El Hogar Maternal e Infantil, conocido también como Casa Rosada, es un monumento arquitectónico que ha sido testigo de décadas de cuidado maternal e infantil en el corazón de Gijón. Este edificio de estilo racionalista con influencias expresionistas, es mucho más que una simple estructura; es un símbolo del compromiso de la ciudad con el bienestar de sus ciudadanos más jóvenes y vulnerables.
Un Edificio Singular y un Proyecto Pionero
La Gota de Leche sigue de celebración por sus cien años de historia. Un edificio singular y un proyecto pionero que engrandece a Gijón y enorgullece a su ciudadanía. En esta ocasión, lo hizo con un acto bajo el título 'Memoria Viva de la Gota de Leche', organizado por la Fundación de Servicios Sociales, en el que distintas personalidades que guardaron relación con esta gran institución contaron sus vivencias y recuerdos en la Escuela de Comercio, bajo la batuta del concejal de Servicios Sociales, Guzmán Pendás.
El origen de esta emblemática edificación se remonta a 1949, cuando se decidió construir un nuevo centro para suplir las carencias de servicios del antiguo Instituto de Puericultura, conocido como "La Gota de Leche". La necesidad de espacios adecuados para la atención de mujeres embarazadas, lactantes y niños pequeños llevó a la creación de este Hogar Maternal e Infantil, que desde entonces ha sido un faro de cuidado y protección para las familias de Gijón.
El Legado del Doctor Avelino González
Antes de fundar su Instituto de Puericultura D. Avelino anduvo mucho y leyó mucho. Fue su empeño crear una institución pionera, moderna, dotada de los más innovadores recursos técnicos y organizativos. Quiso para el edificio de su Gota de Leche unas instalaciones amplias, luminosas, con los mejores materiales. En las paredes ordenó grabar multitud de lemas con consejos de puericultura o con reflexiones morales, no siempre bien recibidas ("Para esta casa no hay hijos ilegítimos. El único ilegítimo es el padre").
La Gota de Leche de Gijón se convirtió rápidamente en una institución puntera, modelo ejemplar entre las de su clase. Su dotación y funcionamiento sirvió de pauta para otras muchas de las ya existentes, o de las que fueron creándose, en múltiples poblaciones españolas.
Entre los participantes acudieron José Antonio y Lourdes Pérez Álvarez, nietos del doctor Avelino González, fundador del proyecto. José Antonio, que se definió como «memoria viva» de su abuelo, recordó sobre él lo «cariñoso y entregado» que era. «Cuando no había seguridad social, lo que creó mi abuelo fue imprescindible», se enorgulleció. «Defendió los derechos de los niños mucho antes de que se reconocieran formalmente». «Muy satisfecha» estaba Lourdes con el acto. «Mi abuelo era la cabeza, pero participó toda la ciudadanía en elaborar este proyecto.
D. Ángel Mato, comisario de la exposición que tiene lugar en el exterior de la Gota de Leche con motivo del centenario, definió el proyecto de Avelino González bajo tres ideas. La primera, «idoneidad», ya que impulsó los servicios sociales; «modernidad», porque construyó edificios luminosos y avanzados frente a los centros sociales «oscuros y lúgubres» de la época y «globalidad» porque González dio una atención integral a la infancia, desde el embarazo hasta el término de la niñez.
Durante décadas, desde los años veinte a los sesenta, el prestigio profesional del Dr. Avelino González fue inmenso, en Gijón y en toda España. Así fue reconocido en todas las publicaciones que sobre Puericultura se editaron en esos años. Por citar un ejemplo, el Instituto de Puericultura de Gijón ocupa un lugar destacado en la obra magna de Juan Luis Morales "El niño en la cultura española".
Para finalizar dejaremos hablar a D. Pedro Víctor Álvarez Suárez, su sucesor al frente de las Gotas de Leche de Gijón: "cuando D. Avelino González inicia en Gijón su lucha a favor de la madre y el niño, el panorama puericultor era terrorífico. La batalla fue ardua y en ella se hubiera agotado quien no dispusiera de la energía y el tesón de nuestro pionero de la Puericultura. A partir de la inauguración del Instituto de Puericultura, se consigue colocar a Gijón entre las poblaciones de menor mortalidad infantil como lo prueba el hecho de que en Gijón en 1958 la tasa sea del 1,5%".
