Javier Pérez Campos, originario de Ciudad Real (1989), ha regresado al mundo editorial tras aterrarnos con obras como Los Otros (2016), Los Guardianes (2019), Los Intrusos (2021) e Immaturi (2023). Ahora, busca repetir esa experiencia con Nocturnos.
Aunque se presenta como una novela, el autor advierte que las escalofriantes historias que contiene son reales. El jinete sin cabeza, el cazador de Anchorage, el payaso y la novia son algunos de los personajes que pueblan su nuevo libro, que también explora el ancestral miedo humano a la oscuridad.
La Noche como Fuente de Inspiración
Javier Pérez Campos revela que escribió Nocturnos completamente de noche, sumergiéndose en los misterios y mitos de la oscuridad. "Esperaba al crepúsculo para bajar a mi despacho y escribir y documentarme para el libro".
El autor invita al lector a sumergirse en la atmósfera nocturna que impregna la obra, proponiendo un juego en el que la lectura se realiza en las horas de oscuridad. "Propongo al lector unas instrucciones que puede cumplir o no, evidentemente, pero me parecía gracioso intentar incitar al lector a formar parte de este experimento."
Pérez Campos se considera más creativo durante la noche, ya que encuentra mayor concentración, soledad y calma en ese momento del día. "Tengo más imaginación y sobre todo tengo más capacidad de concentración porque es el momento en el que hay soledad, hay oscuridad, hay calma, el teléfono deja de sonar y uno puede concentrarse."
Monstruos Humanos: El Miedo Más Real
En Nocturnos, Pérez Campos explora el miedo a los monstruos humanos, aquellos que se camuflan entre nosotros y actúan con total impunidad. A mí hay una frase que me encanta de Terele Pávez en Las brujas de Zugarramurdi, esa gran película de Álex de la Iglesia que dice: 'A mí las brujas no me dan miedo, a mí lo que me da miedo son los hijos de puta'.
Uno de los casos más impactantes que presenta es el del cazador de Anchorage, Robert Hansen, quien secuestraba mujeres y las cazaba como animales en su finca. "Este hombre, Robert Hansen, actuó en los años 70 en Alaska. Secuestraba mujeres y las llevaba a su finca donde él les daba caza después como si fueran animales, a veces con su rifle y otras persiguiéndolas como un salvaje con un puñal y durante años actuó con total impunidad teniendo mujer y dos hijos."
Lo más escalofriante es que Hansen era un vecino ejemplar, casado y con hijos, lo que demuestra que el mal puede ocultarse tras una fachada de normalidad. Un ejemplo en el caso de John Wayne Gacy, un vecino ejemplar que se disfrazaba de payaso, que visitaba las plantas infantiles de los hospitales para entretener a los niños y cuando caía la noche a veces cogía su coche, montaba a adolescentes en su vehículo y los llevaba a su casa para torturarlos, violarlos y asesinarlos.
La Historia del Cazador de Anchorage
La historia del "Cazador de Anchorage" es la que da comienzo a tan espeluznante camino. Robert Hansen era un residente de esa localidad, la más poblada del estado de Alaska. Aunque llevaba una vida en apariencia normativa, escondía una terrible afición: raptar a mujeres para retenerlas en su finca y allí dejarlas sueltas e iniciar su caza, motivo por el que sostiene su apodo.
Este modus operandi supuso el asesinato de, como mínimo, diecisiete ciudadanas. Afortunadamente, dos lograron salvarse y reportar la salvaje práctica de Hansen.
Lo que resulta curioso, y el narrador también trata en sus páginas, es que este par de supervivientes constataron que, mientras huían, escuchaban voces femeninas alentándolas a no detenerse.
El Miedo Ancestral a la Noche
Pérez Campos señala que el miedo a la noche es un miedo ancestral grabado en nuestro ADN, que se remonta a tiempos en que los depredadores acechaban en la oscuridad. Ese miedo que llevamos grabado en el ADN a la noche es un miedo ancestral de hace miles de años cuando el depredador acechaba entre las sombras y el ser humano se volvía especialmente vulnerable porque dormía en esas horas de la noche.
