Hipopótamo Recién Nacido: Cuidados y Características Esenciales

Una de las criaturas más curiosas del mundo animal es el hipopótamo recién nacido. A pesar de que estos gigantes acuáticos son conocidos por su gran tamaño y poderosa apariencia, las crías sorprenden por sus características propias y aparente fragilidad. Desde su peso al nacer hasta sus necesidades particulares para sobrevivir, comprender a estos animales puede ayudarnos a otorgar más importancia a su conservación y cuidado dentro de su hábitat natural.

Una familia de hipopótamos en su hábitat natural.

Características al Nacer

Un hipopótamo recién nacido pesa normalmente entre 25 y 50 kg, dependiendo de la especie y otros factores, como la salud de la madre. Los hipopótamos pesan unos 45 kilos al nacer. Cada hembra tiene solamente una cría cada dos años.

El Parque de la Naturaleza de Cabárceno cuenta desde el pasado 19 de agosto con un nuevo ejemplar de hipopótamo. Pipa, una hembra de 1.500 kg., la más grande del grupo, que ha sido madre por tercera vez, y Popó, un macho de 2.000 kg., son sus progenitores.

La familia de hipopótamos del Parque de la Naturaleza de Cabárceno se ha visto incrementada con el nacimiento de una nueva cría el pasado 13 de junio. El ejemplar, que nació bajo el agua y del que se desconoce el sexo, dado que el comportamiento de esta especie hace difícil acercarse a la madre y a la cría, pesó 30 kilos y se encuentra en perfectas condiciones. La cría, nacida tras ocho meses de gestación, es el primer hijo de Kavango, un hipopótamo macho de 12 años de edad que llegó a Cabárceno en 2012, procedente del zoológico de Viena, y de Pepa, una oronda hembra de 1.500 kilos.

El Hipopótamo Pigmeo

Los hipopótamos pigmeos son una especie de hipopótamo más pequeña que el hipopótamo común, aunque comparten algunos rasgos como sus hábitos solitarios y principalmente nocturnos. Es herbívoro y se alimenta de helechos, otras plantas y frutos que encuentra en los bosques. Ver un hipopótamo pigmeo recién nacido no es común ya que la reproducción en cautividad es poco frecuente.

Un hipopótamo pigmeo adulto.

Comportamiento y Adaptaciones

Los hipopótamos adoran el agua, razón por la cual los griegos los llamaron "el caballo del río". Pasan hasta 16 horas al día sumergidos en ríos y lagos para mantener la temperatura de sus enormes cuerpos bajo el cálido sol africano. Los hipopótamos son agraciados en el agua, buenos nadadores y pueden aguantar su respiración bajo esta hasta cinco minutos. Sin embargo, a menudo bastante grandes en multitud de ocasiones tan solo les es necesario caminar sobre los lechos de los ríos o lagos que habitan.

Sus ojos y las fosas nasales se encuentran en lo alto de sus cabezas, adaptación que les permite ver y respirar, mientras se encuentran sumergidos. También, de sentirse amenazados, los hipopótamos pueden igualar en tierra la velocidad de un ser en distancias cortas.

Los hipopótamos también segregan una sustancia roja aceitosa, que dio lugar al mito de que sudan sangre. El líquido es en realidad un humectante de la piel y protector solar que también puede proporcionar protección contra los gérmenes.

Un hipopótamo sumergido en el agua, mostrando la posición de sus ojos y fosas nasales.

Al atardecer, los hipopótamos abandonan el agua y se adentran en la tierra para pastar. Pueden viajar hasta 10 kilómetros en una noche para consumir 35 kilos de hierba. Teniendo en cuenta su enorme tamaño, la ingesta de un hipopótamo es relativamente baja.

El recinto que acoge el grupo de hipopótamos que vive en el parque cántabro es uno de los más grandes del mundo, con un gran lago de más de 10.000 metros cuadrados de superficie y casi 20 metros de profundidad, donde pasan la mayor parte del día sumergidos hasta que llega el atardecer y salen a pastar y a caminar. En él se pueden contemplar actualmente cuatro animales a los que hay que sumar el recién nacido. Madre y cría estarán muy juntas durante el primer mes alejadas del grupo, escondidas en algún recodo del lago hasta que esta sea un poco grande, saliendo solamente del agua al atardecer. La cría permanecerá junto a su madre durante su primer año de vida mamando bajo el agua la nutritiva leche de su progenitora y lo más cerca posible del hocico de ésta, dado que cuando se enfadan atacan a sus enemigos intentando morderles con su enorme boca dotada de afilados dientes de más de 40 centímetros de largo. Por esta razón, el hipopótamo es el animal que más muertes causa en África, más incluso que los leones o los leopardos. Su apariencia no da sensación de peligro y hace que la gente se acerque y ocurran los accidentes. De ahí que sea considerado como el animal más feroz del continente.

