Carlos Navarro, de 47 años, conocido como "El Yoyas", fue finalmente detenido en la casa de unos amigos de su familia en la urbanización de Les Pinedes de l’Armengol, en Torre de Claramunt, en la comarca de la Anoia.
Conocido por su paso por el programa Gran Hermano, tenía en vigor una orden de búsqueda, detención e ingreso en prisión de una jueza de Las Palmas de Gran Canarias. La Audiencia había confirmado su pena de cinco años y ocho meses de cárcel por un delito de maltrato habitual y cuatro de lesiones contra su exposa, Fayna Bethencourt, a la que conoció en el mismo programa.
Durante 19 meses, Navarro se burló de la justicia, de la policía y, lo peor, de su víctima que no dejó ni un solo día de pedir, incluso rogar, que alguien buscara a su maltratador. Pero nunca lo fue, hasta hace medio año, aproximadamente, que la Ufam central de la Policía Nacional, especializada entre otras en violencias de género, inició en solitario su propia investigación para ubicar al fugitivo.
Un grupo de policías nacionales de la UFAM viajó desde Madrid y ubicó al fugitivo en la casa de la Anoia. Finalmente, el Grupo II de Fugitivos de la Policía Nacional se puso manos a la obra y creó un equipo conjunto con el grupo de fugitivos de los Mossos d’Esquadra. Utilizaron un dron térmico que confirmó la presencia de alguien en el interior de la vivienda.
Sobre las seis de la madrugada, medio centenar de policías nacionales y mossos, armados hasta los dientes, tiraron las dos puertas abajo y le detuvieron. Parecía un harapiento. Semidesnudo, con barba de infinidad de días y absolutamente desmejorado aún tuvo ganas de hacerse el gracioso con los uniformados.
La jueza de las Palmas de Gran Canarias confió en los múltiples indicios aportados por los investigadores que defendieron ante la magistrada que el fugitivo tenía que estar escondido en esa casa.
La detención de Carlos Navarro puso fin a una búsqueda que se prolongó durante meses, generando una gran repercusión mediática y social.
La vivienda estaba destartalada y con lo básico para sobrevivir y no salir. Había fortificado y forrado todas las ventanas y tenía una bicicleta estática y una cinta de andar para ir haciendo kilómetros. La casa de la que ni una sola vez salió el Yoyas durante el año que intermitentemente fue vigilado, está en una calle en pendiente junto a otras parcelas con casa. Detener allí un vehículo para realizar una vigilancia era especialmente complicado.
Las policías descubrieron a los padres, la hermana, el cuñado y una mujer que podría ser la actual pareja del ya detenido acudiendo periódicamente a la casa, cargados con bolsas. La familia y una mujer que podría ser la actual pareja del ya detenido acudían periódicamente a la casa. Los padres, la hermana y una mujer iban a la vivienda con la excusa de dar de comer a los perros. La excusa era dar de comer al perro del fugitivo y al de la hermana.
Carlos Navarro 'El Yoyas'
La Huida y la Entrevista
La huida de Carlos Navarro fue escandalosa y aún se permitió conceder una entrevista a El Mundo en un bosque, en la que defendía su inocencia.
Navarro expone que tanto los Mossos d’Esquadra como la Policía estaban al corriente de esta fuga y que él no considera haber participado en ningún delito: "Si eres pariente sanguíneo, no te pueden acusar (de encubrimiento). Puedes encubrir a tu hijo perfectamente, que no la ley no te puede hacer nada. Yo por un hijo corro los riesgos que haga falta. Por un hijo doy la vida".
Equipo de Investigación consiguió ponerse en contacto con su padre, también llamado Carlos Navarro, que participó de manera activa en la fuga de su hijo. "Claro, por supuesto que tuvo mi ayuda. Le dije: 'hijo, no te entregues'. Nosotros le traíamos de todo, estaba todo día encerrado, sin abrir ventanas, esperando que vinieran las hermanas, o bien yo para comer y nada más, y vigilantes siempre, hasta que lo cazaron", confesó.
Asimismo, expresó que su hijo no es "en absoluto" una persona violenta: "Cada uno tenemos nuestro carácter, nuestro genio, nuestra forma de ser. Mi hijo ha tenido siempre valor a salir de los programas de televisión y al pan, pan y al vino, vino", concluye.
El padre revela al programa que sabía que el día del arresto iba a llegar tras una fuga que ha sumado entre seis meses y un año al procedimiento que ya enfrentaba Navarro.
