La imago paterna, un concepto central en la psicología, especialmente en el psicoanálisis, se refiere a la representación mental que un individuo tiene de su padre o de la figura paterna. Esta representación no es necesariamente una imagen fiel de la persona real, sino más bien una construcción subjetiva influenciada por las experiencias, fantasías y deseos del individuo. En este artículo, exploraremos el significado psicológico de la imago paterna, su decadencia en la sociedad contemporánea y su impacto en el desarrollo del individuo y la dinámica de las masas.
Carl Jung, uno de los pioneros en el estudio del inconsciente colectivo y los arquetipos.
La Decadencia de la Imago Paterna
El psicoanalista Juan Pablo Lucchelli, en una comunicación personal, señala que ya en 1936, Lacan diagnosticó una decadencia de la imago paterna. Este fenómeno coincide con la pérdida del aura en el campo de la estética, como observó Walter Benjamin, afectada por los sistemas de reproducción técnica. La creciente reproducción de imágenes aumenta su poder, lo que impacta la estructura del deseo centrada en el sujeto, separándola de las referencias al Nombre del Padre y al orden simbólico.
La decadencia de la imago paterna se manifiesta en la pluralización del ideal, aunque el proceso subyacente permanece. El vacío dejado por la ausencia del S1 (significante amo) se llena rápidamente, reinstaurando a un padre feroz que vuelve a someter el objeto a. Otra salida es la sustitución del amo por el saber, adoptando el cientificismo como religión, con la contemplación de la cifra y la voluntad de explicar todo a través de la ciencia, lo que lleva a la reabsorción de la política en lo administrativo, es decir, la gestión.
Jacques Lacan, psicoanalista francés que realizó importantes contribuciones al psicoanálisis.
El Fantasma y la Imago Paterna
Laurent destaca que la dimensión de la cosa se hace evidente al revisar la experiencia del sujeto femenino. Lacan encontró que las mujeres no tienen la misma tendencia a la identificación narcisista que los hombres porque pueden ser el síntoma de otro cuerpo. Esta alteridad es abierta por el desplazamiento del objeto, un punto crucial del Edipo femenino. Por lo tanto, las mujeres no tienen la misma relación que los hombres con la experiencia de la identificación y del Todo.
El Uno del Goce y la Agitación de lo Real
Lacan define al Uno del goce que se repite en el horizonte de la experiencia analítica, que no obedece a las leyes de la repetición significante ni a la lógica del fantasma. Esta repetición compone un universo sin ley, sin necesidad, que Lacan pensó como encuentro con la contingencia. De esto trata la agitación de lo real.
Laurent señala que esta diferencia del régimen de la subjetividad a partir del sujeto como corte que no tiene un lugar, que no tiene otra relación que con el agujero, nos permite definir un nuevo régimen de la psicología de las masas, un nuevo régimen del lazo social a partir de las particularidades del deseo humano. La relación del sujeto con el corte y el vacío está fuera del sentido, pero como dice Lacan, puede contabilizarse.
El Lazo Social Contemporáneo
Es posible diferenciar el lazo social fundado sobre una identificación a un rasgo unario, del lazo social fundado sobre el doble registro del funcionamiento del fantasma. El fantasma es inscripción de la pérdida del sujeto y representación de la perversión fundamental del goce, especialmente del lado masculino. Por lo tanto, en un sentido el lazo social contemporáneo se anuda alrededor de técnicas eróticas que se socializan.
El régimen de la psicología de las masas definida por Freud era la manifestación, en el lazo social, de una identificación a un rasgo unario deducido del Nombre del Padre o destacado sobre un amo terrible que encarna el objeto que falta en el mundo, es decir, el falo. En el nuevo régimen, aquel que no se identifica a ningún rasgo unario testimonia de su propia desaparición y escenifica una cierta nadificación de los ideales y los valores establecidos a fin de presentar otro goce.
Esto autoriza a dar cuenta de lo que Lacan pone en perspectiva en su ensayo sobre la historia de las relaciones entre el saber y el goce. Esta puesta en perspectiva supone desprenderse de todo sentido de la historia y llegar a pensar que el acontecimiento está ante todo sometido a la contingencia, y no impide que lo que sucede no pueda ser calculable.
Para el psicoanálisis del siglo XXI, el zócalo del inconsciente dejó de ser edípico. El Edipo permanece activo pero como una modalidad más entre otras de anudamiento. El saber inconsciente está fundado pobre el Uno del significante (de donde deriva el individualismo de masa).
El individualismo de masa no es ahora la masa de Canetti, en la cual los hombres se fugaban del terror o se perdían de soledad en el pánico. Entretanto, la potencia de la imagen hace creer que el individuo y el ser hablante son casi lo mismo. Pues no lo son. El psicoanálisis va a contracorriente de esa tendencia.
Este corte, ¿podría enunciarse de otra manera, teniendo en cuenta la mutación del estatuto de la guerra desde fines del milenio pasado, representado por la inseguridad, y por la extensión del concepto de excepción permanente?
La guerra no ha cesado sino que se ha transformado. Se ha aliado a la modernidad y a sus formas contemporáneas, manifestando los trazos de la época que es la nuestra en este principio del siglo XXI: el declive del padre y del nombre en beneficio de la cifra, de las funciones, de los procedimientos estandarizados; en el lugar del Otro, los Unos-solos que modifican el concepto mismo de muchedumbre y de masa.
La guerra es una de las modalidades del lazo social y no su contrario. Por el otro un universo sin necesidad, sin ley, que podría, ¿por qué no?, producir un sujeto que intente escapar de la contingencia.
ESTRAGO, Patricio Alvarez, Gimena Barandela
En resumen, la imago paterna es un concepto complejo y multifacético que ha evolucionado a lo largo del tiempo. Su decadencia en la sociedad contemporánea ha dado lugar a nuevas formas de lazo social y a un individualismo de masa que desafían las concepciones tradicionales del psicoanálisis.