Son herbívoros casi exclusivamente, pudiendo llegar a ingerir unos 70 kg de forraje durante una noche. Es el tercer animal terrestre por su peso detrás del rinoceronte blanco y los elefantes africano y asiático. A pesar de su constitución y cortas piernas, puede correr 30 km/hora en distancias cortas.

El Caso del Bioparc y la Conservación

El bebé hipopótamo nacido durante el estado de alarma el pasado mes de mayo ya tiene nombre, Gori. Un recuerdo al padre del cuidador que encontró al hipopótamo recién nacido que había fallecido dos días antes. Durante estas semanas, el equipo de Bioparc ha cuidado con mucho cariño al animal.

La pequeña cría evoluciona con total normalidad y ya disfruta del amplio acuario en la cueva de Kitum. Allí podrán verlos los visitantes de Bioparc a partir de la apertura en la Fase 3 de la desescalada. Se trata del único centro en España que recrea los hábitats de los grandes lagos y ríos africanos, ofreciendo una visión subacuática de los hipopótamos conviviendo con diferentes especies de peces en una perfecta relación simbiótica. Contemplar estos momentos tan entrañables de estos peculiares animales que pasan la mayor parte del tiempo sumergidos y nadando es realmente impresionante.

El pequeño ya disfruta junto a su madre de la amplia instalación en la cueva de Kitum. Ofrece la única visión subacuática de España. Esta especie está catalogada como vulnerable en la lista roja de la IUCN (Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza). En este caso nos recuerda la necesidad de proteger su hábitat como forma de evitar la extinción de la especie.

El equipo de BIOPARC ya se encuentra ultimando los preparativos ante la inminente apertura en la Fase 3, que previsiblemente será la semana próxima. En ese sentido en breve se comunicará la fecha concreta de apertura y venta entradas que se realizará a través de la web de BIOPARC de forma anticipada, así como la reserva de visitas de pases anuales.

Según ha destacado el Gobierno de Cantabria, con el nacimiento del nuevo hipopótamo, el Parque de la Naturaleza de Cabárceno suma "un éxito más" a su largo historial en programas de reproducción de animales y de salvaguarda de especies en peligro de extinción. La instalación cántabra es "un referente" a nivel mundial y se distingue, además, por su trabajo en otras áreas de investigación y los logros conseguidos en la recuperación y cuidado de animales, además de las especiales condiciones que ofrece el parque. Sus 750 hectáreas de extensión hacen posible contar con espacios y recintos de grandes dimensiones que permiten a los animales vivir lo más parecido posible a sus hábitats de origen.

Tabla Resumen de Datos Clave
Característica Descripción
Peso al nacer Entre 25 y 50 kg
Hábitat Ríos y lagos africanos
Tiempo sumergido Hasta 16 horas al día
Respiración bajo el agua Hasta 5 minutos
Alimentación Principalmente hierba (35 kg por noche)
Estado de conservación Vulnerable (IUCN)

Juguetes para Bebés Inspirados en Hipopótamos

Kimo es un mordedor con forma de un dulce hipopótamo, ideal como primer juguete de bebé recién nacido y pensado también para bebés prematuros. Juguete ligero y de fácil agarre. Su grosor y forma favorece la prensión, como cuando el bebé sujeta los dedos de los padres, aportando sensación de protección y seguridad desde los primeros días de vida del bebé. Incluye rugosidades para la estimulación oral y aliviar las encías antes y durante la dentición.

Por qué los animales se vuelven virales

Hace pocos meses, un pequeño animal desató el furor en las redes. Se trataba de Moo Deng, una cría de hipopótamo pigmeo nacida en el zoológico de Khao Kheow, en Tailandia, que se hizo viral por su aspecto adorable y su comportamiento rebelde.

Moo Deng no es una excepción: por lo general los animales bebés nos despiertan sentimientos de ternura, incluso cuando se trata de especies que, una vez adultas, nos infundirían respeto o temor. Y no es casualidad, ya que la ciencia ha descubierto que los humanos - y los mamíferos en general - estamos “programados” para sentirnos así ante un animal de corta edad. Y existen razones evolutivas para ello.

Los humanos, un caso particular

Dentro de la clasificación tradicional de los reinos animales (peces, anfibios, reptiles, aves y mamíferos), estos últimos son los que establecen una relación de cuidado más prolongada y estrecha con su descendencia, junto con algunas aves como los pingüinos. Esto implica que los progenitores deben proporcionarles alimento y protección, lo cual implica ceder parte de su propio alimento o ponerse en situaciones de peligro para protegerlos.

