La Maternidad Debe Ser Deseada: Razones y Reflexiones

La maternidad, una experiencia trascendental en la vida de una mujer, debe ser una elección consciente y deseada. En su libro más reciente, "Mamá desobediente", se plantea la importancia de desobedecer el mandato de la maternidad impuesta, abogando por una maternidad libre de abusos y violencia, con plenos derechos.

Durante mucho tiempo, el feminismo se ha mostrado reacio a integrar la maternidad en su agenda, ya que el patriarcado ha secuestrado históricamente esta experiencia de manera reaccionaria y conservadora. Es el feminismo quien tiene que abrazar y defender el derecho a un parto respetado, a una licencia de maternidad, a no ser discriminadas por ser madres, a poder conciliar vida personal y laboral, a una lactancia materna satisfactoria…

Maternidad y feminismo: plática con Esther Vivas, una 'Mamá Desobediente' | Pañuelo Verde

Tabúes y Silencios en la Maternidad

La maternidad está rodeada de tabúes y silencios porque a las madres no se les permite narrar experiencias reales. Acostumbramos esconderlas tras lo que podríamos llamar “la máscara de la maternidad” y esto genera mucho dolor. En este sentido, existen tres grandes tabúes:

  1. La infertilidad: Las dificultades que algunas mujeres pueden enfrentar para tener hijos, experiencias que no se nombran públicamente porque se espera que las mujeres queden fácilmente embarazadas, cuando las causas de la infertilidad son también socioeconómicas.
  2. La muerte gestacional: Una experiencia que choca con lo que socialmente se espera de una mujer embarazada.
  3. La depresión posparto: También se espera que una madre que acaba de dar a luz esté enamorada y feliz.

En una familia, la maternidad es responsabilidad de la madre y del padre, si es que lo hay, y lo es de la sociedad porque se trata del cuidado de la salud física y mental de niños y niñas que van a ser los adultos del día de mañana. El gran problema es que las madres nos miramos en un espejo que no nos representa. Este ideal nos genera mucho malestar, mucha culpa. Para mí la clave está en entender que estos sentimientos son fruto de ese espejo.

Violencia Obstétrica: Una Realidad Normalizada

Es importante reconocer qué es la violencia obstétrica, porque la hemos normalizado. Consiste en el conjunto de prácticas que llevan a cabo los profesionales de la salud en la atención sanitaria al parto, pero que también se da en el embarazo y en el posparto, y que generan un daño físico y emocional a la mujer. Por ejemplo, que te obliguen a dar a luz sola, que te falten al respeto, que te hagan una cesárea no necesaria o una episiotomía por rutina, que te separan de tu bebé nada más nacer sin motivo, que te impidan darle el pecho…

Para acabar con este tipo de violencia lo primero que tenemos que hacer es visibilizarla.

La Decisión Consciente de Ser Madre

A veces puede parecer que la maternidad o la paternidad sólo tienen cosas buenas. Y tienen muchas, de verdad, pero no todo es fantástico, claro que no. Criar a los hijos requiere tanto de nosotros que es importante que nos planteemos si estamos dispuestos o no. Tener hijos no es obligatorio por lo tanto, debería ser una decisión consciente, porque es para toda la vida.

Si estás en ese momento de decidir qué hacer y no lo consigues, a veces lo que hace falta es dejar un poco la mente de lado, los pros y los contras, y sentir. Parar y sentir. Dejar de pensar unos días en el tema y ver qué nos dice el instinto, la intuición… escucharnos desde lo más profundo de nosotros.

Maternidad Tardía: Un Fenómeno en Ascenso

La maternidad, ese capítulo trascendental en la vida de una mujer, ha sido históricamente asociada a la juventud. Sin embargo, los tiempos cambian, y con ellos, las narrativas femeninas. Cada vez más mujeres eligen, por diversas razones, postergar la maternidad y abrazarla después de los 40. Este fenómeno, que desafía las convenciones y despierta debates, merece una mirada profunda y comprensiva, que vaya más allá de los simples datos biológicos, hasta comprender las motivaciones profundas, y las implicaciones socio-emocionales.

