La Cuna del Hombre: Origen y Evolución Humana

Durante mucho tiempo, África oriental ha sido considerada el lugar de origen de los primeros homínidos y de la tecnología lítica, porque hasta ahora se sabía muy poco sobre las primeras ocupaciones y sus actividades al norte de continente.

Sin embargo, un equipo de científicos encabezado por Mohamed Sahnouni, arqueólogo del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), ha publicado un artículo en la revista Science que rompe con el paradigma de que la cuna de la humanidad se encuentra en África Oriental.

El trabajo se ha basado en los restos arqueológicos hallados en los yacimientos de la región de Ain Hanech (Argelia), los más antiguos que se conocen actualmente en el Norte de África.

La industria lítica de Ain Boucherit, que es tecnológicamente similar a la de Gona y Olduvai, demuestra que nuestros antepasados se aventuraron en todos los rincones de África, no sólo en su parte oriental. La evidencia de Argelia cambia la visión anterior de que África Oriental es la cuna de la humanidad.

Ain Boucherit es uno de los pocos yacimientos arqueológicos de África que ha proporcionado pruebas de huesos con marcas de corte y percusión asociadas in situ con las herramientas líticas, que muestran inequívocamente que los homínidos ancestrales aprovechaban la carne y la médula ósea de los animales de todos los tamaños y las partes esqueléticas, lo que implicaba el despellejamiento, la evisceración y la descarnación de las extremidades superiores e intermedias.

Isabel Cáceres, tafónoma del IPHES, ha comentado al respecto que “el uso eficaz de herramientas líticas con cortes afilados en Ain Boucherit sugiere que nuestros antecesores no eran meros carroñeros.

En este momento, la pregunta más importante es quién fabricó las herramientas de piedra descubiertas en Argelia. Todavía no se han encontrado restos de homínidos en el Norte de África que sean contemporáneos de los primeros artefactos líticos.

Durante mucho tiempo, los científicos creyeron que los homínidos y su cultura material se habían originado en el Gran Valle del Rift del África Oriental.

Los artefactos de Ain Boucherit se fabricaban con piedra caliza y sílex disponibles localmente e incluye cantos tallados como choppers, poliedros y subesferoides, así como herramientas de corte de bordes afilados utilizadas para el procesamiento de cadáveres de animales. Estos artefactos son típicos de la tecnología lítica olduvayense, conocida desde hace de 1,9 a 2,6 millones de años en África Oriental, aunque los de Ain Boucherit muestran sutiles variaciones.

Un pequeño radio bovino con marcas de herramientas de piedra excavadas en Ain Boucherit.

Un nuevo hallazgo añade una pieza más al complicado rompecabezas de las historia del linaje humano.

Según un equipo internacional de investigadores liderado por la genetista del Instituto Garvan de Investigaciones Médicas de Sídney, Vanessa Hayes, los humanos modernos proceden de una sola población que vivió en el sur de África hace unos 200.000 años.

La versión contradice de lleno la versión ampliamente consensuada hasta hace pocos años por la comunidad científica, según la cual el Homo sapiens procede de África oriental, concretamente en Etiopía, desde donde se creía migraron hace aproximadamente 195.000 años.

Una versión que, por otra parte, ya fue puesta en tela de juicio hace dos años, cuando se encontraron en el actual Marruecos fósiles de nuestro linaje datados de hace aproximadamente 300.000 años.

Según la última investigación, los humanos modernos proceden de una sola población que vivió en el sur de África hace unos 200.000 años.

El estudio -un compendio de investigaciones de distintas disciplinas: genética, geología y análisis climático publicado en la revista Nature-, afirma que, "aunque algunos restos fósiles sugieren que el origen del género humano se encuentra en el este de África, el sur del continente alberga poblaciones contemporáneas que representan la primera rama del árbol filogenético humano".

El ADN Mitocondrial y la Búsqueda de la Cuna Ancestral

A mediados de la década de 1980, el bioquímico Alan Wilson, pionero en la aplicación de esta disciplina en el estudio de la evolución humana, decidió usar el ADN mitocondrial para localizar la cuna ancestral de la humanidad.

Comparando las cadenas de ADN de mujeres de todo el mundo, observaron que las de ascendencia africana presentaban el doble de diversidad que sus congéneres.

