Karra Elejalde: Biografía, Trayectoria y Vida Personal

Karra Elejalde, cuyo nombre real es Carlos Elejalde Garay, nació en Vitoria-Gasteiz en 1960. Es uno de los actores más reconocidos y queridos del cine español. A pesar de su fama, Elejalde siempre ha mantenido un perfil discreto en lo que respecta a su vida personal.

Con 'Vasil', de Avelina Prat, Elejalde firma una interpretación que le ha valido la nominación a Mejor Actor Protagonista en los Premios Feroz. Un papel para el que el actor se pone en la piel de un arquitecto jubilado que conoce a un inmigrante búlgaro que duerme en la calle y al que acogerá para descubrir que no todo es lo que parece a simple vista.

Karra Elejalde durante una entrevista. Fuente: EFE

Inicios y Trayectoria Profesional

Desde joven, Karra Elejalde mostró un gran interés por las artes. Antes de dedicarse por completo a la actuación, exploró diversas disciplinas artísticas. Estudió Electricidad, obteniendo títulos de oficialía y maestría, y trabajó en Montajes Eléctricos Loyola durante seis años mientras hacía teatro amateur.

Además de su formación en electricidad, Elejalde estudió pintura y escultura en la Escuela de Artes y Oficios. También incursionó en la composición para grupos de rock vasco como Hertzainak o Korroskada. Sin embargo, su verdadera pasión siempre fue la interpretación.

Su carrera como actor despegó a los 27 años. Con el sambenito a cuestas y henchido de una vehemencia desternillante, el actor ganador de dos Premios Goya compartió sus anhelos, frustraciones y diatribas con Fotogramas en el marco del pasado Festival de Málaga 2025, donde presentó 'Tierra de nadie', la nueva película de Albert Pintó disponible en Prime Video.

Éxito en la Cocina y en la Pantalla

El actor creció entre fogones, ya que su familia tenía un restaurante. Esa experiencia vital le ha servido para ser todo un 'cocinillas', lo que sin duda le ha venido genial a la hora de interpretar su papel de chef en ‘La vida padre’, de Joaquín Mazón.

La película no intenta convencerte de que ese amor por la cocina no es lo importante, o que hay que vivir otras experiencias diferentes. Tanto el padre como el hijo sienten que son ellos mismos y que pueden conocer al otro a través de esta gran pasión y es en ella en la que se sienten realizados.

En concreto, Mikel (Enric Auquer), el hermano pequeño, ahora es un solitario y ambicioso chef en busca de su tercera estrella Michelín que regenta el Ataria, el restaurante familiar. Cuando su padre reaparece, con una amnesia parcial (con Síndrome de Korsakoff) que le hace seguir viviendo en los años 90 del s.

A modo de sutil crítica a la cocina moderna y experimental, esa de platos grandes y raciones minúsculas, Mikel se revela como el chef pretencioso y snob, mientras que Juan representa la cocina tradicional y de calidad (y cantidad). Su relación siempre se había basado en la cocina. Juan enseñaba con pasión, Mikel escuchaba con veneración. Y esta es la parte más realista de La Vida Padre.

Y aunque se rodea de cocineros y amigos de excepción en la cocina, tal y como él mismo ha relatado en alguna ocasión, se basta con una cacerola y un par de fuegos para hacer las delicias de sus comensales.

“¿Mi especialidad? La ensalada de perdiz escabechada templada, una porrusalda sencilla con puerro, patata y sal y, si quieres, con un poco de merluza o bacalao; y unos puerros a la vinagreta con una anchoílla dentro. ¡Qué delicia!”, comentó en su paso por el programa 'MasterChef', al que acudió como invitado.

