Cuando se recibe la noticia de que el embarazo es “de dos”, surgen numerosas dudas al respecto. Entonces… ¿van a ser gemelos o mellizos?, ¿están en la misma bolsa?, ¿comparten placenta?, ¿vienen de un óvulo o de dos?, etc. Los términos gemelo y mellizo suelen generar confusión, por eso, antes de explicar las diferencias de origen biológico, haremos un pequeño apunte de la etimología de estos vocablos.
Durante las más o menos 40 semanas de embarazo, tu bebé se encuentra inmerso en el líquido amniótico, nadando, como pez en el agua. Quizás del líquido amniótico solo sabes que su expulsión significa que has roto aguas, y que el parto está cerca y pronto nacerá tu bebé. ¿Quieres conocer más sobre su función?
El saco amniótico es una estructura vital durante el desarrollo del embrión y el feto en los mamíferos, incluidos los humanos. Su nombre proviene del término "amnion", que en griego significa "cordero".
¿Qué es la Bolsa Amniótica?
La bolsa amniótica, también conocida como saco amniótico o bolsa de las aguas en términos populares, es la estructura que envuelve tanto al feto como al líquido amniótico. Está compuesta de membranas, que tienen como cometido proteger al bebé en formación en todo momento.
El saco amniótico es una bolsa o saco cerrado que se forma alrededor del embrión a los pocos días de la fecundación. El amnion es la capa interna del saco amniótico y es el que está en contacto directo con el líquido amniótico. Esta membrana es delgada, pero resistente y elástica, lo que permite que se expanda a medida que el feto crece.
El saco amniótico es hermético y comienza a formarse en las primeras etapas de la gestación. Poco a poco se va llenando de agua, el líquido amniótico, que amortigua todos los movimientos del bebé, lo mantiene a una temperatura estable y permite que el feto se mueva con libertad dentro del vientre materno. Es, pues, un órgano muy importante.
La bolsa amniótica se compone de dos capas: la membrana externa que recibe el nombre de corion y que se forma con células derivadas de la placenta y la capa externa que se llama amnios y se forma a partir de tejido embrionario. En el tercer mes, ambas capas se funden ofreciendo al bebé que se desarrolla un espacio estéril. Esta bolsa es en la que el feto vivirá los nueve meses y se irá adaptando a su evolución, ya que está formada por membranas muy elásticas que pueden llegar a expandirse hasta dos veces su tamaño normal durante la gestación.
Entre otras funciones del saco está la de proteger y regular la temperatura, además de permitir el movimiento al bebé y el desarrollo de sus pulmones.
Funciones del Líquido Amniótico
El líquido amniótico, contenido dentro del saco amniótico, es esencial para el desarrollo adecuado del feto. Este líquido, principalmente compuesto por agua y electrolitos, sirve múltiples propósitos.
Las funciones principales de este líquido resaltan la necesidad de disponer de una cantidad normal del mismo y dejan entrever las consecuencias de su falta:
- Regular la temperatura del feto.
- Incorporar nutrientes.
- Proteger al feto amortiguando los movimientos de la madre.
- Permitir el movimiento del feto en el vientre materno.
- Proteger al feto de infecciones externas.
- Intervenir en el desarrollo adecuado de los pulmones del futuro bebé.
- Facilitar el parto.
Además, el líquido amniótico contribuye a la maduración de algunos órganos del bebé como los riñones y el aparato gastrointestinal. De hecho, el líquido amniótico está producido tanto por los pulmones como por los riñones del bebé en formación, y durante el embarazo él traga ese líquido y lo elimina a través de la orina; es como un entrenamiento para cuando sus órganos tengan que funcionar por sí mismos sin la ayuda de su madre.
A partir de la semana 12 de gestación el bebé también interviene con su orina y hacia la semanas 18 a 20 de gestación el líquido amniótico está producido en un 90 por ciento por su riñón: llena su vejiga cada 30 o 45 minutos y la vacía posteriormente.
