Kim Phuc: La Historia de la Niña del Napalm que Marcó un Antes y un Después en la Guerra de Vietnam

Kim Phuc tenía solo nueve años cuando la mayor parte de su cuerpo ardió en napalm, un líquido inflamable más potente que la gasolina. Era el 8 de junio de 1972 y su aldea en Vietnam del Sur, Trang Bang, había sido bombardeada por las fuerzas estadounidenses. Abrasada, asustada y aullando de dolor, echó a correr por la carretera. Un horror que el reportero gráfico de la agencia Associated Press Nick Ut dio a conocer al mundo y que contribuyó a poner fin al conflicto.

Ahora, 50 años después, sigue siendo un icono de la influencia de las fotografías en la guerra de Vietnam. La niña del napalm no hizo por sí sola que las tropas estadounidenses se retiraran, pero sí "le dio un golpe de efecto muy importante", opina el fotoperiodista de Médicos Sin Fronteras Juan Carlos Tomasi. Aunque los medios de comunicación se hicieron eco de múltiples atrocidades durante los 10 años de combates, la instantánea de la pequeña gritando compasión marcó una diferencia.

"Estaba cargada de ideología y contaba una historia brutal", lo que perjudicó aún más la opinión pública sobre el conflicto armado y agravó la presión social. Pero la fotografía no marcó únicamente la guerra, sino también la vida de Phuc. Después de superar innumerables intervenciones y de estar al borde la muerte, el napalm le dejó cicatrices invisibles que nunca se irán.

Sin embargo, la mujer, de ahora 59 años, ha aprovechado su traumática experiencia para crear una fundación y llevar con ella otras historias a la palestra. Porque, como ha dicho en varias ocasiones, confía en que el impacto de su historia facilite la paz.

Kim Phuc corriendo tras ser quemada por napalm. Fotografía de Nick Ut.

La Historia Detrás de la Foto: Quemaron el 65% de su Cuerpo

La casa de Kim Phuc estaba en medio del sitio donde cayeron cuatro bombas de napalm. Como relató a la Unesco, organización de la que es Embajadora de Buena Voluntad desde 1997, el 65% de su cuerpo quedó abrasado y tuvieron que practicarle injertos en el 35% de la piel. Pero su rostro y sus manos quedaron intactos.

“Las bombas no me destruyeron por completo como lo hicieron con familiares y amigos”, dijo entonces. Tras realizar la fotografía, Nick Ut arropó a la niña y la llevó a toda prisa a un hospital sudvietnamita. Luego, pasó 14 meses recuperándose en el Hospital Barsky, el centro médico estadounidense de Saigón, donde su atención fue pagada por una fundación privada.

Nadie esperaba que sobreviviese. De hecho, dos de sus primos pequeños no lo hicieron. Sin embargo, a los dos años y contra todo pronóstico, fue capaz de volver a su aldea. El impacto de la imagen en su vida no acabó allí. Cuando estudiaba Medicina en la universidad, el régimen comunista de Vietnam la convirtió en un arma de propaganda política contra Estados Unidos al descubrir que ella era la famosa menor, tal y como narra en su página web.

Tuvo que dejar la carrera y estaba diariamente supervisada. Finalmente, Phuc aprovechó en 1992 una escala técnica en Canadá en uno de los viajes propagandísticos y desertó. Desde entonces, ha dedicado gran parte de su vida a contar su historia para prevenir y denunciar los ataques contra civiles en los conflictos armados. Algo que hace también desde la organización que creó en 1999, la Fundación Internacional Kim Phuc.

Kim Phuc, conocida como “la niña del napalm en Vietnam”, ofrece su mensaje de paz ahora en español

Ideología, Objetividad, Profesionalidad y Crudeza: Los Motivos de su Impacto

En 2023 se cumplirán también 50 años desde la firma de los Acuerdos de París, el tratado que el 27 de enero de 1973 decretó un alto el fuego en Vietnam y puso las bases para la salida de EE.UU. La batalla comenzó a perderse en los medios de comunicación, sobre todo a partir de 1968, cuando se difundieron las imágenes de un general sudvietnamita ejecutando sumariamente a un vietcong. Empezó a formarse así una corriente de opinión contraria a la guerra que dinamitó con la fotografía de Nick Ut.

"Estuvo en las portadas de la mayoría de los grandes periódicos estadounidenses", recuerda el fotógrafo Tomasi, "influyó mucho en la percepción de la gente". Él se animó a coger una cámara gracias a las terribles imágenes que transmitían constantemente los telediarios de la guerra de Vietnam y esta le impactó tanto que incluso le dedicó una tesis.

Pero, ¿por qué esa instantánea y no otra continúa siendo recordada como testigo del horror? Según el profesional de Médicos Sin Fronteras, era la foto perfecta. "Tenía una gran carga ideológica, era cruda y objetiva y estaba pensada", dice a RTVE.es. La profesionalidad del equipo de Associated Press, que ganó seis premios Pulitzer durante el conflicto, "era todo lo que nos decían en la universidad que debía tener una fotografía".

Infografía de las bajas durante la guerra de Vietnam.

Otro de las razones de su impacto fue la brutal estampa del grupo de niños, los primos de Phuc, que llegó como ninguna a los espectadores. "Para convertirse en un icono al final lo prima es cómo afecta al lector", añade Tomasi. Un factor más que, junto al contexto antibélico y al activismo de la propia niña, han hecho que su recuerdo perdure hasta hoy.

Así es la Vida de la Niña del Napalm en la Actualidad

Kim Phuc tiene ahora 59 años y vive en Canadá, cerca de Toronto, con su marido y sus dos hijos, Thomas y Stephen. Su cuerpo quedó marcado para siempre con las heridas visibles e invisibles del napalm, pero en múltiples ocasiones ha dicho haber perdonado a las que se las infligieron.

