Cuando se trata de la salud de nuestros bebés, todos queremos hacer lo mejor. Con la llegada de un recién nacido a la familia, especialmente si es el primero, todo es nuevo y desconocido y surgen un montón de inseguridades y dudas sobre su salud y cuidados. ¡Tranquilos, es normal!
Lo normal en un bebé es que tengan 100 huesos más que una persona adulta, para muestra unos datos. Los bebés tienen más huesos que los adultos porque necesitan ser más flexibles.
La explicación es sencilla: para poder producirse el nacimiento, y que el feto pueda salir a través del canal del parto, el ser humano llega a este mundo con muchos más huesos, pues estos están divididos en partes y son más blandos y flexibles que cuando llegamos a la edad adulta. Así, a medida que vamos creciendo, estos huesos se van soldando unos con otros hasta llegar a la cifra de huesos normal de un adulto, que son 206 huesos.
Este es el principal motivo, ya que así los huesos están divididos en más partes y a la vez son blandos y muy flexibles para facilitar el parto. Necesitan ser más flexibles para poder nacer sin muchas complicaciones, ya que al nacer tienen que salir por un hueco estrecho que suele tener 10 centímetros.
Finalizamos así este artículo de la curiosa evolución ósea desde que nacemos hasta que somos adultos, esperando que os haya gustado, entretenido y haya aportado algo de conocimiento.
¿Cómo se forman y crecen los huesos?
El Esqueleto del Recién Nacido
En la mayoría de los partos, el recién nacido debe atravesar el canal de parto, que es estrecho y con paredes formadas por los huesos. Ésta es la parte del cuerpo que primero atravesará el canal del parto.
Por ello puede aparecer con alguna deformación inicial, pero será temporal, porque los huesos que forman el cráneo de los bebés son independientes y con el tiempo se van a unir entre sí. Por dichas características, la cabeza puede estar estirada o en forma de pico, al nacer, característica que va a desaparecer en días posteriores.
Al estar los huesos separados, podremos apreciar claramente las dos fontanelas existentes, que se tratan de unos espacios más blandos y se encuentran en la parte superior de la cabeza. Según avance el tiempo, dichas fontanelas desaparecerán, mediante la unión de los huesos del cráneo.
En relación a la alimentación del bebé, a no ser que exista una contraindicación, la opción más correcta será la propia leche de la madre. Para el proceso del lactancia materna, dichas madres deberán ser ayudadas y apoyadas por el personal especializado, desde el mismo momento del parto. Se debe realizar una observación cuidadosa del recién nacido, para no interferir en el proceso de la llegada de un bebé a un núcleo familiar, así como los primeros contactos con toda su familia.
La Cabeza del Recién Nacido
Un punto anecdótico en el que seguramente nos fijamos todos que tenemos cerca a un bebé es mirar su cabeza. Suelen tener un hundimiento que muestra los latidos este fenómeno se da sobre todo en los recién nacidos y se trata de a fontanela.
Así que en los bebés su cráneo está unido por varios huesos y cartílagos que son blandos y elásticos haciendo que pueda comprimirse la cabeza a la hora de nacer sin dañar al cerebro. Estos huesos se irá uniendo poco a poco, lo cual será beneficioso porque los niños tienden a caerse mucho y un golpe no será tan dañino debido a este motivo.
La mayoría de estos huesos como en el cráneo son cartílagos que conforma crecen y se desarrollan se van uniendo y fusionando para crear el hueso final cuando se acabe el crecimiento.
La cabeza corresponde a una cuarta parte de la talla del recién nacido, mientras que en el adulto representa una octava parte. La forma de la cabeza inmediatamente después del nacimiento suele ser ovalada ("apepinada") debido al acabalgamiento transitorio de los huesos del cráneo (de los parietales).
Esto recibe el nombre de amoldamiento y es posible gracias a que las suturas que unen los huesos del cráneo permiten una cierta movilidad para facilitar su paso a través del canal del parto. Esta superposición de huesos del cráneo se palpa como un relieve y cede espontaneamente.