El Impacto en Fayna Bethencourt
Su expareja ha compartido la angustia que suponía que su maltratador siguiese en libertad. Ayer, Bethencourt agradeció a través de sus redes sociales el apoyo recibido. Fayna, quien tuvo dos hijos con su ex, una niña, que actualmente tiene 15 años, y un niño, de 12, está intentado pasar página dejando atrás los crueles años vividos al lado Carlos Navarro y el proceso de anulación al que fue sometido por parte de su maltratador.
Después del calvario vivido durante la relación con su exmarido, ahora Fayna lo está pasando mal por el miedo de no saber dónde se encuentra su maltratador, y es en sus hijos donde tiene a su mayor apoyo. "No creo en Dios, pero si soy adoratriz devota. Ellos son la motivación, el amor, las ganas y la desesperación por saber que están bien. Amor con mayúsculas son mis hijos cada vez más altos y yo cada vez más chiquitita a su lado.
La canaria, que hace menos de un mes relataba públicamente los dieciséis años de terror que vivió al lado del prófugo de la justicia al que conoció en el reality de Gran Hermano 2 en 2001, ha decidido dar un paso más al frente y ha presentado en la revistaLecturas, a su pareja, Misael Montesdeoca junto al que lleva cinco años de relación. "Mis hijos son conscientes de que no es su padre biológico, pero entienden que el amor es más importante que la sangre" señala la canaria.
Aunque su expareja ingrese en prisión siempre sentirá miedo. "Esa es una cruz que siempre voy a llevar conmigo.
La Historia de Fayna y Carlos
Esta historia empieza mal y acaba peor. Es la de una chica canaria, Fayna Bethencourt, que se apunta al casting de Gran hermano, un reality de Telecinco importado de Holanda que pretendía venderse como un experimento sociológico de jóvenes viviendo cerrados en una casa y emitido en directo 24 horas por TV. Fue un éxito. En aquel grupo había otro chico catalán, de extrarradio, directo y áspero. Telecinco confundió autenticidad con agresividad. Acabó expulsado por violento. La joven Fayna se enamoró del joven Carlos Navarro, que para siempre sería "el yoyas" cuando amenazó a otro concursante con meterle "dos yoyas, placa placa que te van a temblar las orejas".
Expulsado y después readmitido en TV, hizo centenares de apariciones en Crónicas marcianas o estaba a sueldo de Jordi Évole como la voz del pueblo al final de cada uno de sus programas. Fichó por Ciutadans y ahora está en busca y captura por violencia de género.
Sin embargo, las primeras red flags no consiguieron disuadir ni a Fayna de continuar con la relación ni a la televisión de exprimir una violencia que se confundió con chulería y espontaneidad.
Carlos Navarro fue condenado en abril de 2020 a 5 años y 8 meses de cárcel por un delito de maltrato continuado a su expareja. Una sentencia que dictada por el Juzgado de lo Penal Número 5 y ratificada después por la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de las Palmas el 20 de abril de 2021 por lo que el exconcursante de Gran Hermano debería haber ingresado en prisión el pasado mes de noviembre, sin embargo, Carlos Navarro decidió no personarse en prisión a la espera de que el Tribunal Supremo resuelva la petición presentada por su abogado para que se le revise la condena.
Tres meses, con sus días y sus noches, han pasado ya desde que nos enteramos de que Carlos Navarro 'El Yoyas' estaba en busca y captura para entrar a la cárcel por un delito de maltrato contra su exmujer. Nada se sabe del paradero del que fuera concursante de la segunda edición de Gran hermano, programa donde la pareja se conció y se enmoró antes de que este fuera expulsado por violento.
Fayna: "Hace mucho que dejé de creer en Dios y tan solo recupero la fe en el ser humano cuando aparece en mi vida alguna persona que me reconcilia con nuestra especie.¿Pero por qué nos empeñamos en buscar infiernos cuando vivimos en lo se aproxima más a la idea que tenemos de él? ELLOS son la motivación, el amor, las ganas y la desesperación por saber que están bien. AMOR con mayúsculas son mis hijos cada vez más altos y yo cada vez más chiquitita a su lado.Respiramos hondo, cerramos los ojos, los abrimos bien grandes y seguimos caminando, pero siempre, siempre, siempre de su mano".
Un reportero de Fiesta de Telecinco consiguió hablar con el cuñado del protagonista: "Me cagaré a la puta madre que os parió, ¡fuera de aquí"!.
La entrevista en El Mundo del agresor fue impactante, como el aspecto del personaje. Envejecido, con el pelo largo y una barba muy dejada, y luciendo una camiseta contra la Ley de Violencia de Género. Defendía su inocencia, dice que lo han condenado sin pruebas, ni ningún informe médico ni denuncias previas. "Soy un cabeza de turco", asegura. "Por culpa de esa ley hay muchos padres como yo, que llevo casi seis años sin ver a mis hijos y ahora escondiéndome como si fuese un criminal. No he hecho nada en mi vida para merecerme esto" Delirante.
