La sepsis neonatal es una infección grave de la sangre que afecta a los bebés menores de 90 días. Esta condición puede ser causada por bacterias, virus u hongos que ingresan al torrente sanguíneo del recién nacido.
La infección en el recién nacido puede ser muy grave. Por este motivo, si tu bebé tiene factores de riesgo para tener una infección, los pediatras lo revisarán con frecuencia. De este modo, se podrá iniciar un tratamiento lo antes posible si lo requiere.
24/100 SEPSIS NEONATAL. ENARM
Causas de la Sepsis Neonatal
La sepsis neonatal puede clasificarse en dos tipos principales:
- Sepsis precoz: Aparece en la primera semana de vida y generalmente está asociada con factores de riesgo como la colonización materna por estreptococo del grupo B, parto prematuro, infección de la placenta y líquido amniótico durante el embarazo (corioamnionitis) y rotura de la bolsa durante más de 24 horas antes del parto.
- Sepsis tardía: Ocurre entre la primera semana y los tres meses de vida, y está relacionada con factores como tener una vía endovenosa durante mucho tiempo (en los bebés ingresados en la UCI neonatal) y estar hospitalizado durante un período de tiempo largo.
Las causas específicas de la sepsis neonatal incluyen:
- Bacterias: Estreptococo, Listeria, E. coli, Neisseria meningitidis (meningococo), Streptococcus pneumoniae (neumococo), Streptococcus pyogenes.
- Virus: Virus Influenza (gripe), parainfluenza y dengue, virus herpes simple, enterovirus y parechovirus.
- Hongos: Cándida.
Factores de Riesgo
Tienen más riesgo de tener una sepsis cuando:
- Son prematuros.
- El tiempo de bolsa rota es largo.
- El líquido amniótico huele mal.
- La madre en el parto tiene fiebre.
- El análisis de sangre de la madre tiene resultados que indican riesgo de infección.
- La madre tiene el cultivo rectovaginal positivo para Streptococcus agalactiae.
Cualquiera de estos factores, o la suma de estos, requiere control estrecho por parte de los pediatras e incluso, a veces, ingreso en la unidad de neonatología.
Síntomas de la Sepsis Neonatal
Los síntomas de la sepsis neonatal no siempre son claros, pero pueden incluir:
- Mal estado general.
- Rechazo de la alimentación.
- Mala regulación de la temperatura (fiebre o hipotermia).
- Hipoglucemia.
- Vómitos y diarrea.
- Apnea.
- Ictericia.
- Pulso lento.
- Convulsiones.
La afectación es global. La caída de la tensión arterial ocasiona el shock. Esto es el inicio del daño en los diferentes órganos del cuerpo: riñones, hígado, pulmones y sistema nervioso central.
Normalmente la confusión o el delirio y la hiperventilación pueden ser los primeros signos de sepsis.
Diagnóstico de la Sepsis Neonatal
El diagnóstico de la sepsis neonatal implica la realización de varias pruebas, incluyendo:
- Analítica de sangre y cultivo de la misma para observar signos de infección y el crecimiento de la bacteria que origina la infección para poder combatirla adecuadamente.
- Análisis del líquido cefalorraquídeo, orina y secreciones respiratorias.
Tratamiento de la Sepsis Neonatal
El tratamiento de la sepsis neonatal requiere el ingreso del niño en una unidad de cuidados intensivos (UCI) e iniciarse, sin demora, terapia con antibióticos intravenosos de “amplio espectro”, es decir, capaces de destruir un abanico amplio de bacterias). Cuando se analiza el germen que ha producido la sepsis se pone el tratamiento más preciso.
Si el niño está muy grave puede necesitar ayuda para respirar, oxígeno, líquidos intravenosos y medicamentos que aumenten la presión arterial. La tasa de mortalidad puede ser de hasta el 60% en los niños inmunodeprimidos.
Prevención de la Sepsis Neonatal
No todos los casos se pueden prevenir. Sin embargo, cuando el cultivo rectovaginal sea positivo para Streptococcus agalactiae, entonces durante el parto se pondrá tratamiento antibiótico a la madre.
Los pediatras insisten en que hasta un 80 % de los casos de sepsis en menores podría prevenirse. ¿Cómo? Por un lado, conocer la patología y sus síntomas de alerta ayuda a identificarla y actuar rápido, pero también a evitar que una infección se convierta en una sepsis. Además, hay otras medidas de prevención:
- Medidas higiénicas, como el lavado de manos o extremar la limpieza al preparar la comida o mantener las heridas limpias hasta que cicatricen.
- Vacunación frente a las infecciones que pueden desencadenar una sepsis. Para ello, es importante seguir el calendario de inmunizaciones, que incluye las vacunas contra el meningococo, el neumococo o la gripe.
- Cuidar la enfermedad crónica.
- Lactancia materna en caso de recién nacidos.
