Técnica de Succión Correcta en la Lactancia Materna: Guía Detallada

La lactancia materna es un proceso natural y fundamental para el desarrollo del recién nacido. Sin embargo, lograr una lactancia exitosa requiere una técnica adecuada, especialmente en lo que respecta al agarre y la succión. Este artículo proporciona una guía detallada sobre la técnica de succión correcta, abordando desde el agarre inicial hasta la solución de problemas comunes.

El Agarre al Pecho: Un Comportamiento Instintivo

El agarre al pecho es un comportamiento instintivo en el recién nacido. La mayoría de los bebés sanos y a término son capaces de agarrarse al pecho de su madre por sí mismos cuando son colocados piel con piel tras el nacimiento. Se debe dar tiempo y favorecer el ambiente para que desarrollen los reflejos innatos de alimentación.

Los niveles de oxitocina maternos a los 15, 30 y 45 minutos postparto están elevados, coincidiendo con la salida de la placenta. Esta hormona tiene un papel clave en el establecimiento del vínculo madre-recién nacido, siendo el momento ideal para el inicio de la lactancia. Los estudios demuestran que un recién nacido sano y a término, nacido por vía vaginal, colocado sobre el abdomen de su madre al nacer será capaz de agarrarse al pecho en la primera hora de vida.

La posición ideal para el agarre espontáneo es la de crianza biológica, descrita por Suzanne Colson. De esta manera se desarrollan de forma óptima todos los reflejos innatos neonatales para llegar al pecho y conseguir el agarre. Si no es posible, por ejemplo, por dolor materno tras cesárea, la madre se puede colocar lateralmente.

El recién nacido repta y mueve pies y manos. Éste consigue distinguir el pezón y la areola, que se han oscurecido y agrandado durante el embarazo con ese fin. Los pequeños golpes de las manos del recién nacido sobre el pecho ayudan a la eyección de calostro, así como los movimientos de los pies ayudan a la contracción del útero.

Cuando está cerca del pezón estimula su protrusión con la lengua y, cuando éste toca el labio inferior, el recién nacido abre la boca ampliamente y extiende la lengua por debajo del pezón. Lo ideal es que entre la mayor cantidad de tejido mamario posible en la boca de la criatura. Por un lado, se estimulará correctamente el reflejo de succión al tocar el paladar con el pecho, y por otro el agarre será correcto y la madre no sentirá dolor. La leche no sale solo de la punta del pezón, por eso el estímulo de la areola es fundamental.

En un agarre correcto se debe ver más areola por la parte superior que por la inferior. Es muy importante que el mentón del recién nacido esté tocando el pecho de la madre, puesto que ejerce una presión sobre el mismo que le permite extraer más leche. Para que se dé todo esto la boca debe estar bien abierta y los labios evertidos.

Idealmente, lo descrito con anterioridad se observa en un agarre espontáneo de un recién nacido sano y a término sin que haya que intervenir. En primer lugar, se debe observar a la diada madre-criatura para detectar qué se puede mejorar. Se debe indicar a la madre cómo resolverlo ella misma. La comunicación con la madre siempre debe ser basada en la consejería y de manera que sea ella quien dé con la solución.

No siempre se dan las condiciones más favorables para un adecuado inicio de la lactancia materna. El parto instrumental, el recién nacido prematuro o la mala adaptación extrauterina con baja puntuación en el test de Apgar, entre otros motivos, pueden afectar a estos comportamientos innatos.

Los recién nacidos a término tienen almohadillas grasas en las mejillas que favorecen la presión intraoral y estabilizan el agarre. Los prematuros carecen de esta característica, por lo que con más probabilidad presentan mejillas hundidas y menor eficacia en la succión. El hoyuelo también puede deberse a un agarre poco profundo o a una debilidad muscular (congénito, parto instrumental…). Estos casos requieren una vigilancia más estrecha, especialmente en las primeras horas de vida. Se debe instruir a la madre y a su acompañante en la apariencia normal del recién nacido y sobre cuándo avisar.

