La leche materna se adapta a las necesidades del bebé y es el alimento ideal para su adecuado crecimiento y desarrollo. La lactancia materna es el alimento más óptimo para un bebé, desde que nace hasta al menos los seis meses de edad, ya que contiene los nutrientes, vitaminas, minerales y otros elementos necesarios que ayudan a que el bebé tenga un correcto desarrollo y crecimiento.
La leche materna contiene los nutrientes que ayudan a proporcionar a tu bebé la base para una buena salud desde el inicio de la vida. El ser humano, al igual que el resto de mamíferos, ha conseguido gracias a la ayuda inestimable de la evolución de la especie que la leche de las hembras sea el mejor alimento para su prole desde el mismo momento de su nacimiento.
La leche materna es el mejor alimento para el lactante, ya que está diseñado específicamente para él, y de forma perfecta. Una de las características más fascinantes de la lactancia materna es su capacidad de cambio permanente. La leche materna es diferente y específica en cada momento de la vida del lactante.
Profundizando un poco en esta afirmación, existen varios estudios que ponen de manifiesto la diferente composición de la leche materna entre diferentes madres (lo que se llama variación interindividual). La leche de cada madre tiene una impronta característica, como por ejemplo en su composición bacteriana, ya que la microbiota de cada individuo es única, a modo de huella dactilar, y eso se refleja también en la leche materna.
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Tipos de Leche Materna
La leche materna es diferente y específica en cada momento de la vida del lactante. Es diferente entre distintas madres, pero también la leche materna va cambiando en la misma madre a lo largo de toda la lactancia, y aún más, durante la misma toma. Es un fluido vivo y fascinante.
La leche de una misma mujer va cambiando a lo largo del periodo de lactancia (variación intraindividual). No tiene las mismas necesidades nutricionales, ni cualitativas ni cuantitativas, un recién nacido que un bebé de seis meses, y la leche materna tiene la capacidad de ir cambiando para adaptarse a esas necesidades.
Calostro
El calostro, la leche de los primeros días, es un alimento rico en proteínas, minerales y vitaminas, contiene elementos (leucocitos y anticuerpos) que protegen al niño frente a infecciones y alergias. El calostro (primera leche que dura desde el nacimiento hasta el cuarto día aproximadamente) es rico en proteínas y en inmunoglobulina, unos factores que se erigen como gran defensa contra las infecciones.
Es rico en vitamina A, reduce la gravedad de algunas infecciones como sarampión y diarrea y previene problemas oculares por falta de vitamina A. Tiene efecto laxante, ayuda a expulsar el meconio y a prevenir la ictericia. Favorece el crecimiento, acelera la maduración del intestino y previene la alergia y la intolerancia a los alimentos.
Leche de Transición
La leche de transición va desde el cuarto al decimoquinto día y es una mezcla entre el calostro y la leche materna madura. Se produce después del calostro y tiene una duración de aproximadamente dos semanas. El contenido de la leche de transición incluye altos niveles de grasa, lactosa y vitaminas solubles en agua. Este líquido aporta más calorías al bebé por lo que es muy beneficioso para su crecimiento.
Leche Madura
La leche madura suele aparecer entre los diez y quince días desde el parto. Es la que ocurre después de la leche de transición y se mantiene hasta el final de la lactancia. Su composición se basa en agua (casi un 90%), minerales, vitaminas, hidratos de carbono, proteínas y grasas.
A partir de los seis días de vida la leche materna va aumentando el contenido en hierro y en grasa según va mamando el bebé. Durante los primeros siete a diez minutos el pecho produce una leche baja en calorías, con proteínas, hidratos de carbono, vitaminas, minerales, anticuerpos, y vitamina D y agua en cantidad suficiente (por lo que el lactante no necesita tomar agua). Si el bebé sigue mamando del mismo pecho se produce una leche muy grasa, con alto contenido en calorías, rica en hierro y en vitaminas A y B.
Con esta leche se logra que el desarrollo y el crecimiento del niño sean satisfactorios. La leche del final de la toma deja al bebé totalmente satisfecho, evita la sobrealimentación y el riesgo de obesidad.
Componentes de la Leche Materna
Podemos imaginar la leche materna como una emulsión especial de composición compleja: Incluye más de más de 200 componentes, carbohidratos principalmente, pero lípidos de alta calidad, proteínas y glóbulos grasos disueltos en una base acuosa. La leche materna es un 87,5% agua.
La cantidad de proteínas de la leche materna se ajusta perfectamente a la edad y necesidades de tu bebé en cada etapa de su desarrollo.¡Las propiedades de la leche materna son realmente maravillosas! ¿Sabías que su composición cambia dependiendo de la edad de tu bebé? Esto se debe a que el crecimiento y desarrollo de tu bebé necesitan ir cambiando con el tiempo.
Al comienzo de la toma, la leche tiene una mayor composición de agua, lactosa y componentes hidrosolubles, y al final de la toma, la leche es más grasa. Es decir, que el principio de la leche es más hidratante y al final de la toma más saciante y nutritiva.
