Joan Baldoví i Roda, nacido en Sueca, Valencia, el 7 de agosto de 1958, es un político valenciano cuya trayectoria ha estado marcada por su compromiso con la Comunitat Valenciana y su gente. Militante del Bloc Nacionalista Valencià, fue alcalde de Sueca entre 2007 y 2011.
Está casado con Pepi Anaya, una filóloga y profesora de instituto de valenciano. Se dice que ella ha diseñado la carrera de su marido. La pareja tiene tres hijas: Núria, Roser y Andrea.
Joan Baldoví i Roda
La Tragedia de la DANA y la Indignación de Baldoví
Hace un tiempo, la Comunitat Valenciana se enfrentó a una de las peores tragedias de su historia reciente. La DANA dejó más de doscientas víctimas mortales y un territorio devastado. Para Joan Baldoví, aquel día marcó un antes y un después.
Desde su casa, como la mayoría de valencianos, siguió en directo las imágenes de los rescates, consciente de que la magnitud de lo que estaba ocurriendo cambiaría la vida de miles de familias. Doce meses después, Baldoví mantiene intacta su indignación ante la gestión política de aquella jornada: "Por incompetencia, por negligencia, por un presidente que no estaba donde tenía que estar", denuncia sin rodeos a Carlos Mazón.
El portavoz de Compromís ha sido una de las voces más persistentes en exigir responsabilidades, convencido de que "si se hubiera mandado el mensaje de alerta a tiempo, muchas víctimas se habrían podido evitar". Para él, el recuerdo de la DANA no es solo una herida abierta, sino también una llamada a la rendición de cuentas y a la dignidad institucional.
Con su estilo directo y su compromiso con la gente, Baldoví combina la crítica con la empatía. "A veces me emociono al recordarlo. Hubo un movimiento de solidaridad de todos los valencianos y de toda España", afirma. Sus palabras resumen la doble cara de aquella tragedia: el dolor por la pérdida, pero también el orgullo por la respuesta ciudadana. Un año después, insiste en que "hay que aprender de los errores y exigir a nuestros políticos que, cuando haya situaciones de peligro, más vale pasarse de precavido que no llegar".
Cuando se anuncian grandes lluvias, los que hemos sido alcaldes siempre tenemos las orejas bien abiertas, porque sabemos que el agua acaba afectando aguas abajo, en los pueblos cercanos al mar. Ese día estuve toda la mañana pendiente. Se decretó la alerta roja, y yo, que soy un friki de la meteorología, seguí todo al detalle. Mi mujer y yo llamamos a nuestras tres hijas para asegurarnos de que estaban en casa. Comimos viendo las imágenes en À Punt, donde ya se veían rescates y pueblos inundados, como Utiel. Con alerta roja, lo más sensato era quedarse en casa.
Le dije que toda la gente de Compromís nos poníamos a su disposición. El día siguiente, el presidente nos llamó para una reunión y recuerdo que dije: "No es momento de crítica, es momento de juntar los hombros y tirar hacia adelante". Y fue lo que pasó.
Un movimiento de solidaridad de todos los valencianos y de toda España. Recuerdo que aquí en Compromís gestionamos camiones de Asturias, de Polonia... Creo que aquellas imágenes nos reconciliaron con la condición humana. En los peores momentos hubo muchísima gente que estuvo a la altura y que dio lo mejor de sí.
Después de aquello, Valencia sigue tratando volver a la normalidad, pero a nivel político, ¿cómo es el ambiente en Las Corts? Pues absolutamente roto. Ves a un presidente que te miente desde el primer día, diciendo que primero había comido con el presidente de la patronal y tiene que salir el presidente de la patronal a desmentirlo. Luego que si se había ido del Palau a las 14:30 y que se había ido a casa. Tratando también de desacreditar a la AEMET... Es decir, cambiando de versión constantemente e intentando cargarle el muerto a otras personas, una forma muy habitual de operar del Partido Popular por otro lado.
El pasado mes de septiembre, precisamente en Las Corts, se vio que Mazón le dijo a las víctimas de la Dana aquello de "siempre les he tendido la mano" y ellas se marcharon indignadas, ¿cómo lo viviste? A mí Carlos Mazón me parece el tipo más descarado, más inmoral y con más desfachatez que he conocido nunca. Es decir, tenía las víctimas allí en la sesión de control y nunca las ha recibido. Las ha ninguneado, las ha intentado dividir. Ha intentado impedir que comparezcan en las cortes y se atreve a decir que él tenía las manos abiertas.
Hay dos gestos que resumen cómo se sienten las víctimas: el primero fue cuando oyeron esto y salieron. Estuvimos hablando con ellas y se sentían absolutamente insultadas por un presidente que no ha sido capaz ni de pedirles perdón, ni de recibirlas. Y después, el segundo, cuando todas han dicho que no quieren que esté Mazón en el funeral de Estado del día 29 de octubre. Ahí los únicos protagonistas deberían ser las personas que ya no están entre nosotros.
