El Nacimiento de Jesús en Belén: Historia, Tradición y Significado

Aparte del Año Nuevo, la festividad más celebrada del mundo probablemente es el 25 de diciembre, día del nacimiento de Jesús de Nazaret, el mesías cristiano: más de dos mil millones de personas la festejan con regocijo. Sin embargo, de entre todos los hechos relacionados con el cristianismo esta festividad es la que goza de menos fundamentos rigurosamente históricos.

La historicidad de esta fiesta se apoya únicamente en dos de los cuatro evangelios canónicos, los admitidos por la Iglesia. Se trata del conjunto de textos que forman el llamado «Evangelio de la infancia», integrado por los dos primeros capítulos de los evangelios de Mateo y Lucas, que fueron compuestos entre los años 85 y 90. El más antiguo de los cuatro evangelios canónicos, el de Marcos, escrito entre 71 y 75, no dice ni una palabra sobre este tema, probablemente porque quien lo redactó no sabía nada seguro al respecto.

Hay extractos sobre el alumbramiento del mesías en apócrifos tardíos, de los siglos IX-X, que utilizan leyendas anteriores: el Libro sobre el nacimiento de Jesús, el Libro sobre la natividad de María y el Libro sobre la infancia del Salvador. Pero estas obras están muy alejadas cronológicamente de los hechos que narran, y sus autores se dejaron llevar continuamente por su fantasía e imaginación.

Estrella de Belén. Grabado.

Una Infancia Prodigiosa

Las iglesias cristianas han elaborado una historia de la concepción y nacimiento del mesías entrelazando sobre todo las narraciones de Mateo y Lucas. La representación más vívida de este relato mixto se plasma en los populares «belenes» o «pesebres». Desde la Edad Media, sus imágenes pusieron a disposición de un público cristiano analfabeto el núcleo más interesante de estos dos evangelios.

Nunca faltan en ellos el nacimiento de Jesús en una cueva, en la que siempre están el buey y el asno o la mula, y tampoco la adoración de los pastores, el malvado Herodes y los tres reyes magos, con sus nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar (muy tardíos, pues se fijaron en torno al siglo V). Sólo faltan la matanza de los inocentes ordenada por el monarca judío y la huida a Egipto de la familia de Jesús para escapar de la masacre.

En realidad, los relatos de Mateo y Lucas son tan diferentes entre sí que parecen relatar el nacimiento de personajes distintos: es como si estuvieran contando los orígenes no del mismo héroe, sino de dos. Las fuentes de ambos son muy diferentes y a menudo contradictorias: las genealogías, los hechos y las circunstancias narrados en uno y otro son imposibles de casar entre sí.

Mateo habla de los magos, del malvado Herodes, del episodio de los inocentes y de la huida a Egipto, cosas que ignora Lucas. Es muy probable que los datos ofrecidos en estos relatos de la infancia empezaran a recogerse muchos años después de la muerte de Jesús, acaecida en el año 30 o en el 33, cuando ya no vivía nadie, o casi nadie, que pudiera confirmar si tales noticias sobre su nacimiento e infancia eran reales o imaginarias.

Este proceso no es extraño, pues lo mismo ocurrió con la inmensa mayoría de los personajes importantes de la Antigüedad judía y grecorromana, como Moisés, Pitágoras, Platón, el emperador Augusto e incluso Alejandro Magno. Una vez muertos, se recopilaron «historias» de sus prodigiosos nacimientos y peripecias infantiles, cuando nada seguro se sabía de ellos.

Con Jesús sucedió lo mismo: cuando, además de su trascendencia teológica (como mesías y salvador, sentado a la derecha del Padre y juez de vivos y muertos), se consideró extraordinaria su vida en este mundo, creció el deseo de saber algo de su nacimiento e infancia, pues de su vida pública se sabía lo suficiente.

Mateo y Lucas: Un Enigma

Se puede afirmar que los dos primeros capítulos de Mateo y Lucas fueron añadidos cuando ya se habían compuesto los dos evangelios. Hay una sólida razón para sostenerlo: en el resto de ambos evangelios, los personajes principales no parecen tener ni la menor idea de lo que ha ocurrido anteriormente, es decir, no saben nada de la infancia de Jesús. María, su madre, no muestra el menor conocimiento de que el nacimiento de su hijo hubiera sido portentoso, virginal; de que ya desde muy pequeño Jesús, de doce años, sabía que «debía ocuparse de las cosas de su Padre».

"La adoración de Cristo niño". Sandro Botticelli dio este nombre al óleo del que aquí vemos un detalle. A la izquierda, al fondo, representó la huida a Egipto. Hacia 1500.