Por ello, porque la actividad de D. Avelino es mensurable, se puede y se debe afirmar, como lo hizo en 2004 el abogado gijonés D. Francisco Prendes Quirós, en el acto de colocación de un busto de D. Avelino en el rehabilitado edificio de la "Gota de Leche vieja", que "pocos hombres, quizá ninguno de su siglo, han dejado huella tan útil y tan perenne en Gijón".
Diseño Vanguardista y Funcionalidad
El diseño del edificio, a cargo del renombrado arquitecto Pedro Cabello, refleja las tendencias del Movimiento Moderno de la época. La combinación de elementos racionalistas con un toque expresionista, especialmente evidente en la torre circular que adorna su estructura, le confiere al Hogar Maternal e Infantil una estética única y vanguardista que aún hoy sigue impresionando a quienes lo visitan.
Servicios Esenciales para la Comunidad
Desde su inauguración, el Hogar Maternal e Infantil ha sido el hogar de diversos servicios vitales para la comunidad. Entre ellos se incluyen el comedor para embarazadas y lactantes, las escuelas maternales y el hogar infantil, todos ellos diseñados para proporcionar un entorno seguro y acogedor para las mujeres y los niños en sus primeros años de vida. En este nuevo edificio, denominado oficialmente Hogar Maternal e Infantil, se instaló el previsto Comedor de Embarazadas y Madres Lactantes. Además contaba con Escuela de Madres, Guardería Infantil, Hogar Infantil (destinado a acoger a niños abandonados), y Escuelas Maternales con capacidad para 80 niños en edad pre-escolar.
La calidad de las instalaciones y la metodología pedagógica empleada en estas escuelas, siguiendo modelos implantados en Europa, resultaban absolutamente insólitos en la España de la época. Aunque nunca contó propiamente con Gota de Leche que seguía funcionando en el edificio contiguo del Instituto de Puericultura, ambos constituían una unidad funcional dependiente de la Junta Local de Protección de Menores, vale decir de D. Avelino, y en Gijón siempre fue conocido como "Gota de Leche nueva".
El Sueño Inacabado de la Ciudad del Niño
El sueño de D. Avelino era configurar una auténtica Ciudad del Niño con un gran Jardín Infantil en cuyo interior se ubicasen tres edificios, los dos construidos y en funcionamiento (Instituto de Puericultura y Hogar Maternal e Infantil) y un tercero destinado a Casa de Familia o Albergue Infantil y provisto de una moderna Clínica Infantil dotada de consultas, quirófanos, salas de hospitalización, etc. Este tercer edificio, financiado en gran medida con fondos procedentes de la, por su seriedad y rigurosidad, enormemente consolidada en Gijón rifa Pro-Infancia -que este año de 2014 acaba de cumplir 90 años-, empezó a construirse.
Diversos avatares inherentes al desarrollismo de los sesenta (sobrecostes, revalorización del suelo, cambios en el modelo organizativo sanitario y sus núcleos de poder efectivo) condicionaron que ni el Jardín Infantil ni el Albergue llegaran a realizarse. Tras unos años estancado, con una ciudadanía adormecida, ese tercer edificio costeado por los gijoneses fue transferido al Ministerio de Justicia. Durante algún tiempo se convirtió en Juzgados.
Un Nuevo Propósito en el Presente
A lo largo de los años, el Hogar Maternal e Infantil ha evolucionado para adaptarse a las cambiantes necesidades de la sociedad. Hoy en día, el edificio alberga dependencias del Ayuntamiento de Gijón, lo que demuestra su capacidad para transformarse y seguir siendo relevante en la vida moderna de la ciudad.
La Gota de Leche: Un Edificio con Memoria
La primera cuestión es lo que se dice en la página web del Ayuntamiento de Gijón respecto a esta celebración: «Hay edificios en las ciudades que no solo guardan ladrillos, sino también memorias, esfuerzos, solidaridad y sueños». Está muy bien señalar esto, porque así es en todos los edificios. Todos contemplan y han integrado sueños, vivencias, historias y todo lo que sus ocupantes o personas que hayan pasado tiempo en ellos, o los hayan visitado, han sentido, y es por este motivo por lo que esos ladrillos, en todos los casos, son los únicos recordatorios físicos de lo que pasa en una ciudad. Así que, sí, está muy bien celebrar centenarios de edificios y exposiciones con fotografías, pero estaría mucho mejor que nuestro patrimonio arquitectónico estuviera protegido, mantenido y respetado de facto, en lugar de tener que recordarlo, cada vez más, a través de fotografías en blanco y negro.
