La raíz del jengibre se ha utilizado desde la antigüedad como alimento, condimento y medicamento beneficioso en la medicina homeopática y popular. En gastronomía, se emplea como guarnición en platos de pescado y carnes, así como base para postres. En medicina, desde la Antigua Roma, se ha utilizado para tratar náuseas y vómitos, especialmente durante el embarazo.
Náuseas en el Embarazo: Emesis e Hiperémesis Gravídica
Muchas mujeres sufren náuseas y vómitos al principio del embarazo, comúnmente por la mañana, comenzando durante el primer mes y durando hasta la semana 16. La emesis define la expulsión ocasional del contenido gástrico a través de la boca, es decir, el vómito. Cuando esta situación se hace persistente y repetida, acompañada de náuseas, se habla de hiperémesis.
Cuando esta situación se presenta durante el embarazo, generalmente en las primeras semanas o meses, hablamos de hiperémesis gravídica. Esta situación se hace patológica cuando da lugar a incipiente grado de deshidratación y de ayuno en la madre embarazada. Aproximadamente 1 de cada 15 embarazadas presentan esta situación de forma seria, tanto que altere el metabolismo y la normalidad metabólica de la embarazada y es muy común que se presente al comienzo del embarazo y en los primeros embarazos.
Cuando los síntomas se agravan, a veces la hiperémesis necesita tratamiento hospitalario con administración de medicamentos, vitamina B6 y Doxilamina contra el vómito, y goteo de líquidos intravenosos.
Beneficios del Jengibre en el Embarazo
Las sustancias contenidas en la raíz del jengibre, sobre todo los aceites esenciales, tienen un efecto eficaz en los trastornos dispépticos y en el control de las náuseas. El jengibre suele ser administrado en forma de infusión para el tratamiento de la hiperémesis gravídica, dada su eficacia y buenos resultados. Sin embargo, es bueno recordar que el consumo de jengibre debe ser siempre recomendado y controlado por vuestro ginecólogo.
Diversos estudios avalan la eficacia del jengibre para combatir las náuseas en el primer trimestre del embarazo, una etapa en la que hasta el 80% de las mujeres experimentan estos síntomas. Los gingeroles actúan inhibiendo la estimulación del centro del vómito en el bulbo raquídeo, mientras que los shogaoles ejercen un efecto calmante sobre el estómago, reduciendo los espasmos que provocan las náuseas.
El jengibre aporta pequeñas dosis de otros nutrientes esenciales en la alimentación en el embarazo, como ser el hierro, el ácido fólico y la vitamina C. Pero posiblemente su mayor beneficio es darle sabor a las comidas sin necesidad de utilizar sal. Sabemos que el exceso de sodio es muy perjudicial, y no solamente en el embarazo.
Una de las formas más comunes de consumo durante el embarazo es la infusión de jengibre. Para prepararla de forma segura, es fundamental controlar la cantidad de raíz utilizada. “Cuando hablamos de raíz fresca, la dosis recomendada es de 1,5 a 2 gramos por taza (200-250 ml de agua), lo que equivale a una rodaja fina de 2-3 cm de raíz pelada. Es mejor infusionar para liberar los gingeroles. Si lo cocemos a alta temperatura, predominan los shogaoles, responsables del sabor picante”. Una variante muy popular es la infusión de jengibre y limón durante el embarazo, que puede potenciar sus efectos digestivos.
Eficacia y Seguridad del Jengibre en el Embarazo
El consumo de jengibre durante el embarazo parece ser un tratamiento seguro y eficaz para el tratamiento de la hiperémesis, y no se han observado efectos secundarios nocivos o perjudiciales para la madre o para el feto. Sí, el jengibre es seguro durante el embarazo en dosis de hasta 1 gramo diario. Es especialmente efectivo para aliviar náuseas en el primer trimestre, etapa en la que hasta el 80% de las mujeres experimentan estos síntomas.
Una ventaja de las pastillas de jengibre durante el embarazo es que permiten controlar con precisión la cantidad ingerida, gracias al etiquetado del producto. Esto facilita el seguimiento médico y evita excesos.
Dosis Recomendada de Infusión de Jengibre
Las dosis por debajo de 1.000 miligramos diarios fueron toleradas por las madres con hiperémesis sin manifestar efectos secundarios nocivos, adversos y no deseados, ni para la madre ni para el feto en desarrollo. Aunque no existe una dosis mínima estandarizada, la mayoría de las investigaciones coinciden en que 1 gramo diario de jengibre puede ser suficiente para notar alivio.
Contraindicaciones y Riesgos del Jengibre en el Embarazo
No se debe tomar jengibre en las últimas semanas del embarazo, debido a su efecto anticoagulante. En el tercer trimestre, el consumo de jengibre debe limitarse estrictamente. “Está contraindicado exceder la dosis de 1 g/día por sus efectos vasodilatadores y antiplaquetarios, que pueden aumentar el riesgo de sangrado y provocar contracciones uterinas prematuras”, advierte la nutricionista Carmen Horno.
Además, se desaconseja su uso en mujeres con diabetes previa o diabetes gestacional, gastritis crónica, reflujo, hipertensión, tratamientos anticoagulantes o embarazos de riesgo. Entre los síntomas de intolerancia o sensibilidad al jengibre en embarazadas se incluyen ardor estomacal, reflujo persistente, molestias abdominales, gases o incluso diarreas.
