Leche Materna: Inmunidad Activa y Pasiva para el Bebé

La lactancia materna es la forma natural de alimentar al recién nacido y niño pequeño, pues además de ser una forma ideal de establecer un vínculo cercano entre la madre y el hijo, le aporta numerosos beneficios. La leche materna no solo debe considerarse como un alimento, sino también como una fuente excepcional de sustancias biológicamente activas.

Aunque la composición varía de una mujer a otra, de un día a otro, incluso dentro del mismo día y de la misma toma y también según la edad de gestación del hijo, existen unos rasgos comunes destacados en su composición que la hacen única. La leche materna permite alcanzar un óptimo estado nutritivo, evita alteraciones metabólicas y trastornos digestivos, porque la composición de la dieta no representará en ningún momento una sobrecarga de la capacidad funcional del aparato digestivo. También suministra protección antiinfecciosa y antialérgica.

¿Cómo la Leche Materna Ofrece Inmunidad?

El efecto antiinfeccioso obedece a que el lactante no sólo recibe nutrientes por la leche. Además, en su composición existen una serie de sustancias que, por diferentes mecanismos, van a proveerle de una defensa local frente a agentes infecciosos (inmunidad pasiva prestada por la madre), mientras maduren los mecanismos que le permitan contar con su propia inmunidad activa. Según afirma la doctora Rosa Maria Merlos, pediatra y especialista en neonatología en el Hospital Vithas Valencia 9 de Octubre e IBCLC (Consultora de Lactancia Certificada), “la leche materna le confiere inmunidad activa y pasiva, hasta que él adquiere su propia competencia inmunológica ya que la leche materna es segura y limpia, contiene anticuerpos que protegen de muchas enfermedades propias de la infancia, es decir, está llena de inmunoglobulinas que protegen a los bebés contra la neumonía, la diarrea, las infecciones del oído y el asma, entre otras enfermedades. Es como si fuera su primera vacuna”.

El recién nacido tiene un sistema inmune inmaduro y está expuesto a gran cantidad de microorganismos patógenos desde el momento de su nacimiento. Expertas de hospitales del grupo Vithas en la Comunitat Valenciana han subrayado que la lactancia materna es la "forma natural" e "ideal" de alimentar al recién nacido y niño pequeño, pues además de establecer un "vínculo cercano" entre la madre y el hijo, le aporta "numerosos beneficios" ya que el bebé tiene un sistema inmune "inmaduro" y está expuesto a "gran cantidad" de microorganismos patógenos desde el momento de su nacimiento.

“Sin embargo, - afirma la doctora Rosa Maria Merlos, pediatra y especialista en neonatología en el Hospital Vithas Valencia 9 de Octubre e IBCLC (Consultora de Lactancia Certificada)-, la leche materna le confiere inmunidad activa y pasiva, hasta que él adquiere su propia competencia inmunológica ya que la leche materna es segura y limpia, contiene anticuerpos que protegen de muchas enfermedades propias de la infancia, es decir, está llena de inmunoglobulinas que protegen a los bebés contra la neumonía, la diarrea, las infecciones del oído y el asma, entre otras enfermedades. Es como si fuera su primera vacuna”.

La lactancia materna modifica su composición en función de la edad del bebé, el momento del día, la dieta materna o el grado de plenitud de la mama. Estudios recientes apuntan a que existe una relación dinámica entre el estado de salud del niño y la composición de la leche de la madre, ya que, incluso, aumenta la producción de anticuerpos ante una infección activa del lactante.

Beneficios de la leche materna

Componentes Clave de la Leche Materna y sus Funciones Inmunológicas

La leche materna está compuesta por una impresionante variedad de elementos con propiedades inmunológicas:

  • Inmunoglobulinas (IgA secretora): Recubren las mucosas del sistema digestivo, respiratorio y urinario del bebé, evitando que virus y bacterias se adhieran y causen infecciones.
  • Lactoferrina: Proteína con potentes propiedades antimicrobianas que se une al hierro, impidiendo que las bacterias lo utilicen para su crecimiento.
  • Lisozima: Enzima que destruye las paredes celulares de algunas bacterias.
  • Células vivas del sistema inmune: Linfocitos, macrófagos y neutrófilos que combaten infecciones.
  • Oligosacáridos: Azúcares complejos que alimentan a las bacterias beneficiosas del intestino, como las bifidobacterias, y actúan como "cebo" para los patógenos.
  • Compuestos que regulan la inflamación: Modulan la respuesta inflamatoria del bebé.

El sistema inmunológico del recién nacido es inmaduro al nacer. Aunque recibe anticuerpos a través de la placenta durante el embarazo, sigue siendo vulnerable a virus, bacterias y otros agentes externos. Ahí es donde la leche materna juega un papel protagonista. Aporta defensas listas para actuar, diseñadas específicamente para el entorno que rodea al bebé. Esto es posible porque la leche materna se adapta constantemente, modificando su composición según las necesidades del bebé y el entorno en el que vive. Esta “inteligencia biológica” permite que los bebés amamantados tengan un sistema inmunológico más robusto y mejor preparado para enfrentar infecciones.

Tipos de Leche Materna y su Composición Inmunológica

La leche materna es una sustancia viva que se adapta a las necesidades nutricionales e inmunológica de recién nacido según este crece. Estas variaciones dependen de factores como la individualidad genética, el tiempo de gestación y lactancia o los hábitos nutricionales maternos.