Dos razones pudieron llevar a Mateo y Lucas (o, más plausiblemente, a otros autores, ya entrado el siglo II) a añadir estos capítulos. La primera, que quienes los escribieron habían caído en la cuenta de que el primer evangelista, Marcos (a quien copian en parte), había producido una «biografía» imperfecta de Jesús, ya que faltaban los primeros pasos del héroe en este mundo. La segunda, indicar que Jesús, como otros grandes personajes de la Antigüedad, tuvo una infancia prodigiosa, más trascendental incluso que la de los héroes paganos, dioses o semidioses.

¿Nacido en Belén o en Nazaret?

Según dice el evangelista Mateo, «nació Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes» (2, 1). Según Lucas, «subió José desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén […], y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron [a María] los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito» (2, 4-7).

Pero los otros dos evangelistas, Marcos y Juan, presuponen o dan a entender que el nacimiento de Jesús ocurrió en Nazaret, en la región de Galilea. Era una tradición bien asentada, pues a Jesús jamás se le llamaba «Jesús de Belén», sino «de Nazaret».

Según una tradición, José no halló alojamiento en Belén y por esta razón María alumbró a Jesús a las afueras de dicha localidad. Ilustración por James Tissot para La vida de Cristo.

Este último texto apunta que, tanto entre los cristianos como entre sus enemigos, había una pugna entre dos tradiciones que hacían provenir al mesías de Belén o de Nazaret. Parece más verosímil pensar que la realidad se encuentra en la tradición del evangelio de Marcos: «Salió de allí y vino a su patria», es decir, a Nazaret (6, 1). Y también en el evangelio de Juan, cuando el apóstol Felipe le dice a Natanael (el futuro apóstol Bartolomé): «Hemos encontrado a aquel de quien escribió Moisés en la Ley, y también los profetas; es Jesús, el hijo de José, el de Nazaret», y Natanael le contesta: «¿De Nazaret puede haber cosa buena?» (1, 45-46).

Lo más probable es que Jesús naciera en Nazaret, un pueblo oscuro y desconocido. Sólo pasados los años, cuando se creyó que era el mesías, se compuso la historia de su nacimiento en Belén para que se cumplieran las profecías, sobre todo la de Miqueas: «Y tú, Belén de Efratá, pequeña entre los clanes de Judá, de ti saldrá quien señoreará a Israel, cuyos orígenes serán de antiguo» (5, 2). De ahí que Mateo haga vivir a los padres de Jesús en Belén, mientras que Lucas los presenta morando en Nazaret y trasladándose a Belén porque un censo romano obligaría a José a empadronarse allí, donde había nacido.

¿En qué año nació Jesús?

¿Jesús nació en el año 1 de nuestra era? Posiblemente no. Esta fecha sería un error del monje Dionisio el Exiguo, que vivió en el siglo VI. Por entonces se fechaban los años según la llamada «era de Diocleciano», desde el comienzo del reinado de este emperador, que había perseguido a los cristianos. Por ello, Dionisio pensó que había que modificar la manera como los cristianos numeraban los años, y decidió tomar como «año 1» la fecha del nacimiento de Jesús.

"La estrella se detiene sobre Belén". Ilustración por William Ladd Taylor para la Biblia de los niños, de Charles Scribner.

Según Dionisio, Jesús habría nacido en los últimos días de aquel año, de manera que el día 1 de enero del año 754 a.u.c. sería el primero de la era cristiana, esto es, del año 1 d.C. o después de Cristo. Sin embargo, sabemos que Herodes murió en el año 750 a.u.c. Si a esta fecha le añadimos uno o dos años (los que se dice que Jesús vivió en Belén antes de la matanza de los inocentes), tenemos que Jesús nació en 748 0 749 a.u.c., es decir, cinco o seis años antes de la fecha calculada por Dionisio. Así pues, Jesús habría nacido en el año 6 o en el 5 a.C.

También puede que Dionisio no estuviera equivocado, sino que hubiera escogido una fecha simbólica aproximada. En la Antigüedad, al número 7 se le concedía un gran valor simbólico, así como al número 27. Como múltiplo del 3 y del 9, el 27 desempeñó en la Antigüedad un papel importante en la explicación de la formación del universo desde una obra de Platón, el Timeo. El 27, además, era fundamental en la proporción de los edificios sagrados y públicos de la arquitectura romana.

Es probable, pues, que Dionisio tomara la decisión, en contra de la cronología, de hacer coincidir su nacimiento con el número sagrado más cercano. En cuanto al día en que nació Cristo, los evangelistas no dicen nada. No sería invierno, pues el evangelio de Lucas dice que los pastores guardaban sus rebaños al aire libre. El 25 de diciembre es arbitrario, como reconoce la propia Iglesia, que escogió esa fecha para contrarrestar la fiesta pagana del Sol Invicto.

