San Nicolás de Bari es uno de los santos más venerados de la cristiandad. Su vida, envuelta en gestos de caridad y milagros, lo ha convertido en patrón de los niños, los marineros, los viajeros, los estudiantes y los comerciantes.
¿Quién fue San Nicolás?
San Nicolás, también conocido como San Nicolás de Mira (en Oriente, por su lugar de fallecimiento) o San Nicolás de Bari (en Occidente, por el lugar donde fueron trasladados sus restos), fue un obispo católico que vivió en el siglo IV. Nació un 6 de diciembre.
San Nicolás nació en el siglo III en Patara, una ciudad de la actual Turquía. Fue obispo de Mira y se destacó por su bondad, humildad y generosidad. Actualmente sus reliquias se conservan en Bari, Italia. La razón es porque cuando los musulmanes conquistaron territorio turco, un grupo de católicos romanos sacó de allí en secreto las reliquias del santo.
Nicolás era hijo de una familia acomodada, pero él destacó por su sencillez y servicio hacia los demás. Su padre deseaba que siguiera sus pasos comerciales en el Mar Adriático. En cambio, su madre quería que fuera sacerdote como su tío, el obispo de Mira. Así se convirtió en el heredero de una gran fortuna. A sus 19 años, Nicolás decidió dar toda su riqueza a los más necesitados. En torno a su figura destacan historias de milagros y sus bondades para con la gente pobre.
Las Leyendas y Milagros de San Nicolás
En torno a su figura destacan historias de milagros y sus bondades para con la gente pobre. Una de las historias más conocidas relata cómo ayudó a un padre arruinado que no podía dar dote a sus tres hijas para que se casaran.
La historia cuenta que Nicolás regaló en secreto una bolsa llena de monedas de oro a tres mujeres. Su padre no tenía los recursos cuando cumplieron la edad de casarse. Para evitar que cayeran en la desesperación, Nicolás arrojó por la ventana (o según algunas versiones, por la chimenea) tres bolsas con monedas de oro, una por cada hija.
Cuenta la tradición que tres niños (a veces descritos como estudiantes o campesinos) pidieron alojamiento en la casa de un carnicero. Este hombre, en lugar de hospedarlos, los mató y los metió en un barril de salmuera para vender su carne como si fuera jamón. Esta historia no aparece en los relatos más antiguos sobre la vida de San Nicolás, pero fue muy popular durante la Edad Media y se convirtió en un símbolo de su poder protector sobre los niños y su capacidad para obrar milagros.
San Nicolás rescata a los tres niños.
San Nicolás no fue solo el santo de los regalos. Fue mucho más. Calmó tormentas en el mar, salvando a marineros que ya se sabían muertos. Evitó ejecuciones injustas, interponiéndose entre la espada y el cuello de tres soldados inocentes. Taló un árbol poseído por un demonio, sin pedir permiso ni esperar señales. A su regreso fue nombrado obispo de Mira, en la actual Turquía.
De San Nicolás a Santa Claus
Con el tiempo, esta figura de San Nicolás se transformó en el legendario Santa Claus o Papá Noel, especialmente en los países del norte de Europa y América. La Verdadera Historia de Santa Claus y la Navidad nos trae a la memoria personajes como Santa Claus, Papa Noel, San Nicolás o Viejito Pacuero.
Los registros indican que la transformación ocurrió en el año 1624. Fue en el siglo XVII cuando la imagen de Santa Claus llegó a Estados Unidos procedente de Holanda. Sin embargo, en 1809 el escritor Washington Irving deformó el nombre del santo holandés Sinterklaas en la vulgar pronunciación Santa Claus. Podríamos considerar esto como el nacimiento del nombre. Luego el poeta Clement Clarke Moore hizo su aporte en un poema donde habla de Santa Claus como enano y delgado. Pero es un Santa Claus que regala juguetes en vísperas navideñas a los niños.