Vida Personal: Hija y Relaciones

Si hay una faceta en la que la discreción lo es todo para el actor, esa es su vida personal. Conoció a la también actriz catalana Silvia Bel en el rodaje de ‘Año Mariano’ y desde ese momento Karra se mudó a Molins de Rei para estar juntos. Fruto de esa unión nacía Ainara y aunque la relación con Silvia acabó, el actor ha seguido viviendo en la ciudad catalana junto a su hija.

Precisamente es a ella a quien dedicó unas bonitas palabras cuando el intérprete recogió el Premio Goya por su trabajo en 'Ocho apellidos vascos': "Mi hija es el proyecto más bonito en el que he trabajado nunca. Hay cosas que a veces las haces bien y otras te salen... a mí esta niña me salió muy bonita", dijo Elejalde sobre el escenario. Un proyecto, el de la paternidad, por el que el actor se siente agradecido y orgulloso.

Karra Elejalde Después de 'Ocho Apellidos Vascos'

Una década después, se le ha atragantado el éxito de 'Ocho apellidos vascos' (Emilio Martínez Lázaro, 2014), una indigesta que irrumpe cuando la gente le sigue parando por la calle a grito de Koldo, aquel pescador de la macondiana y ficticia Argoitia donde se rubricó la película más taquillera de de la historia del cine español.

Este actor, de energía desbordante y honestidad extrema, es el mismo que se escondía tras la barba de Unamuno, aquel que clamó en 'Mientras dure la guerra' (Alejandro Amenábar, 2019) contra las salvas a la muerte de una horda fascista en la Universidad de Salamanca; el mismo que, con sus prismáticos, cayó presa del bucle temporal de 'Los cronocrímenes' (Nacho Vigalondo, 2007) o que perdía un anillo de compromiso en una despedida de soltero en esa delirante road movie llamada 'Airbag' (Juanma Bajo Ulloa, 1997).

Quizás por eso, Karra Elejalde haya decidido deshacer el viaje de Koldo, viajar al sur para lucir currículum mientras un grupo de turistas asiáticos sacan fotos al revuelo montado en torno a él y varias personas que, a su pesar, le señalan cuchicheando: "Es el de 'Ocho apellidos vascos'".

En cambio, ‘Tierra de nadie’ tiene forma de ‘La isla mínima’ y alma de ‘Fariña’. Somos tendentes a clasificar. Si no clasificamos, no somos felices. Al director no le gusta que digamos que es un thriller. Él quiere que digamos que es un drama. Yo diría que es una road movie a pie, o eso fue al menos para mi personaje rodar esta película. Fue muy sufrida. Estamos de acuerdo todos en que es un thriller, pero intentamos que, además de un thriller, hable de cosas. Los thrillers al uso o películas como ‘Fast and Furious’ no inciden en los personajes. Nosotros hemos querido que sea un thriller con emociones y sentimientos, donde los hombres lloran.

Hay una escena en la que tu personaje reivindica sus raíces vascas, que no se esforzaran por notar el acento andaluz… ¿En algún momento de tu carrera te han pedido que te quitaras el acento?

¡Claro! Muchas películas las he hecho cambiando mi acento. Por ejemplo, en ‘Ocho apellidos vascos’ no es mi acento, yo no hablo así. ‘A Esmorga’, una película que rodé toda en gallego o ‘Carne de gallina’, una película que la rodamos toda en bable, o cuando te piden un acento argentino en un cortometraje... Al actor le pasan estas cosas.

En este caso, lo ha explicado Albert Pintó, que dijo: “Yo quería tener a Zahera, a este y al otro. Que el pescador sea de allí, este de aquí y aquél de allá”, pero la justificación está en la película, del por qué mi presencia en Cádiz. Y para ello tenía una venta que se llamaba el Arrantzale, que significa pescador en euskera, pero en la película no lo saben decir bien y me llaman “el anchale”. Soy el hijo de aquél arrantzale que vino aquí buscando una vida más tranquila.

Decía Viggo Mortensen que, si él tiene que empatizar con un personaje que interpreta, empatizaría hasta con el mismísimo diablo, ¿logras empatizar con este personaje al que no le fallan los principios pero sí esa mentalidad de que el fin justifica los medios?

