El Imperio Romano se expandió desde el océano Atlántico hasta las orillas del mar Caspio y Rojo, y desde el desierto del Sáhara hasta las orillas de los ríos Rin y Danubio. Entre medias de todo aquello, estaba Hispania, un territorio muy importante para ellos por su ubicación estratégica y riqueza.
Todas ellas dejaron una huella imborrable, más o menos visible con el paso de los años. Pero si hay un pueblo que debe destacarse por todo su legado es el romano -sin menospreciar al resto, por supuesto-.
Mapa del Imperio Romano en su máxima extensión bajo Trajano. Fuente: Wikimedia Commons
Itálica: Una Ciudad Romana de Gran Importancia
De hecho, aquí fue donde se fundó la primera ciudad fuera de la Península Itálica: la actual Santiponce, en Sevilla, conocida como Itálica. Este territorio estaba ocupado desde el siglo IV a.C. por los turdetanos. Cuando llegaron los romanos, pasó de urbe a municipio, después colonia y por último metrópoli, creciendo hasta el ocaso de la dinastía de los Ulpios y los Aelios.
Cuna de Emperadores y Senadores
Y no fue solo eso, sino que se convirtió en el lugar de nacimiento de los emperadores Trajano y Adriano. Además de aquellos emperadores, dos de los tres que nacieron en la antigua Hispania -el tercero era Teodosio I, nacido en Segovia-, también fue cuna de la mayoría de senadores de aquella época.
Busto de Trajano. Fuente: Wikimedia Commons
Entre los siglos I y II alcanzó tanta importancia en el Imperio Romano que en ella nació el PRIMER EMPERADOR ROMANO NO NACIDO EN TIERRAS ITALIANAS: Marco Ulpio TRAJANO (53-117). Trajano fue el primer hispano en llegar a ser emperador y le abrió el camino al segundo que fue Adriano.
Nacieron allí Trajano y Adriano y se disputa con Couca (Coca, Segovia) ser la cuna de Teodosio, emperador que en el 380 convirtió al cristianismo en la religión oficial del Imperio y a su muerte en el 395 lo dividió entre sus hijos. Arcadio heredó el Imperio Romano de Oriente que perduraría como Bizancio hasta 1453 y Honorio el Imperio Romano de Occidente que desaparece en el 476.
Durante el mandato de Adriano, la ciudad se amplió y remodeló hasta convertirse en una de las mayores y mejores urbes de Hispania.
Desmontando Andalucía | Itálica, la ciudad de la nobleza romana en tiempos de Trajano y Adriano
El Legado Arquitectónico de Itálica
El crecimiento de Itálica o Santiponce fue muy progresivo y eso permitió que se fueran levantando numerosas construcciones con el paso del tiempo. En tiempos de Augusto, por ejemplo, se erigió el teatro con capacidad para tres mil espectadores y el anfiteatro con uno de los mayores aforos de todo el Imperio. O ya en época de Adriano, cuando se llevó a cabo una importante expansión de la ciudad.
Varios edificios públicos, casas e infraestructuras acabaron colapsando, pero todavía se conserva una parte generosa en el yacimiento de Itálica que permite hacernos una idea de lo que un día fue. Se puede pasear por el trazado de sus calles, ver los cimientos de sus casas, algunos objetos, el anfiteatro, y más concretamente, la Casa de los Pájaros y la Casa del Planetario con sus mosaicos, las termas, el Edificio de la Exedra o el de Neptuno y el Traianeum.
¿Cómo eran sus calles, sus casas, el anfiteatro para 25.000 personas, las termas, el acueducto…?
El anfiteatro es, precisamente, lo primero que se encuentra el visitante al entrar en Itálica. El expolio sufrido durante siglos, en los que la cantería romana era muy apreciada para construir cualquier otra edificación, hace que sólo se conserven dos de sus tres niveles de graderíos, suficientes para imaginar cómo debió ser en su momento. Aunque los estudios apuntan a que quizá nunca fue completado.
Anfiteatro de Itálica. Fuente: Wikimedia Commons
La Casa de los Pájaros
La Casa de los Pájaros alberga uno de los mosaicos más singulares y espectaculares de la Hispania romana. Se trata de la representación más completa y variada de aves en el mundo romano, y data del siglo II d.C.. En él se pueden observar 33 representaciones de aves con motivos geométricos y vegetales. Incluye cisnes, palomas, aves rapaces, pájaros cantores, aves acuáticas... plasmados con una anatomía casi perfecta.
En Itálica podemos pasear por las calles de la antigua ciudad, dejando a un lado y a otro los restos de las antiguas mansiones. En el suelo de algunas de ellas vemos aún los mosaicos que servían de pavimento: el mosaico de los pájaros, el de Neptuno o el del Planetario, con los siete dioses asociados a los astros que regían el Universo para los romanos. Pueden verse también, en los cruces de las calles, las alcantarillas que canalizaban las aguas residuales.
Santiponce: El Legado Continúa
Santiponce es hoy el símbolo de Roma en Hispania, aunque no muchos conocen su relavancia. El antiguo pueblo se ubicaba a orillas del Guadalquivir, pero cuando quedó sepultado por las riadas en el siglo XVII, los monjes del monasterio de San Isidoro del Campo les otorgaron unas tierras más altas y crearon lo que se conoce como nuevo Santiponce, sobre las ruinas de la ciudad romana Itálica.
Si bien el Conjunto Arqueológico de Itálica es el mayor atractivo del pueblo, también existen otros muchos, comenzando por el monasterio, que es el convento cisterciense más al sur de Europa y el primer monumento de la provincia de Sevilla en ser declarado Conjunto Histórico-Artístico. También deberían añadirse a la ruta el Museo Municipal Fernando Marmolejo y el Teatro Romano de Augusto.
Gran parte de su valiosísimo patrimonio arqueológico está bajo la localidad de Santiponce.
Visitando Itálica
La entrada a las ruinas es gratuita para todos los ciudadanos de la Unión Europea. El otoño es un buen momento para visitarlas, dejando atrás los rigores del calor estival sevillano. De todas formas, no está de más evitar las horas centrales del día si el termómetro se muestra cálido.
Sorprende ver, en la parte alta de las ruinas, el cementerio de Santiponce, el municipio sevillano sobre el que se asienta Itálica. El director del recinto arqueológico me confirma que bajo las tumbas actuales se sabe que hay restos de edificios sagrados de la antigua Itálica y que el camino por el que se accede al camposanto pasa sobre termas romanas.
Porque, además de las 52 hectáreas del recinto arqueológico, la antigua Itálica se extiende por debajo del actual Santiponce.
Cerca de Sevilla se encuentran las ruinas romanas de Itálica, cuna de emperadores y una de las principales ciudades de Hispania.
Itálica es una de las ciudades romanas más injustamente olvidadas. Nos encontramos ante una impresionante ciudad romana sin parangón en toda Hispania.
En esta experiencia podremos conocer vestigios de cómo era la vida en época romana, sus costumbres, sus inclinaciones artísticas y aficiones. ¿Cómo vivían los romanos? ¿Cómo estaban organizadas sus ciudades? ¿Cómo eran sus casas? ¿En qué actividades preferían invertir su tiempo de ocio? Esto y muchas más curiosidades podrás conocer si te adentras en esta apasionante experiencia histórica, cultural, social y artística.
¿Qué importancia tuvo para la posteridad la romanización de la Península Ibérica? ¿Cuál fue su más trascendental aportación para los siglos posteriores?