En un acto conmemorativo de la guerra del Viet Nam celebrado en Washington esta semana dijo a los excombatientes presentes que, si un día se encontrase cara a cara con el piloto que lanzó la bomba, le diría que "ya no se puede cambiar la historia". "Así que tratemos de hacer cuanto podamos por promover la paz", explicó. De hecho, Phuc tuvo el gesto de abrazar a uno de los asistentes al acto que intervino en la coordinación del bombardeo de Trang Bang, John Plummer.

Phuc ha tratado también hacer de su experiencia traumática un motivo para luchar para que ningún otro niño en el mundo pase por esa situación. Por ese motivo, ha dedicado varias décadas de su vida a contar su historia, al lado del Nick Ut, y ha creado la Fundación Internacional Kim Phuc. Una organización que tiene el fin de sanar a los niños que las guerras deja heridos o huérfanos.

"Tengo una misión, ya no como víctima, sino como superviviente, una madre y esposa y abuela que llama a la paz", manifestó al respecto en su última intervención. La activista por la paz ha recibido, además, numerosos premios en los últimos años. Uno de ellos lo recogió en 2006, cuando el Middle East Women's Achievement Awards Institute de Dubai le galardonó con el premio al mérito global. Dos años antes, la Universidad de York le otorgó el doctorado Honoris Causa De Derecho. Y, en 1997, la Unesco la nombró embajadora.

"Quiero que mi experiencia sirva a los demás", así resumió Phuc en una entrevista con la Unesco tras entrar en la organización su empeño en la lucha por la paz, algo en lo que todavía continúa enfrascada. La guerra, dijo, "solo trae consigo padecimientos".

Kim, Nick y el Bombardeo de Napalm

Aquel funesto 8 de junio de 1972, Kim jugaba con sus primos en las calles de Trang Bang. En esa aldea se habían apostado algunos equipos de televisión y otros tantos fotógrafos. Entre ellos Nick Út, un joven de 20 años que cubría el conflicto de Vietnam para la agencia Associated Press.

De repente, un humo negro y espeso lo impregnó todo. "Enfoqué y vi caer cuatro bombas, cuatro explosiones de napalm", recuerda el fotógrafo. Miles de vietnamitas escapaban por la carretera, entre ellos muchos niños y ancianos. "A través del visor vi a una niña corriendo con los brazos extendidos", prosigue Út. Era Kim Phùc, tenía nueve años y corría desnuda con la piel abrasada y gritando de dolor.

Las bombas de napalm que el ejército estadounidense lanzó sobre la población vietnamita la habían alcanzado. Tenía la espalda y los brazos en carne viva porque el napalm se adhiere a todo con lo que entra en contacto y provoca graves quemaduras. Estados Unidos lanzó sobre Vietnam 380.000 toneladas de esta gasolina gelatinosa utilizada como arma de guerra. "Todavía no me entra en la cabeza que el hombre haya creado el napalm", dice Kim, cincuenta años después de que Nick fotografiara ese fatal momento.

La Imagen que Valió Más que Mil Palabras

El 9 de junio de 1972, Kim y la firma del fotógrafo de Associated Press dieron la vuelta al mundo en todas las portadas de los diarios. La repercusión fue impresionante. La imagen de Kim corriendo abrasada por el napalm sacudió la conciencia de la comunidad internacional. Los ciudadanos en Estados Unidos se echaron a las calles y presionaron al gobierno de Nixon para acelerar la retirada del ejército de una guerra que nadie quería.

"Es una de las mejores fotos de la guerra de Vietnam", asegura Nick. La fotografía ganó ese año el Pulitzer y el World Press Photo y marcó el punto de inflexión de la historia del periodismo para siempre. "Si hoy pensamos en Vietnam, todos pensamos en esa imagen", declara la corresponsal de guerra italiana, Francesca Mannocchi.

"Ese es el poder de una fotografía, que es capaz de detener el tiempo, de contar una historia y de conectar con personas de todo el mundo", sostiene David Burnett, el fotógrafo que aparece en la instantánea de la niña del napalm cambiando el carrete de su cámara y que fue recortado por Nick Út para enfatizar la imagen de Kim Phùc.

Una Amistad Nacida Sobre las Cicatrices del Napalm

En mayo de 2022, Kim Phùc y Nick Út se reunieron en Roma. Su intención era entregar al Papa Francisco aquella fotografía que cumplía 50 años y que simbolizaba como pocas el dolor universal. Para Kim, ese dolor físico se ha traducido en 17 intervenciones quirúrgicas por las que ha pasado. Por partida doble, aparece el dolor emocional que hubo de gestionar desde el día del bombardeo.

"Tuve que procesar el odio, el rencor y la rabia", revela mientras recuerda cómo el régimen comunista la utilizó como símbolo de guerra al servicio del Estado. Sin embargo, siempre insiste en que ha sido el perdón lo que la ha liberado del odio. En cuanto le fue posible pidió asilo en Canadá y hoy es una activista canadiense que lucha desde su propia fundación por los niños víctimas de las guerras.

Su relación de amistad con Nick se cimentó desde el mismo día que el fotógrafo capturó ese instante. "Esa fotografía cambió mi vida y la de Kim", no para de repetir Út. "Recurro a ella para trabajar por la paz", cuenta Kim con la ternura y determinación que le han llevado a convertirse en Embajadora de Buena Voluntad de Naciones Unidas. Nick convirtió el cuerpo de Kim en una imagen icónica que ha trascendido lugares, conflictos y épocas.

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