Hidratos de Carbono
El hidrato de carbono más importante en la leche humana es la lactosa, que favorece la absorción del calcio y crea un medio ácido en el intestino del niño que impide el desarrollo de gérmenes peligrosos para el bebé. La lactosa es importante para el desarrollo del sistema nervioso y del cerebro. La lactosa también es de gran importancia para una flora intestinal sana.
Ellos están presentes a un nivel de entre 1 y 1,2 g por 100 ml . Son carbohidratos no digeribles que estimulan el crecimiento de bacterias beneficiosas para la salud en el intestino, principalmente bifidobacterias. Los científicos hablan de las «propiedades prebióticas» de los oligosacáridos.
Los hidratos de carbono no digeribles en la leche materna sobreviven completamente intactos al paso a través del estómago, ya que no son digeridos por las enzimas en el tracto intestinal. Estos, s llegan al colon sin digerir y proporcionan allí un sustrato para el crecimiento de las importantes, Bifidobacterias s y lactobacilos.
Una flora intestinal en la que el Bifidus es predominante puede ayudar a proteger frente infecciones y alergias. Las bifidobacterias son capaces de excretar sustancias que inhiben el crecimiento de patógenos (que causan enfermedades) y gérmenes. También son capaces de crear un ambiente ácido, y por ello antibacteriano, a través de la producción de los ácidos acético y láctico.
Grasas
Con un promedio de 4,03 g de grasa por cada 100 gramos, la leche materna madura tiene un contenido de grasa muy alto. El contenido de grasa de la leche materna sirve para satisfacer la elevada necesidad de energía y calorías de los bebés a partir de un aporte relativamente pequeño de líquido. La composición de ácidos grasos de la leche materna depende de la dieta de la madre.
La leche materna tiene una mayor proporción de ácidos grasos insaturados que la leche de vaca. El ácido graso esencial -ácido linoleico-constituye el 10% del total de ácidos grasos en la leche materna, mientras que la leche de vaca contiene sólo un 2% de ácido linoleico. Además, la leche materna contiene una gran cantidad de ácido alfa-linoleico, así como otros ácidos grasos a los que se hace referencia conjuntamente como ácidos grasos poliinsaturado s de cadena larga (LCPs).
Los más conocidos y los que representan mayor proporción, son el DHA (ácido docosahexaenoico) y AA (ácido araquidónico). Los LCPs son la base de todas las membranas celulares. Los LCPs están involucrados en la formación de sinapsis (conexión entre las células nerviosas) y son fundamentales para el desarrollo cerebral. Esto progresoa de forma especialmente rápida durante el último trimestre del embarazo y en los primeros meses de vida del niño. Después del nacimiento, el cerebro crece a un ritmo de 2 g al día - esto equivale a 60 gramos en un mes!
Proteínas
Las dos » proteínas «principales presentes en la leche materna son las proteínas del suero de leche y la caseína. La proteína de suero tiene una consistencia similar al yogur y es fácilmente digerible, garantizando así el vaciado rápido del l pequeño estómago del bebé . La caseína, por otro lado, se coagula en el ambiente ácido del estómago más rápidamente y se digieren más lentamente.
La parte nutritiva es la que se descompone en aminoácidos y está disponible para el crecimiento. Las proteínas que realizan una función protectora especial son las inmunoglobulinas (anticuerpos) IgA, IgG, IgM, IgE e IgD, por ejemplo. Cada madre produce un patrón único de inmunoglobulinas que depende de las infecciones a las que se haya expuesto a lo largo de su vida hasta ese momento. Esta protección especial, se transfiere al sistema inmunitario en desarrollo del niño.
Vitaminas
La vitamina A es necesaria para el crecimiento y el desarrollo, para una piel sana, una buena vista y un funcionamiento eficaz del sistema inmunológico. Hay algunas características de las vitaminas D3 y K (que son importantes para el desarrollo de los huesos) que deben tenerse en cuenta. Nuestra fuente natural de vitamina D3 es la luz solar. En los meses de invierno (de noviembre a febrero) solo producimos pequeñas cantidades de vitamina D3, debido al bajo nivel de radiación UV, y además la piel no es capaz de almacenarlo.
La deficiencia de vitamina K puede desarrollarse en los primeros días de vida por varias razones: La cantidad de vitamina K en la leche materna es relativamente baja: El bebé tiene bajas las reservas de vitamina K al nacimiento La flora intestinal Bifidus-dominante de los niños amamantados- parece que sólo puede elaborar cantidades pequeñas de vitamina K. La leche materna contiene normalmente cantidades suficientes de las vitaminas hdrosolubles, es decir, vitaminas del grupo B y vitamina C.
Minerales y Oligoelementos
La dieta de la madre tiene una influencia limitada en el nivel de minerales y oligoelementos durante los primeros 5 a 6 meses de lactancia. Los minerales importantes para el bebé son el calcio (Ca) y el fósforo (P), ya que ambos son esenciales para la mineralización ósea. En contraste con la de la leche de vaca, la leche materna tiene una relación de 2.3:1 de Ca: P, que es perfecta para la absorción máxima de calcio.