¿Por Qué Ahora? Las Razones Detrás del «Baby Boom» Cuarentañero

Antes de entrar en materia, paremos un momento a pensar por qué la maternidad tardía se ha vuelto tan común. No es casualidad. Vivimos en una sociedad que ha cambiado en las últimas décadas:

  • Prioridades Profesionales y Personales: Muchas han invertido años en construir una carrera, encontrar estabilidad económica o, simplemente, en conocernos mejor a nosotras mismas antes de sentirnos listas para formar una familia.
  • Encontrar a la Pareja Adecuada: A veces, el amor o la pareja estable con la que deseamos compartir este proyecto de vida llega más tarde.
  • Segundas Oportunidades: Algunas mujeres ya han sido madres en su juventud y deciden ampliar la familia más adelante, quizás con una nueva pareja o simplemente porque resurge el deseo.
  • Avances en Fertilidad: No podemos obviar que la ciencia nos ha echado una mano. Los 40 de hoy no son los 40 de nuestras abuelas.

Sea cual sea tu motivo, es válido y respetable.

El Feminismo y la Maternidad

Las feministas y, en general, las personas que tratan de que el mundo cambie (más allá de desearlo, digo) vivimos en una tensión constante entre lo que es y lo que queremos que sea. Entre ellas se encuentran las condiciones materiales de la parentalidad y, especialmente, de la maternidad.

Casi todas las mujeres se hacen alguna vez la pregunta “¿ser madre o no serlo?”. En ese devanarse los sesos para ver si se deciden o no a parir o adoptar una de las variables a dilucidar son los pros y los contras: ¿seré capaz?, ¿merecerá la pena?, ¿me alegraré?, ¿me arrepentiré?, ¿seré más feliz?, ¿me superará? ¿Será el momento adecuado? Creo que la mayoría de las veces las preguntas van más sobre una misma que sobre la criatura que vendrá.

Hoy, aquí, la maternidad no es un destino inevitable para la mayoría de las mujeres: puedo decidir no ser madre. Pero si decido serlo (aquí, ahora), muy especialmente si decido ser madre yo sola, sin pareja o sin grandes redes dispuestas a participar en la crianza, seguramente tendré que renunciar a algunos planes en mi día a día.

El Sacrificio y la Maternidad

Hemos proclamado sin discusión que el sacrificio corresponde al programa judeocristiano. Y como somos hedonistas y no aceptamos la moral judeocristiana, no-no-no, no-al-sacrificio parece ser uno de nuestros lemas. Pero, ¿en serio? ¿No deberíamos volver a pensarlo? ¿Qué se puede conseguir en la vida sin sacrificio?

Presión Social y Maternidad

Frases como “¿A qué esperas?”, “Se te va a pasar el arroz” son pronunciadas por personas de nuestro alrededor y, si te das cuenta, casi siempre en singular y poniendo el foco sobre la mujer. Sin duda alguna, en la sociedad en la que vivimos hay una tremenda presión sobre la maternidad, ya sea si eres del “bando” que apuesta por la maternidad o del contrario que decide no integrarlo en su vida.

Ahora bien, aún en silencio existe un gradiente importante de mujeres que desean ser madres pero no pueden por diversos motivos. Aquí es donde se incrementa una presión interior que suele desembocar en problemas de ansiedad, estrés intenso, obsesiones, rumiaciones, trastornos depresivos, ataques de pánico, etc.

El Egoísmo y la Decisión de No Ser Madre

Existe la creencia de que la mujer debe ser madre para ser feliz y tener una vida plena. Como sociedad, pensamos y valoramos sobre ciertos temas sin haber sido cuestionados por uno mismo: ¿Has hecho preguntas sobre maternidad? ¿Te han hecho? Según la Real Academia Española, ser egoísta es: ‘’que antepone el interés propio al ajeno, lo que suele acarrear un perjuicio a los demás’’. Quien decide no ser madre es consciente de sus prioridades, limitaciones y gustos. Sabe que la persona que nace necesita cuidados, que no están predispuestos a aceptar por diversos motivos.

Tú eres la única persona que puede tomar la decisión. Es cierto que, la decisión de no tener hijos poco a poco se ve más aceptada y respetada en todo el mundo. Según los datos estadísticos de fecundidad del año 2018, el motivo más relevante por el que las mujeres que no tienen hijos es porque no desean ser madres.

