Infección Después de un Aborto: Síntomas, Causas y Tratamiento

Las complicaciones tras un aborto son variadas, aunque la mayoría son poco frecuentes. Es crucial conocer los riesgos y síntomas asociados para buscar atención médica oportuna. A continuación, se ofrece una visión detallada de las infecciones post-aborto, incluyendo el aborto incompleto y el aborto séptico, así como los tratamientos disponibles.

Complicaciones Comunes Tras un Aborto

  • Hemorragia: El riesgo es bajo, aproximadamente 1 cada 1.000 abortos, y es menor en gestaciones más tempranas.
  • Hematometra: Acumulación de coágulos dentro del útero, que puede ocurrir tras el tratamiento quirúrgico. Los síntomas pueden ser inmediatos o tardíos.
  • Infección Genital: Ocurre hasta en un 10% de los casos. Se debe considerar cuando aparece fiebre >39ºC en las primeras 72 horas tras el aborto.
  • Síndrome de Asherman: Formación de adherencias uterinas.

Después de un aborto, es normal experimentar algo de sangrado (desde manchas hasta coágulos), que puede continuar hasta el próximo período y ser impredecible, irregular o prolongado. Es importante usar compresas en lugar de tampones o copas menstruales para prevenir infecciones. Los síntomas del embarazo comenzarán a desaparecer después de un par de días, siendo las náuseas y los vómitos los primeros en ceder.

Es fundamental descansar y evitar duchas vaginales y nadar. Si se presenta sangrado muy abundante con muchos coágulos o mal olor de las secreciones vaginales, se debe buscar atención médica.

Aborto Incompleto

El aborto incompleto es una complicación del embarazo que ocurre cuando parte del tejido gestacional permanece en el útero tras la expulsión parcial del contenido uterino. Esta condición requiere atención médica inmediata, ya que puede dar lugar a infecciones, hemorragias y otras complicaciones graves si no se maneja adecuadamente.

El aborto incompleto se define como la expulsión parcial de los productos de la concepción (embrión, saco gestacional o tejido placentario), dejando restos en la cavidad uterina. Este tipo de aborto puede presentarse de forma espontánea o como complicación de un procedimiento de interrupción del embarazo.

El aborto incompleto puede tener diversas causas, que incluyen factores genéticos, anatómicos, infecciosos y procedimientos mal realizados. Los síntomas del aborto incompleto pueden variar en severidad dependiendo de la cantidad de tejido retenido en el útero. El diagnóstico del aborto incompleto se realiza mediante una combinación de historia clínica, examen físico y estudios de imagen.

El manejo del aborto incompleto se enfoca en eliminar los restos gestacionales del útero y prevenir complicaciones como infecciones o hemorragias.

Aborto Séptico

El aborto séptico consiste en una infección que ocurre en los abortos provocados por personas poco entrenadas generalmente. En cambio, si la pérdida gestacional se produce de manera espontánea, raramente ocasiona un aborto séptico. La causa del aborto séptico es la presencia de partes de tejido fetal o placentario después de realizar el procedimiento y/o utilizar materiales no esterilizados.

Las manifestaciones y signos clínicos del aborto séptico suelen aparecer transcurridos alrededor de 1-2 días desde el momento del aborto. Estos síntomas son parecidos a los de una enfermedad inflamatoria pélvica (EIP). Por ello, la paciente podrá sentir escalofríos, fiebre, aumento del flujo vaginal, etc.

Es muy importante detectar un aborto séptico a tiempo, ya que puede ocasionar complicaciones graves en la mujer.

Aborto Tardío

El aborto tardío, también conocido como aborto del segundo trimestre, se refiere a la interrupción del embarazo entre las 12 y las 20 semanas de gestación. Los abortos tardíos pueden resultar de complicaciones médicas, problemas fetales graves, o la salud de la madre.

Las anomalías cromosómicas y los defectos congénitos graves pueden llevar a un aborto tardío. Las infecciones maternas pueden causar abortos tardíos al afectar al feto o las membranas placentarias. Infecciones comunes que pueden llevar a un aborto tardío incluyen la listeriosis, toxoplasmosis, infecciones por citomegalovirus y sífilis.

