Leche Materna: Composición y Diferencias con la Leche de Vaca

La leche materna es considerada el alimento ideal para el lactante debido a su composición única y adaptada a las necesidades del bebé. A diferencia de la leche de vaca, la leche materna evoluciona constantemente, proporcionando energía, hidratación y nutrientes esenciales para un crecimiento adecuado.

La alimentación durante la infancia es crucial, afectando el crecimiento, la composición corporal y las funciones corporales a corto y largo plazo. Aunque la leche materna es la mejor opción, muchas veces se recurre a fórmulas infantiles.

Componentes Principales de la Leche Materna

Podemos imaginar la leche materna como una emulsión especial de composición compleja que incluye más de 200 componentes, principalmente carbohidratos, lípidos de alta calidad, proteínas y glóbulos grasos disueltos en una base acuosa. Los principales componentes de la leche son agua, proteínas, hidratos de carbono, grasas, minerales y vitaminas. La leche materna es un 87,5% agua.

Carbohidratos

El principal hidrato de carbono de la leche es la lactosa, que proporciona el 40% de la energía del bebé. La lactosa es importante para el desarrollo del sistema nervioso y del cerebro. La lactosa también es de gran importancia para una flora intestinal sana.

La leche materna contiene 10-12 gr./L de oligosacáridos, mientras que la leche de vaca solo contiene trazas. Estos carbohidratos no digeribles estimulan el crecimiento de bacterias beneficiosas en el intestino, principalmente bifidobacterias. Los científicos hablan de las «propiedades prebióticas» de los oligosacáridos.

Los hidratos de carbono no digeribles en la leche materna sobreviven completamente intactos al paso a través del estómago, ya que no son digeridos por las enzimas en el tracto intestinal. Estos llegan al colon sin digerir y proporcionan allí un sustrato para el crecimiento de las importantes Bifidobacterias y lactobacilos. Una flora intestinal en la que el Bifidus es predominante puede ayudar a proteger frente infecciones y alergias. Las bifidobacterias son capaces de excretar sustancias que inhiben el crecimiento de patógenos (que causan enfermedades) y gérmenes. También son capaces de crear un ambiente ácido, y por ello antibacteriano, a través de la producción de los ácidos acético y láctico.

Grasas

Con un promedio de 4,03 g de grasa por cada 100 gramos, la leche materna madura tiene un contenido de grasa muy alto. El contenido de grasa de la leche materna sirve para satisfacer la elevada necesidad de energía y calorías de los bebés a partir de un aporte relativamente pequeño de líquido. La composición de ácidos grasos de la leche materna depende de la dieta de la madre.

La leche materna tiene una mayor proporción de ácidos grasos insaturados que la leche de vaca. El ácido graso esencial -ácido linoleico-constituye el 10% del total de ácidos grasos en la leche materna, mientras que la leche de vaca contiene sólo un 2% de ácido linoleico. Además, la leche materna contiene una gran cantidad de ácido alfa-linoleico, así como otros ácidos grasos a los que se hace referencia conjuntamente como ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga (LCPs). Los más conocidos y los que representan mayor proporción, son el DHA (ácido docosahexaenoico) y AA (ácido araquidónico).

La leche humana procedente de mujeres sanas contiene la proporción óptima de ácidos grasos omega 3 y omega 6. Los LCPs son la base de todas las membranas celulares, están involucrados en la formación de sinapsis (conexión entre las células nerviosas) y son fundamentales para el desarrollo cerebral. Esto progresa de forma especialmente rápida durante el último trimestre del embarazo y en los primeros meses de vida del niño. Después del nacimiento, el cerebro crece a un ritmo de 2 g al día - esto equivale a 60 gramos en un mes!