También se pueden palpar en la cabeza unas zonas blandas de forma romboidal llamadas fontanelas. Hay una fontanela anterior de mayor tamaño (su tamaño es variable pero, generalmente, mide 2x2 cm), y otra fontanela posterior más pequeña. No es peligroso tocarlas.
Es frecuente encontrar una tumefacción discreta en la cabeza del neonato, causada por la presión que ha soportado al pasar por el canal del parto. Se llama tumor del parto o "caput succedaneum" y desaparece en pocos días.
Aunque menos común, puede aparecer en el niño una acumulación de sangre en la superficie externa del cráneo, que recibe el nombre de "cefalohematoma". Es causada por la fricción del cráneo con los huesos pélvicos durante el proceso del parto. La protuberancia generalmente se presenta sólo en un lado de la cabeza. Otras veces es debido al uso de instrumentos (vacuo) en los partos que necesitan esta ayuda.
La Cara del Recién Nacido
La cara en las primeras horas de vida está abotargada con los párpados hinchados. Con frecuencia, en la zona blanca del ojo o conjuntiva se aprecian hemorragias subconjuntivales que desaparecen espontáneamente en pocas semanas sin dejar secuelas.
Es frecuente encontrar pequeños puntos amarillentos llamados quistes sebáceos en la cara, sobre todo en la nariz, que reciben el nombre de millium facial.
La boca presenta unos labios gruesos y, en el labio superior, casi todos los recién nacidos presentan una zona endurecida que se conoce como "callo de succión".
La Piel del Recién Nacido
Al nacer, la piel está cubierta por el vérnix caseoso o unto sebáceo, una capa grasa que protege la piel del feto cuando se encuentra en el útero materno. No se debe retirar, pues protege en las primeras horas de vida del frío y de las infecciones. La piel acaba absorbiéndola en pocas horas.
Puede observarse un vello muy fino llamado lanugo, sobre todo en hombros, espalda y frente. Suele desaparecer a partir de la segunda semana de vida. Este es más abundante cuando el bebé es prematuro.
La piel del recién nacido es muy roja debido a la gran cantidad de glóbulos rojos. A partir de las primeras 24 horas de vida, empieza a disminuir el enrojecimiento y, con frecuencia, aparece una coloración amarillenta (ictericia) por el aumento de la bilirrubina que, generalmente, no tiene importancia, pero que debe ser valorada por el pediatra por si fuera preciso la determinación analítica de los niveles de bilirrubina.
Es frecuente la aparición de un color azulado (cianosis) en los manos y los pies durante los primeros día de vida, sobre todo si hay enfriamiento. Al cabo de pocos días suele aparecer una descamación cutánea que se considera fisiológica y, generalmente, es en pequeñas láminas.
También son frecuentes los angiomas capilares, manchas rojizas por pequeñas dilataciones vasculares que aparecen en la cara y región occipital y suelen desaparecer al año de vida. En la region sacra se observa, en ocasiones, una mancha de color pizarroso llamada mancha de Baltz o "mancha mongólica" (a pesar del nombre es completamente normal y se llama así por ser más frecuente en la raza mongola), que desaparece también antes del primer año.
Las Mamas y Genitales del Recién Nacido
Entre los 8 y 15 días de vida, independientemente del sexo, los recién nacidos pueden presentar una intumescencia mamaria (aumento del tamaño de las mamas) provocado por la acción de las hormonas maternas durante el embarazo. En algunas ocasiones pueden producir un poco de leche conocida popularmente como "leche de brujas", lo cual es completamente normal.
Nunca deben exprimirse las mamas pues se corre un importante de riesgo de infección. La intumescencia mamaria cede espontáneamente.
En los niños es frecuente encontrar fimosis, adherencias entre el prepucio y el glande e hidrocele (acumulación de líquido en el escroto). Son circunstancias que en grados menores se consideran fisiológicas. También es normal que presenten erecciones, sobre todo, cuando tienen la vejiga urinaria llena.
En las niñas, los labios mayores están poco desarrollados y pueden dejar visibles los labios menores. Con frecuencia hay un exudado vaginal, de color blanquecino, que en ocasiones puede ser sanguinolento. Esta circunstancia puede alarmar a los padres pero se considera normal y es debida a la acción de las hormonas de la madre.