Debido a que el dolor en los pezones es el principal motivo de abandono de la lactancia materna y que un mal agarre es la causa más común de dolor, es fundamental la consecución de un buen agarre al pecho, tanto en la primera toma como en las sucesivas. El personal de los servicios por los que pasan madre y recién nacido durante su proceso de parto y postparto debe estar formado y actualizado en lactancia materna para proveer una atención de calidad. Las primeras horas y los primeros días de lactancia condicionan el éxito o el fracaso de la misma, por esto su papel es fundamental.

Tipos de Succión: Nutritiva y No Nutritiva

La succión es una parte clave en la alimentación del recién nacido. Es un reflejo que se puede observar en el feto desde la semana 17 - 20 de gestación. Los primeros comportamientos de succión son desorganizados e inmaduros, y hacia la semana 32 consiguen succionar y hacer pausas, siendo esta edad gestacional cuando los recién nacidos prematuros podrían iniciar la succión con tetina.

Se han descrito dos tipos de succión:

  • Succión Nutritiva: Ocurre solamente en presencia de fluido (leche) y es más organizada y lenta. Se dan pequeños episodios de apnea que sirven para tragar la leche. La respiración se incrementa en las pausas entre secuencias de succiones, en ocasiones se observa jadeo.
  • Succión No Nutritiva: Se desarrolla antes que la nutritiva. Las succiones son más rápidas y varían con el comportamiento de la criatura, se dan unas 6-8 por secuencia. Son succiones más cortas, menos profundas y en las que no tragan. Juega un importante papel en la maduración de las fibras nerviosas de la boca e influye en la regulación hormonal gastrointestinal.

Es muy beneficioso ofrecer el pecho a los recién nacidos prematuros para este tipo de succión, reduce el estrés y la duración del ingreso hospitalario. La succión no nutritiva puede darse también con un biberón, un chupete, un dedo o el pecho después de la extracción de leche.

La succión del recién nacido al pecho es el factor más determinante en la producción de leche materna. A más temprano inicio de la succión tras el parto, mayor y más adecuada producción de leche en los días siguientes. El pecho se llena de receptores de prolactina que lo harán más sensible a la respuesta hormonal.

En el inicio de la toma el recién nacido realiza succiones más rápidas para establecer el flujo de leche. Este comportamiento activa el reflejo de bajada de la leche, la eyección. Pasado el primer minuto y medio de media la succión se enlentece porque el flujo de leche aumenta y el lactante necesita tragar. En general, los recién nacidos sanos y a término primero succionan y luego tragan durante los primeros cuatro días. Después tragan a la vez que succionan. Aunque habitualmente las madres solo sienten la eyección inicial, se dan múltiples eyecciones durante la toma.

Multitud de músculos intervienen en la succión, entre ellos el masetero y el temporal. La integridad de todos ellos es esencial para que la succión sea adecuada. Hay otra serie de factores que tienen influencia sobre la succión. Se ha visto que los pezones más grandes implican un menor ratio de succiones y que éstas son más lentas. Un pezón muy largo puede provocar arcadas y regurgitación de la leche. Se ha estudiado también que, a mayor temperatura ambiente, menor succión o secuencias de succión más cortas.

Signos de Transferencia de Leche Efectiva

Ciertos signos o comportamientos nos van a orientar sobre la transferencia de leche del pecho al recién nacido. En primer lugar, la sensación de la madre es determinante, durante los primeros días, antes de la lactogénesis II, el pecho tiene una consistencia blanda y no hay apenas cambios en ella de antes a después de la toma. Con la subida de la leche el pecho se nota más cargado y endurecido, sensación que desparece tras la toma, pues el pecho se ablanda y la madre siente alivio. Progresivamente esta sensación de plenitud no es tan llamativa, a medida que pasan las semanas no hay tanta diferencia en la consistencia del pecho previa a la toma y posterior. Para ciertas mujeres la pérdida de esta sensación les hace dudar sobre su producción de leche.