Dado que las mutaciones parecen producirse a un ritmo constante, los humanos modernos debieron de vivir en África el doble de tiempo que en cualquier otro sitio, una hipótesis que llevó a los genetistas modernos a considerar que todos los humanos vivos descendemos de una mujer que vivió hace aproximadamente 150.000 años en África, lo que se bautizó con el nombre de 'Eva mitotondrial'.

Los estudios de ADN habían confirmado una y otra vez que todos los pueblos del mundo descendemos de los cazadores-recolectores africanos, aunque hasta la fecha no se había localizado el punto exacto de aquél 'Edén ancestral'.

Para despejar la incógnita, los científicos analizaron el ADN mitocondrial de las poblaciones nómadas de cazadores-recolectores que actualmente habitan en el sur de África.

Esta cadena genética, contenido en las mitocondrias, es más corta que la hallada en el núcleo de las células, y se hereda únicamente de madres a hijos.

"El ADN mitocondrial actúa como una cápsula del tiempo de nuestras madres ancestrales, acumulando cambios lentamente durante generaciones. La comparación del código de ADN completo, o mitogenoma, de diferentes individuos proporciona información sobre hasta qué punto están estrechamente emparentados ", sostiene Hayes.

En su estudio, la profesora y su equipo recogieron muestras de sangre para establecer un catálogo completo de los primeros mitogenomas de humanos modernos del llamado linaje "L0".

Después, compararon 198 mitogenomas nuevos con la base de datos actual de la población conocida más antigua y trazaron las primeras ramas del árbol evolutivo de nuestra especie.

Tras combinar todos esos datos con las distribuciones lingüísticas, culturales y geográficas de diferentes sublinajes, los autores del estudio revelaron que el primer linaje materno del humano actual surgió de una región de lo que hoy corresponde con parte de la cuenca central del río Zambeze, que incluye toda la extensión del norte de Botswana, Namibia al oeste y Zimbabue al este.

Los Secretos de ADN Mitocondrial. En busca de la Eva Biológica

El Lago Makgadikgadi y los Humedales Ancestrales

Los investigadores estudiaron las pruebas arqueológicas, los fósiles existentes y las características geológicas del terreno, y llegaron a una sorprendente conclusión.

El geólogo Dr. Andy Moore, de la Universidad de Rhodes, quien participó en el estudio, desveló que aquella zona albergó en su día uno de los lagos más grande de África, el Makgadikgadi.

Según el experto, antes de que emergiesen los humanos modernos, el lago había empezado a drenarse debido a la acción de las placas litosféricas, lo cual habría provocado la creación de un vasto humedal, que a su vez habría dado lugar a uno de los ecosistemas más productivos para garantizar la prosperidad de la especie.

Ubicación de las salinas de Makgadikgadi en Botswana

Según afirma Hayes, el análisis de las diferencias genéticas de los linajes maternos indica que nuestros antepasados partieron su tierra natal hace entre 130.000 y 110.000 años.

"Los primeros se aventuraron hacia el nordeste, seguidos por una segunda ola migratoria que viajaron hacia el sudoeste. Después, una tercera población permaneció en el lugar de origen... hasta hoy ".

En contraste con las poblaciones que partieron hacia el nordeste, aquellos exploradores primigenios que se dirigieron hacia el sudoeste prosperaron, experimentando un crecimiento constante de la población", asegura la profesora.

Los autores especulan que el éxito de esta migración fue probablemente el resultado de la adaptación a la alimentación de animales marinos, que está respaldada por una amplia evidencia arqueológica a lo largo del extremo sur de África.

Estudios anteriores habían desvelado que en aquella época está datada la primera de las grandes migraciones humanas fuera de África, una oleada que no prosperó, pues ninguna de las poblaciones actuales fuera del continente conserva el ADN de aquellos primeros ancestros.

¿Refugiados Climáticos?

Para investigar qué pudo haber impulsado estas primeras migraciones humanas, el profesor Axel Timmermann, Director del Centro de Física del Clima del IBS en la Universidad Nacional de Busan, en Corea del Sur, y coautor del estudio, analizó simulaciones de modelos climáticos generadas por ordenador y los comparó con datos geológicos que habían capturado distintos episodios dela historia climática de Africa durante los últimos 250.000 años.

"Nuestras simulaciones -sostiene - sugieren que la lenta oscilación del eje de la Tierra cambia la radiación solar de verano en el hemisferio sur, lo que provoca cambios periódicos en las precipitaciones en el sur de África".