Anomalías en la estructura del útero, como el útero septado, útero bicorne, o la presencia de fibromas uterinos, pueden interferir con el desarrollo normal del embarazo y llevar a un aborto tardío. Enfermedades crónicas como la diabetes no controlada, hipertensión, enfermedades autoinmunes como el lupus eritematoso sistémico y trastornos de la coagulación pueden aumentar el riesgo de aborto tardío.

Complicaciones como la preeclampsia severa, desprendimiento placentario y ruptura prematura de membranas también pueden resultar en abortos tardíos. Los síntomas de un aborto tardío pueden incluir sangrado vaginal, dolor abdominal y la expulsión de tejido fetal. El diagnóstico se confirma mediante ecografía, que puede mostrar la ausencia de latido cardíaco, la falta de crecimiento fetal adecuado o la ruptura de membranas.

Manejo del aborto tardío

El manejo del aborto tardío depende de la situación clínica específica, la salud de la madre y las causas subyacentes del aborto. El manejo expectante implica permitir que el cuerpo expulse el tejido fetal de manera natural. Este enfoque puede ser adecuado si no hay signos de infección o complicaciones severas.

El manejo médico del aborto tardío implica el uso de medicamentos para inducir el parto y la expulsión del feto y la placenta. Los medicamentos utilizados incluyen la mifepristona y el misoprostol. La mifepristona se administra primero para bloquear la progesterona, seguida del misoprostol para inducir contracciones uterinas.

El manejo quirúrgico puede ser necesario en casos donde el manejo médico no es efectivo o si la madre presenta signos de infección o sangrado severo. Los procedimientos quirúrgicos comunes incluyen la dilatación y evacuación (D&E), que implica la dilatación del cuello uterino y la evacuación del contenido uterino con instrumentos quirúrgicos.

Complicaciones del aborto tardío

  • Infección: La retención de tejido fetal puede llevar a infecciones uterinas graves, conocidas como endometritis.
  • Problemas Emocionales y Psicológicos: La pérdida de un embarazo en el segundo trimestre puede ser emocionalmente devastadora para la mujer y su pareja.

El aborto tardío puede tener un impacto emocional significativo en la mujer y su pareja. La consejería y los grupos de apoyo pueden ser extremadamente útiles para ayudar a las mujeres a manejar sus emociones y recuperarse emocionalmente después de la pérdida.

En algunos casos, puede ser necesario realizar una evaluación adicional para identificar las causas subyacentes del aborto tardío, especialmente si una mujer ha experimentado múltiples abortos espontáneos. La prevención del aborto tardío puede involucrar el manejo de factores de riesgo conocidos antes y durante el embarazo. Esto incluye el control de enfermedades crónicas, la adopción de un estilo de vida saludable, la evitación de sustancias nocivas y la atención prenatal regular.

Aborto Autogestionado: Recuperación Después De Un Aborto Médico Con Píldoras | Episodio 8

Riesgos Asociados a los Diferentes Métodos de Aborto

Sea cual sea la técnica utilizada, el aborto provocado es un procedimiento quirúrgico o químico, que siempre se acompaña de un riesgo para la salud. A continuación te describimos las complicaciones más frecuentes según el método utilizado:

  • Aborto por Succión, legrado o aspiración: Puede provocar infección, trauma del cérvix, peritonitis, endometritis, laceración o perforación del útero, hemorragia, trauma renal, inflamación pélvica, embolismo, trombosis, esterilidad.
  • Aborto por dilatación y curetaje (D y C): Los mismos riesgos que el de succión o aspiración, y además puede haber complicaciones adicionales: perforación uterina, hemorragia, infección del tracto genital, laceración intestinal, absceso pélvico y tromboembolismo.
  • Aborto por dilatación y evacuación (D y E): Los mismos riesgos que el método de dilatación y curetaje (D y C), ya mencionados, además de los siguientes: infección pélvica, renal, del cérvix y peritoneal. También puede causar que la mujer tenga en futuros embarazos implantación ectópica (fuera del útero), bebés de bajo peso o que nacen muertos.
  • Aborto mediante inyección salina: Puede provocar embolismo (coágulo) pulmonar, y formación de coágulos intravasculares que pueden afectar a distintos órganos.
  • Aborto mediante administración de prostaglandinas: Los riesgos más comunes son los siguientes: ruptura del útero, sepsis, hemorragias, paro cardíaco, vómito y aspiración de éste, embolia cerebral y fallo renal agudo.
  • Administración de mifeprex o mifepristone (RU-486): La RU-486 puede provocar grave infección bacteriológica, sepsis (infección en la sangre), sangrado prolongado y abundante que podría requerir una cirugía, e incluso muerte.

