Jesucristo: Biografía, Historia y Legado

Jesucristo sigue siendo una de las figuras más influyentes de la historia. En su nombre se han fundado ciudades, a su gloria se han dedicado increíbles obras de arte y su espíritu se ha invocado a la hora de entrar en batallas. Es el personaje central de los Evangelios que conforman la Biblia y el eje central en torno al que gira la religión cristiana.

Para componer una biografía de Jesucristo que conteste a la pregunta «y vosotros, ¿quién decís que soy yo?», es imprescindible acudir a fuentes que demuestran un delicado equilibrio entre la historia y la fe. Esta singularidad impide un relato rigurosa y exclusivamente histórico. Sin embargo, y a pesar a la dificultad de separar la fe del dato histórico, el cardenal Ravasi ha conseguido en esta obra acercarse a su figura desde distintos ángulos.

Tras describir las coordenadas culturales, históricas y geográficas en las que nacen los evangelios y recorrer brevemente los capítulos que los componen, traza el perfil de Jesús siguiendo algunos aspectos fundamentales: las palabras y gestos de su vida pública, sus orígenes, el acto supremo de su muerte y su resurrección, para la que, junto con alguna pista histórica, es significativo el componente de la fe pascual. Por último, añade la visión de los evangelios apócrifos, que dejaron una honda huella sobre todo en la representación artística de Cristo.

La fe es parte inseparable de la historia del mundo y cada cultura se entiende en relación a las religiones que han contribuido a darle forma. En lo que llamamos Occidente, esta religión ha sido mayoritariamente la cristiana, una evolución que ha sido mucho más conjunta de lo que a veces pensamos.

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El Contexto Histórico y los Evangelios

Los evangelios narran la última semana en la vida de Jesús de Nazaret, pero estos textos modelaron el relato según la fe de sus autores. La iglesia conmemora este evento durante la Semana Santa.

Las historias de la infancia de Jesús que aparecen en los evangelios de Mateo y Lucas coinciden en aspectos esenciales: sus padres son María y José; Jesús nació de modo sobrenatural, por el Espíritu Santo; un ángel anunció este nacimiento y proclamó a Jesús salvador del mundo; Jesús nació bajo el reinado de Herodes el Grande.

Pero, ¿es ésta una respuesta exacta? ¿En qué datos se basa? Para abordar esta cuestión, lo primero que hay que decir es que las pocas informaciones que tenemos al respecto proceden únicamente de dos textos, los evangelios de Mateo y Lucas, escritos aproximadamente entre el año 80 y 90 del siglo I d. C.; es decir, unos cincuenta años después de la muerte de Jesús y unos ochenta después de los hechos narrados sobre el nacimiento de este. Esta aparente ignorancia de Marcos y Pablo de Tarso puede parecer sorprendente, pero hay que tener en cuenta que, para los primeros cristianos, el mensaje de Jesús era la llegada del Reino de Dios de manera “inminente”.

En ese contexto, los primeros seguidores del nazareno no mostraron especial interés en recordar momentos concretos de los hechos y dichos del Maestro.

La adoración de los pastores (1622), óleo de Gerald van Honthorst (1592-1656).

El Nacimiento de Jesús: ¿Belén o Galilea?

Los relatos de los llamados Evangelios de la Infancia, el de Mateo (capítulos 1 y 2) y el de Lucas (capítulos 1 al 3), nos ofrecen dos anclajes cronológicos: el primero, que aparece en Lucas 1.5 y en Mateo 2.1, afirma que Jesús nació en tiempos del rey Herodes el Grande (40-4 a. C.), y el segundo, en Lucas 2.1-2, que coincidió con el censo que, en tiempos de Augusto, Quirino llevó a cabo en la provincia romana de Siria, y del que también tenemos noticias por Flavio Josefo, historiador judío del siglo I d. C. que, tanto en sus Antigüedades de los judíos XVII.355 y XVIII.1.2.26.102 como en su Guerra Judía VII.253, menciona este censo y destaca su carácter novedoso y sin precedentes.

Ahora bien: se sabe con absoluta certeza que Quirino solo fue gobernador de la provincia de Siria (que en ese momento ya incluía Judea) en el año 6 de nuestra era. Una vez establecida la dificultad del dato de Belén, hay que añadir que la fecha de nacimiento coincidiendo con el censo de Quirino se contradice igualmente con otro dato que nos ofrece el mismo evangelista; a saber, que Jesús tenía unos treinta años cuando comenzó su predicación (Lucas 3.23). Asumiendo que esta duró unos tres años, y que fue crucificado siendo gobernador de Judea Poncio Pilato (26-36 d. C.), deberemos situar su nacimiento entre los años 7 a. C. y 3 d.

Fuera de estas menciones en los llamados Evangelios de la Infancia de Mateo y Lucas, todos los indicios del resto de textos evangélicos apuntan en otra dirección diferente a Belén: Jesús nació probablemente en Galilea, unos trescientos kilómetros al norte de Jerusalén y de la propia ciudad natal de David.

La Matanza de los Inocentes: ¿Realidad o Simbolismo?

Cuando los magos de Oriente se presentan ante Herodes para preguntarle por el recién nacido, el rey, asustado ante la posibilidad de perder su trono, ordena el asesinato de todos los niños menores de dos años de Belén.

Resulta sorprendente que Flavio Josefo, enemigo acérrimo de Herodes el Grande, no consigne este hecho en sus obras, cuando puso el mayor empeño en citar, uno por uno, todos los crímenes imputables al monarca idumeo. ¿Cómo se explica pasar por alto semejante masacre, la prueba concluyente de la abyección de Herodes? Sencillamente, porque nunca sucedió.

