La lengua materna de los alumnos parece influir irremediablemente en el aula de lengua extranjera. Como profesores nos enfrentamos con frecuencia a la complicada pregunta de si en las explicaciones debemos recurrir a la lengua materna de los estudiantes y realizar comparaciones con ella para enseñar mejor la lengua extranjera. Esa lengua materna, ¿debe emplearse como un recurso más de aprendizaje o se ha de evitar su uso a toda costa? Hay una gran controversia al respecto. Algunos docentes son categóricos en la respuesta, pero como en casi todo nada es blanco o negro. Veamos el estado de la cuestión.
El término "lengua materna" hace referencia al primer idioma que una persona aprende en su entorno familiar, siendo aquel con el que establece su primer contacto significativo con el mundo. Esta lengua no solo cumple la función de medio de comunicación, sino que también se asocia a la identidad cultural y emocional del individuo, constituyendo un elemento esencial en la formación del pensamiento y la percepción del mundo.
Sin embargo, la globalización y la creciente importancia de lenguas internacionales como el inglés han llevado a una marginalización de muchas lenguas maternas, especialmente en comunidades bilingües o multilingües. Además, Fishman (1991) ha señalado cómo el proceso de globalización ha creado una "amenaza existencial" para las lenguas minoritarias, que enfrentan presiones tanto externas como internas para su desaparición. En este contexto, la preservación de lenguas locales se convierte en un acto de resistencia cultural y social.
Heller (2007) destaca cómo el mantenimiento de lenguas maternas en entornos educativos y sociales fortalece la identidad cultural y fomenta un sentido de pertenencia. El País Vasco, con su enfoque en la revitalización del euskera, representa un caso ejemplar de cómo las políticas educativas pueden incorporar la lengua materna como eje del aprendizaje, al tiempo que fomentan la identidad cultural.
Mapa de la distribución del euskera en el País Vasco.
Ventajas y Desventajas del Recurso a la Lengua Materna
Entre las ventajas del recurso a la lengua materna, se señala que el conocimiento y el dominio de la lengua materna pueden contribuir al establecimiento de relaciones, paralelismos o comparaciones fáciles de recordar para un nativo. Por otro lado, entre las desventajas, se mencionan los errores provocados por aplicar a la nueva lengua aspectos propios de la materna, empleados por una simple regla de extensión. Los detractores indican que el aprendizaje de la nueva lengua debe tener su propio marco conceptual, una estructura diferenciada desde el comienzo, sin que se realicen comparaciones que conduzcan a errores: el alumno debe esforzarse para confeccionar su propio mapa mental del nuevo idioma.
Modelos Teóricos sobre la Influencia Lingüística
La teoría denominada Competition Model of Linguistic Performance, de Bates y MacWhinney, explica la relación que se establece entre las lenguas en el momento de proceder al aprendizaje de un nuevo idioma. La Competition Model of Linguistic Performance es una alternativa al nativismo y empirismo. Sus autores destacan la importancia del léxico, el establecimiento de conexiones con conocimientos previos y la importancia del input: la lengua se interpreta dependiendo del input recibido y de las conexiones que se establezcan con los conocimientos previos. Esos conocimientos, en el caso del aprendizaje de una segunda lengua, pueden pertenecer a otras lenguas que conozca el estudiante, entre ellas la materna, que, consciente o inconscientemente, influirá en el aprendizaje.
Según Cummins (2000), el desarrollo de la L1 y la L2 está interrelacionado, y un dominio sólido de la lengua materna facilita la adquisición de una segunda lengua. El concepto de "interdependencia lingüística" propuesto por Cummins (2000) sugiere que existe una conexión profunda entre las habilidades cognitivas y lingüísticas en la lengua materna y el aprendizaje de una lengua extranjera. Un estudiante con un conocimiento profundo de su lengua materna estará mejor capacitado para transferir habilidades cognitivas como la lectura, la escritura y la comprensión a la lengua secundaria.
En el contexto del desarrollo cognitivo, Vygotsky (1978) subraya que el lenguaje es el medio principal a través del cual los individuos acceden al conocimiento y la comprensión. Desde una perspectiva cognitiva, Bialystok (2001) destaca que los bilingües desarrollan una mayor flexibilidad cognitiva, lo que les permite alternar entre diferentes sistemas lingüísticos, mejorando su capacidad para aprender nuevas lenguas y manejar situaciones de aprendizaje más complejas.