Complicaciones en Futuros Embarazos

Tras un aborto inducido, en general no tienes por qué tener problemas para concebir y llevar una gestación a término. Pero debes tener en cuenta que se trata, generalmente, de una cirugía sobre el útero y, por tanto, no está exenta de consecuencias físicas potencialmente severas: perforación uterina, inflamación pélvica, cicatrices uterinas, adherencias, etc. Se podría poner en peligro tu fertilidad futura.

Los ginecólogos se encuentran a menudo con mujeres que después de un aborto, y sobre todo después de varios, no pueden quedarse embarazadas o bien tienen abortos espontáneos. En casos más extremos, como hemorragias o infecciones graves, puede llegar a ser necesaria una histerectomía, es decir, la extirpación del útero o parte de éste.

Otras veces, si se daña el cérvix (cuello del útero), debes saber que en embarazos futuros habrá riesgo de perder el hijo por tener un parto extremadamente prematuro, es lo que se llama incompetencia cervical.

Toda esta información relativa a las consecuencias del aborto deberías encontrarla en el consentimiento informado previo a la intervención. Si no la encuentras, debes exigir que te lo expliquen y, sobre todo, que te indiquen cuáles serían los riesgos específicos en tu caso concreto, ya que por las características propias del cuerpo de cada mujer el riesgo podría incrementarse, por ejemplo si tienes útero miomatoso, hibrosalponx, estenosis cervical, útero biconre, etc.

Problemas en la Relación de Pareja

Someterte a un aborto inducido podría afectar a tu relación de pareja. Hay estudios que indican una incidencia de ruptura de parejas entre el 60% y el 70% (Dra. Burke) tras un aborto provocado.

Aborto Espontáneo

El aborto espontáneo, también denominado aborto natural o involuntario, se refiere a la pérdida de un embarazo antes de la semana 20 de gestación o cuando el feto tiene un peso inferior a los 500 gramos. Clínicamente, se debe a la incapacidad del embrión o feto para desarrollarse adecuadamente, ya sea por factores genéticos, anomalías cromosómicas o afecciones maternas.

Síntomas del aborto espontáneo

Los síntomas del aborto espontáneo pueden variar dependiendo de la etapa del embarazo en la que se presente y del tipo de aborto:

  • Sangrado vaginal: El sangrado es el síntoma más común y puede presentarse en diferentes intensidades. Puede comenzar como un manchado leve y progresar hasta convertirse en un sangrado abundante, similar al de una menstruación intensa. En algunos casos, el sangrado puede contener coágulos o fragmentos de tejido gestacional, lo cual indica que se está expulsando parte del contenido uterino.
  • Dolor abdominal y cólicos: Los cólicos abdominales, que suelen ser similares a los de la menstruación, pueden variar en intensidad, desde molestias leves hasta dolor severo. Este dolor generalmente se localiza en la parte baja del abdomen o en la región pélvica, y puede irradiarse hacia la espalda o las piernas.
  • Expulsión de tejido o líquido: La expulsión de líquido amniótico o de fragmentos de tejido gestacional a través de la vagina es otro signo claro de aborto espontáneo. Este tejido puede incluir restos del saco gestacional o del feto, dependiendo del momento del embarazo.
  • Dolor en la parte baja de la espalda: Algunas mujeres experimentan dolor en la zona lumbar, especialmente si el aborto se encuentra en curso o es inminente.
  • Disminución o desaparición de los síntomas del embarazo: En algunos casos, las mujeres pueden notar una disminución repentina en los síntomas típicos del embarazo, como náuseas, sensibilidad en los pechos y fatiga.
  • Aceleración del ritmo cardíaco o sensación de mareos: En casos de aborto espontáneo cuando se produce una hemorragia masiva, es posible que se experimenten síntomas como palpitaciones, mareos o desmayos. Estos síntomas suelen estar asociados con la pérdida de sangre y, en situaciones graves, pueden requerir atención médica urgente.
  • Fiebre y escalofríos: Aunque menos frecuente, la fiebre puede ser un síntoma de una infección asociada al aborto, especialmente en casos de aborto incompleto o séptico.
  • Fatiga extrema o debilidad: La fatiga y la debilidad también pueden aparecer durante un aborto espontáneo, especialmente si se produce un sangrado en cantidad muy abundante.

