Isaías Lafuente, escritor y periodista con una trayectoria de 35 años en la SER, ha sido una figura clave en la recuperación de la memoria histórica de España. Ganador del premio Ondas en 2018 por su "Unidad de Vigilancia", Lafuente es autor de varios libros que arrojan luz sobre la República y la posguerra, obligando a una mirada esclarecedora y crítica a esos años.
Premio Ondas, un reconocimiento al trabajo periodístico de Isaías Lafuente
Su Obra y la Recuperación de Clara Campoamor
Entre sus obras más destacadas se encuentran "Esclavos por la patria", "Agrupémonos todas: la lucha de las españolas por la libertad" y "Tiempos de hambre". En su libro más reciente, "Clara Victoria", Lafuente reconstruye un episodio imprescindible del siglo XX, intentando poner fin a muchas falsedades difundidas sobre él. Su trabajo ha contribuido significativamente a rescatar del olvido a figuras como Clara Campoamor.
Clara Campoamor, figura clave en la lucha por el sufragio femenino en España
Clara Campoamor: Una Figura Olvidada
Clara Campoamor fue una de las muchas "mujeres olvidadas" de su generación. Isaías Lafuente se sintió atraído por este personaje y quiso profundizar en la lucha por la igualdad que llevaron a cabo las mujeres en España desde finales del siglo XIX. De este interés nació "Agrupémonos todas" y en esa historia, lógicamente, había un capítulo dedicado a Clara Campoamor. Cuando comenzó a investigar, se encontró con que no había nada publicado sobre ella. Sólo existía una biografía editada unos años antes por Concha Fagoaga y Paloma Saavedra, prácticamente ningún material más. De hecho, en la famosa enciclopedia Espasa revisada en los años ochenta no aparecía ninguna entrada dedicada a Clara.
En este contexto, Lafuente se preguntó: ¿cómo era posible que un joven pudiera conocer a la nieta de un dictador y no encontrar apenas datos de la vida de Clara Campoamor, la responsable del sufragio femenino en España?.
Clara Campoamor y la lucha por el sufragio femenino en España
El Debate sobre el Sufragio Femenino
El 1 de octubre de 1931, se aprobó el derecho al voto de las mujeres en España. El debate parlamentario generó gran expectación, y según el diario "El Imparcial", "las tribunas estaban muy animadas, predominando el elemento femenino, estimuladas o reclutadas por la señorita Campoamor". Esa "señorita" protagonizó uno de los debates más importantes de nuestra historia.
En el libro, Lafuente narra lo difícil que resultó ese debate y los argumentos en contra del voto de las mujeres. El debate parece un guion cinematográfico. Hay algunas intervenciones dignas de mención como la del psiquiatra gallego Novoa Santos. Este hombre era un patólogo muy prestigioso, no solo en España sino también en Europa. A pesar de sus declaraciones misóginas, llama la atención que en su departamento hubiera muchas mujeres trabajando. Novoa Santos creía en la mujer excepcional, las mujeres eran incapaces para casi todo, pero había algunas mujeres excepcionales a las que había que apoyar. Pero la mayoría no pertenecían a este selecto grupo. A principios de siglo Novoa Santos escribió un tratado que se titulaba La indigencia espiritual de la mujer española y en él ya defendía que la mujer no podía votar porque era "histérica por naturaleza". No es que esta enfermedad pudiera afectar a algunas, no, él consideraba que la mujer era así naturalmente. Y un histérico no podía ejercer un derecho tan importante como el voto. Otro diputado dijo que la mujer era incapaz pero sólo durante unos años, hasta la llegada de la menopausia, porque ya se relajaba y entonces sí podía votar.
La Constitución Española de 1931, un hito en la historia de los derechos en España
La Postura de los Partidos Republicanos
Clara Campoamor no podía esperar que los grandes partidos republicanos, el de Azaña y el de Victoria Kent, le dieran la espalda. Ella cambió de partido para poder estar en las Cortes. Clara militaba en el partido de Azaña, pero en las elecciones generales no había un hueco para ella y aceptó al oferta del Partido Republicano Radical de Lerroux con una condición: quería estar desde el primer momento den la elaboración de la Constitución. Y, de hecho, formó parte de esa comisión, la única mujer que, hasta el momento, ha participado en la redacción de una constitución. En esa comisión no hubo ningún problema para aceptar el sufragio, pero en el debate parlamentario, muchos diputados de los grandes partidos republicanos comenzaron a manifestarse en contra.
Decían que las mujeres debían tener los mismos derechos que los hombres, pero no en ese momento porque consideraban que no estaban preparadas. Entre las mujeres había un nivel alto de analfabetismo y, sobre todo, porque estaban sometidas a la iglesia y eso podía derechizar el voto hasta el punto de poner en peligro la República.