Esta semana se ha hablado del comentario del diputado Manuel Pérez (Partido Popular) dirigido a Juan Cordera (Compromís). ¿Qué sentiste al oírlo? Vergüenza. Que un diputado, exalcalde y médico, frivolice así con el Holocausto y con el sufrimiento del pueblo palestino es indignante. Joan nos contó cómo fueron tratados en las cárceles: agua fétida, comida en mal estado, huevos caducados... Y luego escuchar una burla así... Es indignante. De hecho, nuestro diputado llegó a perder 6 kilos.
Con el listado de llamadas sabemos que el president de la Generalitat realizó la primera llamada pasadas las 17:30 de la tarde, cuando Utiel y otros pueblos ya estaban ahogados. ¿Qué estaba haciendo? Es incomprensible que el señor Mazón estuviese comiendo pasadas las tres de la tarde cuando pueblos enteros se estaban ahogando, con gente muriendo y con la alerta roja señalada desde primeras horas de la mañana.
Como representante político y representante de la ciudadanía, ¿cómo se puede llegar a volver a conseguir esa ilusión que gran parte del pueblo valenciano que perdió el 29 de octubre? La gente me dice por la calle: “Aprieta, que se tiene que ir”. Hay que exigir su dimisión, pero también ofrecer alternativa y esperanza. El PP y Vox están rompiendo consensos: han cambiado leyes para controlar À Punt, la Agencia Anticorrupción o la Academia Valenciana de la Lengua.
Finalmente se va a hacer la comisión de investigación de la DANA en el Congreso. ¿Qué cree que se puede esperar? De las comisiones del Senado y de Les Corts, sinceramente, poco. Están teledirigidas. En cambio, del Congreso espero más, porque no hay mayorías absolutas. Queremos que comparezcan todos, también el Gobierno de España, para aprender de los errores y mejorar la respuesta ante futuras emergencias.
Habéis vuelto a tener fuertes lluvias las últimas semanas y la forma de actuar ha sido muy diferente. ¿Todo esto ha evidenciado los errores del 29 de octubre? De manera estratosférica. Esta vez se convocó la reunión de emergencias el día anterior, se reforzó el 112 y los bomberos. Se actuó con prevención, como ya hacíamos en tiempos del Botànic. El 29 de octubre, en cambio, hubo más de dos horas de desconexión total mientras la gente se ahogaba. Si se hubiera enviado el mensaje de alerta a tiempo, muchas vidas se habrían salvado. Aquel día murieron muchas personas. Cada historia detrás es un drama irreparable.
Yo a veces voy a las concentraciones y veo a una mujer que no se pone en la pancarta. Se pone siempre en un rincón. Voy siempre y hablo con ella. Perdió a su marido y a sus dos hijos. Se ha quedado sola en el mundo, Es decir, ¿se hubiera podido evitar? Sí, si se hubiera mandado los mensajes que llegaron los últimos días. Yo recibí tres mensajes de alerta tres horas. Si eso se hubiera hecho. ¿Cuántas víctimas se hubieran podido evitar?
Fuimos a Paiporta y una de las señoras con las que hablamos nos comentó que todo el pueblo necesitaría ir al psicólogo, ¿cuál es el ánimo actual de los valencianos? La gente está enfadada y dolida. Ocho de cada diez quieren que Mazón dimita, y nueve de cada diez no quieren que repita. Hemos pedido atención psicológica pública para los pueblos afectados, pero la Generalitat no la ha ofrecido. Han sido las asociaciones privadas, con fondos del Estado, quienes han dado esa ayuda. El gobierno valenciano ha preferido prometer dinero como si eso pudiera reparar el dolor de aquel día en el que muchísima gente dejó de ser la misma para siempre. Ni siquiera han pedido perdón. Por eso tanta gente nos dice que sigamos adelante hasta que este señor se vaya.
Primero que honremos a la gente que ya no está, que le demos todo el calor y todo el ánimo posible, toda nuestra solidaridad a la gente que ha perdido a su familia y, luego, que aprenda...
La Familia de Joan Baldoví
Baldo, como se le conoce, es uno de los personajes más queridos del Congreso y sus intervenciones televisivas lo han convertido en una estrella mediática. Está casado con Pepi Anaya, una filóloga y profesora de instituto de valenciano. Atractiva y muy inteligente, cuentan que ella ha diseñado la carrera de su marido. La pareja tiene tres hijas: Núria (31) y las gemelas Roser y Andrea (27).
