Durante décadas, se ha desaconsejado la lactancia materna en madres infectadas con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) para evitar que transmitieran el virus a sus hijos. Hoy es el Día Mundial Contra el Sida, y el blog de LactApp se une a este día aportando información sobre un tema que puede ser espinoso.
La lactancia materna es fundamental para el crecimiento y desarrollo óptimos del recién nacido. Sin embargo, existe la posibilidad de transmisión de patógenos de la madre al niño a través de la leche materna. La investigación sobre estrategias para reducir el riesgo de transmisión vertical del VIH durante la lactancia es crucial.
Este grupo ha publicado en Enero de 2025 la Guía "Lactancia materna en el recién nacido expuesto al VIH: Recomendaciones y seguimiento madre-hijo". La IHAN ha apoyado la lactancia materna firmemente durante décadas y, ahora, apoya las opciones de alimentación infantil de las madres con VIH que reciben un tratamiento con éxito y que han recibido la información pertinente acerca de las pautas a mantener durante la lactancia materna y los riesgos de transmisión a su recién nacido.
Recomendaciones en Países Desarrollados
Se ha procedido a la actualización de la pregunta previa, y en base a la información que aportan guías de práctica clínica (GPC) de reciente publicación/actualización y sumarios de evidencia se establece que, en países desarrollados, se mantiene la recomendación de que las mujeres con infección documentada por VIH no amamanten a sus hijos.
Una GPC americana sobre recomendaciones para el uso de medicamentos antirretrovirales en mujeres embarazadas infectadas por el VIH-1 e intervenciones para reducir la transmisión perinatal del VIH en los Estados Unidos señala que la LM debería ser evitada en los Estados Unidos y otros países ricos en recursos donde las leches de fórmula son seguras para los lactantes y están fácilmente disponibles.
Guías Internacionales y Lactancia Materna
- Guía Americana: No se recomienda la LM para las mujeres con infección por VIH documentada, incluyendo aquellas mujeres que reciben terapia antirretroviral (TAR).
- Guía Canadiense: Las mujeres embarazadas que viven con el VIH deben ser conscientes de que con el uso constante de TAR combinada y la abstinencia de la LM, el riesgo de transmisión perinatal es < 1%. Además, de forma explícita la guía no recomienda la LM independientemente de la carga viral y del uso de TAR.
- Guía Británica: Recomienda que todas las madres que se sabe que son VIH positivas, independientemente de la TAR, y la profilaxis post-exposición infantil, deberían ser aconsejadas sobre la utilización exclusiva de leches de fórmula desde el nacimiento. No obstante la guía matiza que cuando una madre, que está en tratamiento con TAR combinada efectiva, y con una carga viral repetidamente indetectable, opta por amamantar, la TAR combinada materna debería ser cuidadosamente monitorizada y continuada hasta 1 semana después del cese de la LM.
- Otra GPC Canadiense: En los casos de infección materna por VIH, no se recomienda LM en países ricos en recursos donde la lactancia artificial es segura y culturalmente aceptada, porque la transmisión del VIH de la madre al bebé a través de la leche está bien documentada.
Situación en Países en Desarrollo
Sin embargo, en el mundo en desarrollo, evitar la LM en los lactantes nacidos de madres infectadas por el VIH se asocia con una mayor morbilidad y mortalidad infantil. En los países donde no es posible elegir cómo alimentar a un bebé, ya que no se puede acceder a agua potable ni es posible asegurar un suministro adecuado de leche artificial, la mejor opción - a pesar de la existencia de VIH - sigue siendo la leche materna.
Es muy importante reforzar la idea de que en el África subsahariana la alimentación del neonato con leches de fórmula sintética no es fácilmente accesible y que la calidad del agua deja mucho que desear. De hecho, hay más muertes de neonatos asociadas a infecciones gastrointestinales que a transmisión vertical del VIH.
El VIH en la Leche Materna
El VIH puede ser detectado en la leche materna. Tres reservorios de VIH coexisten en la leche materna: ARN (partículas virales libres de células), material de ADN (virus asociado a células integradas en las células T latentes) y ARN intracelular (virus asociado a células en la producción de células T activadas). Se sabe que los niveles del virus VIH presentes en la leche materna son comparativamente más bajos que los que se encuentran en el plasma sanguíneo. Los bajos niveles del virus VIH quizá se deben a efectos de factores anti VIH presentes en la leche como, por ejemplo, los niveles de inmunoglobulina G (IgG) y los de inmunoglobulina A (IgA). Esto explicaría en parte por qué no todos los niños amamantados les será transmitido el virus.