¿Superpuso la Iglesia el nacimiento de Jesús al del dios Mitra, nacido también el día 25? Esta suposición es insegura, porque no hay un solo texto de la Antigüedad que afirme que Mitra naciera ese día.

¿Acudieron a Belén tres reyes magos?

Mateo cuenta en 2, 1-12 cómo «unos magos» adoran a Jesús y le ofrecen dones, pero todo lo que sabemos de ellos se reduce a este relato. Otros detalles son expansiones posteriores, fantasiosas, de los evangelios apócrifos; por ejemplo, que los magos eran reyes y que eran tres.

"Adoración de los magos". Gaspar ofrece oro en una taza de porcelana; Baltasar, una copa de ágata llena de mirra, y Melchor, un incensario. Andrea Mantegna. 1495-1505. Museo J.

Los magos preguntan por «el rey de los judíos que ha nacido»; con ello, Mateo afirma que Jesús es el rey verdadero del mundo y no el emperador romano. Aunque este evangelista no habla de Jesús como Hijo de Dios, sino sólo indirectamente al señalar que los magos «se postraron y lo adoraron», los lectores de su evangelio ya han leído en un pasaje anterior que su concepción fue obra del Espíritu Santo.

Los magos, dice Mateo, «venían del Oriente», y si eran «magos», procederían de Persia. Otros estudiosos han pensado que eran magos de Arabia, pues ofrecen a Jesús «dones de oro, incienso y mirra», y el oro y el incienso eran los regalos que, según profetizó Isaías (60, 6), traerían los pueblos de esa región a Jerusalén como regalo al rey y alabanza a Dios.

Con todo, la historicidad del relato de los magos es nula y la Iglesia misma lo reconoce. El texto de Mateo está plagado de inverosimilitudes intrínsecas: una estrella de Oriente que aparece sobre Jerusalén y gira al sur hacia Belén, donde se detiene, habría constituido un fenómeno sin paralelo en la historia astronómica; sin embargo, las crónicas de entonces no la registraron.

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¿Mató Herodes a recién nacidos?

Cuenta Mateo que el rey Herodes, informado por los magos del nacimiento de un rival, mandó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén, para suprimir aquella amenaza. Hay quien sostiene que la historia sucedió como la narra Mateo y encaja con la crueldad de Herodes.

El francés Léon Cogniet es el autor de este sobrecogedor óleo: "Escena de la matanza de los inocentes", pintado en 1824.

Sin embargo, la mayoría de los comentaristas, incluidos los católicos, sostienen que la narración de Mateo es pura fantasía, una tradición popular cristiana, o mejor una «historia teológica» compuesta por Mateo o por algún desconocido basándose en textos del Antiguo Testamento aplicados simbólicamente a Jesús. La matanza de inocentes se enmarca en el relato de los magos de Oriente, que es absolutamente legendario. Además, en las narraciones posteriores de la vida pública de Jesús no encontramos rastro alguno de un acontecimiento tan extraordinario.

Por otra parte, este relato y la huida a Egipto que emprenden José y María con Jesús, después de que un ángel les diga que Herodes quiere matar al niño, no casan en absoluto con lo que afirma Lucas, quien dice que, poco después del nacimiento de Jesús, su familia regresó a Nazaret sin el menor incidente: «Así que cuando cumplieron todas las cosas según la Ley del Señor [la presentación del niño Jesús en el templo de Jerusalén y la purificación de María], volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret» (2, 39).

Este episodio es ignorado en la detallada narración de los últimos días de Herodes que el historiador judeorromano Flavio Josefo hace en sus Antigüedades de los judíos.

La tradición sobre el número de muertos de la matanza varía. La más seria habla de unos veinte niños, calculando que Belén tendría unos mil habitantes por aquella época. En el siglo II, Justino Mártir, en su Diálogo con Trifón, no menciona ninguna cifra. Sin embargo, la liturgia bizantina de la Iglesia ortodoxa habla de 14.000, y ciertos santorales de la Iglesia siria antigua mencionan 64.000.

Cronología

FechaEvento
4 a.C.Muere Herodes el Grande; Jesús nace durante su reinado, quizás en 6 o 5 a.C.
30 d.C.Los romanos crucifican a Jesús en abril de este año o del año 33.
Siglo IComposición de los evangelios de Marcos, Mateo, Lucas y Juan.
Siglo IIPrimeros evangelios apócrifos. Los últimos aparecerán en los siglos V-VII.
Siglo VIDionisio el Exiguo data erróneamente el nacimiento de Jesús.

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