Respecto al recién nacido o recién nacida, se dan una serie de signos que podemos observar que nos indican la efectividad de la transferencia de leche:

  • Al inicio de la toma, las succiones son más rápidas para establecer el flujo de leche. A medida que avanza la toma las succiones se vuelven más lentas y profundas.
  • Además de observar una buena técnica de agarre, veremos también que el lactante hace ruidos de deglución. Esto se da a partir de la subida de la leche.
  • Los labios deben estar sellando el pecho y las mejillas redondearse hacia fuera. La aparición de chasquidos durante la succión o de hoyuelos en las mejillas nos orientan hacia una pérdida de sellado en el agarre e inadecuada transferencia.
  • La expresión corporal del lactante también es importante. Inicialmente suelen estar intranquilos, los ojos abiertos, los puños cerrados y las extremidades flexionadas. Conforme avanza la toma las manos se van abriendo, los ojos se van cerrando, se relaja el tono de las extremidades, etc. El número de succiones en cada secuencia disminuye hacia el final de la toma, hasta que sueltan el pecho.

Otro signo indicativo de adecuada transferencia de leche son las deposiciones y las micciones. El meconio es la primera deposición, de aspecto oscuro y consistencia pegajosa, y en ocasiones se produce dentro del útero (líquido amniótico teñido) o durante el parto. Si esto ocurre, el inicio de las deposiciones una vez empezada la lactancia puede demorarse. Es normal un mínimo de una deposición el primer día, dos el segundo, tres el tercero, etc. Hasta el cuarto día aproximadamente, donde deben aumentar. Muchos recién nacidos hacen una deposición tras cada toma. Con el paso de los días las deposiciones toman un tono más claro hasta ser amarillentas y una consistencia más ligera. Hacia el segundo o tercer mes de vida el número de deposiciones puede disminuir hasta dos deposiciones al día.

Aunque las deposiciones son mejor indicativo de transferencia de leche, las micciones también nos dan pistas sobre el estado del lactante. Se debe advertir a los padres sobre cómo observar las micciones de forma adecuada, pues los pañales muy absorbentes pueden causar confusión. En general se acepta como normal una micción el primer día, dos el segundo y cuatro o más a partir del cuarto día. En ocasiones se ve en el pañal orina de color naranja. Esto es debido a la presencia de uratos, y se trata de un fenómeno normal durante los primeros tres días.

La pérdida de peso del recién nacido o recién nacida en los primeros días de vida es un parámetro a tener en cuenta para el seguimiento de la lactancia materna, sin embargo, no debe ser el único. Una pérdida ponderal durante el ingreso hospitalario en los primeros dos días superior al 7% debería implicar detectar problemas y vigilar esa lactancia. Una pérdida superior al 10% precisaría vigilancia y suplementación. Hay que individualizar y sobre todo detectar adecuadamente las dificultades.

Se ha de observar también la coloración de piel y mucosas, pudiendo observarse un tono amarillento propio de la acumulación de los productos de degradación de la bilirrubina. Esto indicaría escasa ingesta que lleva a escasa eliminación de los mismos.

Problemas Comunes y Soluciones

Cuando se detectan problemas sugestivos de una inadecuada transferencia de leche no suele deberse a un único aspecto. A continuación, se presentan algunos problemas comunes y sus posibles soluciones:

  • Mal Agarre: La causa principal de dificultades y dolor en la lactancia es un mal agarre del bebé. Asegurarse de que el bebé esté cogido al pecho y no solo al pezón.
  • Tensión Materna: Si se le ha cogido un cierto temor a la lactancia por la presencia de dolor, es fácil que se acaben afrontando las tomas con el cuerpo en tensión, lo que en sí mismo dificultará todavía más la situación.
  • Interferencias: Evitar las interferencias hasta que la lactancia esté establecida. Los movimientos que realizan los bebés para tomar un biberón o calmarse con un chupete son diferentes de los que debe realizar para agarrarse correctamente al pecho y extraer la leche materna.
  • Anquiloglosia: Lengua sujeta en exceso al suelo de la boca por un frenillo sublingual corto. Los problemas de succión por anquiloglosia pueden paliarse cambiando las posturas del bebé al pecho, de forma que el agarre sea lo más profundo y ventral posible.
  • Macroglosia: Lengua demasiado grande, que sale en parte de la boca incluso en reposo.
  • Retrognatia: Mandíbula inferior retrasada en exceso. Esta es una particularidad anatómica frecuente, que a menudo se asocia a la anquiloglosia, y produce unas dificultades muy similares en cuanto a la succión.
  • Paladar Hendido y/o Labio Leporino: Estas son malformaciones congénitas que impiden la formación del vacío intra-oral imprescindible para succionar.
  • Hipertonía: Exceso de tono muscular, estos bebés se muestran sobre-estimulados, suelen ser inquietos, irritables y tienden a arquearse y a estar en tensión incluso cuando se alimentan.
  • Hipergalactia: Es una condición en la que la madre produce más leche de la que el bebé puede manejar fácilmente.
  • Hipogalactia: Es una condición en la que la producción de leche materna es insuficiente para cubrir completamente las necesidades alimentarias del bebé.
  • Confusión Tetina-Pezón: Ocurre cuando el bebé confunde el pecho materno con una tetina artificial.
  • Pérdida del Reflejo Primario de Búsqueda: Afecta directamente al bebé al dificultar su capacidad natural para buscar y reconocer el pecho.