Funciona como un amortiguador, protegiendo al feto contra los golpes y traumas físicos. También permite que el feto se mueva libremente, favoreciendo el desarrollo de los músculos y los huesos.
Problemas con la Bolsa Amniótica
Sin embargo, durante el embarazo pueden surgir algunos problemas que tienen que ver tanto con el líquido amniótico en sí como con la bolsa propiamente dicha, como el oligoamnios, el polihidramnios o la corioamnionitis.
- Oligoamnios: Una de las alteraciones que se pueden producir en la bolsa de las aguas es que el líquido amniótico no sea suficiente en cantidad.
- Polihidramnios: En un porcentaje bajo de embarazos, alrededor de un 1-2%, el problema es el contrario: hay demasiado líquido amniótico, lo que se conoce como polihidramnios.
- Corioamnionitis: En la corioamniotis hay una infección de las membranas que afecta al líquido amniótico.
El hecho de que haya habido un problema con la bolsa amniótica en un embarazo no indica que en las siguientes gestaciones vuelva a suceder. Dependerá, en todo caso, de la causa que lo haya producido.
¿Qué es la Placenta?
Durante el embarazo la placenta va a ir cambiando y creciendo para poder ir realizando todas las funciones que el bebé requiere en los distintos meses de embarazo.
- Cara materna: La cara materna tiene un color rojo oscuro, está formada por los cotiledones.
- Cara fetal: La cara fetal está cubierta por la bolsa amniótica, a través de ella se aprecian los vasos sanguíneos que van a formar las dos arterias y la vena umbilical que van a través del cordón umbilical. Este cordón comunica la circulación del bebé con la de la mamá.
La placenta también está formada por la bolsa amniótica o saco amniótico que a su vez está formada por dos capas.
Funciones de la Placenta
- Almacenamiento: La placenta almacena glucógeno, hierro y vitaminas liposolubles.
- Protección: Las inmunoglobulinas pasan a través de la placenta protegiendo al bebé durante 6-12 semanas. Por eso hay vacunas que se administran durante el embarazo para inmunizar al bebé y que tenga protección tras su nacimiento. La placenta también sirve de filtro para algunas enfermedades y para algunos medicamentos.
- Hormonal: La placenta produce una serie de hormonas que van a ayudar al desarrollo del embarazo, estas hormonas van variando durante la gestación. No solo van a conseguir que el embarazo siga su curso, que el bebé se desarrolle también van a ayudar a preparar el pecho para la lactancia materna.
- Nutrición: A través de la sangre materna pasan todos los nutrientes que van a ayudar al correcto desarrollo del feto. Agua, vitaminas, minerales, aminoácidos… La placenta selecciona lo que el bebé necesita y es transportado a través del cordón umbilical.
Para asegurar el paso continuo de sangre del bebé a la placenta y viceversa, estos vasos están recubiertos por una sustancia gelatinosa llamada gelatina de Wharton. Esta sustancia hace que aunque se produzcan nudos en el cordón o el bebé se pueda apoyar/enrollar sobre él los vasos no puedan comprimirse y así no comprometer la circulación sanguínea.
Toda la sangre que se encuentra en el cordón umbilical es sangre del bebé por lo que debemos esperar a que toda esa sangre vuelva de nuevo al bebé, lo que se conoce como pinzamiento tardío de cordón.
Tras el nacimiento el cordón tiene latido una vez que ha terminado de pasar toda la sangre el cordón se queda sin latido. Es entonces cuando se puede cortar. El cordón no tiene ninguna terminación nerviosa por lo que al cortarlo no haremos daño ni a la mamá ni al bebé.