Esta casa de Sueca donde convivían el matrimonio y sus tres hijas hasta 2011 se quedó vacía cuando Baldoví dio el salto al Congreso y sus tres hijas se marcharon a València a estudiar. "La casa se quedó vacía y mi mujer se sintió un poco rara", nos cuenta sobre estos doce años en los que ha vivido a caballo entre Madrid y Sueca.
Antes de que le preguntemos, Baldoví ya nombra a Pepi, su mujer. Nos cuenta que llevan juntos desde la adolescencia, más de 40 años juntos. "Mi mujer y yo tenemos mucha complicidad, tengo muy en cuenta todo lo que me dice". De hecho, afirma que de vez en cuando Pepi le recuerda quién es. "Eres Baldo y eres de Sueca", una frase que le repite de vez en cuando para "que no me venga arriba".
La relación, explica, no se ha resentido durante estos años en los que ha estado viviendo entre Madrid y Sueca. Tanto es así que aprovechaban los jueves para reencontrase, ir al teatro, ver alguna exposición y cenar. "Era como reencontrarnos cada semana".
Allí vive el candidato de Compromís a la presidencia de la Generalitat junto a su mujer, Pepi. Aunque tal y como nos cuentan y como corrobora el olor a "putxero" que sale de la cocina cuando nos marchamos, en esta casa hay mucha vida y este mediodía la mesa estará llena con sus tres hijas, sus parejas y sus dos nietos. Son: Manel, de 4 años, y Mara, de solo 10 meses. Unos nietos que han convertido a Baldoví en un "abuelo caldós y consentidor" tal y como él mismo nos confiesa. "No me lo imaginaba cuando veía a otros abuelos, pensaba que no sería así pero me encantan los niños", cuenta.
Ahora que da el salto de la política nacional a la autonómica como candidato a la presidencia, Baldoví admite que echará de menos la vorágine de Madrid, donde pasa todo y pasa muy rápidamente. Aunque agradece volver y "poder dormir siempre en su cama y en su casa", lo que más le cuesta habitualmente.
Baldoví ha sido elegido en las encuestas del CIS en reiteradas ocasiones como el político mejor valorado. También los periodistas del Congreso le dieron una vez un premio por su relación con los medios de comunicación. Entre sus cualidades está su capacidad de relacionarse con todo el mundo. "Me he sentido muy querido en el Congreso. El otro día sin ir más lejos le gestioné a un ujier un cajón de naranjas de un productor de Sueca", cuenta. "Me hago con todo el mundo, policías, cocineros; también he hecho amigos diputados por ejemplo, Ana Oramas, Pedro Quevedo o Íñigo Errejón. Soy capaz de salir con ellos a tomar una cerveza y no hablar de política".
Sin embargo, y preguntado por si deja también algún enemigo y por las críticas que reiteradamente le ha hecho Pablo Iglesias sobre los años que lleva en política, señala que está orgulloso de haber comenzado en la política paso a paso, de abajo hacia arriba. "El 94% de la gente de Compromís ha decidido que yo encabece la lista", afirma. "Yo no considero a nadie enemigo, adversarios sí, pero hay personas a quien si no saludo no pasa nada".
Joan Baldoví ha recordado su profesión de maestro de Educación Física y cómo tuvo que defender el papel de profesores y maestros antes las risas que se escucharon una vez desde la bancada de la derecha en el Congreso cuando mencionó su trabajo. "En la política de Madrid he encontrado mucho clasismo. Para ser un buen diputado no hace falta tener una gran carrera, hacen falta ganas, curiosidad, preparar bien las cosas e intentar hacer bien tu trabajo", ha aseverado. "Un buen diputado puede ser un médico, una kelly o un camarero".
Respecto a su imagen, el candidato de Compromís ha señalado que considera que habla mejor si tiene el pelo cortado, va en mangas de camisa y arremangado. De hecho, ha recordado que la última vez que se puso corbata fue en una ronda de consultas con el Rey para formar gobierno y que aprovechó el traje de la boda de una de sus hijas.
En resumen, Joan Baldoví es un político cercano, comprometido y con una fuerte conexión con su tierra y su gente. Su trayectoria, marcada por la defensa de los intereses valencianos y su estilo directo, lo han convertido en una figura relevante en la política de la Comunitat Valenciana.
Tabla: Resumen de la información clave sobre Joan Baldoví
| Aspecto | Detalle |
|---|---|
| Nombre completo | Joan Baldoví i Roda |
| Fecha de nacimiento | 7 de agosto de 1958 |
| Lugar de nacimiento | Sueca, Valencia |
| Partido político | Bloc Nacionalista Valencià (Compromís) |
| Estado civil | Casado con Pepi Anaya |
| Hijos | Tres hijas: Núria, Roser y Andrea |
| Profesión | Político, maestro (Educación Física) |
| Cargos relevantes | Alcalde de Sueca (2007-2011), Diputado en el Congreso |