Proteínas

La leche humana contiene pequeñas cantidades de proteínas, sólo 8,10 g / L. Las proteínas consisten en el justo equilibrio de las caseínas y las proteínas del suero de leche. Las dos » proteínas «principales presentes en la leche materna son las proteínas del suero de leche y la caseína. La proteína de suero tiene una consistencia similar al yogur y es fácilmente digerible, garantizando así el vaciado rápido del l pequeño estómago del bebé . La caseína, por otro lado, se coagula en el ambiente ácido del estómago más rápidamente y se digieren más lentamente. La parte nutritiva es la que se descompone en aminoácidos y está disponible para el crecimiento.

La cantidad de proteínas de la leche materna se ajusta perfectamente a la edad y necesidades de tu bebé en cada etapa de su desarrollo. Al principio, la composición de la leche materna tiene más proteínas porque tu bebé las necesita para crecer muy rápido, y después, la cantidad de proteínas se reduce porque los requerimientos son menores.

Otra razón por la que el contenido de proteínas de la leche materna varía dependiendo de la edad de tu bebé es porque se ajusta a la cantidad de leche que toma tu bebé. En los primeros días de vida, tu bebé ingerirá pequeñas cantidades de leche materna, por tanto, durante este tiempo, el contenido proteico por 100 ml de leche materna es alto. Durante los siguientes meses de vida, tu bebé ingerirá cantidades mayores de leche materna, por tanto, el contenido proteico por 100 ml bajará para asegurar que se cubren las necesidades para el crecimiento y desarrollo del bebé.

Beneficios de la leche materna para un bebé 🍼👶

Vitaminas y Minerales

La leche materna contiene normalmente cantidades suficientes de las vitaminas hidrosolubles, es decir, vitaminas del grupo B y vitamina C. La dieta de la madre tiene una influencia limitada en el nivel de minerales y oligoelementos durante los primeros 5 a 6 meses de lactancia. Los minerales importantes para el bebé son el calcio (Ca) y el fósforo (P), ya que ambos son esenciales para la mineralización ósea. En contraste con la de la leche de vaca, la leche materna tiene una relación de 2.3:1 de Ca: P, que es perfecta para la absorción máxima de calcio.

El oligoelemento hierro (Fe) es importante para la formación de las células rojas de la sangre y el desarrollo cerebral. Los bebés nacen con una «reserva de hierro» llena, que se ajusta a sus necesidades para 4-6 meses.

La leche humana tiene vitamina D (una forma hidrosoluble de vitamina D3, la vitamina D sulfato), que protege del raquitismo a los lactantes alimentados al pecho. La vitamina E es muy abundante, favorece la absorción de las grasas. Ten en cuenta que la leche materna contiene los elementos y vitaminas que tienen los alimentos que come la madre.

La vitamina A es necesaria para el crecimiento y el desarrollo, para una piel sana, una buena vista y un funcionamiento eficaz del sistema inmunológico. Hay algunas características de las vitaminas D3 y K (que son importantes para el desarrollo de los huesos) que deben tenerse en cuenta. Nuestra fuente natural de vitamina D3 es la luz solar. En los meses de invierno (de noviembre a febrero) solo producimos pequeñas cantidades de vitamina D3, debido al bajo nivel de radiación UV, y además la piel no es capaz de almacenarlo.

Otros Componentes

Merece la pena mencionar a los nucleótidos. Ellos son el pilar de los ácidos nucleicos: el ADN, el portador de nuestra información genética, y el ARN que es responsable de la biosíntesis de las proteínas. En periodos de crecimiento rápido como durante infancia temprana, la producción normal dentro del organismo es insuficiente Por ello el organismo tiene que recurrir a una fuente de alimentación externa.

Se detectan bacterias en cantidades bajas en muestras de leche humana. Estudios recientes han demostrado que la leche materna es una fuente de bacterias “amigas” (también llamadas “comensales”) como los lactobacilos, que forman parte natural de este fluido biológico.

