resumen, la lactancia materna durante el embarazo es una opción segura y beneficiosa si se maneja con información y apoyo adecuados. La evidencia científica respalda la compatibilidad de la lactancia con un embarazo saludable, siempre y cuando se atiendan las necesidades nutricionales de la madre y se respeten sus sentimientos y los de sus hijos.

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Tabla Resumen: Mitos y Realidades de la Lactancia Durante el Embarazo

Mito Realidad
La lactancia durante el embarazo causa aborto o parto prematuro. No hay evidencia científica que lo respalde. Las contracciones son leves y los receptores de oxitocina son insuficientes al inicio del embarazo.
No habrá suficiente leche para ambos niños. El cuerpo de la madre se adapta a la demanda, produciendo leche suficiente para ambos.
La madre necesita comer por tres. Una dieta equilibrada y los suplementos recomendados son suficientes.
La lactancia perjudica la salud de la madre. No, siempre que la madre se alimente de forma saludable.
El hermano mayor roba nutrientes al bebé en gestación. No, la producción de leche disminuye y se adapta a las necesidades del recién nacido.
El calostro no será suficiente para el recién nacido si el hermano mayor sigue mamando. Estudios demuestran que la composición del calostro es igual en madres lactantes y no lactantes durante el embarazo.

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