Día de la Madre: Un Reconocimiento y una Reivindicación

El origen del Día de la Madre se remonta a 1870 en EE.UU., cuando Julia Ward Howe, quien era una liberal abolicionista, escritora, poeta, propuso una jornada para que las mujeres del mundo se unieran por la paz, en rechazo a las guerras impulsadas por la expansión estadounidense.

La exaltación de la maternidad como realización natural, guiada por el instinto y fin último de las mujeres, fue históricamente utilizada por la Iglesia y el Estado para someter a las mujeres al ámbito doméstico y, al mismo tiempo, liberar al Estado de asumir los costos de las tareas reproductivas.

La maternidad debe ser deseada y desarrollada en condiciones materiales fundamentales garantizadas para quienes así lo decidan. Este día es una oportunidad para reconocer la fuerza inmensa que cada madre despliega día a día, muchas veces en silencio y sin reconocimiento. Mujeres que sostienen la vida en condiciones adversas, que madrugan, trabajan, cuidan, cocinan, enseñan y resisten.

La Compleja Relación con la Maternidad

Cuando Diana López Varela (Pontevedra, 1986) se quedó embarazada, no se sintió como se suponía que se tenía que sentir una mujer de 31 años con trabajo y pareja que no ha descartado la posibilidad de tener hijos. Una maternidad no deseada, no en ese momento, no de esa manera. Decidió abortar.

La periodista y guionista, autora del libro No es país para coños, dibuja el retrato de una generación cuya relación con la maternidad es quizás más compleja que la de sus madres. Tener hijos sigue siendo un mandato de género, el "¿para cuándo?" sigue causando pesadillas a mujeres y hombres, pero las condiciones económicas no permiten realizarlo ni cuando se trata de algo deseado.

Hay madres entusiastas, autodenominadas malas madres y NoMo, mujeres que saben que no tendrán hijos. La compleja relación con la maternidad se evidencia, dice López Varela, también en el aborto. Pese a ser un derecho protegido en España desde la ley de supuestos de 1985, sigue realizándose en secreto y con cierta culpabilidad.

Uno de los motivos que causan el retraso de la maternidad, incluso cuando esta es deseada, es la precariedad y la conciliación laboral, dos cuestiones muy presentes a lo largo de todo el volumen.

La No Maternidad: Una Realidad Oculta

Pero hay otra maternidad real de la que no se habla, que se esconde. Y es la no maternidad. Que también tiene su hashtag. Que se ha sepultado tradicionalmente en forma de “trapos sucios que se lavan en casa”. Que comienza con una estadística: que casi uno de cada cuatro embarazos terminan en aborto espontáneo (el que sucede antes de las 20 semanas de gestación).

Lo que quiero decir es que la pérdida de una criatura durante su gestación es ciertamente frecuente. Pero que lo sea no significa que sea menos doloroso y que se tenga que esconder, todo lo contrario: visibilizar las pérdidas, poder hablar de ellas, no esconderlas y no negar el duelo se hace imperativo. Cada vez más.

Igual que las redes nos ofrecen imágenes edulcoradas, recauchutadas y aspiracionales de las madres perfectas, han auspiciado el nacimiento de espacios donde hablar de la no maternidad, el surgimiento pequeñas tribus muy valiosas (como La vida sin hijos de Gloria Labay), como la de estas mujeres que no tuvieron hijos de forma involuntaria, que están habitualmente infrarrepresentadas en los medios de comunicación, en las políticas sanitarias, en la cultura y en la sociedad.

Reflexiones Finales

La experiencia de ser madre es una de las más trascendentales y maravillosas que una mujer puede vivir. Sin embargo, la presión social es un hecho, y la ambivalencia ante la maternidad genera emociones complejas y contradictorias. Pero lo cierto es que ser madre compensa; la maternidad es una experiencia única, porque el amor de un hijo supera cualquier obstáculo, ya que, con su nacimiento, todo queda en un segundo plano.

Los cambios sociales han derivado en que la maternidad ha dejado de ser una obligación social para convertirse en una decisión personal, marcada por una serie de factores complejos.

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