En tales situaciones, es crucial buscar apoyo en la matrona o un grupo de lactancia. La lactancia es una habilidad que requiere práctica y es muy útil ver cómo otras madres se manejan en sus lactancias y solucionan sus problemas.

La siguiente tabla resume algunos problemas comunes y sus soluciones:

Problema Solución
Mal Agarre Corregir el agarre, asegurar que el bebé abarque la areola y no solo el pezón.
Dolor en los Pezones Verificar el agarre, cambiar de posición al bebé, aplicar frío después de la toma.
Baja Producción de Leche (Hipogalactia) Asegurar una lactancia a demanda, verificar el agarre, considerar suplementos si es necesario.
Exceso de Producción de Leche (Hipergalactia) Ofrecer solo un pecho por toma, extraer un poco de leche antes de amamantar para reducir el flujo.
Anquiloglosia Consultar a un especialista para evaluar y, si es necesario, realizar una frenotomía.

Posiciones de Lactancia

Cambiar la posición del bebé puede ayudar a mejorar el agarre y la comodidad durante la lactancia. Existen muchas posiciones distintas para ofrecer el pecho al bebé:

  • Posición de Crianza Biológica: La madre se coloca recostada (entre 15 y 65º) boca arriba y el bebé boca abajo, en contacto piel con piel con el cuerpo de la madre.
  • Posición Acostada: La madre se sitúa acostada de lado, con el bebé también de lado, con su cuerpo enfrentado y pegado al cuerpo de la madre.
  • Posición Sentada (o Posición de Cuna): Se coloca al bebé con el tronco enfrentado y pegado a la madre.
  • Posición en Balón de Rugby (o Posición Invertida): Se sitúa al bebé por debajo de la axila de la madre con las piernas hacia atrás y la cabeza a nivel del pecho, con el pezón a la altura de la nariz.
  • Posición de Caballito: El bebé se sitúa sentado sobre una de las piernas de la madre, con el abdomen pegado y apoyado sobre el materno.

Lactancia a Demanda

Optar siempre por la lactancia a demanda, aquella en que el bebé decide la frecuencia y la duración de las tomas. El bebé tiene que mamar siempre que quiera. Si el bebé está contento y no parece enfermo, toma suficiente leche.

Es importante en esta época de lactancia olvidarse del reloj y amamantar al bebé cada vez que lo pida. Si tú le ofreces el pecho y lo acepta es porque lo necesita. No es cierto que se malacostumbren y que puedan esperar 3 horas entre toma y toma.

La Organización Mundial de la Salud recomienda que los bebés deben estar alimentados exclusivamente con lactancia materna hasta los seis meses de edad. El tiempo límite de seguir dando el pecho lo ponen la madre y el bebé.

La lactancia es mucho más que alimentar a tu bebé. Es un espacio de amor, cercanía y conexión. Sentir la piel de tu bebé, mirarlo a los ojos mientras se alimenta y percibir su tranquilidad son momentos irrepetibles que fortalecen el vínculo entre ambos. Cada madre y bebé tienen su propio ritmo, sus propios desafíos y sus propios logros.

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