Consideraciones Adicionales al Nacer
La mayoría de las mujeres embarazadas tratan de imaginar cómo será su bebé y piensan en otros recién nacidos que han conocido. Pero a veces, cuando una mamá primeriza ve a su bebé recién nacido, no tiene el aspecto de bebé relajado y sonrosado que esperaba.
Si tu bebé nace por parto vaginal es bastante probable que notes que su carita está un poco inflamada y su cabeza algo deformada. Es normal, por el esfuerzo que supone atravesar el canal del parto y la presión que sufre el cráneo. Pero esto no debe preocuparte, porque forma parte del proceso fisiológico normal del nacimiento.
Los espacios membranosos que hay entre los huesos de su cabecita (fontanelas) permiten que ésta pueda irse amoldando al espacio de tu pelvis y por ello tu bebé puede nacer con la cabecita más o “apepinada”, incluso con una especie de pequeño chichón en la coronilla.
Tampoco debes asustarte si observas sangre en la cabecita o en el cuerpo de tu bebé, son restos de sangre materna. Nada más nacer le limpian solo con un paño absorbente y pueden quedar restos.
No es conveniente lavarle con agua inmediatamente, para evitar que pierda temperatura corporal (su termorregulación es inmadura), ni tampoco frotarle porque se debe preservar el unto sebáceo (vernix caseosa) que las glándulas sebáceas del bebé producen al final del embarazo y que cubre su piel cuando nace, tiene una función protectora y no debe ser arrastrado al limpiarle la sangre y las secreciones del parto.
Puede suceder también que el tono de la piel del recién nacido sea ligeramente azulado porque se necesita un tiempo desde que se instaura la respiración hasta que la oxigenación de la piel es suficiente. Ira desapareciendo a medida que su respiración se va normalizando. Verás cómo, según van pasando los minutos, se va tornando más sonrosado.
También es posible que tu bebé nazca con una fina capa de vello (lanugo), más o menos perceptible o abundante, que se irá cayendo poco a poco durante las primeras semanas. O que algunas zonas de la piel presenten enrojecimiento o pequeñas erupciones que irán desapareciendo en pocas horas o días para dar paso a un tono de piel más uniforme.
A veces los bebés también nacen con unos pequeñísimos puntos de blancos en los mofletes, la nariz y la barbilla. Al principio los ojos también pueden estar un poco hinchaditos por el esfuerzo del parto. Pero en pocas horas la hinchazón desaparece y cada minuto que pasa notarás que la carita de tu bebé está cada vez más relajada.
Para lo que tendrás que esperar más tiempo es para saber de qué color tiene los ojos.
Otra cuestión es a quién se parece el bebé. Habrá opiniones para todos los gustos y tendrás toda la vida para comprobar cómo, a medida que tu bebé va creciendo, su fisonomía va cambiando y afloran nuevos rasgos poco perceptibles al nacimiento. Puede pasar de ser “clavadito” a alguien de la familia materna o paterna a lo contrario, o a una mezcla de las dos.
Examen Físico del Recién Nacido
Para realizar un examen físico adecuado, el recién nacido debe estar desnudo, colocado sobre una superficie firme y preferiblemente acolchada. La evaluación debe ser exhaustiva y sistemática. Estas mediciones deben ser registradas y representadas en gráficos de percentiles.
La piel del recién nacido juega un papel crucial en la transición de un entorno acuático intrauterino a un entorno aéreo extrauterino. La piel está compuesta por tres capas: la epidermis, la dermis y el tejido celular subcutáneo, que tienen su origen embriológico en el ectodermo (la epidermis) y el mesodermo (las dos últimas).
La principal diferencia entre la piel del recién nacido y la piel adulta radica en la dermis. Es más delgada, contiene fibras colágenas de menor tamaño y fibras elásticas inmaduras.
El perímetro craneal de los recién nacidos suele medir entre 33 y 35 cm. El cráneo de los recién nacidos está formado por huesos blandos de tejido cartilaginoso, que se amoldan como respuesta a presiones externas, como la presión ejercida por el canal del parto.
El cráneo del recién nacido presenta dos fontanelas de forma fisiológica, formadas por tejido membranoso y que se encuentran en la unión de los huesos del cráneo. Se examinará su posición y morfología.