Nuestros sentidos se agudizan en la oscuridad como un mecanismo de supervivencia. Uno escucha especialmente un chirrido en la noche, en la madrugada. Es capaz de escuchar con especial atención ruidos que a veces durante el día nos pasan desapercibidos y eso es fruto de ese instinto de supervivencia que llevamos grabado en el ADN y que de alguna manera demuestra que nuestra manera de comportarnos y nuestra manera de reaccionar y de percibir el mundo cambia por completo en la noche y en la oscuridad.
Además, somos más vulnerables en la oscuridad porque no vemos bien. Claro, y el oído de alguna manera compensa esa carencia de visión. En la oscuridad, hace miles de años escuchar una rama partirse a lo lejos era la diferencia entre estar vivo o estar muerto. El diente de sable que llegaba y acechaba en la noche y se podía alimentar de sus presas.
El autor argumenta que, aunque los miedos han cambiado de forma, los peligros siguen existiendo con la misma ferocidad. El mito del vampiro se convirtió en el del asesino en serie cuando en los años 70 se funda la unidad de ciencias del comportamiento del FBI y se empieza a estudiar al psicópata de una manera diferente.
"Immaturi": Explorando el Miedo a los Fantasmas Infantiles
En su libro Immaturi, Javier Pérez Campos explora el fenómeno de los fantasmas infantiles, figuras arquetípicas que generan un miedo particular. El fantasma del niño es especialmente temido por todas las culturas, primero porque no entiende lo que es la muerte. Es vengativo porque no ha vivido todo lo que tiene que vivir, y nos da miedo porque en él vemos reflejada nuestra propia fugacidad. Si un niño muere a destiempo eso significa que para nosotros, los adultos, tampoco hay la certeza de un mañana.
El autor señala que los niños pequeños parecen tener una mayor sensibilidad para percibir a estos espectros, posiblemente debido a la poda sináptica que ocurre alrededor de los 6 años, que disminuye ciertas capacidades perceptivas. A los padres nos tranquiliza la hipótesis del amigo invisible, que es algo muy recurrente. Es como una fase propia de los 4-5 años en la que los niños juegan con otros amiguitos a los que nosotros no vemos.
Halloween: Una Celebración con Raíces Europeas
Pérez Campos reflexiona sobre Halloween, una celebración que considera de origen europeo, transformada y revitalizada en América. Si uno estudia las raíces de Halloween se da cuenta de que es una fiesta europea. En España celebrábamos el Magosto, por ejemplo, las castañadas, que era el final de las cosechas cuando había excedente.
El autor destaca la capacidad de las tradiciones para evolucionar y adaptarse a los tiempos. Y yo creo que lo bonito de las tradiciones y de las creencias y de las culturas es que están vivas, cambian, mutan, nada permanece igual. Y Halloween es el ejemplo perfecto de eso. Es una fiesta sobre la muerte, pero que está más viva que nunca y por eso se transforma y nos llega de este modo.
Obras de Javier Pérez Campos
Javier Pérez Campos (Ciudad Real, 1989) es un periodista y escritor interesado en la fina línea que separa la realidad de la ficción. Ha investigado cientos de historias por todo el mundo, y las comparte semanalmente como reportero y redactor de los exitosos programas de televisión Cuarto Milenio y Horizonte (Cuatro TV).
Es autor de editorial Planeta desde hace más de una década, donde ha publicado:
- Los ecos de la tragedia (2013)
- Los Otros (2016)
- Los Guardianes (2019)
- Los Intrusos (2021)
- Immaturi (2023)
Tras Immaturi regresa ahora con Nocturnos, un libro escrito de noche para leer cuando el sol ya no alumbra y que, según el autor, es mejor leer en un lugar silencioso, con luz tenue, pero suficiente, y preferiblemente en soledad y alejado de cualquier persona que puede proporcionar calma, confort o una sensación falsa de seguridad.
