Inducción al Parto: Prostaglandinas, Efectos Secundarios y Dolor

En la recta final del embarazo, a 1 de cada 5 mujeres se le recomienda una inducción al parto. Este procedimiento médico tan común permite desencadenar el parto, pero sobre él corren muchos mitos y prejuicios.

La inducción al parto es un procedimiento obstétrico muy frecuente que permite avanzar el parto al provocar modificaciones del cuello del útero -lo que conocemos como maduración cervical- y el inicio de las contracciones.

Los sentimientos de las mujeres cuando se les informa de que es necesario realizar una inducción al parto son a menudo de miedo y desconfianza. Miedo a que este procedimiento implique más riesgo de acabar en una cesárea. Desconfianza hacia los profesionales, pensando que se hace para que el parto se produzca en el momento más adecuado para la comodidad de los turnos de trabajo.

Es importante entender que la gestación es una situación única en la salud humana, ya que dos personas (madre y feto) dependen una de la otra, y a veces lo que es más beneficioso para una no lo es tanto para la otra. En obstetricia, nos encontramos siempre con el dilema de proteger al máximo la salud de las dos personas, madre e hijo.

¿Cuándo es Necesaria la Inducción al Parto?

El parto a veces se tiene que programar y provocar. Es lo que los médicos llaman parto inducido. Pero a veces, el bebé se encuentra muy a gustito dentro de mami y no tiene ninguna prisa por salir, o surgen problemas y es necesario programar su nacimiento para un día determinado. La causa más frecuente es que el bebé se encuentra calentito y muy cómodo dentro de su mamá y la mujer no se pone de parto a pesar de haber superado la semana 41ª de gestación. Pero el parto también se puede provocar porque se detecta algún problema que lo aconseja. Ocurre en un 230-25% de los partos.

  • Ruptura de membranas antes del parto: Este es el motivo del 50% de las inducciones, ya que a partir de la rotura de la bolsa amniótica, aumenta el riesgo de infección. Normalmente se tiende a realizar una conducta expectante las primeras 12 horas, si pasado este tiempo no se ha iniciado el proceso del parto, se recomienda iniciar la inducción.
  • Gestación prolongada: A partir de las 41 semanas de gestación empieza a aumentar el riesgo de complicaciones de la madre y del bebé. En algunas circunstancias este riesgo aumenta antes, como cuando la madre tiene más 40 años y/u obesidad.
  • Complicaciones de la mamá y/o el bebé: Como alteraciones del crecimiento del bebé, hipertensión o preeclampsia. Son situaciones que presentan mayor susceptibilidad a sufrimiento fetal y riesgo de complicaciones durante y después del parto.

TIPS INDUCCIÓN DEL PARTO | Parto Positivo Cuando se Requiere Inducir con Medicamento

Métodos de Inducción al Parto

No, de hecho en los últimos años ha habido cambios que hacen más fácil este proceso.

  • Farmacológicos: Mediante la colocación vaginal de prostaglandinas, que es la que se libera de forma natural antes del inicio del parto. En un parto natural, el organismo de la mujer libera esta sustancia para ayudar que se produzcan las contracciones que borran el cuello uterino. Se aplica un dispositivo que libera lentamente prostaglandinas en el fondo de la vagina para que haga efecto en el cuello.
  • Mecánicos: Mediante la colocación de una sonda en el cuello del útero que se hincha como un globito actuando mediante la separación de membranas amnióticas y provocando de forma natural la liberación de las prostaglandinas. Con métodos de presión mecánica como son balones cervicales. El balón cervical es un dispositivo que se introduce en el útero a través de un finísimo tubo, al final del cual se encuentra un diminuto globo que se expande con suero fisiológico, para que la presión que ejerce sobre el cuello provoque su dilatación. Se puede mantener hasta 12 horas.