Estos cambios en el clima, aclara, habrían abierto corredores verdes con abundante vegetación, el primero de ellos hace 130.000 años, al noreste, y después hace unos 110 mil años al suroeste, permitiendo a nuestros primeros antepasados emigrar de su lugar de origen por primera vez".

Sin embargo, según los investigadores, estos primeros migrantes dejaron una población de origen, que con el tiempo fueron adaptándose a las tierras secas que hoy conforman la región.

"Sus descendientes maternos pueden encontrarse en lo que hoy corresponde con la vasta región del Kalahari" afirma Hayes .

¿Significa esto que todos los humanos modernos descendemos de aquél 'Edén original' situado en el sur de África?

"Los análisis genómicos determinan un origen policéntrico para la diversidad humana actual en África; por ejemplo, el linaje de cromosoma Y más basal de la humanidad, el A00, se encuentra solo en África central y del oeste (básicamente en algunas poblaciones de Nigeria y Camerún) y tiene una antigüedad estimada de unos 300.000 años, pero a nadie se le ha ocurrido preconizar un origen de nuestra especie allí", explica Carles Lalueza-Fox, paleogenetista del Institut de Biologia Evolutiva (IBE, UPF-CSIC) a National Geographic España.

Según el investigador, el hecho de que los linajes mitocondriales más basales señalen a una región determinada no significa que el origen del hombre moderno se situé en auquél lugar hace 200.000 años.

La Garganta de Olduvai: Un Referente en los Orígenes Humanos

Si se quiere investigar sobre los orígenes de nuestra especie, el país dónde hay que dirigirse es, sin lugar a dudas, Tanzania.

Muchos son los investigadores que año tras año viajan al lugar en busca de material que les permita entender mejor quiénes fueron nuestros antepasados.

Es el caso de Ignacio de la Torre, doctor en arqueología y actual miembro del CSIC. Desde 2007 dirige un proyecto que busca el origen y evolución del Homo erectus en África oriental. Un proyecto financiado por la fundación Palarq.

En este capítulo nos situamos en Olduvai, al norte del país, a unos 500 km de la capital, Dodoma… o lo que es lo mismo, a 8 horas en coche hacia el sur.

Este territorio contiene una de las secuencias paleo antropológicas científicamente más relevantes de todo el viejo mundo.

“La garganta de Olduvai es una de los yacimientos más importantes para los orígenes humanos, es una secuencia arqueológica muy conocida y cualquier arqueólogo que esté interesado en la arqueología de los orígenes humanos pues siempre tiene la garganta de Olduvai como un referente”.

El equipo del proyecto está formado por investigadores de todo el planeta.

Trabajan con el objetivo de conocer la zona que dio nombre a la cultura Olduvayense, la primera cultura arqueológica en Olduvai. Una cultura que dura al menos 1 millón de años, comenzando hace 2,6 millones de años. Cómo decíamos este proyecto busca entender mejor esta cultura para compararla con la cultura arqueológica que vino posteriormente y que se conoce como cultura Achelense.

La Garganta de Olduvai se encuentra en el Valle del Rift, una gran fractura geológica situada en el este de África que cuenta con una extensión de más de 4.800 km.

A este Valle también se lo conoce cómo la cuna de la humanidad, por la importancia de los fósiles de homínidos que se han encontrado, unos fósiles clave para entender la evolución humana.

“La garganta de Olduvai se encuentra en el gran Valle del Rift, que es una falla tectónica que abarca desde el Mar Rojo hasta Mozambique. Es decir, desde Etiopía hasta Mozambique, y es un accidente geográfico que divide África en dos partes. Lo que llamamos África oriental y el resto de África.

Bien, por un lado, hay que destacar el Valle del Rift y, por otro, el Parque Nacional del Serengeti, una zona que a todos nos sonará por los documentales de la 2. Pero lo más importante, a garganta de Olduvai está rodeada por volcanes.

Estas estructuras geológicas, los volcanes, tienen una relevante importancia en las investigaciones.

Nos lo cuenta el geólogo Alfonso Benito, miembro del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), que lleva años vinculado al proyecto.

