Diferencia entre Fecundación In Vitro (FIV) y Transferencia de Embriones

La fecundación in vitro (FIV) y la inseminación artificial (IA) son dos de las técnicas de reproducción asistida más conocidas y utilizadas en el mundo. Tanto la fecundación in vitro (FIV) como la inseminación artificial (IA) buscan la consecución de un embarazo, aunque el objetivo es el mismo.

Sin embargo, en ocasiones suelen confundirse y equipararse de manera errónea. Son procedimientos distintos cuyas indicaciones varían dependiendo de las circunstancias de los pacientes y de los problemas de fertilidad que presenten.

La fecundación in vitro y la inseminación artificial pueden hacerse con semen de la pareja o de un donante procedente de un banco de semen.

Fecundación in vitro (FIV) - Proceso paso a paso

¿Qué es la Inseminación Artificial?

La inseminación artificial es la técnica de reproducción asistida más sencilla. Consiste en introducir una muestra de espermatozoides previamente capacitados, en el útero de la mujer mediante una cánula muy finita con la que accedemos a través del cuello del útero.

A partir de ahí el embarazo, en caso de producirse, sucede de forma totalmente natural. Se puede hacer durante un ciclo natural o mediante estimulación ovárica.

En el primer caso la mujer no tiene que someterse a ningún tratamiento hormonal, ya que se aprovechará su ovulación natural en ese ciclo. Si el médico especialista lo considera posible, se puede realizar de este modo en mujeres jóvenes y con buena reserva ovárica. En el segundo caso (con estimulación ovárica), antes de la inseminación la mujer se somete a un tratamiento hormonal para estimular el crecimiento folicular durante ese ciclo, intentando buscar entre 1-2 folículos. De esta forma se mejoran las posibilidades de embarazo.

Para realizar la inseminación, se seleccionan los espermatozoides de mayor calidad y con mayores posibilidades de fecundar. Teniendo en cuenta la ventana de actuación de la hCG, se realiza la inseminación entre las 35 y 36 horas posteriores a su administración introduciendo el semen en el útero mediante una cánula.

El objetivo de la inseminación artificial es conseguir un embarazo mediante la fecundación del óvulo por parte del espermatozoide dentro de la madre, no en el laboratorio.

La inseminación artificial con semen de donante está recomendada cuando el hombre presenta alteraciones graves del semen o alguna enfermedad genética que no se quiere transmitir a la descendencia. Por lo tanto, para conseguir el éxito de la inseminación artificial, la mujer tiene que cumplir con algunos requisitos básicos, como tener una buena reserva ovárica, capacidad de ovular de manera natural o mediante tratamiento, y presentar una buena permeabilidad de las trompas de Falopio.

¿Cómo se realiza una inseminación artificial?

Puede realizarse con semen de la pareja o con el de un donante anónimo. En ambos casos, antes de la inseminación se procede a la ‘capacitación espermática’. Este proceso se lleva a cabo en laboratorio y consiste en separar los espermatozoides del plasma seminal dejando solo los que tienen mayor capacidad de movimiento. Puede llevarse a cabo mediante dos técnicas diferentes: swim-up y gradientes de densidad.

En el swim up la muestra se centrifuga para que los espermatozoides se desplacen al fondo del tubo de ensayo. Solo se seleccionarán aquellos que, pasado un tiempo, consigan nadar hasta la superficie. En la técnica de gradientes de densidad, la muestra también se centrifuga, pero en esta ocasión el objetivo es que los espermatozoides atraviesen medios de distinta densidad, en un proceso similar al que tendrán que realizar cuando entren en contacto con el moco cervical. Solo aquellos con buena movilidad y morfología son capaces de atravesar los diferentes gradientes tras la centrifugación y serán los seleccionados. El resto se descarta.

De esta forma, desde el laboratorio se asegura que solo se transfieran los espermatozoides más móviles y aptos para lograr un embarazo. Esa muestra ‘apta’ se conoce como ‘esperma mejorado’ o REM y es la que se introduce en la cavidad uterina de la mujer en la consulta. Es un procedimiento rápido y sencillo. No es doloroso ni requiere sedación y permite reincorporarse a la vida cotidiana nada más salir de la clínica.

¿A quiénes se recomienda la inseminación artificial?

  • Parejas jóvenes (hasta 35-37 años) con leves problemas de fertilidad.
  • Varones con alteraciones en el semen.
  • Mujeres con dificultades para el coito (vaginismo, alteraciones en el moco cervical, endometriosis, alteraciones en la ovulación…).
  • Mujeres solteras.
  • Mujeres jóvenes con pareja femenina.

¿Qué es la Fecundación In Vitro?