Los humanos somos un caso muy particular porque somos la especie que cuida durante más tiempo a su descendencia. Muy pocas especies se nos acercan en términos de cuidado prolongado, como los elefantes, las orcas y algunos primates, que pueden llegar a los 10 años de “infancia”. Incluso otros mamíferos, aunque pueden permanecer dentro del núcleo familiar o social toda la vida, son adultos capaces de sobrevivir por sí solos a los pocos años de vida.

En nuestro caso, esta infancia prolongada se debe no solo a nuestro ritmo de crecimiento más lento, sino también a la complejidad del desarrollo cerebral y a la adquisición de las habilidades sociales necesarias para la supervivencia en la sociedad, que hacen que las “crías” humanas sean totalmente dependientes de sus progenitores de un modo que no sucede en ninguna otra especie. Y a consecuencia de ello, hemos desarrollado un instinto de cuidado que no solo se extiende a nuestra especie, sino también a otras.

El patrón del bebé

En biología evolutiva, esto responde a un fenómeno llamado “patrón del bebé” (baby schema) que está enraizado en nuestro cerebro y hace que estemos “programados” para que nos parezcan adorables los animales con rasgos tiernos. Según los investigadores, las características que conforman el “patrón del bebé” son estas: una cabeza grande en relación con el tamaño del cuerpo; una frente prominente; ojos grandes situados en la parte baja de la cabeza; nariz y boca pequeñas y muy juntas; mejillas y cuerpo redondos y regordetes; extremidades cortas y gruesas, y movimientos tambaleantes.

Los bebés humanos y muchos mamíferos cumplen estos parámetros; en cambio, en los otros reinos animales no son tan habituales salvo en algunas aves. Sin embargo, pensemos en las especies que requieren un cuidado parental largo, como los pingüinos: ¿Verdad que sus crías también nos parecen adorables?

La explicación es muy sencilla: este aspecto infantil despierta sentimientos de protección y a la vez es una señal de indefensión. Es la manera que tiene la naturaleza de decir: “Te necesito, cuida de mí”. Un artículo titulado, muy elocuentemente, Irresistible: Cómo la ternura programó nuestros cerebros y conquistó el mundo, lo desarrolla y da la siguiente explicación científica:

“La percepción de ternura atrae nuestra atención muy rápidamente (en 1/7 de segundo) al desencadenar una respuesta en la corteza orbitofrontal, la red de placer y recompensa del cerebro. Esta rápida actividad neuronal parece estar seguida de procesos de valoración más lentos que provocan conductas de cuidado, disminuyen la agresión y activan redes implicadas en el juego, la empatía y la compasión”.

Por qué los animales se vuelven virales

Dicho de una forma más simple, “buscamos la ternura porque nos hace sentir bien”, explica Joshua Paul Dale, autor del estudio. Cuando vemos algo que nos parece tierno o adorable, nuestro cerebro activa los mecanismos que nos hacen sentir placer. Y una reacción inmediata es querer compartir esa fuente de placer con otros, lo cual en la era de las redes sociales se traduce en compartirlo con nuestros amigos y seguidores.

Las fotos, pero especialmente los vídeos de animales bebés, tienen un gran potencial para volverse virales porque cumplen todos los requisitos del “esquema del bebé”. Los vídeos en particular suman el último factor, el movimiento, junto con la certeza de que el animal puede hacer algo divertido. Moo Deng, por ejemplo, se hizo viral en parte gracias a un vídeo en el que mordía las botas de su cuidador. Algo similar pasa con los vídeos de cachorros haciendo travesuras que se comparten en las redes sociales.

Algunos de estos vídeos son tan honestos que se titulan “Cosas que son adorables cuando las hacen los perros pero molestas cuando las hacen las personas” y muestran a estos animales haciendo sus necesidades, invadiendo nuestro espacio personal o robando zapatos y calcetines. Es probable incluso que, si viéramos a un bebé humano hacer muchas de estas cosas molestas, le corrigiéramos. ¿Por qué esa incongruencia?

La razón principal es que sabemos que los animales no actúan con malicia ni intención consciente de molestar y, además, muchas veces no suponen un perjuicio real. Esto hace que sus travesuras sean vistas más como encantadoras que como verdaderamente molestasy no generen en nosotros una frustración como la que sí sentimos con un bebé, ya que en este caso lo percibimos como una carencia de educación que hay que corregir. Al no percibir una intención maliciosa, nuestras reacciones suelen ser indulgentes, ya que vemos estas acciones como inocentes o espontáneas.

Finalmente, el humor muchas veces actúa como una válvula de escape para el estrés o las frustraciones de la vida cotidiana.

Publicaciones populares: