Las hemorroides son una afección común que afecta a millones de personas en todo el mundo. De hecho, se estima que entre el 2,9% y el 27,9% de la población mundial padece hemorroides.
Las hemorroides, popularmente conocidas como almorranas, son una patología benigna bastante común en la edad adulta. Haciendo un paralelismo, las hemorroides se asemejan a las varices que aparecen en las piernas.
Las hemorroides son estructuras vasculares normales situadas en el canal anal que, bajo ciertas circunstancias, pueden inflamarse o agrandarse, volviéndose sintomáticas. A pesar de las molestias que pueden ocasionar, mediante un cambio en el estilo de vida y un tratamiento adecuado guiado por un médico especialista en coloproctología, es posible combatirlas.
¿Qué son las hemorroides y por qué aparecen?
Las hemorroides se refieren al fenómeno por el cual los vasos sanguíneos, el músculo y el tejido conectivo que existen en nuestros canales anales, alrededor del ano y la parte inferior del recto se inflama. Por lo general, se agrandan como resultado de un esfuerzo y luego permanecen hinchados.
Tipos de Hemorroides
Dentro de esta sintomatología, existen diferentes tipos de hemorroides que dependerán de donde estén localizadas. Así, podremos encontrarnos con hemorroides internas, si estas están ubicadas en el interior del recto, o con hemorroides externas si donde se produce la almorrana es la piel que rodea al ano.
- Hemorroides internas: Se forman dentro del canal anal, específicamente en las venas situadas por encima de la línea dentada. Generalmente no son visibles ni palpables porque se encuentran dentro del canal anal. Suelen ser indoloras porque la zona donde se encuentran carece de terminaciones nerviosas sensibles al dolor.
- Hemorroides externas: Son venas inflamadas situadas justo debajo de la piel que rodea el ano. Debido a su ubicación superficial, son visibles o palpables como pequeños bultos alrededor del orificio anal. Son notablemente más dolorosas porque la piel que las cubre está rica en terminaciones nerviosas.
Distinguir entre hemorroides internas y externas es crucial para un diagnóstico y un tratamiento adecuado.
Hemorroides: causas, síntomas y tratamientos
Síntomas Comunes de las Hemorroides
Por lo general, la presencia de ciertos síntomas físicos nos hará sospechar de su existencia. Es importante recordar que estos síntomas también pueden ser causados por otras afecciones, por lo que es importante consultar inmediatamente con su médico de confianza si se presenta alguno de estos síntomas para que realice un examen físico, examine su historial médico para determinar la causa de los síntomas y le recomiende el tratamiento adecuado en cada caso.
- Dolor: El dolor es uno de los síntomas más comunes de las hemorroides. Puede sentir dolor alrededor del ano o dentro del recto, especialmente durante la defecación.
- Sangrado: El sangrado rectal es otro síntoma común de las hemorroides. Puede haber sangre en las heces, en el papel higiénico o en el inodoro después de ir al baño. Sangrado al defecar. Es el síntoma más visible y aparece al limpiarse o en pequeñas cantidades en la taza del inodoro. Sangrado indoloro al defecar: se trata de pequeñas manchas de una sangre roja brillante que suele observarse en el papel higiénico.
- Inflamación: Las hemorroides internas pueden causar una protuberancia o bulto en el área anal.
- Comezón: Las hemorroides pueden causar comezón e irritación en el área anal.
Las hemorroides externas y sus complicaciones representan una patología frecuente que afecta la región anal y puede llegar a causar molestias significativas. Se desarrollan debido a un aumento de la presión en la región anorrectal, lo que provoca la dilatación y engrosamiento de las venas.
Las hemorroides internas se localizan en el recto, es decir, en la parte inferior del intestino grueso y en el último tramo del tubo digestivo. Pueden no producir síntomas o hacerlo en forma de hemorragia en el momento de defecar.
Las hemorroides externas son bultos rojizos que aparecen en el ano o debajo de él.
¿Qué se siente si tengo hemorroides internas?
Generalmente no causan dolor debido a la falta de terminaciones. En etapas avanzadas, pueden sobresalir del ano durante la defecación. El tratamiento puede variar según el grado de prolapso.
Factores de Riesgo
- Embarazo: Durante el embarazo incrementa el riesgo de desarrollar almorranas por diversos factores, entre ellos, que el útero se agranda comprimiendo la última parte del intestino y causando en algunos casos estreñimiento.
- Alimentación: Por ejemplo, la ingesta de alimentos muy picantes o una dieta baja en fibra.
Tratamiento y Prevención
El tratamiento de las hemorroides no solo se limita a los medicamentos y procedimientos médicos. Adoptar un estilo de vida saludable es esencial tanto para prevenir su aparición como para aliviar los síntomas y evitar que la afección progrese. Un enfoque integral debe combinar una dieta equilibrada, hidratación adecuada, buenos hábitos de higiene y ejercicio regular. Estos cambios no solo favorecen la recuperación en caso de hemorroides activas, sino que también actúan como medidas preventivas para evitar recurrencias.
Medidas Generales
- Cuida la alimentación: Incorpora alimentos con alto contenido en fibra para evitar el estreñimiento y hacer menos esfuerzos.
- Evita el estreñimiento y el esfuerzo en el baño: De forma paralela, tu médico te dará consejos para evitar el estreñimiento, como la citada alimentación y una buena hidratación para favorecer el tránsito intestinal.
- Agua tibia y jabón neutro: Después de ir al baño, lava la zona con suavidad. Tu médico te indicará si recomienda la aplicación de una pomada.
- Evita la vida sedentaria: Mantenerse activo ayudará a prevenir o a mejorar los síntomas de las almorranas, como el característico picor.
Tratamientos Médicos
Cuando las hemorroides externas causan síntomas severos o complicaciones como la formación de un coágulo sanguíneo (trombosis), el tratamiento médico o quirúrgico puede ser la mejor opción.
- Trombectomía: Es un procedimiento ambulatorio que se realiza en casos de hemorroides trombosadas, donde se ha formado un coágulo dentro de la hemorroide, causando dolor intenso y repentino. Se realiza bajo anestesia local y consiste en hacer una pequeña incisión en la hemorroide trombosada para extraer el coágulo de sangre acumulado. La intervención es rápida, suele durar menos de 15 minutos, y proporciona un alivio inmediato del dolor, ya que elimina la presión interna de la hemorroide.
- Hemorroidectomía: Es la cirugía utilizada para tratar hemorroides externas persistentes o muy grandes, especialmente si generan molestias constantes, sangrado recurrente o episodios repetidos de trombosis. La hemorroidectomía es una opción altamente efectiva, y no requiere de un período de recuperación más prolongado que otros tratamientos, y no es tampoco comparable con la hemorroidectomia interna.
- Tratamiento oral: El tratamiento oral es una estrategia adecuada para combatir las hemorroides desde el origen del problema: la inflamación y debilidad de las venas en la región rectal y anal.
- Cirugía: En casos graves, puede ser necesaria la cirugía para eliminar las hemorroides.
Cuándo Consultar a un Médico
- Ante la presencia de síntomas compatibles con las hemorroides, generalmente el sangrado, no dudes en consultar con tu médico. Tu médico estudiará la sintomatología y realizará las pruebas necesarias para confirmar el diagnóstico, que pueden incluir en algunos casos la colonoscopia, con el objetivo de descartar otras enfermedades.
- Hemorroides que duran más de una semana: normalmente, las hemorroides pequeñas deberían desaparecer sin tratamiento después de unos días. Sin embargo, si ha pasado ya la semana y no mejoran, podría ser una señal de que las hemorroides no son tan pequeñas y es necesario consultar a un médico.
- Hemorroides sangrantes: cuando las hemorroides comienzan a sangrar, significa que la piel se ha roto y puede ser un signo de que es necesario consultar a un médico para curarla adecuadamente. El sangrado puede estar relacionado con las deposiciones y, de hecho, puede también agravarse con las mismas. Sin embargo, la hemorragia rectal también puede ser grave si la causa se debe a una ulceración o incluso a necrosis de la piel.
- Hemorroides prolapsadas: son hemorroides prolapsadas aquellas que son empujadas hacia afuera y quedan expuestas, como se mencionó anteriormente en las cuatro etapas comunes, y que, sin la atención e intervención médica adecuada, pueden llegar a la etapa IV, donde se vuelven muy dolorosas y ya no pueden ser empujadas hacia adentro manualmente.
- Hemorroides dolorosas: el malestar puede ser algo normal en las hemorroides.
Importante
La información facilitada por este medio no puede, en modo alguno, sustituir a un servicio de atención médica directa, así como tampoco debe utilizarse con el fin de establecer un diagnóstico, o elegir un tratamiento en casos particulares. En este servicio no se hará ninguna recomendación, explícita o implícita, sobre fármacos, técnicas, productos, etc... que se citarán únicamente con finalidad informativa.