La fecundación in vitro (frecuentemente abreviada por sus iniciales FIV ) consiste en fecundar los ovocitos de la mujer en el momento exacto de maduración, con espermatozoides de la pareja o de un donante. Este proceso tiene lugar en el laboratorio, de ahí el nombre de ‘in vitro’. Una vez fecundados, los embriones resultantes se transfieren al útero de la mujer.

Está indicada en parejas con problemas de fertilidad que no han conseguido su sueño de ser padres mediante otros tratamientos, como por ejemplo la inseminación artificial. También es el tratamiento de elección en mujeres que presenten trastornos que dificultan o impidan la concepción, como la endometriosis o la obstrucción de las trompas de Falopio -sea por una endometriosis, enfermedad infecciosa o cirugía pélvica previa- y en hombres que presentan problemas de calidad, volumen y movilidad espermática. Igualmente está indicada en parejas de mujeres o mujeres sin pareja que desean ser madres.

Esta técnica de reproducción asistida exige alta tecnología clínica y personal muy cualificado para lograr las máximas tasas de éxito con plena seguridad.

¿Cómo se realiza una fecundación in vitro?

Antes de considerar la fecundación in vitro, se realizan diversas pruebas médicas para determinar si este es el tratamiento más indicado. En caso de serlo, se procede a la estimulación ovárica con el objetivo de obtener un número adecuado u óptimo de ovocitos/óvulos.

Una vez obtenidos los ovocitos, se fecundan en el laboratorio con los espermatozoides previamente seleccionados. Acabado este proceso, se obtienen unos embriones y se procede al cultivo embrionario. Consiste en incubar los embriones en laboratorio en incubadores de morfocinética o time-lapse con sistemas como Embryoscope. Este proceso dura 3-5 días y durante este período los biólogos monitorizan en tiempo real su correcto desarrollo en condiciones óptimas de temperatura y presión.

Pasado ese tiempo se seleccionan aquellos embriones con mejor capacidad de implantación y se transfieren al útero. En caso de haber varios embriones viables es posible vitrificar los sobrantes para transferirlos en un futuro, si la madre buscara un nuevo embarazo.

La transferencia del embrión durante una fecundación in vitro es un proceso rápido y sencillo para la paciente, ya que no duele ni requiere anestesia. Se realiza por vía vaginal y guiado por ecografía. Es importante tener en cuenta que la fecundación in vitro solo introduce el embrión fecundado en el útero, pero la implantación debe producirse de forma natural en las horas y días posteriores a la transferencia. De suceder correctamente, al cabo de 14-15 días se confirmará mediante una prueba Beta-hCG en sangre que se ha conseguido el ansiado embarazo.

Etapas de la Fecundación In Vitro

  1. Estimulación Ovárica: Consiste en la administración de un tratamiento hormonal inyectable cuyo objetivo es favorecer la maduración de varios ovocitos para que puedan utilizarse en el tratamiento de fecundación in vitro.
  2. Extracción de Ovocitos: La extracción de los ovocitos se hace mediante un proceso denominado punción ovárica, que consiste en la punción de los folículos ováricos con una fina aguja que se introduce en la vagina y con la que se aspiran los ovocitos que posteriormente serán fecundados.
  3. Fecundación de los Ovocitos: Los ovocitos extraídos se ponen en contacto con los espermatozoides en un medio de cultivo para favorecer la fecundación.
  4. Cultivo y Selección de los Embriones: Tras la fecundación de los ovocitos, estos se cultivan hasta que alcanzan la fase de blastocisto, que es un estado avanzado del embrión que se obtiene pasados 5-6 días de la fecundación. En esta fase es posible hacer un diagnóstico genético pre-implantacional para descartar que los embriones que se vayan a transferir tengan alguna alteración cromosómica que obstaculice la consecución del embarazo evolutivo y de un bebé sano. El diagnóstico genético pre-implantacional no invasivo consiste en el análisis del ADN liberado por el embrión en su medio de cultivo.
  5. Transferencia Embrionaria: Una vez obtenidos los embriones, se seleccionan por calidad, se transfiere el de mejor calidad al útero mediante un catéter que se introduce a través de la vagina y, si existieran embriones sobrantes, se criopreservan. Durante el periodo posterior a la transferencia será necesario que la futura madre siga un tratamiento hormonal para favorecer la implantación. En España, la legislación permite la transferencia de un máximo de tres embriones por ciclo, si bien en la actualidad se procura transferir un solo embrión para evitar embarazos múltiples y los riesgos que conllevan.

¿Para quién se recomienda la fecundación in vitro?

  • Parejas con problemas de fertilidad o antecedentes de embarazos fallidos.
  • Mujeres > 38 años y/o con reservas ováricas bajas.
  • Parejas que necesitan donante de óvulos o de espermatozoides.
  • Mujeres solteras.
  • Parejas de dos mujeres.
  • Mujeres que han congelado previamente sus óvulos.