Ante la aparición de cualquiera de estos síntomas, es fundamental acudir al médico de inmediato. No todos los casos de sangrado o dolor abdominal finalizan en un aborto, pero siempre es recomendable realizar una evaluación médica para determinar la causa y evitar complicaciones.

Causas del aborto espontáneo

El aborto espontáneo generalmente es debido a problemas en el desarrollo del feto o alteraciones en la salud de la madre:

  • Anomalías genéticas: Alrededor de la mitad de los abortos espontáneos se deben a problemas cromosómicos en el feto como un déficit o exceso de cromosomas que impiden el desarrollo adecuado del feto.
  • Afecciones maternas: Enfermedades como la diabetes mal controlada, problemas hormonales, anomalías uterinas, infecciones graves y enfermedades autoinmunes pueden aumentar el riesgo de aborto.
  • Factores externos: La exposición a radiación o sustancias químicas, especialmente en el entorno laboral, podrían influir.

Tipos de aborto espontáneo

  • Amenaza de aborto: Se presenta con síntomas como sangrado vaginal y dolor abdominal, pero el cuello uterino permanece cerrado.
  • Aborto en curso: El sangrado y el dolor abdominal tipo cólico aumentan.
  • Aborto retenido: La paciente está asintomática (no refiere sangrado ni dolor abdominal), pero al realizar una ecografía se objetiva que el feto ha dejado de desarrollarse y no hay latido cardíaco.

El tratamiento depende del tipo de aborto. En algunos casos, el cuerpo expulsa el tejido de forma natural. La recuperación emocional tras un aborto espontáneo es un proceso complicado. Es fundamental contar con apoyo emocional y no dudar en buscar ayuda psicológica cuando sea necesario.

Aunque no siempre es posible prevenir un aborto espontáneo, hay medidas que pueden reducir el riesgo. Estas incluyen mantener un estilo de vida saludable, seguir las indicaciones médicas y evitar el consumo de sustancias nocivas como el alcohol y el tabaco. También es recomendable acudir a controles prenatales regulares y tratar de forma adecuada cualquier enfermedad preexistente.

Legrado Uterino (Curetaje)

El legrado uterino, también llamado curetaje, es una técnica ginecológica que consiste en raspar el tejido de las paredes internas del útero, con el fin de eliminar la capa mucosa del mismo: el endometrio.

Se trata de una intervención realizada por parte de un ginecólogo, bajo anestesia, y tiene una duración aproximada de 15 minutos. Aunque la principal indicación del legrado es en caso de aborto, este procedimiento también puede realizarse ante otras situaciones.

¿Cuándo se realiza un legrado?

La mayoría de mujeres asocia el legrado con el aborto, pero realmente esta técnica tiene varias indicaciones:

  • Aborto espontáneo: Se realizaría el legrado para vaciar el contenido del útero en caso de aborto incompleto o aborto retenido.
  • Interrupción voluntaria del embarazo o terapéutica: El legrado es una opción para interrumpir un embarazo durante el primer trimestre.
  • Diagnóstico: En caso de sospecha de cáncer de útero, un legrado uterino con biopsia permite recoger una muestra de tejido endometrial para analizar.
  • Tratamiento de una menstruación irregular: El legrado también es utilizado para intentar solucionar sangrados fuera del periodo menstrual, menstruaciones muy abundantes, etc.
  • Eliminación de pólipos: Se trata de crecimientos de tejido endometrial hacia la cavidad del útero. No obstante, actualmente es muy habitual que se realice la extirpación de estos pólipos mediante histeroscopia quirúrgica.
  • Retirar DIU incrustado: Los dispositivos intrauterinos (DIU) utilizados como anticonceptivos de larga duración pueden quedarse incrustados en el endometrio. Por tanto, el legrado en este caso sirve para eliminar parte del endometrio que retiene al DIU para poder retirarlo.

¿Cómo se hace un legrado?

Como ya hemos comentado, el legrado uterino es una intervención muy sencilla que dura unos 15 minutos, aproximadamente. Aún así, para su realización es necesario administrar anestesia local o general a la paciente para que no sufra ningún dolor.