“Es una cuenca digamos sedimentaria, una gran depresión que se ha ido rellenando con sedimentos a lo largo del tiempo. Y esta depresión está rodeada por volcanes, que han tenido una actividad notoria durante todo el registro sedimentario y han ido proporcionando pues distintas capas de lava y de cenizas que se han ido intercalando entre los distintos sedimentos y que ahora están ahí y nos permiten datar todos los yacimientos y también son erupciones volcánicas que han afectado a todos los ecosistemas que estaban allí donde habitaban los homínidos”.

Imagen de satélite del Gran Valle del Rift

Los volcanes, cuando hay una erupción emiten lavas, cenizas y esas se pueden datar. Es decir puedes saber la edad exacta cuando se emitieron esos materiales volcánicos. Si tienes un yacimiento arqueológico que está depositado entre sedimentos volcánicos, si datas esos materiales volcánicos puedes saber la edad del yacimiento”.

Ya sabemos que los volcanes ayudan a la datación, permiten tener un mejor control cronológico de los restos encontrados, y además…

“Las características geoquímicas de las cenizas volcánicas interactúan con los huesos para que haya una buena preservación del material óseo, que se conserva a lo largo del tiempo gracias a las características geoquímicas del sedimento”.

Y además permiten mejor la conservación de los materiales.

Los Leakey y su Legado en Olduvai

Antes de adentrarnos en los descubrimientos recientes que ha llevado a cabo el equipo del proyecto, vamos a conocer quiénes fueron los primeros investigadores que decidieron invertir su tiempo en explorar la zona.

Y aquí hay que introducir un apellido que para siempre quedará ligado al territorio. Hablamos de la familia Leakey.

El paleontólogo Louis Leakey fue el primero en pisar estas tierras en busca de yacimientos. Corría el año 1931 y desde entonces la investigación del lugar ha sido ininterrumpida.

Fue el primero en reconocer la importancia de Olduvai en el campo de la arqueología.

Unos años más tarde se incorporó a sus investigaciones Mary Leakey, la que más adelante se convirtió en su esposa. Una mujer con un gran afán por desenterrar el pasado y con quien compartió un gran amor y largas jornadas de trabajo.

La pareja, ampliamente conocida en el mundo de la arqueología, lideró durante más de 80 años el estudio de la evolución humana en este territorio.

Corría el año 1959 y en una zona recóndita de Tanzania (hoy día muy conocida, estamos hablando de Olduvai), la mujer, Mary, encontró el cráneo de un homínido que supuso el primer resto humano perteneciente a un miembro de la especie homo que habría vivido 1,7 millones de años atrás.

Otro de los grandes descubrimientos de la pareja son las conocidas como huellas de Laetoli. Un rastro de pisadas de hace 3,5 millones de años que corrobora que nuestros antepasados ya caminaban erguidos.

La Cultura Achelense y las Herramientas de Piedra

Adentrémonos en la cultura achelense, objeto de investigación del proyecto. Recordemos, la primera cultura humana en difundirse ampliamente por el Viejo Mundo y que perduró durante 1,5 millones de años. ¿Por qué se caracteriza esta cultura?

“Esta cultura arqueológica se caracteriza por la presencia de lo que llamamos hachas de mano. Son útiles de gran tamaño, mayores de 10 centímetros, con forma apuntada, con bordes cortantes y que se usarían para actividades de cualquier tipo, desde cortar carne, hasta cualquier tipo de actividades que fueran necesarias en la vida cotidiana de los homínidos”.

Los yacimientos achelenses más antiguos se encuentran en África, concretamente en África oriental. Esta cultura arqueológica es, según cuentan los investigadores, la más duradera que ha habido en la historia de la humanidad.

“Los yacimientos más antiguos tienen en torno a 1,7 millones de años, pero es que encontramos yacimientos achelenses hace solo 200 mil años. Es decir que esta cultura duró en nuestro planeta más de 1,5 millones de años, es decir, es un intervalo temporal enormemente dilatado. En el cual los humanos estaban desarrollando un comportamiento tecnológico más o menos similar a lo largo de miles de kilómetros a lo largo de cientos de miles de años”

Y, le preguntamos a Ignacio, ¿cómo se explica que el achelense se extendiera tanto en el tiempo?