Algunos sostienen que una dosis excesiva puede alterar los niveles hormonales del bebé y que por lo tanto es preferible abstenerse de consumirlo. Por otro lado, se recomienda no beber infusiones de jengibre ni utilizarlo como condimento en el tercer trimestre, ya que puede provocar contracciones y, por lo tanto, aumentar el riesgo de que sufras un parto prematuro.
Estas son algunas de las contraindicaciones que debes tener en cuenta acerca del jengibre en el embarazo. En casos generalizados, el jengibre puede provocar hemorragias durante los últimos meses del embarazo, debido a su efecto anticoagulante. Si se trata de embarazadas con hipertiroidismo, estas pueden ver incrementado el riesgo de perder masa muscular. Otro de los usuarios propensos a presentar contraindicaciones son aquellas personas con enfermedades de la coagulación de la sangre, ya que, como hemos comentado anteriormente, el jengibre tiene efectos anticoagulantes. Preferiblemente evitando ingerir el alimento en cápsulas o polvo.
Aunque el jengibre es un producto natural, no está exento de riesgos. Las investigaciones se han centrado principalmente en su uso durante el primer trimestre, cuando las náuseas son más intensas debido al aumento de hormonas como la gonadotropina, los estrógenos y la progesterona.
Cómo Incorporar el Jengibre en la Dieta Durante el Embarazo
Durante el embarazo, además de las infusiones, el jengibre puede incorporarse a la dieta de otras formas. Las galletas de jengibre, por ejemplo, son una opción segura si se utilizan cantidades moderadas. También existen caramelos de jengibre para embarazadas que pueden ser útiles para quienes no toleran el sabor intenso de la raíz fresca. En cuanto a bebidas comerciales como el ginger ale, conviene tener precaución. “La mayoría no contienen jengibre real, sino aromas artificiales o extractos muy diluidos, y suelen tener altos niveles de azúcar o edulcorantes”, señala Horno.
Otras Infusiones Recomendadas Durante el Embarazo
El consumo moderado de infusiones durante el embarazo y la lactancia puede ser muy recomendable si elegimos las más adecuadas, que nos aporten beneficios saludables. Ciertas infusiones pueden ayudar a las embarazadas por su aporte de nutrientes, pero no todas ellas son recomendables.
A continuación, se presentan algunas de las mejores infusiones que puedes tomar durante el embarazo, sus beneficios y nutrientes:
- Tomillo: Útil contra resfriados y sinusitis, fuente de hierro y manganeso.
- Rooibos: Propiedades antioxidantes y antibacterianas, fortalece el esmalte dental y ayuda al sistema inmunológico.
- Hinojo: Útil contra la anemia, facilita la digestión, alivia resfriados y gases.
- Malva: Ayuda a recuperarse de resfriados y catarros, suaviza las mucosas del aparato respiratorio.
- Ortiga: Estimula el flujo sanguíneo, astringente y rica en vitaminas.
El té verde ayuda a controlar la diabetes gestacional y el colesterol. Debe tomarse con moderación, sin pasar de las dos tazas al día, ya que un exceso puede dificultar la absorción de hierro y ácido fólico, esenciales para la embarazada y su bebé.
La matrona Elena Pajuelo señala que el uso de la hoja de frambueso está restringido a las últimas semanas de embarazo por ser uterotónico. "Esta gran fuente de hierro ayuda a tonificar el útero y durante el parto favorece la dilatación del mismo. Tras dar a luz, previene el sangrado excesivo", comparte la matrona.
Si estás embarazada y quieres tomar una infusión, no uses nunca plantas desconocidas para prepararte una tisana.
Infusiones a Evitar Durante el Embarazo
Algunas infusiones pueden ser perjudiciales durante el embarazo debido a sus potentes propiedades. Por ejemplo:
- Poleo menta: Activa los músculos del útero y puede favorecer la aparición de contracciones.
- Anís, hierbaluisa y agracejo: Pueden estimular el útero y el sangrado, conduciendo a un parto prematuro o un aborto.
- Salvia: Contiene una sustancia tóxica que aumenta el riesgo de aborto y la tensión arterial.
- Té de ginkgo biloba: Puede provocar problemas gastrointestinales en la madre y trastornos del corazón en el feto.
- Infusión de eucalipto: Puede causar náuseas, vómitos y diarrea en una mujer embarazada.
- Canela: Puede causar daños en la placenta y provocar contracciones, especialmente durante el primer trimestre.
Recomendaciones Finales
La conclusión parece ser que, utilizado en moderación y siempre al principio del embarazo, el jengibre puede ser un excelente aliado contra las náuseas, así como la acidez y otros trastornos digestivos.
Recuerda que es muy difícil evaluar la evidencia científica sobre este tema, ya que no hay estudios clínicos adecuados por la dificultad de homogeneizar criterios de inclusión y resultados (dosis, concentración, efectos en la madre y el feto…). Al no haber datos concluyentes, la tendencia general es a no recomendar su consumo por la falta de evidencia científica de inocuidad.
¿Estás embarazada y tienes síntomas anómalos? Anótalos y consulta con tu tocólogo. Y si hay que modificar algo en la dieta, pide ayuda a un dietista-nutricionista.
Carmen Horno es Graduada en Nutrición Humana y Dietética y Máster en Condicionantes Genéticos Ambientales y Nutricionales del Crecimiento y Desarrollo por la Universidad de Zaragoza. Actualmente trabaja como nutricionista oncológica en la Asociación Española Contra el Cáncer en su sede de Zaragoza y como docente en el Grupo San Valero. Ha participado en proyectos de investigación, algunos a nivel europeo como: Feel4Diabetes, y también estatales como: Corals, Alimentando el Cambio, Melipop...