Etapas de la Leche Materna:

  • Etapa pretérmino o precalostro: Secreción mamaria producida durante el tercer trimestre de gestación. Se caracteriza por su alto contenido en proteínas y bajo en lactosa.
  • Calostro: Compuesto complejo y de pequeño volumen que se secreta durante los primeros días tras el parto. Posee un bajo contenido en grasas y lactosa, para adaptarse así a las necesidades calóricas del neonato. Tiene un alto contenido en inmunoglobulinas, proteínas, minerales, lactoferrina y leucocitos. El calostro es fundamental durante los primeros días de vida debido a la alta cantidad de factores de defensa que favorece el sistema inmune del recién nacido.
  • Leche de transición: Se trata de una sustancia en la que, en relación con la del calostro, disminuye la concentración de inmunoglobulinas y proteínas e incrementa la de lactosa y grasas. La leche de transición se da entre el sexto día y la segunda semana posparto.
  • Leche madura: Se produce a continuación de la leche de transición, durante los 6 meses posteriores al parto. Pasados estos seis meses el volumen desciende hasta 600 ml/día, lo que permite la continuación de la lactancia materna. En esta etapa la leche sufre cambios según la hora del día, la nutrición materna y la edad gestacional del recién nacido. Se caracteriza por su alto contenido en proteínas, ácido sálico, vitaminas liposolubles E, A, K y carotenos; también es superior el contenido de minerales, sodio, zinc, hierro, azufre, potasio, selenio y manganeso.

Como los requerimientos del lactante no son siempre los mismos y varían sobre todo en función de la madurez, la leche materna modifica sus características de acuerdo a las demandas del niño, a su capacidad para digerir y metabolizar los distintos nutrientes, y a la mayor o menor necesidad que tenga de recibir protección pasiva, circunstancias sometidas a una permanente evolución.

La leche materna se adapta a los requerimientos nutricionales. Tanto el volumen de leche, como la calidad de los nutrientes y de otros factores con misión defensiva, van a encontrarse en la leche de la madre en perfecta concordancia a las necesidades exigidas en cada momento. El volumen de leche producido por la madre aumenta progresivamente a partir de los pocos centímetros cúbicos segregados el primer día. Este crecimiento alcanza los 700 ó 900 ml/día que por término medio suele producir la mujer en un estadio de lactancia plenamente establecido.

Además, la leche materna se adapta al apetito y a la madurez. Su cantidad y su composición varía según el grado de madurez del hijo. También se adapta a la capacidad digestiva y metabólica.

Ventajas Adicionales de la Lactancia Materna

Todo son beneficios. Obtiene un mejor estado digestivo y metabólico, mejor estado nutritivo, mayor protección inmunológica, menor riesgo de sensibilización alérgica, mejor evolución psicológica, menos enfermedades y menos mortalidad infantil y prevención de trastornos posteriores.

Además de los beneficios para el bebé, la lactancia materna también ofrece ventajas significativas para la madre:

  • Disminuye el riesgo de cáncer de mama y de ovario.
  • Favorece la recuperación del peso tras dar a luz.
  • Menor riesgo de enfermedades cardiovasculares y metabólicas (presión alta, diabetes tipo 2, síndrome metabólico).

La Organización Mundial de la Salud (OMS) destaca cómo la salud y la nutrición de la madre y el niño están estrechamente relacionadas.

Situaciones Especiales

En casos excepcionales:

  • Un 60-70% de los niños nacen con exceso de un pigmento llamado bilirrubina que normalmente se resuelve solo. En contadas ocasiones para eliminarla habría que dar alimento con más frecuencia al bebé y quizá habría que incluir suplemento de leche
  • La leche materna tiene poca vitamina K. Actualmente se da un suplemento de vitamina K en todos los recién nacidos para prevenir la llamada enfermedad hemorrágica del recién nacido
  • En casos especiales la vitamina D puede ser insuficiente, por lo que en estos bebés no serán olvidados los suplementos de vitamina D (los biberones de fórmulas adaptadas la llevan ya incorporada).
  • Si la secreción láctea es insuficiente habrá que suplementarla con leche de fórmula.
  • Si contiene exceso de sodio, tóxicos o contaminantes por exposiciones maternas a ellos, estos podrían pasar al bebé produciéndole alteraciones.

¿Cuándo No se Recomienda la Lactancia Materna?

No se podría dar el pecho si el bebé naciera con enfermedades congénitas del metabolismo (fenilcetonuria, tirosinemia, galactosemia) o en el caso de padecimiento por parte de la madre de algunas infecciones (infección por VIH, tuberculosis activa cavitaria, etc.).

Riesgos de No Amamantar

Existe un mayor riesgo, en los niños no alimentados con leche materna, de muerte súbita del lactante.

La Importancia de la Lactancia Materna

La promoción de una nutrición infantil óptima, como la proporcionada por la leche materna, forma parte de una estrategia más amplia destinada a la protección materno-infantil, incluso desde el punto de vista mental. "Esta perspectiva de prevención de amplio alcance es reconocida por las sociedades científicas italianas en el área perinatal y pediátrica, como la Sociedad Italiana de Neonatología (SIN), la Sociedad Italiana de Pediatría (SIP) y la Sociedad Italiana de Ginecología y Obstetricia (SIGO), que se comprometen de manera cada vez más contundente a promover la lactancia materna.

Apoyo a la Lactancia Materna

Para humanizar la atención al paciente, el Hospital Vithas Valencia 9 de Octubre organiza charlas sobre lactancia materna para padres, familiares y cuidadores, ofreciendo información actualizada y completa.

Es importante desmitificar algunos conceptos erróneos sobre la lactancia que podrían desalentar a una madre que desea amamantar. Por otro lado, es crucial considerar que, para tener éxito en la lactancia, una mujer debe sentirse cómoda, especialmente desde un punto de vista mental.

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