La parte superior del pabellón auricular suele estar a la misma altura que el ángulo externo de los ojos. La nariz suele ser en gran parte, cartilaginosa y suele tener una forma plana y achatada tras el nacimiento.
El cuello de un recién nacido es corto y grueso. Se caracteriza por ser macroesplénico, grande y distendido. Sobrepasa el nivel torácico debido al gran tamaño de las vísceras abdominales y la falta de tono muscular.
En el cordón umbilical se pueden verificar la existencia de dos arterias y una vena. En el caso de los genitales femeninos, los labios menores y el clítoris se caracterizan por ser edematosos y prominentes.
En cuanto a los genitales masculinos, el pene presenta una marcada fimosis fisiológica y una longitud extendido de 3 a 4 cm en el recién nacido a término, así como un escroto pigmentado y rugoso. Un pene de longitud inferior a 1 cm es anormal y requiere una valoración por parte de endocrinología.
Para evaluar el ano, es necesario realizar una inspección visual, separando los pliegues interglúteos desde la punta del coxis hasta la raíz del pene en los varones, y hasta la horquilla vulvar en las niñas, para verificar la normalidad de su apariencia externa. Durante esta exploración, es fundamental verificar la permeabilidad, posición y tamaño del ano.
El recién nacido presenta extremidades proporcionalmente más pequeñas que el resto de su cuerpo. Comprobaremos la existencia de todos los dedos tanto de manos como de pies y pulsos periféricos. Las anomalías en las extremidades suelen ser consecuencia de traumatismos obstétricos o efectos de la postura fetal.
Adaptación a la Vida Extrauterina
La mayoría de los recién nacidos sanos son capaces de adaptarse a la vida extrauterina de forma eficaz. La adaptación a la vida extrauterina conforma un proceso fisiológico muy complejo. Como vamos a ver posteriormente, el sistema nervioso es el órgano más inmaduro en el recién nacido.
El neonato, al nacimiento, presenta un inmaduro sistema inmunológico. A partir de las 34 semanas de gestación, comienzan a coordinarse los movimientos de succión y deglución. Es importante favorecer el contacto piel con piel del niño con la madre tras el parto, ya que se activa la secuencia de reflejos instintivos de búsqueda del pezón y la succión.
Su intestino delgado es proporcionalmente mayor que el del adulto, ya que, de esta manera, existe una mayor área de absorción de nutrientes. Sin embargo, la mucosa y la musculatura gástrica están menos desarrolladas.
A pesar de que el sistema urinario sea anatómicamente maduro al nacimiento, la filtración glomerular y el gasto urinario son bajos los primeros días de vida. La tasa de filtración glomerular al nacimiento es de un 15-50% de la del adulto, y va aumentando de forma progresiva hasta llegar al 50% los primeros 5-10 días de vida.
Estas limitaciones explican, por una parte, la mala tolerancia del recién nacido a la sobrecarga de solutos, manejando mal la sobrecarga de sodio; y, por otra parte, la limitación en la respuesta a una sobrecarga ácida, ya que tienen disminuido el umbral de excreción renal de bicarbonato.
Los parámetros que se registran en la monitorización básica son: frecuencia cardiaca, frecuencia respiratoria, presión arterial, temperatura y saturación de oxígeno.
Crecimiento y Desarrollo del Bebé
Después de haber pasado nueve meses en el vientre materno, el nacimiento del bebé supone la entrada a un nuevo mundo completamente desconocido para él. No conoce el entorno ni sabe cómo comportarse en él.
A pesar de que necesitan aprender a realizar multitud de tareas, los recién nacidos y hasta aproximadamente los 4 años de edad, tienen una capacidad de aprendizaje muy superior a la de los adultos. Por tanto, aunque inicialmente su comportamiento es instintivo, irá poco a poco aprendiendo a vivir en su nuevo entorno.
Se encuentran en una etapa muy receptiva en la que cualquier pequeño gesto, sonido, color o movimiento les permite aprender una cosa más sobre la situación y el entorno que lo rodea.