Los oligoelementos también pertenecen al grupo de los minerales inorgánicos. Se les llama así porque son sólo aparecen y solo se requieren en cantidades mnimas o trazas. El oligoelemento hierro (Fe) es importante para la formación de las células rojas de la sangre y el desarrollo cerebral. Los bebés nacen con una «reserva de hierro» llena, que se ajusta a sus necesidades para 4-6 meses.
Otros Componentes
Merece la pena mencionar a los nucleótidos. Ellos son el pilar de los ácidos nucleicos: el ADN, el portador de nuestra información genética, y el ARN que es responsable de la biosíntesis de las proteínas. En periodos de crecimiento rápido como durante infancia temprana, la producción normal dentro del organismo es insuficiente Por ello el organismo tiene que recurrir a una fuente de alimentación externa.
Beneficios de la Lactancia Materna
Son muchos los beneficios de la lactancia materna tanto para el bebé como para la madre. La lactancia materna permite una rápida recuperación tras el parto, contribuyendo al bienestar físico y mental de la madre. Dar de mamar consume entre 300 y 500 calorías al día, lo que equivale a correr 8 kilómetros.
Los beneficios a largo plazo de la lactancia para la madre incluyen un menor riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer, así como diabetes. También se ha demostrado que la lactancia materna reduce el riesgo de una depresión posparto al aumentar la autoestima en sí misma. Los expertos afirman que aquellos recién nacidos que fueron amamantados presentan hasta 3,4 más en los indicadores cognitivos durante la edad adulta.
Además de aumentar la inmunidad del bebé, la lactancia materna se asocia a una menor incidencia de asma, alergias y obesidad, así como a una mandíbula y unos dientes más fuertes. La leche materna es la fórmula natural ideal para que el bebé esté fuerte y sano en la infancia a medida que va creciendo.
Otro beneficio que no podemos olvidar es que refuerza el apego emocional entre la madre y su hijo a largo plazo. Según la Organización Mundial de la Salud, la lactancia incluso tiene una relación con los ingresos. Si observamos el impacto positivo en el medio ambiente, la sociedad también puede beneficiarse de la lactancia materna.
✅ ¿Lo sabías? A largo plazo, las madres que han lactado a su bebé presentan menor riesgo de padecer enfermedades.
Revisión Sistemática: Beneficios Inmunológicos de la Leche Humana
Una revisión sistemática de la literatura científica ha reunido los conocimientos actuales relacionados con las propiedades inmunológicas de la lactancia materna y sus efectos en la salud de la madre y del niño.
Los estudios analizados muestran que la leche materna tiene gran cantidad de componentes inmunológicos que aumentan ante las necesidades del bebé. También ofrece beneficios físicos y psicológicos para la madre y el niño y supone, igualmente, un ahorro económico al disminuir los ingresos hospitalarios de los bebés, puesto que disminuye su morbilidad.
Los bebés alimentados con leche materna tienen menos probabilidades de padecer enfermedades gastrointestinales, respiratorias, alérgicas o asma, y también previene la obesidad infantil. Además, la LM tiene efectos beneficiosos para la madre, pues disminuye el riesgo de padecer cáncer de mama, enfermedades cardiovasculares y el síndrome metabólico.
Se deben aumentar las tasas de lactancia materna exclusiva, al menos hasta los 6 meses de vida.
Tabla Resumen de Componentes y Beneficios:
| Componente | Beneficios para el Bebé | Beneficios para la Madre |
|---|---|---|
| Calostro | Protección contra infecciones, efecto laxante | - |
| Lactosa | Absorción de calcio, medio ácido en el intestino | - |
| Grasas | Energía y calorías | - |
| Proteínas | Crecimiento y desarrollo | - |
| Anticuerpos | Protección contra infecciones | - |
| Lactancia Materna | Menor riesgo de asma, alergias, obesidad | Rápida recuperación postparto, menor riesgo de cáncer y diabetes |
Recomendaciones Finales
Los profesionales sanitarios tenemos la obligación de velar y proteger a las madres y sus lactancias. Es importante ofrecer un rigor científico en cuanto a la compatibilidad de los medicamentos y la lactancia materna. Se recomienda una dieta variada y equilibrada como haría una madre que no amamanta.
Evitar el consumo de bebidas con cafeína, alcohol y tabaco. Realizar una dieta que mínimo aporte 1.800 calorías al día. No es necesario comer más de lo que se necesita para sentirse saciada. Evitar productos de herbolario, plantas medicinales o suplementos nutricionales no farmacológicos ya que se desconoce su composición exacta. Se recomiendan suplementos de vitamina B12 y ácido fólico a todas las madres vegetarianas. No se ha demostrado que algún alimento ayude a producir más leche.
Si la madre está infectada por el virus de la leucemia humana de células T. Es otro retrovirus como el VIH y también podría pasar al bebé a través de la leche.