En general, el legrado uterino consta de los siguientes pasos:

  1. Dilatación: Consiste en la apertura del cérvix para facilitar la introducción hacia el útero del instrumental necesario para el curetaje.
  2. Curetaje: Es la introducción de una varilla, denominada legra o cureta, que tiene en su extremo una pequeña y fina asa para poder hacer el raspado de la cavidad uterina. De este modo, el ginecólogo irá extrayendo poco a poco el endometrio por el cuello del útero. Por otro lado, también es posible realizar un legrado mediante aspiración del tejido endometrial.

Cuidados tras el legrado uterino

Después de haberse sometido a un legrado, es posible que la mujer tenga sangrado vaginal durante varios días debido a la intervención. Por otro lado, la paciente también puede sufrir algunas molestias como dolor abdominal o pélvico. En este caso, se debe consultar con el especialista qué analgésicos se pueden tomar para aliviarlo.

No obstante, en caso de sangrado abundante o que no cesa, fiebre, flujo con mal olor, dolor intenso o cualquier otro síntoma que se salga de lo habitual, es recomendable acudir al especialista a la mayor brevedad para que pueda valorar la situación.

A pesar de ello, el tiempo de recuperación tras un legrado uterino es muy rápido. Normalmente, la mujer debe hacer reposo durante el primer día, pero puede seguir con su estilo de vida y actividades habituales al día siguiente, aunque deberá tener en cuenta algunas recomendaciones:

  • Abstinencia sexual, al menos, durante dos semanas después del legrado.
  • No utilizar tampones.
  • No realizar duchas vaginales ni bañarse (no hay problema en ducharse).
  • Evitar realizar ejercicio físico intenso.

En cuanto al estado de ánimo, es normal que la mujer sienta tristeza y decaimiento en caso de haber sufrido un aborto espontáneo. Esta bajará de nuevo unos 30-40 días después de la realización del legrado, aunque puede variar según la situación de cada mujer.

A partir de este momento, se reanudarán los ciclos menstruales habituales y tendrá lugar una ovulación unos 15 días después. La mayoría de especialistas recomiendan esperar unos 2 o 3 meses después de un legrado para intentar un nuevo embarazo. De esta manera, tanto el estado físico como anímico de la mujer se habrán recuperado.

Riesgos y complicaciones del legrado uterino

Aunque se trata de una intervención sencilla que no suele implicar riesgos, el legrado uterino puede dar lugar a algunas complicaciones como las siguientes:

  • Daños en el útero: Perforación del útero con la varilla, desgarro del cérvix, etc.
  • Síndrome de Asherman: Se trata de una mala cicatrización de las paredes uterinas, las cuales quedan adheridas entre sí. Esto lleva a una situación de infertilidad porque el útero se deforma y no puede albergar una gestación.
  • Infecciones del útero o zona pélvica: Esto puede ocurrir debido al traspaso de microorganismos de la vagina al útero al introducir los instrumentos quirúrgicos, o por el abandono de tejido endometrial o restos abortivos en el interior uterino tras el raspado. Los síntomas de una posible infección son la fiebre, el flujo vaginal con mal olor y el dolor intenso.
  • Hemorragias: Es normal que haya sangrado por la herida provocada en el útero, pero será necesario controlar que no sea muy intenso, ya que esto podría deberse a una complicación mayor.

Además de todo esto, también hay que tener en cuenta el impacto psicológico que puede ocasionar el legrado debido a un aborto involuntario en la mujer.

Fertilidad tras legrado uterino

La técnica del legrado en sí no afecta a la fertilidad de la mujer, por lo que, tras su realización y la espera oportuna, la paciente puede quedarse embarazada. De hecho, en algunos casos el legrado uterino puede mejorar el problema de esterilidad como, por ejemplo, cuando se eliminan pólipos endometriales que causan fallos de implantación.

Sin embargo, también es verdad que el legrado puede tener algún efecto negativo sobre la fertilidad debido a las posibles complicaciones asociadas, como es el caso del síndrome de Asherman.

Tabla Resumen de Complicaciones y Riesgos

Complicación Descripción Riesgo
Hemorragia Sangrado excesivo Bajo (1 en 1000)
Hematometra Acumulación de coágulos en el útero Variable
Infección Genital Infección del tracto genital Hasta 10%
Síndrome de Asherman Formación de adherencias uterinas Variable
Perforación Uterina Daño al útero Raro

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