Durante su primer año, el bebé experimenta un gran crecimiento. Debemos tener en cuenta que existirán momentos de grandes cambios y otros en los que prácticamente no se observe ningún avance en su desarrollo.
Es importante no alarmarse o preocuparse en exceso en estos momentos en los que el niño no evoluciona tan rápidamente como en otros, ya que, aunque no lo parezca, el bebé va adquiriendo nuevas habilidades.
Cada bebé tiene un desarrollo distinto y no se debe forzar a que camine o hable si todavía no se siente seguro. Presionar puede ser contraproducente, ya que si, por ejemplo, se fuerza a un niño a caminar cuando todavía no está preparado y se cae, puede coger miedo y tardará más tiempo en volverlo a intentarlo. Cada niño tiene un ritmo distinto de crecimiento y desarrollo.
Etapas del Desarrollo del Bebé
A medida que avanza el desarrollo del bebé después del nacimiento, éste empieza a relacionarse con la gente y a desarrollar nuevos hábitos, estimulando así su inteligencia. Aunque todavía es muy pequeño, se empieza a forjar su personalidad, por lo que mediante su comportamiento se puede empezar a observar cómo será de mayor.
A medida que va crecimiento el recién nacido, se van formando sus capacidades y habilidades básicas:
- Física: se desarrolla la motricidad gruesa (caminar, sentarse, aguantar la cabeza...) y la motricidad fina (rascarse, sujetar un vaso...).
- Cognitiva: aunque un bebé no hable o no pueda entender tus palabras, sí capta tus emociones o tu actitud. Además, su capacidad de observación y el oído le ayudan a interiorizar aspectos importantes como la confianza, el tiempo, las relaciones...
- Lenguaje: hay bebés que empiezan a hablar de forma temprana y otros que solo emiten pequeños sonidos con la boca y tardan más tiempo en emitir una palabra clara. Es importante estimular y enseñar el lenguaje al bebé desde el inicio de su vida, hablándole de forma clara y estimulando su aprendizaje con juegos adaptados a cada edad.
- Social: el entorno en el que crece el bebé es crucial para su adecuado desarrollo. El contacto físico (caricias, besos, abrazos...), el apoyo emocional y el cariño brindado por familiares hacia el bebé le ayudarán a desarrollar sus habilidades sociales y a desenvolverse poco a poco en el mundo que le rodea.
Cuidados del Bebé
Como hemos comentado, en los primeros días y meses de vida, el recién nacido es totalmente dependiente por lo necesita todo el cuidado de sus padres. Existen algunos aspectos a los que los padres deberán prestar especial atención para que el desarrollo de su bebé sea el adecuado. A continuación, se detallan algunos de ellos.
Horas de Sueño
El recién nacido no tiene el ritmo circadiano de los adultos (capacidad para distinguir el día de la noche). Generalmente, los bebés duermen en todo momento y solo se despiertan para comer o ante algún dolor o incomodidad como gases o el pañal sucio.
La Alimentación
La alimentación del bebé debe ser constante en los primeros días. De hecho, es común que el bebé llore por hambre cada dos o tres horas. No obstante, a lo largo del tiempo, las tomas se irán espaciando.
Si es posible, se recomienda dar el pecho porque la leche materna aporta anticuerpos que refuerzan las defensas del bebé. En ese caso, es fundamental controlar su peso para comprobar que está tomando suficiente leche. Al contrario que en un biberón, no podemos saber si el bebé está tomando leche con certeza ni la cantidad exacta que extrae.
El Llanto
Muchas madres, especialmente primerizas, se asustan porque su bebé llora mucho. Sin embargo, no siempre el llanto es signo de alarma. Debemos tener en cuenta que el lloro es su única forma de expresarse, por lo que puede llorar por cualquier cosa: hambre, gases, posición incómoda, pañal sucio, ganas de eructar, etc.
El Pañal
Es necesario estar pendiente de los pañales. Si un bebé llora es posible que sea porque está sucio y eso le resulta incómodo. El neonato es incontinente, todavía no ha aprendido a controlar los esfínteres y no deposita su orina en la vejiga.
La Salud
Controlar la salud de tu bebé es importante para que su desarrollo sea completo y adecuado.