Compuestos Bioactivos en la Leche Materna

La leche materna contiene una gran variedad de compuestos muy importantes en la alimentación del recién nacido, no sólo por su papel nutricional sino también por su carácter funcional. Este tipo de compuestos serían claves en la modulación de rutas metabólicas, de la respuesta inflamatoria y de la respuesta inmune. Los compuestos bioactivos se definen como constituyentes "extranutricionales” que aparecen de forma normal en pequeñas cantidades en los alimentos, principalmente en productos vegetales, en alimentos con alto contenido lipídico y en la leche.

El interés por la presencia de estas sustancias bioactivas en la leche materna viene reforzado por su ausencia casi general en los preparados para lactantes. Nuevos estudios realizados en las últimas décadas sugieren que la leche materna modula la función y la integridad del tracto gastrointestinal durante el tiempo de lactancia y la infancia.

Una gran parte de estas acciones depende de compuestos que forman parte de la fracción nitrogenada no proteica, que en la leche materna supone un 18-30% del nitrógeno total, mientras que en la leche de vaca (con la que se elaboran las fórmulas infantiles) sólo constituye un 5 % del total.

Existen cinco categorías principales para clasificar los agentes biológicamente activos presentes en la leche humana, que podrían modular el crecimiento in vivo, el desarrollo y la función del tracto gastrointestinal:

  • Proteínas, péptidos y aminoácidos
  • Nucleótidos
  • Hormonas
  • Factores de crecimiento
  • Agentes antiinflamatorios e inmunomoduladores

Estos agentes bioactivos ejercen su acción sobre determinados tejidos diana:

  • El epitelio intestinal, modulando la absorción de nutrientes, la permeabilidad de la mucosa, la proliferación celular, la composición de la microbiota intestinal, la inducción de moléculas de superficie (entre ellas las disacaridasas) y la regulación de la producción de citoquinas
  • El sistema nervioso entérico
  • El sistema inmune de la mucosa

Proteínas, Péptidos y Aminoácidos

Dentro de la fracción proteica de la leche destacan por su efecto bioactivo las proteínas del suero, no sólo por la liberación de péptidos con actividad biológica sino por otros efectos generales como la inmunoestimulación directa. Muchas de las actividades biológicas, conocidas o posibles, de determinadas proteínas séricas están relacionadas con funciones del sistema inmune o digestivo.

Así, las proteínas del suero parecen potenciar la respuesta inmune, tanto humoral como celular. La posible acción inmunomoduladora parece estar relacionada también por el aumento en la concentración de glutatión mediada por las proteínas del suero, ya que la presencia de glutatión es necesaria para la actividad y proliferación linfocitaria, particularmente células T e inmunocompetencia. Por otro lado, leches con altos niveles de inmunoglobulinas, como la leche materna, parecen tener cierto carácter protector y terapéutico frente a la infección por rotavirus en niños. También han aparecido determinados estudios que apuntan a que la leche materna podría tener un efecto tolerogénico, ya que parece disminuir la aloreactividad de los linfocitos T del niño contra los leucocitos de la madre.

Además, en la fracción soluble de las proteínas de la leche también están presentes enzimas que catalizan la destrucción de mediadores de la inflamación y citoquinas antiinflamatorias.

Lactoferrina

Uno de los componentes más importantes de las proteínas de la leche materna es la lactoferrina, constituyendo alrededor de un 10-15% de las mismas. Esta proteína favorece la absorción del hierro, tiene actividad antimicrobiana, antiviral y antiinflamatoria.

Diferencias entre la Leche Materna y la Leche de Vaca

La leche de vaca es mucho más densa en nutrientes, salvo en hidratos de carbono, que la de mujer. Esta característica global hace que, en su forma natural, no sea apta para la alimentación en los primeros meses de vida.

Proteínas

La diferencia entre la leche de vaca y la humana radica en que la leche de vaca contiene más proteínas; caseínas y beta-lactoglobulina. Esta última proteína es un potente alergeno (sustancia capaz de producir una reacción alérgica) para los bebés. Además, presenta una gran resistencia a la digestión ácida del estómago, de manera que es probable que atraviese el intestino sin ser digerida.