En el País Vasco, un contexto bilingüe en el que coexisten el euskera y el castellano, el dominio de las lenguas maternas facilita el aprendizaje de una tercera lengua, como el inglés. Gurrutxaga (2022) documenta cómo los estudiantes vascos que dominan tanto el euskera como el castellano desarrollan habilidades cognitivas más robustas, lo que les permite aprender una tercera lengua con mayor facilidad.
Celebración del Día Internacional del Euskera.
El conocimiento de varias lenguas también favorece la metacognición, es decir, la capacidad de reflexionar sobre el propio proceso de aprendizaje. Los estudiantes bilingües y trilingües suelen tener una mayor conciencia de las estructuras gramaticales, lo que les permite reconocer similitudes y diferencias entre las lenguas.
El Translanguaging como Herramienta Educativa
El fenómeno del translanguaging se ha convertido en una herramienta esencial en la educación bilingüe y multilingüe. El translanguaging se refiere a la práctica de utilizar las lenguas de manera fluida y flexible, combinando elementos de diferentes lenguas para facilitar la comprensión y la expresión. Según García y Espinosa (2020), este enfoque refleja no solo las realidades lingüísticas de los hablantes, sino también la manera en que aprenden y utilizan una tercera lengua.
Además, el modelo educativo trilingüe implementado en muchos centros escolares del País Vasco, que integra el euskera, el castellano y el inglés, favorece la flexibilidad cognitiva y permite a los estudiantes desarrollar una mayor capacidad para aprender idiomas adicionales. Esta exposición a múltiples lenguas favorece el desarrollo de habilidades cognitivas generales, como la atención, la memoria y la capacidad para resolver problemas, lo que se conoce como "ventaja bilingüe" (Bialystok, 2001).
Sin embargo, la lengua materna también puede presentar desafíos cuando se intenta aprender una segunda lengua. Las transferencias negativas o interferencias lingüísticas pueden surgir cuando los estudiantes aplican reglas de su lengua materna de forma inapropiada en el aprendizaje de la L2. En el caso de los estudiantes vascos que dominan el euskera y el castellano, las diferencias gramaticales entre estas lenguas y el inglés pueden dificultar el aprendizaje de esta última, especialmente en lo que respecta a la sintaxis y el uso de preposiciones.
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En los modelos A, B y D, los estudiantes aprenden en una lengua o en ambas, con el modelo D (que emplea completamente el euskera) favoreciendo un dominio más alto del euskera, lo que a su vez mejora la capacidad para aprender castellano y otras lenguas.
El Aprendizaje de una Tercera Lengua (L3)
En el aprendizaje de una tercera lengua (L3), el papel de las lenguas materna (L1) y segunda (L2) es fundamental, no solo por la transferencia directa de estructuras lingüísticas, sino por la capacidad que desarrollan los estudiantes para gestionar múltiples lenguas y adaptarse a diferentes sistemas gramaticales, fonológicos y semánticos. Esta capacidad de adaptación, conocida como flexibilidad cognitiva, es un fenómeno bien documentado en la investigación sobre bilingüismo y multilingüismo.
Uno de los pilares del aprendizaje de L3 es el metalingüismo, que refiere a la conciencia de los mecanismos lingüísticos de las lenguas que se conocen. Según De Bot, Lowie y Verspoor (2007), el conocimiento metalingüístico no solo facilita el aprendizaje de la lengua extranjera, sino que mejora la habilidad para reflexionar sobre las propias lenguas y las estructuras lingüísticas. Este tipo de conciencia se desarrolla a través del conocimiento profundo de la L1 y L2, ya que los estudiantes no solo aprenden vocabulario y gramática, sino que también son conscientes de cómo se organiza el lenguaje a un nivel más abstracto.
Una característica importante que contribuye al éxito en el aprendizaje de L3 es la transferencia de habilidades cognitivas más que lingüísticas. Este tipo de transferencia, que no se limita a la gramática o al vocabulario, puede incluir la capacidad para analizar el contexto de uso de una lengua, la interpretación de significados implícitos, y la comprensión y producción de textos complejos.
Además, la investigación sobre la interacción entre lenguas demuestra que los estudiantes multilingües tienden a desarrollar una mayor capacidad para resolver problemas lingüísticos que los monolingües. Esta habilidad también les permite aprender nuevas lenguas con mayor rapidez, ya que su cerebro ya está habituado a hacer ajustes rápidos y a aplicar estrategias flexibles.
Otro aspecto relevante es el concepto de transferencia positiva entre lenguas, que ocurre cuando las estructuras de las lenguas previas coinciden o son similares entre sí. En el contexto del País Vasco, la similitud entre el castellano e inglés, por ejemplo, en áreas como el vocabulario, puede facilitar la adquisición de la L3, ya que muchas palabras del inglés son cognados de las del castellano. Sin embargo, la transferencia negativa, cuando los estudiantes aplican inapropiadamente las reglas de una lengua, también puede ocurrir.