La matanza de los inocentes (1611), óleo sobre tabla de Peter Paul Rubens (1577-1640).

Hay que hacer notar la similitud entre este episodio y otro del Antiguo Testamento, en Éxodo 1, sobre el nacimiento de Moisés, donde el faraón ordena la muerte de todos los niños hebreos de su reino. El propósito de esta narración es doble.

La Fecha del Nacimiento: Un Debate Histórico y Religioso

En realidad, la cuestión sobre la fecha exacta del nacimiento de Jesús preocupaba bien poco a los primeros cristianos de los siglos I y II d. C., y su establecimiento fue, en primera instancia, una cuestión de política religiosa.

En la Roma imperial, existían dos celebraciones que coincidían con las últimas semanas del año. La primera, entre el 17 y el 23 de diciembre, eran las Saturnales (Saturnalia en latín), que se celebraban en honor a Saturno, dios protector de los sembrados, y festejaban el final de los trabajos en el campo hasta la siguiente primavera. Eran unos días de banquetes públicos, fiestas, adornos vegetales en las casas, intercambio de regalos y cierta permisividad moral, hasta el punto de que amos y esclavos llegaban a intercambiar sus papeles y obligaciones durante estas fechas.

La festividad coincidía con el solsticio de invierno, momento a partir del cual los días comenzaban a ser otra vez más largos, dando por terminado el período de “oscuridad” y abriendo el camino a un disfrute cada vez mayor del sol. No debe extrañar, por lo tanto, que se reservara un día al final de las Saturnales, en concreto el 25 de diciembre, para celebrar el nacimiento del Sol Invicto (Natalis Solis Invictis).

Relieve romano representando a Mitra sacrificando el toro.

Sea como fuere, cuando, a partir del año 325 d. C. todo el imperio adoptó el cristianismo como religión oficial, se tardó poco tiempo en suplantar estas fechas por otras de base cristiana y contenido muy similar. Y así, en 350 d. C. el papa Julio I ya sugirió que se celebrase el nacimiento de Jesús el día 25 de diciembre, y cuatro años más tarde, su sucesor Liberio decretó oficialmente aquel día para la celebración. Lo que subyace aquí es una imposición de unas festividades cristianas de nuevo cuño sobre las tradicionales fiestas paganas, del mismo modo que, a lo largo y ancho de todo el mundo cristiano, las iglesias y catedrales fueron construidas a menudo sobre templos paganos o muchos santos representan, en realidad, antiguas divinidades o mitos grecolatinos o nórdicos.

De ese modo, la gente adoptaba de mejor grado la nueva religión sin la sensación de pérdida de sus costumbres más arraigadas. Así pues, para el siglo IV ya se había establecido la fecha de nacimiento de Jesús en el 25 de diciembre. Pero, ¿de qué año?

El Cálculo de Dionisio el Exiguo

La pregunta tuvo una respuesta de manera indirecta en el siglo VI. En 526, el papa Juan I quiso poner fin a la polémica con la iglesia oriental y encargó a un monje escita (de la actual Bulgaria o Rumanía) que vivía en Roma que determinara la fecha exacta del nacimiento de Jesús.

Dionisio era, entre otras cosas, un experto en cálculos astronómicos, herramienta necesaria para calcular la fecha exacta de la Pascua judía, puesto que los meses judíos son lunares y la fiesta se celebraba el día 14 del mes judío de Nisán. Por si esto fuera poco, para realizar sus cálculos, Dionisio tenía que lidiar también, por una parte, con los calendarios lunares y, por otra, con un calendario solar juliano que no era tan perfecto como el actual gregoriano. Además, existían diferentes formas de computar el inicio de los años (podía ser, entre otras posibilidades, ab urbe condita, es decir, desde la fundación de Roma en 753 a. C., o bien desde el inicio de reinado de Diocleciano en 284 d. C. o incluso desde la creación del mundo según la Biblia en 3760 a. C.).

Los cálculos de Dionisio le llevaron a una fecha coincidente con los últimos días del año 753 desde la fundación de Roma como el del nacimiento de Jesús. Pero su aportación no quedó ahí. Incómodo ante la perspectiva de fechar el nacimiento de Jesucristo tomando como referencia la fundación pagana de una ciudad o el reinado de un emperador que había perseguido a los cristianos, Dionisio propuso contar los años a partir del nacimiento del Salvador.

Pero la fecha propuesta por Dionisio, basada en criterios astronómicos, no encajaba con las consideraciones históricas sobre las fechas de reinado de Herodes o del censo de Quirino. Caía cuatro años después de la muerte de Herodes y seis años antes del censo de Quirino.

Sea como fuere, la propuesta de Dionisio acabó por ser aceptada durante los siglos siguientes por todas las iglesias cristianas, y ha acabado por ser universalmente admitida como base cronológica en todo el mundo occidental.

Si volviéramos a formular la pregunta del inicio, la respuesta ahora sería: Jesús nació aproximadamente en el año 3753 desde la creación del mundo, que fue el trigésimo tercer año de reinado de Herodes en Judea, y también el vigésimo año del imperio del emperador Octaviano Augusto en Roma y el 747 ab urbe condita (7 a. C.).

Tabla Cronológica del Nacimiento de Jesús

Sistema de Conteo Año
Desde la creación del mundo 3753
Reinado de Herodes en Judea Año 33
Imperio de Octaviano Augusto en Roma Año 20
Ab urbe condita (desde la fundación de Roma) 747 (7 a. C.)

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