Jeffrey Hunter: Un Icono de Jesucristo en el Cine

A lo largo de la historia del cine, la figura de Jesucristo ha sido representada innumerables veces. Algunos de los actores que han asumido este papel han dejado una marca imborrable en la memoria colectiva, modificando incluso la imagen que tenemos de este personaje histórico.

Uno de estos actores fue Jeffrey Hunter, cuya interpretación de Jesús en Rey de reyes (Nicholas Ray, 1961) con sus ojos azules y cabellera rubia, influyó en la percepción visual de Cristo para muchos espectadores.

Jeffrey Hunter como Jesucristo en "Rey de Reyes" (1961)

La historia de Jesús de Nazaret era ya conocida y podía ser seguida y entendida con facilidad por los espectadores, algo en lo que influyó precisamente de forma decisiva el hecho de que las representaciones cristianas en el cine son tan antiguas como el propio medio.

Primeras Representaciones de Jesús en el Cine

Muchas de estas primeras películas se han perdido, entre ellas la que se considera la primera, The Horitz Passion Play, filmada por empresarios teatrales estadounidenses en la ciudad de Hořice (en la actual Bohemia checa, donde la Semana Santa se celebraba desde 1816 con una pasión viviente), con la idea de reproducir la película luego en Filadelfia y Nueva York, entre otras ciudades.

Louis Lumière y George Hatot rodaron en 1898 La Vie et la Passion de Jésus-Christ, con Bretteau, un afamado actor de pantomima en el papel protagonista.

El Cine Silente y la "Historia Sagrada"

Además de esas versiones pioneras, el cine silente recreó en numerosas ocasiones la denominada «Historia sagrada». Las principales cinematografías tuvieron todas su historia de Jesús, incluso en sintonía con movimientos de vanguardia como el expresionismo: Robert Wiene rodó I.N.R.I.

Ya la trascendente Intolerancia (D.W. Griffith, 1915) incluía como una de sus cuatro historias entrelazadas la peripecia de Cristo, encarnado por Howard Gaye. Pero la gran superproducción bíblica de la primera edad de oro de Hollywood fue El rey de reyes (1927), obra del faraónico Cecil B. Mille, con el actor londinense H.B. Warner.

Warner, que rebasaba la cincuentena y tenía una bien ganada fama de galán en decadencia, quedó Marcado por la condición divina de este rol, que impulsó su carrera en un curioso sentido: prácticamente todos los papeles que le ofrecerían en su dilatada trayectoria posterior corresponderían a personajes bondadosos y honestos.

¡Esto es un Cristo! Jesus en el Cine

La Voz de Jesús en el Cine

La primera vez que Jesús de Nazaret habló en el cine lo hizo en francés. Y fue con la cadenciosa, casi susurrante, voz de Robert LeVigan, un actor que vivía en esa época el mejor momento de su carrera (con destacadas apariciones en clásicos del realismo poético como El muelle de las brumas o Goypi mains rouges).

Después, caería en desgracia, acusado de colaboracionismo con los nazis durante la ocupación y por su declarado antisemitismo, que al final de la Segunda Guerra Mundial le llevaron a pasar varios años en un campo de trabajos forzados y a exiliarse luego en España y Argentina, donde moriría en 1972. Esa zona terrible de su biografía empañó sin remedio su contenido y asombroso talento, que quizá tuvo su mejor muestra en la cinta Golgotha.

Si hay una voz de Jesucristo significativa en el cine español es la del crucificado que toma vida y charla con Pablito Calvo en Marcelino pan y vino. En esos momentos milagrosos que han conmocionado a varias generaciones de espectadores españoles, nunca se le ve el rostro, pero su voz se oye con absoluta claridad y está connotada con todos los virtuosos matices que se le atribuyen al hijo de Dios: serenidad, amparo, comprensión… Era la voz de José María Oviés, un actor asturiano con una discreta carrera ante las cámaras.

Jesús como Personaje Secundario

Entre aquellos filmes en los que Jesús aparece como personaje secundario con respecto a la trama principal, quizá Ben-Hur es el más conocido. La novela de Lewis Wallace se ha llevado a la pantalla en numerosas ocasiones (la primera en 1907 y la última, por ahora, en 2016), pero nos quedamos en este caso con el clásico peplum de 1959, en el que el nazareno aparece en algunos momentos cruciales pero su rostro no llega a verse. El cuerpo de Cristo corresponde aquí a Claude Heater, barítono californiano descubierto por Henry Hennigson en un concierto en Roma.

Fue paradójicamente la «espiritualidad» de su rostro y su voz (aunque luego en la película no se le vio la cara y no tuvo ni una sola línea de diálogo) la que cautivó a Hennigson y a Wyler.

Otras Representaciones Notables

A principios de 1964, Enrique Irazoqui era un joven que militaba en el sindicato clandestino de la Universidad de Barcelona y viajó a Roma para conseguir el apoyo de intelectuales italianos, donde conoció a Pasolini. Pasolini quería que Irazoqui hiciese una película sobre Cristo, siguiendo literalmente el Evangelio según San Mateo y que no había encontrado todavía al actor que pudiera hacer el personaje.

Buñuel, que se confesaba «ateo, gracias a Dios», integró su intensa relación con la religión en todas sus películas. Pero de forma estricta solo en La Vía Lactea aparece Jesucristo como personaje.

Cuando se piensa en un musical sobre la vida de Jesús de Nazaret, la referencia recurrente es Jesucristo Superstar (Norman Jewinson, 1973), con Ted Neeley en el papel principal.

Los Monty Python consiguieron algo sorprendente con esta película: Representar la historia de Jesús de Nazaret sin apenas contar con él.

Podría decirse que Cliff Curtis estaba encasillado en papeles «de malo» (Daño colateral, La jungla 4.0, Airbender: el último guerrero…) hasta que Kevin Reynolds le propuso interpretar al icono de la bondad por excelencia en este thriller disfrazado de peplum contemporáneo. El cambio en el punto de vista de la historia, que parte aquí del encargo de Poncio Pilatos a un joven centurión romano de que investigue la desaparición del cuerpo de Jesucristo y su rumoreada resurrección, merecía mejores resultados.

Pero la película se deja ver, y entre sus valores también está la ruptura con la iconografía tradicional, apostando por Curtis, un Jesús muy moreno por su ascendencia maorí. Eso sí, en las entrevistas, el actor neozelandés siempre ha declarado que de pequeño se pasaba el día en la iglesia, ayudando como monaguillo.

En 1965, seis pesos pesados de la Nouvelle Vague -Godard, Douchet, Chabrol, Rohmer, Rouch y Pollet-, rodaron París visto por…, un filme colectivo con la ciudad de París como telón de fondo. Casi veinte años después, en 1984, otros tantos directores repitieron la hazaña en Paris vu par… vingt ans après.

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