Transferencia Embrionaria: El Paso Decisivo

La transferencia embrionaria es el último y decisivo paso del tratamiento de Fecundación in vitro. La Fecundación in vitro FIV consiste en depositar en el útero materno el embrión fecundado en el laboratorio para que pueda implantar y lograr así el embarazo.

La transferencia embrionaria es una etapa crucial dentro de los tratamientos de Reproducción Asistida. El éxito de la transferencia embrionaria depende, entre otros factores, de la receptividad endometrial, período comprendido entre los días 5 y 7 post-ovulación, conocido como ventana de implantación.

No siempre la transferencia embrionaria se realiza en el mismo ciclo en que se produce la fecundación in vitro.

Tipos de Transferencia Embrionaria

  1. Transferencia en fresco: los embriones son transferidos al útero materno en el mismo ciclo en el que se realiza la estimulación ovárica.
  2. Transferencia en diferido: es aquella que se efectúa con los embriones vitrificados en un ciclo previo de fecundación in vitro. La transferencia de embriones congelados está indicada cuando la transferencia en fresco suponga un riesgo para la paciente o cuando la estimulación ovárica haya podido afectar el endometrio.

Pacientes con riesgo de hiperestimulación ovárica causado por una respuesta exagerada del ovario a las hormonas empleadas en los tratamientos de reproducción asistida para inducir la ovulación.

Niveles elevados de progesterona el día de la programación de la punción ovárica. Está demostrado que niveles de progesterona superiores a 1 ng/mL reducen las posibilidades de implantación embrionaria.

Ciclos con diagnóstico genético preimplantacional (PGT). Los embriones son analizados para descartar alteraciones genéticas o cromosómicas.

El proceso de transferencia con embriones frescos y vitrificados es el mismo. Se trata de una intervención sencilla en la que el ginecólogo comienza con una ecografía para ver la posición del útero. A través del canal cervical se depositará el embrión en la cavidad endometrial.

Este proceso se realiza con control ecográfico para asegurar la perfecta ubicación del embrión. La paciente puede incorporarse a su vida habitual sin realizar grandes esfuerzos.

Estudios recientes demuestran que la tasa de embarazo de la FIV con embriones congelados es similar a la que se obtiene en las transferencias en fresco. La elección de un método u otro dependerá de las circunstancias particulares de cada paciente.

Tabla Comparativa: Inseminación Artificial vs. Fecundación In Vitro

Característica Inseminación Artificial (IA) Fecundación In Vitro (FIV)
Proceso de Fecundación Interna (en el útero) Externa (en el laboratorio)
Estimulación Ovárica Suave, 1-2 folículos Más intensa, múltiples folículos
Intervención Quirúrgica No requiere Punción folicular para extraer óvulos
Laboratorio Preparación del semen Fecundación, cultivo embrionario
Costo Más económica Más costosa
Tasa de Éxito Menor Mayor
Indicaciones Problemas leves de fertilidad, alteraciones en el semen, dificultades en el coito Problemas graves de fertilidad, obstrucción tubárica, baja reserva ovárica

La inseminación artificial y la fecundación in vitro tienen diferencias importantes, tanto en el procedimiento, como en los resultados. En la inseminación artificial la fecundación se produce ‘in vivo’, es decir, en el interior de la mujer, introduciendo en el útero una muestra de semen para que el espermatozoide fecunde al óvulo. En la fecundación in vitro es necesario extraer los ovocitos mediante un procedimiento de cirugía menor para que sean fecundados en el laboratorio, mientras que en la inseminación artificial no es necesario.

El éxito de los tratamientos de reproducción asistida depende de muchos factores, como por ejemplo la causa de la infertilidad, la edad de la mujer, si se utilizan óvulos o espermatozoides propios o de donante, la clínica u hospital en el que se realiza, la experiencia y formación del embriólogo, la tecnología disponible en el laboratorio, etc.

La inseminación artificial históricamente ha sido uno de los tratamientos más utilizados por su relativa sencillez, pero esta lastrado por unos resultados pobres. Esto nos tiene que dejar bien claro que los tratamientos que se hagan mediante inseminación no pueden prolongarse en el tiempo -máximo 3 ciclos es lo que se indica en la actualidad-. La estimulación ovárica debe ser mínima para evitar el riesgo de embarazo múltiple.

A diferencia de lo que ocurría hace aproximadamente unos 25-30 años donde no había grandes diferencias en cuanto al éxito de embarazo comparando inseminaciones en varios ciclos o fecundación in vitro, actualmente esa separación se ha ido haciendo cada día mayor y hoy una fecundación in vitro va a tener muchas más probabilidades de éxito que varios ciclos de inseminación.

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