La leche materna contiene la mitad de proteínas, tiene menos caseínas, por lo que precipita en finos grumos en el estómago, siendo más fácil de digerir (no coagula). En cambio, la leche de vaca forma un coágulo grande que es difícilmente atacado por los jugos gástricos. Además, la leche de mujer contiene otras sustancias proteicas que favorecen la digestión y absorción de las grasas y que tienen acción bactericida.

Hidratos de Carbono

En la leche materna el principal hidrato de carbono es la lactosa, presente en mayor cantidad que en la leche de vaca. Este azúcar es transformado en ácido láctico por la flora intestinal, lo que favorece la absorción de calcio, hierro, fósforo y otros minerales. Su concentración no varia a pesar de las modificaciones dietéticas y las condiciones nutricionales de la madre.

El resto de azucares de la leche materna (oligosacáridos) favorecen el crecimiento de Lactobacillus bifidus, bacterias que generan un medio intestinal adecuado que inhibe el crecimiento de determinados microorganismos patógenos.

Lípidos o Grasas

Son la principal fuente energética de la leche materna. El contenido en lípidos de la leche materna varía de una mujer a otra, de una toma a otra, siendo más rico al final de la mañana y al inicio de la tarde, dentro de la misma toma (contiene 4 veces más de lípidos al final de la toma) y aumenta a lo largo de la lactancia.

En general, la leche materna es más rica en grasas que la de vaca, y más abundante en ácidos grasos insaturados, los cuales ejercen un papel importante en el desarrollo del sistema nervioso. Por otro lado, la leche materna contiene más colesterol que la de vaca, lo que se traduce en una menor síntesis endógena de colesterol.

Vitaminas

La leche materna contiene las vitaminas en la concentración adecuada para los bebés. Una salvedad es la vitamina D, que debe administrarse como suplemento de modo sistemático para favorecer la absorción y fijación del calcio.

Minerales

La leche materna es tres veces menos rica en minerales que la leche de vaca, en especial en sodio, lo cual impide una sobre carga renal en el lactante. El contenido en calcio y en hierro es menor, pero su absorción es mejor o más eficaz. No obstante, el hierro también debe administrarse en forma de suplementos, para cubrir satisfactoriamente las necesidades del lactante de este mineral esencial.

Otros Componentes Diferenciales

La leche de mujer tiene lisozimas y factores de crecimiento que favorecen el equilibrio de la flora intestinal, además le transfiere inmunoglobulinas que le proporcionan protección inmunológica.

Beneficios de la Leche Materna

La leche materna es diferente y específica en cada momento de la vida del lactante. Es diferente entre distintas madres, pero también la leche materna va cambiando en la misma madre a lo largo de toda la lactancia, y aún más, durante la misma toma. Es un fluido vivo y fascinante.

Profundizando un poco en esta afirmación, existen varios estudios que ponen de manifiesto la diferente composición de la leche materna entre diferentes madres (lo que se llama variación interindividual). La leche de cada madre tiene una impronta característica, como por ejemplo en su composición bacteriana, ya que la microbiota de cada individuo es única, a modo de huella dactilar, y eso se refleja también en la leche materna.

Un paso más: la leche de una misma mujer va cambiando a lo largo del periodo de lactancia (variación intraindividual). No tiene las mismas necesidades nutricionales, ni cualitativas ni cuantitativas, un recién nacido que un bebé de seis meses, y la leche materna tiene la capacidad de ir cambiando para adaptarse a esas necesidades. La leche materna de los primeros días (también llamada calostro), es más rica en inmunoglobulinas, lactoferrina y proteínas, y tiene una mayor densidad (más calorías en menor volumen). El recién nacido necesita más calidad que cantidad y precisa defensas adecuadas para adaptarse a la vida extrauterina. Por eso realiza tomas frecuentes y de escasa cantidad, al ser aún su estómago muy pequeño.