“En primer lugar, que existe poca tendencia a la evolución de la cultura entre estos primeros homínidos, no existe una aceleración de las innovaciones tecnológicas algo que sí que se ve en periodos posteriores, en los que las culturas arqueológicas cada vez duran menos porque existen innovaciones tecnológicas que hacen que constantemente cambie la cultura. Si eso se debe a causas cognitivas, es decir, que estos homínidos no eran capaces de desarrollar nuevas innovaciones o simplemente se debe a que era una tecnología extremadamente eficiente esto es otra cuestión”.

Para el director del proyecto, la opción que parece más probable es la segunda. El desarrollo de una tecnología eficiente les hizo perdurar.

Parece pues que la tecnología achelense era lo suficientemente eficaz para que los homínidos la estuvieran desarrollando durante 1,5 millones de años sin prácticamente ningún cambio.

El que más se conserva, cómo es fácil de imaginar, es la piedra.

“Es la piedra la que mejor se conserva. Es muy probable, prácticamente con toda seguridad, los homínidos estaban usando otras materias primas para la elaboración de herramientas, pero simplemente no se conservan, no hay una visibilidad arqueológica de esas herramientas porque no se han conservado, porque son herramientas de materiales perecederos. Sabemos que nuestros parientes más cercanos, los chimpancés, utilizan herramientas de materiales perecederos, hojas, maderas, palos.. pero no se han conservado. La cultura achelense… ¿de qué están hechas sus herramientas? De piedras, porque es lo que se ha conservado en el registro”.

Y, ¿para qué usaban estas herramientas?

“Sabemos que muchas de estas herramientas líticas se usaban para procesar las carcasas animales, es decir, las presas, los animales que los homínidos consumían. Entonces se usarían en actividades de corte, de desmembramiento de las carcasas o en actividades de quitarles la piel y demás. Y también se estarían utilizando herramientas líticas para procesar otros materiales orgánicos que quizá daban lugar a herramientas en otras materias primas. Por ejemplo para desbastar ramas de árboles, descortezar vegetales y luego usarlo en otras actividades. Podemos decir que era como las navajas suizas del paleolítico, que se usaban para todo tipo de actividades”.

Por cierto, se sabe que los homínidos del periodo achelense no estaban interesados en mamíferos pequeños. Buscaban alimentarse de mamíferos de talla mediana como, por ejemplo, gacelas o cebras y de talla grande, como podrían ser hipopótamos o, elefantes. Animales que, sin duda, encontraban en su entorno más inmediato.

Uno de los muchos descubrimientos que ha hecho el equipo del proyecto es que los homínidos que ocuparon estas tierras hace millones de años, no buscaban los materiales con los que hacer herramientas muy lejos del lugar dónde se encontraban. De hecho, la captación de materiales líticos con los que trabajaban era siempre local.

Aun así, el equipo defiende que los homínidos seleccionaban a conciencia los materiales con los que trabajar.

“Sí que parece que existe cierta selección de algunas materias primas en función de la tecnología que quieren desarrollar. Por ejemplo para los yunques, objetos que se encuentran de manera muy habitual en los yacimientos, son necesarios como elementos pasivos, sobre estos yunques se trabajan otras materias primas, como huesos que quieres partir para obtener la médula. Pues estos yunques normalmente se realizan sobre un tipo de materia prima muy concreta, unas cuarcitas que tienen una morfología muy proclive a que se puedan apoyar objetos sobre ellos. SI que están eligiendo materiales concretos para este tipo de actividad. O los percutores que usan para golpear los núcleos suelen buscar percutores que sean muy densos, materias primas duras y pesadas y que tengan una morfología que pueden cogerse con la mano de forma cómoda, de manera ergonómica”.

Sabemos, entonces, que los homínidos seleccionaban bien las características físicas y ergonómicas de las materias primas, pero siempre dentro de un límite territorial.

La Cuna de la Humanidad en Sudáfrica

A más de 40 kilómetros al norte de la ciudad de Johannesburgo, en Sudáfrica, se sitúa la llamada 'Cuna de la humanidad' , un complejo de cuevas donde se ha hallado el 40 por ciento de todos los fósiles de ancestros humanos hasta la ... fecha.

Entre estas galerías se encuentran las de Sterkfontein , fundamentales para comprender los orígenes tempranos de nuestra evolución.

Allí fue descubierto 'Little foot' , el esqueleto casi completo de un niño australopiteco de hace 3,7 millones de años. Sin embargo, la edad de otros homínidos desenterrados en el mismo sitio ha sido objeto de un profundo debate.

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