Una vez que el cuello uterino ya ha madurado, hay que provocar las contracciones para que se dilate y el bebé pueda nacer. Aquí entra en acción la oxitocina o el famoso gotero del que habrás oído hablar. La oxitocina actúa también en el posparto y en la lactancia. La oxitocina es una hormona que tu cuerpo segrega de forma natural para causar la dilatación. Se conoce también como la “hormona del amor": en parte es responsable de que cuando veas por primera vez a tu bebé sientas por él un amor inmenso. “El fármaco que se administra con el gotero simula a la oxitocina natural y su función es la misma, provocar las contracciones, pero al administrarse forma exógena se debe controlar la dosis para no tener complicaciones, como podría ser un exceso de contracciones o hiperestimulación ovárica. También se puede utilizar también procedimientos más naturales como despegar las membranas (técnica de Hamilton) en mujeres que ya están de 40 semanas, presentan una pequeña dilatación, pero no se han puesto de parto. Esta maniobra se realiza mediante una exploración vaginal y es necesario pedir el consentimiento verbal a la mujer e informar de la técnica.

Duración del Proceso

Tanto si se induce el parto farmacológicamente o por métodos mecánicos, el proceso dura unas 12 horas, y el parto suele acontecer a las 24 horas de media tras el inicio del proceso. En estas 12 horas, es posible moverse, comer, estar con la familia, utilizar el lavabo y la ducha. De hecho es lo mismo que haría en casa si se estuviera poniendo de parto -lo que conocemos como pródromos de parto o preparto- pero en un hospital, para poder supervisar el bienestar de madre y bebé. En la mayoría de casos solo es necesario realizar un control de frecuencia fetal de forma intermitente y por tanto, si se inicia por la noche, muchas mujeres consiguen descansar.

Riesgos y Complicaciones

La medicación que se da para madurar el cuello uterino y provocar las contracciones en algunas ocasiones (raras) puede provocar complicaciones. La más frecuente es la hiperestimulación uterina, es decir, las contracciones producen con una frecuencia o intensidad excesiva.

Las mujeres que han dado a luz con un parto inducido a menudo comenta que su parto fue muy largo, pero en realidad la duración no tiene por qué ser mayor que la del parto de inicio espontáneo. Lo que sucede es que en este último, tanto el proceso de maduración cervical como la primera fase del parto pueden pasar inadvertidos para la mujer y producirse en casa. “La percepción es real, ya que iniciar un trabajo de parto de forma inducida implica que es consciente de todas las etapas desde antes que se inicie”, señala la Dra.

¿Aumenta las probabilidades de cesárea y episiotomía?

Una vez el trabajo del parto está instaurado, el parto puede transcurrir de forma natural, sin otra necesidad de intervención, a no ser que haya algún problema para madre o hijo. En un reciente estudio realizado a más de 6.000 mujeres con embarazos de bajo riesgo se comparó los resultados entre aquellas a las que se esperó que iniciaran el parto de forma espontánea, y aquellas a las que se le provocó el parto a las 39 semanas. Las mujeres a las que se las indujo el parto, presentaron menos complicaciones (preeclampsia) y menos porcentaje de cesárea comparadas con las que desencadenaron el parto de forma natural (3).

En mujeres sin cesárea anterior, con el balón de inducción, la tasa global de parto vaginal es del 79%, y en aquellos casos que el motivo de la inducción fue la gestación cronológicamente prolongada, del 85%.

Método de Inducción Tasa de Parto Vaginal (Mujeres sin Cesárea Anterior)
Balón de Inducción 79%
Gestación Cronológicamente Prolongada 85%

Manejo del Dolor

Desde los años 90 del siglo pasado, se ha ido generalizando el uso de la analgesia epidural para el alivio del dolor del parto. Actualmente, en nuestro entorno, la mayoría de las mujeres recurren a ella para afrontar con tranquilidad ese exigente momento. Con la walking epidural "se administra menos dosis y permite la deambulación.

Conclusión

En definitiva, la inducción al parto es un método utilizado para empezar el parto que permite evitar complicaciones de la mamá o del bebé. Con los métodos actuales, es posible conseguir una mínima intervención y unos resultados equiparables a un parto no inducido. Aún así, cada caso siempre debe personalizarse y la decisión del profesional debe ser compartida con los padres.

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