No podría. He interpretado a personas que están en las Antípodas de mí y por las que no siento más que repulsión por ellas, tranquilamente. Es como decir que mañana me toca interpretar a un pederasta... Claro que haría el papel, porque hay que decir algo sobre esto. Soy un cura pederasta, yo hago el papel, pero para nada empatizaría con ese cura ni me documentaría excesivamente.

'Tierra de nadie' invierte el mecanismo de 'Ocho apellidos vascos': el sur acogiendo a alguien del norte, de Euskadi a Andalucía... Una década después, ¿te sigue persiguiendo el fantasma de ‘Ocho apellidos vascos’?

¡Claro que me persigue! A mí la gente me dice: “Oye, me encantó tu película” y, a pesar de todas las que he hecho, es siempre la misma. Es algo de lo que he intentado huir. Tu personaje no te puede exceder, no puede ser que tus personajes sean más importantes que tú que los has construido. Esto le pasaba a Chanquete, a Antonio Ferrandis en 'Verano azul', que se quedó con el nombre de Chanquete, el entrañable Chanquete... Y Chanquete odiaba como la mierda que le llamaran Chanquete. Pues Chanquete el pobre se murió, a mí me pasará, y en todas las portadas ponía: “Ha muerto “Chanquete”.

Karra Elejalde (Vitoria-Gasteiz, 1960) no quiere morir como Chanquete.

‘Vasil’ llega como película a València después de haber sido un proyecto muy premiado en encuentros como el Fest Pitching Forum del New Films New Directos Film Festival en Portugal y en Berlinale Talents Script Station 2018, además de participar en el V Laboratorio de escritura de guiones de la Fundación SGAE.

Precisamente el paso por este evento, dirigido por Isabel Coixet, fue decisivo para que pudiera llevarse a cabo el rodaje, pues la directora habló del proyecto a la productora Miriam Porté, amiga suya, que finalmente lo puso en marcha en colaboración con las productoras búlgaras Mina Mileva y Vesela Kazakova, a las que conoció en un mercado de televisión.

La directora valenciana Avelina Prat ha podido contar con un reparto de grandes nombres que incluye a Alexandra Jiménez, Susi Sánchez y Karra Elejalde, que esta tarde han estado en el Espai Mostra antes de la presentación y proyección de ‘Vasil’ en los Cines Babel, junto a la revelación del filme, el búlgaro Ivan Barnev, que da nombre al personaje protagonista, y Sue Flack.

«La película nació de una historia que le ocurrió a mi padre hace unos años: un día me llamó para decirme que no podía quedar porque tenía un búlgaro en casa, que se iba a quedar allí un par de días porque no tenía dónde dormir. Pasaron un montón de cosas, pero meses después, cuando todo había desaparecido, la historia seguía en mi cabeza y pensé en escribirla», asegura la directora.

En la película, Vasil es inteligente, carismático y un número uno jugando al bridge y al ajedrez, pero duerme en la calle desde que llegó de Bulgaria. Alfredo, un arquitecto jubilado (Elejalde), lo acoge en su casa durante un tiempo ante la mirada atónita de su hija Luisa (Jiménez). Los dos hombres no tienen nada en común, excepto su pasión por el ajedrez. A pesar de sus diferencias, poco a poco Vasil conseguirá romper las barreras construidas por Alfredo. Y es que el búlgaro tiene un don: transformar para siempre a aquellas personas con las que se relaciona.

Karra Elejalde aceptó enseguida el papel y ocurrió que en el rodaje ni él hablaba inglés ni Ivan Barnev español, pero se entendían perfectamente.