Desde hace tiempo se conoce que el riesgo de transmisión del VIH por la lactancia es mínimo en mujeres con carga viral indetectable en sangre. Dada la enorme cantidad de células presentes en este alimento que los bebés reciben durante la lactancia, “es fundamental conocer sus características y potencial.
La investigadora señaló que a medida que las pautas de lactancia para mujeres con VIH continúan evolucionando, estos hallazgos pueden ayudar a informar de estas decisiones y proporcionar un marco para evaluar los riesgos y beneficios de la lactancia en diferentes contextos. Laufer destaca la necesidad de seguir investigando sobre la lactancia y el VIH para abordar las preocupaciones y deseos de las mujeres que viven con VIH que desean amamantar.
04 LACTANCIA Y VIH
Alternativas y Precauciones
En los países donde existen alternativas seguras disponibles, y las madres tiene acceso a agua potable y leche artificial se recomienda que las mujeres VIH-positivas no amamanten a sus bebés. Si una mujer VIH-positiva decide amamantar, entonces lo más seguro es hacerlo de manera totalmente exclusiva, de manera que el bebé no tome absolutamente nada más que leche materna. Se sabe que la lactancia mixta implicaría un daño en la mucosa de la pared gastrointestinal, lo que provocaría un aumento del riesgo de transmisión del VIH por esta vía. La madre debe seguir tomando el tratamiento antirretroviral ya que así el riesgo de transmisión se reduce.
Otra opción es la lactancia diferida, es decir, la madre se saca la leche, la pasteuriza y la ofrece al bebé en biberón. Aunque parezca muy complicado esta es una opción válida para muchas madres.
Riesgos y Tasas de Transmisión
Ya sabemos que el virus pasa a la leche, si el bebé es amamantado de manera exclusiva (LME) durante los primeros tres meses, el riesgo de contagio va del 4% al 20%. Según algunos estudios científicos, la lactancia materna constituye una vía de transmisión del VIH con un riesgo de transmisión de entre el 6% y el 10%.
Consideraciones Legales y Éticas
En nuestro país, el grupo de expertos conformado por GeSIDA, la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia y la Sociedad Española de Infectología Pediátrica recomiendan a las madres con el VIH abstenerse de forma absoluta de darles el pecho a sus hijos y optar por alimentarlos con fórmula adaptada a las necesidades del menor. No puede imponerse. Como debe ocurrir con cualquier acto médico en el contexto sanitario, los y las profesionales que asistan a mujeres con el VIH deben procurar que estas tengan toda la información pertinente sobre las formas de lactancia y sobre el riesgo de transmisión del VIH que existe en la lactancia materna con base en la evidencia científica actual.
En el ordenamiento jurídico español, los menores de edad se encuentran amparados por un estatus jurídico de protección especial. Este estatus de protección se rige, en la misma línea que la Convención de los Derechos del Niño, con base en el derecho de todo menor a que su interés superior sea valorado y se considere como primordial en todas las acciones y decisiones que le conciernen, tanto en el ámbito público como en el privado. Este interés superior supone, entre otros, la protección del derecho a la vida, la supervivencia, la integridad física y el desarrollo del menor.
Cuando una persona o autoridad, principalmente aquellos que por su profesión o función detecten una situación de maltrato, riesgo o posible desamparo de un menor, tendrán el deber de comunicarlo a la autoridad, sin perjuicio de prestar al menor el auxilio inmediato que precise. Por tanto, si una madre con el VIH optase por la lactancia materna podría considerarse, en principio y dependiendo de las circunstancias, como una situación de riesgo del menor.
Si bien es difícil para las mujeres con el VIH enfrentarse a la decisión y, en su caso, a renunciar a una de las experiencias que ofrece la maternidad mediante la lactancia materna, es importante que los profesionales sanitarios dialoguen sobre la situación y las alternativas existentes que tienen las mujeres con el VIH con el fin de garantizar un adecuado asesoramiento y apoyo emocional. En el conflicto emocional que enfrentan las madres VIH positivas al recibir la recomendación de no amamantar, se crea una importante necesidad de apoyo y comprensión.