En 1863 Santa Claus adopta su nueva fisionomía gracias a Thomas Nast, un dibujante que diseñó al personaje para sus tiras navideñas en Harpers Weekly. Santa Claus ha sido utilizado ampliamente como herramienta comercial. A fines del siglo XIX se incorporó la tradición de que Papá Noel procedería del Polo Norte. Esto surgió a partir de un anuncio estadounidense de la Lomen Company, empresa estadounidense del sector frigorífico.
La historia de Santa Claus - Cuentos de Navidad - Cuentos infantiles para dormir
Pero no fue hasta el año 1930 que se creó el Papá Noel que conocemos hoy en día. Todo ello gracias a Coca Cola que adquirió los derechos de este personaje. Comenzó a utilizarlo en sus anuncios publicitarios. Para ello, se asignó el típico traje con el que conocemos actualmente a Santa Claus, apartando así el color verde que venía siendo habitual en sus ropajes. Los tonos rojos y blancos y el mítico gorro con el pompón gustaron mucho a la sociedad.
El Legado de San Nicolás
Llevar una medalla de San Nicolás de Bari es una forma de invocar su protección, especialmente en los viajes, en el mar y durante la infancia. Muchas personas se encomiendan a él para pedir seguridad en los desplazamientos o para bendecir a los niños.
Menos de doscientos años después de su muerte, el emperador Teodosio II mandó construir en Mira una iglesia sobre el lugar donde Nicolás había servido como obispo. Sus restos fueron trasladados a un sarcófago. En 1087, con la región bajo dominio de los turcos selyúcidas y la iglesia local en esquismo con Roma, unos mercaderes italianos decidieron “rescatar” los huesos del santo. Los trasladaron a Bari, donde hoy reposan en la basílica de San Nicolás. Los fragmentos restantes acabarían en Venecia, durante la Primera Cruzada.
En fin, su reputación creció como crecían las de los primeros santos: a base de ejemplo, relatos transmitidos de boca en boca y una coherencia férrea entre lo que se predicaba y lo que se hacía. En ese caldo de cultivo, su legendaria costumbre de hacer regalos en secreto, sin esperar agradecimiento ni reconocimiento, terminó por convertirse en el rasgo más recordado de su biografía.
Es importante conocer la verdadera historia de los santos como San Patricio, el patrón de Irlanda, o el origen de Santa Claus. Para conocer la verdadera historia de Santa Claus y la Navidad no olvidemos que Navidad es una palabra derivada del latín nativitas o nacimiento. Es una de las principales fiestas cristianas que marca el nacimiento de Jesús de Nazaret, hijo de Dios.
La transformación definitiva llegó ya en el siglo XX, cuando el mundo decidió que incluso las leyendas necesitaban un envoltorio reconocible. La figura de San Nicolás, hasta entonces representada como un obispo austero, con mitra y báculo, fue perdiendo atributos religiosos y ganando otros más amables, universales y comercializables.
Durante la década de 1930, la multinacional Coca-Cola encargó al ilustrador Haddon Sundblom una serie de anuncios navideños destinados a humanizar su marca en tiempos de crisis. Sundblom no inventó a Santa Claus, ni siquiera su color rojo -ya presente en ilustraciones anteriores del siglo XIX-, pero sí fijó definitivamente su imagen: un hombre corpulento, bonachón, de barba blanca, mejillas sonrosadas y traje rojo ribeteado en blanco.
Desde entonces, el personaje dejó de pertenecer al ámbito de la tradición y pasó a formar parte del imaginario publicitario global. Del oro arrojado por una ventana se pasó a la chimenea. Del anonimato al logotipo. De la caridad silenciosa al consumo masivo.
Y sin embargo, bajo el traje rojo y la sonrisa permanente, sigue latiendo la vieja historia: la de un santo que protegía a los frágiles, que socorría sin hacer ruido y que entendía que regalar no era un gesto festivo, sino un acto de justicia.