El actor vasco reprocha a la directora que no le contara el origen de la historia: «Esta puñetera se lo guardó. Me enteré ayer y, la verdad, es que me hubiera servido de mucho saberlo porque le habría hecho muchas preguntas. Me encantó que abordaba la temática social, pero no desde el panfleto o la reivindicación, se nota la mano de una mujer en esta dirección. La película habla básicamente de los problemas que tenemos a la hora de comunicarnos, no ya con una persona ajena, un extraño, un búlgaro emigrante… sino con tu propia hija».

Elejalde asegura que «la película se sujeta en el encanto del personaje principal, Vasil».

Sin embargo, Isabel Coixet asegura que es la mejor interpretación de la carrera de Karra: «No soy objetivo y haría un flaco favor a otros directores con los que lo he hecho tan bien o tan mal si dijara algo al respecto», aseguró ayer el actor.

Barnev, por su parte, asegura que «lo que más me llamó la atención es que eran un equipo muy silencioso, mientras Karra y yo éramos muy parlanchines y bromistas».

Sue Flack está encantada de haber rodado en València: «Pero me parece que los interiores también están muy cuidados. Cuando uno piensa en Karra Elejalde es inevitable no visualizar al personaje de Koldo de 'Ocho apellidos vascos'.

Karra Elejalde en "Ocho Apellidos Vascos". Fuente: La Vanguardia

Con este papel llegó a ser de los actores más taquilleros y más queridos por el público, pero detrás del suegro de Dani Rovira en la saga de los apellidos está Carlos Elejalde Garay, su verdadero nombre, aunque a él le guste que lo conozcan como Karra.

La Vida Padre da para lo que da; una hora y media escasa de acción y situaciones rocambolescas y sin apenas giros de guion. A ratos es divertida, a ratos es emotiva, todo cubierto bajo un suave velo como si se dijera a sí misma: trata de no molestar. El caso es que no se puede negar que el tándem Juan-Mikel funciona.

El comienzo de la película te plantea un Juan que se tira por un puente, en pleno acto de desesperación. La incongruencia mastodóntica que supone pasear por el planeta durante treinta años a un famoso y que la familia no llegue a enterarse es para suspender a la película. El guion de Joaquín Oristrell hace aguas todo el film usando de base esta premisa.

En el cine y la televisión hay grandes comedias y dramas llevados a cabo bajo la premisa de que uno de los protagonistas ha perdido la memoria. Desde 50 primeras citas, pasando por Blindspot, hasta la impresionable El Maquinista. Tenemos muchos ejemplos en la ficción en los que basarnos, así como documentación sobre la amnesia para hacer de sobra coherente la trama.

En La Vida Padre se introduce el personaje de Nagore (Megan Montaner), una neuróloga que dará unas explicaciones de mercadillo para justificar el estado del padre (a la vez que introduce la coletilla “romántica” al género “comedia” en la película), pero no tiene fuerza, ni su personaje resulta convincente. Dicho sea de paso, tampoco convencen ni la madre (Maribel Salas) ni su nuevo marido (Gorka Aguinagalde).

Ratatouille sigue pareciéndome una de las grandes películas de la animación por la equilibrada unión de todos sus elementos guion-dirección-trama-animación… pero sobre todo me parece un gran lienzo del que aprender. La Vida Padre ha copiado de Ratatouille la pasión por la cocina, la tierna torpeza de sus protagonistas, las escenas cómicas propias de las comedias de enredos, el amor que uno conoce a través de la preocupación por el trabajo bien hecho.

Joaquín Mazón hace una película agradable, pero desaprovecha tanto la vis cómica de los actores, como la posibilidad de hablar de problemáticas más profundas, quedándose en clichés y situaciones que se solucionan por arte de magia (casi, casi, como recurrir al deux ex machina).