Embarazos Múltiples: Gemelos y Mellizos
Cada bebé tiene su bolsa amniótica, por ejemplo, en el caso de los mellizos (también conocidos con gemelos bicoriales - biamnioticos, 2 placentas con dos sacos o bolsas amnioticas), cada bebé (al ser cada uno fruto de la fecundación de un óvulo distinto por un espermatozoide cada uno) tiene su propia placenta y su propia bolsa, de la misma manera que cada uno tiene su propia carga genética diferente entre ellos y, por tanto, no tienen por qué parecerse más de lo que se parecen dos hermanos de diferentes edades.
El embarazo monocigótico o univitelino, se produce cuando se fecunda un solo óvulo con un espermatozoide y forma un cigoto que posteriormente se divide en dos, desarrollando dos fetos. Si la división se produce antes del 3º día post-fecundación, cada feto tendrá su bolsa y su placenta. Si la división ocurre entre el 3º y el 8º día de la fecundación, compartirán placenta pero cada uno tendrá su propia bolsa de líquido amniótico. Si la división se produce entre el 8º y 13º día después de la fecundación, compartirán la misma placenta y la misma bolsa amniótica.
El embarazo dicigótico o bivitelino, se produce cuando dos óvulos son fecundados por dos espermatozoides diferentes, dando como resultado dos embriones diferentes que coinciden en el tiempo, conocidos popularmente como «mellizos». Cada uno de los fetos tendrá su propia placenta y su propia bolsa amniótica, esto se denomina gestación gemelar bicorial (2 placentas), biamniótica (2 bolsas amnióticas). Serán diferentes y se parecerán como hermanos, incluso pueden tener diferente sexo.
Tipos de Gestación Gemelar
| Tipo de Gestación | Origen | Placenta | Bolsa Amniótica |
|---|---|---|---|
| Monocigótica (División antes del 3er día) | Un óvulo fecundado | Cada feto tiene su propia | Cada feto tiene su propia |
| Monocigótica (División entre el 3er y 8vo día) | Un óvulo fecundado | Compartida | Cada feto tiene su propia |
| Monocigótica (División entre el 8vo y 13er día) | Un óvulo fecundado | Compartida | Compartida |
| Dicigótica | Dos óvulos fecundados | Cada feto tiene su propia | Cada feto tiene su propia |
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¿Cómo Saber si se Pierde Líquido Amniótico?
Aunque en los controles médicos a lo largo del embarazo se va a valorar tanto la bolsa como la cantidad de líquido amniótico, conviene conocer cuándo puede haber una pérdida del mismo, lo que podría producirse por una fisura en la bolsa amniótica.
“La rotura de bolsa se puede identificar al notar la paciente la salida de líquido claro y transparente, sin olor, que moja su ropa. Si la bolsa está realmente rota, el líquido seguirá saliendo”, indica el Dr. Jorge Robledo.
Diferenciar Pérdida de Orina y Líquido Amniótico
Algunas embarazadas no saben si están teniendo una pérdida de líquido amniótico o una pérdida de orina. Para saber con certeza si se está perdiendo líquido amniótico o no, se debe observar bien la ropa interior. En este caso, si se produjera una pérdida de líquido amniótico, la ropa interior quedaría mojada con un líquido acuoso transparente e inodoro similar al agua. En cambio, las manchas de flujo vaginal o de orina son diferentes.
El flujo vaginal es filamentoso, más viscoso y espeso; mientras que la orina se diferencia claramente por su olor tan característico y su color amarillento.
¿Qué Hacer Ante la Pérdida de Líquido Amniótico?
Muchas veces, la pérdida de líquido amniótico es la clave de malformaciones en el feto, en su función renal o en el crecimiento del mismo.
Ante la mínima sospecha de pérdida de líquido amniótico, la embarazada deberá acudir al médico para que valore los niveles de este líquido y el estado de la gestación por medio de una ecografía.
Puesto que la rotura de la bolsa amniótica no puede evitarse, es importante llevar un tratamiento adecuado. En situaciones en las que se sospecha un posible riesgo grave para el feto, existe la posibilidad de que el médico decida inducir el parto si se está en la última fase del embarazo.