Unos días más tarde, la leche se va haciendo más nutritiva, más grasa y menos concentrada, hasta llegar finalmente a la que se denomina leche madura, con los nutrientes esenciales para el adecuado crecimiento y desarrollo del bebe en cada etapa. Al comienzo de la toma, la leche tiene una mayor composición de agua, lactosa y componentes hidrosolubles, y al final de la toma, la leche es más grasa. Es decir, que el principio de la leche es más hidratante y al final de la toma más saciante y nutritiva.

Desde el principio, los bebés reciben una dosis saludable de anticuerpos en el calostro, para protegerlos inmediatamente en cuanto comienzan la vida fuera del útero. El calostro es rico en otros nutrientes, como sodio, cloruro y magnesio, así como vitamina A, C y E. La primera semana de lactancia también aporta niveles cada vez más altos de lípidos.

Para satisfacer las necesidades cambiantes de un bebé en crecimiento, la composición de la leche materna cambia a medida que pasan las semanas, y la naturaleza garantiza que los bebés obtienen los anticuerpos y nutrientes específicos que necesitan para crecer.

Los componentes bioactivos en la leche materna, como la inmunoglobulina y los macrófagos, protegen a los bebés de las infecciones, potencian su sistema inmunológico y evitan inflamaciones2. Hay incluso células madre para reparar cualquier daño. Desde el hierro, el cobre y el zinc hasta las vitaminas A, C, D, E, K y B, el bebé recibe un aumento de micronutrientes al principio, cuando empieza con el calostro. Se trata de vitaminas y minerales que nuestros cuerpos no pueden producir (excepto la vitamina D, que es sintetizada por la piel a partir de la luz del sol).

Las proteínas y otros macronutrientes son esenciales para el desarrollo del tubo digestivo, y actúan como un probiótico para promover un microbioma intestinal sano, otra manera de estimular la capacidad del bebé para combatir las infecciones y mantener un metabolismo sano. ¡Incluso hasta la edad adulta!

El calostro, la leche de los primeros días, es un alimento rico en proteínas, minerales y vitaminas, contiene elementos (leucocitos y anticuerpos) que protegen al niño frente a infecciones y alergias. Tiene efecto laxante, ayuda a expulsar el meconio y a prevenir la ictericia. Favorece el crecimiento, acelera la maduración del intestino y previene la alergia y la intolerancia a los alimentos. Es rico en vitamina A, reduce la gravedad de algunas infecciones como sarampión y diarrea y previene problemas oculares por falta de vitamina A.

A partir de los seis días de vida la leche materna va aumentando el contenido en hierro y en grasa según va mamando el bebé. Durante los primeros siete a diez minutos el pecho produce una leche baja en calorías, con proteínas, hidratos de carbono, vitaminas, minerales, anticuerpos, y vitamina D y agua en cantidad suficiente (por lo que el lactante no necesita tomar agua). Si el bebé sigue mamando del mismo pecho se produce una leche muy grasa, con alto contenido en calorías, rica en hierro y en vitaminas A y B. Con esta leche se logra que el desarrollo y el crecimiento del niño sean satisfactorios. La leche del final de la toma deja al bebé totalmente satisfecho, evita la sobrealimentación y el riesgo de obesidad.

Tabla Comparativa de la Composición de la Leche Materna y la Leche de Vaca

Componente Leche Materna Leche de Vaca
Proteínas Bajas, predominio de proteínas séricas Altas, predominio de caseína
Hidratos de Carbono Lactosa (alta concentración), oligosacáridos Lactosa (menor concentración)
Lípidos Grasas insaturadas, colesterol Grasas saturadas
Minerales Menor concentración, mayor biodisponibilidad Mayor concentración, menor biodisponibilidad
Vitaminas Concentración adecuada para el bebé Concentración variable
Otros Lisozimas, factores de crecimiento, inmunoglobulinas Ausentes

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