Somos tendentes a clasificar. Si no clasificamos, no somos felices. Al director no le gusta que digamos que es un thriller. Él quiere que digamos que es un drama. Yo diría que es una road movie a pie, o eso fue al menos para mi personaje rodar esta película. Fue muy sufrida. Estamos de acuerdo todos en que es un thriller, pero intentamos que, además de un thriller, hable de cosas. Los thrillers al uso o películas como ‘Fast and Furious’ no inciden en los personajes. Nosotros hemos querido que sea un thriller con emociones y sentimientos, donde los hombres lloran.

En la película interpretas a un personaje que por momentos está atravesado por la nostalgia. Llega a decir: “Aquí antes se vivía de puta madre, tumbado al raso, en la playa con una barquita”. ¿Es Karra Elejalde una persona nostálgica que cree que cualquier tiempo pasado fue mejor?

No, pienso que cualquier tiempo pasado fue peor. Lo digo de verdad. Nostálgico poco, pero mi pulsión vital o mi futuro no es tumbarme a la bartola en una playita, es quedarme en el chiringuito. Tumbarme al sol es una cosa que mis huesos lo sufrirán siempre. Tengo una carencia total de vitamina D y me rompí una costilla estornudando. Nos pasa a todos los de la cornisa cantábrica o tomamos mucha vitamina D o estamos jodidos. ¿Ni siquiera te sientes tentado de buscar refugio en el pasado para huir de este presente de mierda y de este futuro incierto?

No soy feliz en un balneario disfrutando de un masaje, me parece un aburrimiento total. Soy un tío raro porque esa no es mi manera de disfrutar de la vida, soy más activo. Era hiperactivo desde niño, por lo que eso no es la felicidad para mí.

Mi personaje lo que dice es que esta es nuestra tierra, que esta vía es de camino para pasar chocolate y tabaco y que la hemos abierto nosotros y que ahora va a venir otro de fuera y, de alguna manera, también la situación en la que vive “el yeye”, el verse de aquí, verse de allá es lo que da título a la película ‘Tierra de nadie’. Esta es nuestra tierra, aquí o curráis con nosotros o no curráis, y el otro dice: “Esta tierra no es de nadie, es del que la tiene la cosa más larga” y la cosa más larga es una pistola. “¿Tienes tú una más larga? Pues te jodes”.

No podría. He interpretado a personas que están en las Antípodas de mí y por las que no siento más que repulsión por ellas, tranquilamente. Es como decir que mañana me toca interpretar a un pederasta... Claro que haría el papel, porque hay que decir algo sobre esto. Soy un cura pederasta, yo hago el papel, pero para nada empatizaría con ese cura ni me documentaría excesivamente. Muchos de nosotros hacemos cosas raras a la hora de encarnar un papel, como irte a un juzgado y convivir tres meses con un juez para interpretar a un juez… hazlo de otra manera o sé feliz si lo eres así. Yo no necesito “pedir tres niños” para interpretar a un pederasta. Habría que estar enfermo. Ni pacto con el diablo ni con su p*** madre, así de claro. Si tengo que hacer a un personaje, lo hago. ¿Es un cabrón? Pues es un cabrón y cuando acabo de rodar ese tío es un cabrón y me quedo más ancho que pancho.

Se perdió una mañana de instituto para ver el final de ‘Perdidos’ y, aunque la leyenda cuenta que está en FOTOGRAMAS por sus tortillas de patata, la realidad es que lleva en la revista desde 2016 como “el chico de los vídeos”. Graduado en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la Universidad Carlos III de Madrid, un día se cansó de vivir entre muggles y, antes de que ‘Cinema Paradiso’ y ‘El espíritu de la colmena’ despertaran su fascinación por el séptimo arte, decidió (no) crecer imaginando su infancia entre hobbits y jedis. Vive enamorado de Emma Watson y Michael Scott, y está convencido de que su cima en la vida ha sido, es y será decirle a Viggo Mortensen en un ascensor que todavía guarda una figura de acción de Aragorn.

Karra Elejalde en una escena de "Tierra de Nadie"

OCHO APELLIDOS VASCOS -Karra Elejalde y el carácter vasco

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