Jacqueline de la Vega, nacida el 1 de enero de 1960, es una figura que ha sabido reinventarse a lo largo de su vida. Con tan solo 14 años, comenzó su carrera en el mundo del espectáculo, desfilando en su Ciudad de México natal, donde firmas y agentes reconocieron su potencial. Su elegancia, educación y belleza la llevaron a España, donde se convirtió en una de las presentadoras más queridas de los años 90.
Jacqueline de la Vega en 2021. Fuente: GTRES
Inicios en la Televisión
Durante los años 90, Jacqueline de la Vega fue una de las grandes estrellas de la televisión en España. Su presencia en la pequeña pantalla era sinónimo de glamour, elegancia y carisma. Con una sonrisa que iluminaba cualquier plató y una soltura innata frente a las cámaras, esta presentadora mexicana se ganó un hueco privilegiado en el corazón de la audiencia.
Entre los programas más conocidos en los que participó destacan Pero, ¿esto qué es? (1989-1991), Para ti... Jacqueline de la Vega (1992) y Noche de fiesta (1999). Además de la televisión, también hizo sus pinitos en el mundo del cine, con apariciones en películas como Hermanos de leche y Gol 2: viviendo el sueño.
Su belleza, su estilo y su cercanía con la audiencia la convirtieron en un icono televisivo de la época.
Vida Personal y Relaciones
La vida de Jacqueline ha estado marcada por intensas experiencias personales en el terreno sentimental. En una comida en el restaurante Archy conoció al empresario hostelero Cris Lozano, con quien estuvo casada desde 1992 hasta 2005. En 1992 Lozano contrajo matrimonio con la mexicana Jacqueline de la Vega, que entonces vivía su mejor momento profesional y era uno de los rostros imprescindibles de la televisión. Su matrimonio siempre estuvo basado en el amor, el respeto y la honestidad, pero al final decidieron emprender caminos por separado, pero con buen rollo.
En el momento de la separación, la modelo y presentadora confesó a ¡Hola!: "Cris es una persona excelente y muy honesta. Ha habido mucha complicidad en nuestra relación y, sobre todo, mucha comunicación". Lamentablemente, en 2018 el empresario falleció de un infarto en Bali, dejando a Jacqueline sumida en una profunda tristeza. Fue un período difícil en el que admitió que se sentía "rota por dentro porque nuestra relación era algo espectacular. Este hombre fue mi confidente, amigo, socio y siempre ocupará un lugar muy especial en mi corazón".
Mientras estuvieron casados también adquirió protagonismo en la crónica rosa su sobrino político Óscar Lozano, que fue pareja de Carmen Morales (52) -primogénita de Rocío Dúrcal y Júnior- con quien tuvo a su hijo Christian (27), y que posteriormente salió durante un tiempo con Belén Esteban (49).
Cris Lozano y Jacqueline de la Vega. Fuente: IG/ G3
Con el querido empresario intentó ser madre en varias ocasiones, pero a los tres o cuatro meses de gestación sufría un aborto. A lo largo de su vida tuvo nueve intentos, hasta que con el décimo cumplió su sueño gracias a la fecundación in vitro. Su pareja en aquel momento era el empresario vasco Josu Fernández -salieron entre 2006 y 2012- con quien tendría a su único hijo, Iker (14).
La última relación de la que se tiene constancia es con el ejecutivo Luis Matoso.
Jacqueline de la Vega habla de su separación
Nueva Vida en Bali como Empresaria
Pero tras años de éxitos, galas en televisión y portadas de revistas, Jacqueline decidió dar un giro radical a su vida. Hoy, lejos de las cámaras, vive en Bali, donde ha construido un nuevo presente como empresaria y diseñadora, rodeada de naturaleza y lejos del frenesí mediático que marcó los inicios de su carrera.
Poco a poco fue alejándose de la pequeña pantalla para dar rienda suelta a su faceta emprendedora. Se instaló en Bali, donde poco a poco ha formado un imperio de restauración formado por varios hoteles y restaurantes y sigue vinculada a la moda y el bienestar porque ha lanzado su propia línea de ropa y cosméticos. Vive a caballo entre Bali y Madrid, aunque es en la isla asiática donde ha levantado un pequeño imperio empresarial basado en sus pasiones: la moda, el diseño y el alojamiento turístico.
En Bali, la expresentadora de televisión ha fundado su propia línea de ropa, que refleja su estilo boho-chic, relajado y con una fuerte influencia de las culturas orientales. Sus diseños apuestan por los tejidos naturales, los cortes fluidos y una estética que fusiona la elegancia y la comodidad. Además de la moda, Jacqueline también ha creado su propia línea de cosméticos, todos ellos elaborados con ingredientes naturales y enfocados al cuidado del cuerpo de forma saludable.
Pero su faceta más emprendedora se ha manifestado sobre todo en el ámbito del alojamiento turístico. En la actualidad, Jacqueline es propietaria de varios hoteles y locales de restauración en Bali. Establecimientos que, según ha mostrado en sus redes sociales, están muy en sintonía con su filosofía de vida: respeto al medio ambiente, bienestar, contacto con la naturaleza y un estilo cuidado al detalle. Espacios diseñados para el descanso, el disfrute y la desconexión, en los que ella misma suele participar tanto en la decoración como en la gestión empresarial.
A través de su perfil de Instagram, Jacqueline mantiene el contacto con sus seguidores. Comparte imágenes de su vida cotidiana en Bali, de su hijo Iker, a quien considera su mayor regalo y al que está profundamente conectada, y de los proyectos profesionales que le ilusionan. También utiliza sus redes para lanzar mensajes de concienciación sobre el cambio climático, el amor propio y la importancia de vivir en armonía con el planeta.
Viaja a Madrid con cierta frecuencia para visitar a sus amigos.
Templo Pura Ulun Danu Bratan en Bali. Fuente: Wikipedia
Legado y Trayectoria Profesional
A lo largo de su trayectoria profesional Jacqueline de la Vega se ha granjeado el cariño y el respeto tanto del público como de la prensa. Durante los años 90, Jacqueline de la Vega fue una de las grandes estrellas de la televisión.
Hoy, a los 63 años, Jacqueline de la Vega vive alejada de los focos con su hijo Iker, de 14 años, a quien tuvo tras nueve abortos. Jackie cumplirá pronto 65 años y conserva esa aura de la eterna juventud, que solo saben conseguir los que trabajan internamente su espíritu.