En este sentido, el concepto de identidad lingüística también juega un papel crucial en la relación entre las lenguas. Como García (2009) indica, la construcción de la identidad lingüística en contextos bilingües y multilingües está profundamente conectada con el uso y la valoración de las lenguas en el entorno social.
Por último, el entorno educativo juega un papel decisivo en la creación de estrategias efectivas para el aprendizaje de lenguas adicionales. Kramsch (2014) resalta la importancia de la competencia intercultural, que va más allá del simple dominio de la lengua y busca comprender los valores, las normas y las perspectivas de los hablantes de la lengua.
La lengua materna no solo facilita la comunicación, sino que también influye profundamente en la forma en que pensamos y aprendemos. Respetar y promover la lengua materna en los entornos escolares no solo potencia el desarrollo intelectual, sino que también contribuye a una identidad cultural más fuerte y cohesionada.
El dominio de la lengua materna es esencial en el proceso de aprendizaje de segundas y terceras lenguas. A través de la lengua materna, los estudiantes desarrollan habilidades cognitivas y lingüísticas que sirven como base para adquirir nuevas lenguas. Esta flexibilidad cognitiva y metalingüística adquirida en la lengua materna también favorece el aprendizaje de una tercera lengua, como el inglés.
Las políticas educativas que promueven el uso de la lengua materna en el proceso de enseñanza de lenguas extranjeras tienen un impacto positivo y significativo.
| Ventajas del uso de la lengua materna | Desventajas del uso de la lengua materna |
|---|---|
| Facilita el establecimiento de relaciones y comparaciones. | Puede provocar errores por aplicar reglas de la lengua materna a la nueva lengua. |
| Contribuye a un aprendizaje más significativo y personalizado. | Puede interferir en la creación de un marco conceptual propio para la nueva lengua. |
| Fortalece la identidad cultural y el sentido de pertenencia. | Riesgo de transferencias negativas que dificulten el aprendizaje. |
Según lo que se acaba de ver, parece irremediable reconocer que la lengua materna es una inevitable presencia en el aula. La cuestión es cómo lidiar con ello.
Las comparaciones con la lengua materna pueden conducir, inexorablemente, al uso, esporádico o extendido, de la propia lengua materna en el aula, cuestión que suscita mucho debate. Cuenta tanto con fervientes detractores como con dubitativos defensores. Estos últimos destacan que los estudiantes, gracias a las comparaciones, pueden aprender mejor no solo la lengua objeto de estudio, sino también la suya propia, observada desde una perspectiva diferente.
Parece irremediable reconocer que la lengua materna es una inevitable presencia en el aula. La cuestión es cómo lidiar con ello.
Estas preguntas ayudan a reflexionar antes de llegar a una posible razonada solución:
- Aunque el docente no realice comparaciones explícitas, los estudiantes, implícitamente, consciente o inconscientemente, ¿realizarán esas comparaciones con su lengua materna?
- ¿Se debe enseñar inglés (u otro idioma) de manera distinta a alumnos chinos que a alumnos españoles o alemanes? Dicho de otro modo: ¿la lengua materna de los aprendices debe influir en la forma de enseñarles una nueva lengua?
- Con la diversidad existente hoy en día, ¿se puede conocer la lengua materna de todos los alumnos de tal manera que se puedan realizar comparaciones explícitas?
- Si desde pequeños aprenden otra lengua como aprendieron la materna, de forma natural, ¿ya no surgirán esas comparaciones porque habrán creado un marco diferenciado para esa lengua?
Si la respuesta a las tres primeras preguntas es positiva, y a las dos últimas es negativa, se podría asumir que las comparaciones formarán parte, de un modo u otro, de las mentes de los alumnos. Habrá que ver, pues, si se da una preparación para ello y cómo se quiere afrontar este reto, dependiendo de la perspectiva y del bagaje docente. Se concluye que no hay una única respuesta válida.
Dos consideración más. Primero: el fenómeno del creciente número de lenguas maternas que puede haber en un aula es una oportunidad para aprender y conocer otras lenguas. No tiene por qué ser un fenómeno negativo. Se puede intentar sacar provecho de la diversidad sin llegar a confundir a los estudiantes. Sí, si convertimos la sesión de clase en un espacio flexible para la realización de tareas concretas.
Según Cristina González, parece irremediable reconocer que la lengua materna es una inevitable presencia en el aula. La cuestión es cómo lidiar con ello.