Mujeres ejerciendo su derecho al voto por primera vez en 1933
El Argumento de Clara Campoamor
Clara basó sus argumentos políticos y éticos en el sentido común. Primero, no se podía construir una república democrática sin contar con la mitad de la ciudadanía; segundo, era absurdo que se permitiera ser diputadas a dos mujeres que, sin embargo, no podían votar. Era cierto que había muchas mujeres analfabetas, pero también muchísimos hombres y era bastante contradictorio que un hombre analfabeto pudiera votar y no Clara Campoamor, que tenia la carrera de Derecho. Sobre la iglesia y su influencia dijo algo muy elocuente: afirmó que había visto a muchos de los diputados allí presentes desfilar en una procesión.
La Discrepancia con Victoria Kent
Victoria Kent se opuso con vehemencia al voto femenino por el miedo. El prejuicio sobre el voto derechista de las mujeres existía y, de hecho, Gil Robles empleó una estrategia muy eficaz. Presentó más de un millón de firmas de mujeres que se oponían a la separación entre Iglesia y Estado. Esto asustó a los políticos de izquierdas. El cuerpo electoral de las mujeres que se podían incorporar era más o menos de 6 millones y ese millón de firmas recogidas en los atrios de las iglesias documentaba el poder que la iglesia tenía sobre ellas.
Clara argumentó con algo muy sencillo: hay un millón de mujeres posiblemente votantes de partidos de derechas, pero quedan cinco millones. Vamos a conquistar a esas mujeres. Dijo una frase muy bonita: todos somos fruto del hombre y de la mujer,- "yo quiero votar con mi capacidad masculina igual que vosotros votáis con vuestra incapacidad femenina".
El Exilio y la Nostalgia
Clara Campoamor nunca pudo volver a España, y la nostalgia pesó mucho en su vida. Los cinco años de la República hasta el golpe de Estado supusieron unos avances muy importantes que no consiguieron otras mujeres europeas hasta mucho más tarde, y todos estos avances se eliminaron con la dictadura. Ella nunca lo aceptó. En los años 50 intentó regresar pero le dijeron que no lo hiciera porque tenía una causa pendiente por haber pertenecido a la masonería y la pena por ese delito era de doce años de cárcel, una pena que se hubiera acortado si delataba a otros compañeros masones, pero ella se negó.
Ataques a Periodistas y el Uso de Familiares
Recientemente, se han producido ataques a periodistas utilizando a sus hijos, una línea roja que ha sido fulminada en las redes sociales. Fernando González Urbaneja, presidente de la Comisión de Arbitraje, Quejas y Deontología del Periodismo, afirma que estos ataques son “deplorables” y “preocupantes” para el oficio. A su juicio, constituyen “una prueba más” de que “las redes sociales son totalmente irresponsables” y de que en ellas “todo vale”.
Isaías Lafuente también ha sido víctima de estos ataques. Una cuenta de X anónima publicó juntas una foto suya y otra de su hijo, con un mensaje que daba a entender que este había logrado escribir piezas como colaborador en EL PAÍS gracias a su padre. Lafuente respondió con contundencia y el usuario borró el mensaje y luego la cuenta. Lafuente explica que ve “absolutamente injustos” los ataques a su hijo, que hizo el máster de EL PAÍS y ha colaborado con el medio sin estar en plantilla.
| Periodista Atacado | Método de Ataque | Respuesta |
|---|---|---|
| Xabier Fortes | Acusación de nepotismo hacia su hijo | Desmintió las acusaciones y defendió la trayectoria de su hijo |
| Jesús Maraña | Difamación de sus hijas en redes sociales | Denunció el uso de familiares para atacar a periodistas |
| Esther Palomera | Ataque personal e insinuaciones sobre el trabajo de su hijo | Lamentó la impunidad de los ataques en redes sociales |
| Isaías Lafuente | Insinuaciones falsas sobre la colaboración de su hijo en EL PAÍS | Respondió con contundencia y el atacante borró el mensaje |
El Franquismo y la Memoria Histórica
Lafuente también ha abordado el tema del franquismo y la memoria histórica. Como Franco convivió con un bestia que era Hitler, cualquier comparación parece que lo convierte en una ursulina, pero en esencia Franco hizo lo mismo que Hitler: encarceló, persiguió al oponente y a muchos de ellos los mató, y a los que no mató los mandó al exilio. Y después de eso, a los presos los utilizó como esclavos.
El sistema era muy pulcro, pues se exigía que estos presos que trabajaban para empresas privadas o para organismos del estado cobrasen el salario que se estipulaba en cada zona donde trabajaban. Ese salario venía a ser de unas 13 pesetas diarias. De esas trece pesetas, conforme a las normas que establecía el patronato, el trabajador, el preso, se llevaba 50 céntimos. Es como si a una persona que cobra 1000 euros le dejas ahora con 35 euros. A mí me parece que técnicamente estamos hablando de esclavitud.