Ella es «la prueba de que se puede salir» y que se puede volver a ser feliz. Tras su relación con Carlos Navarro, el Yoyas, a las víctimas les pide «que no sientan vergüenza» porque el único culpable es el que hace daño.
Fayna Bethencourt (Las Palmas, 1978) no se considera una víctima, sino una superviviente. Porque, a pesar de que su historia de maltrato se hizo pública sin su consentimiento, fue capaz de revertir la situación y de contarlo para ayudar a otras mujeres.
-Todos hemos visto tu historia de amor en «Gran Hermano». ¿Ahora la consideras una historia de terror?-Sí, supongo que sí.
-¿Te cuesta hablar de ello?-Sí. Se me hace un poco cuesta arriba.
-Llegamos hasta donde quieras, ¿cuándo te diste cuenta de que eras una mujer maltratada?-Es algo paulatino. No te das cuenta de la noche a la mañana. Te adaptas y normalizas muchas situaciones. Y, al cabo del tiempo, vas abriendo los ojos. En mi caso fue al tener a mis hijos. Me di cuenta de que no solo me estaba afectando a mí, sino que nos afectaba a todos. Fue cuando decidí salir de ahí. Pero no te das cuenta de la noche a la mañana. Además, tu maltratador te aísla para que tengas poco contacto con el exterior.
-Al ser conocida, eso implicó que todo el mundo se enterase. ¿Fue por ello todavía más doloroso?-No solo estaba viviendo la situación que vivía, sino que mi miedo era que la gente se enterase. No quería que se hiciera público. De hecho, salió en contra de mi voluntad y de una manera que no me gustó nada. Se filtró la noticia. Para mí fue un disgusto muy grande. Pero, entonces, decidí hablar públicamente y en primera persona.
-¿Te has sentido cuestionada?-Tuve muchísimo apoyo. Toda mi familia estuvo ahí, mis amigos... y de cara a la opinión pública, también. No puedo decir otra cosa.
-Pero el hecho de que saliera a la luz sin tu consentimiento, ya es una manera de señalarte.-A mí me hizo pasar un mal rato, por supuesto. Un mal rato, unos malos días y unos malos meses. Fue muy duro. Mi mayor freno para salir de esa relación era que no se supiera. Porque es uno de los grandes problemas que hay. La víctima siente vergüenza. Pero siempre he querido mandar un mensaje positivo. Mi mensaje nunca ha sido de víctima como tal, más bien de superviviente. Me gustaría decirles a las mujeres que están pasando por esto que no sientan vergüenza, porque esa es la tónica general. Consideras que luego la gente te puede decir: «¿Cómo lo has permitido?, ¿cómo te has dejado?, ¿cómo has podido vivir así?...». Pero hay unos mecanismos psicológicos que la gente desconoce. Se llama dependencia emocional, normalizar situaciones, luz de gas, etcétera.
-¿No es fácil detectar al maltratador?-Un maltratador nunca te va a dar una bofetada o te va a llamar «puta» en la primera cita. Al principio son encantadores. Y por muy mal carácter que puedan demostrar contigo, luego van a tener unos detalles increíbles.
-¿Qué piensas cuando día tras día en el telediario aparecen mujeres y niños muertos a manos de sus maltratadores?-Es terrible.
-¿En qué falla el sistema?-Todavía queda mucho por hacer. Es un tema educacional. La base está en formar a los jóvenes para que estas cosas no sucedan en un futuro. Todos somos machistas de alguna manera. Y me incluyo, en el sentido de que a todos nos han educado en un sistema patriarcal. Y hay que educar en igualdad. Se trata de darnos la mano y crecer juntos.
-¿Crees que un maltratador puede llegar a rehabilitarse?-No creo que todo sea blanco o negro. Creo en los grises. Y pienso que hay personas que pueden aprender con el tiempo que lo que están haciendo está mal. Pero también creo que hay personas que no van a cambiar en la vida.
-¿Qué duele más: el maltrato físico o el psicológico?-El físico deja rastro, pero el psicológico es muchísimo más duro.
-Siempre que puedes das charlas, ayudas a otras mujeres a denunciar...-Sí, desde que se hizo público, decidí que iba a hablar de ello con voz propia. Ya que yo viví un infierno, al menos, sacar algo positivo de ello. A los jóvenes les cuento mi historia porque no quiero que les pase lo mismo.
-¿Qué es lo que debería hacer que saltaran todas las alarmas?-Hay muchísimas cosas, pero una de ellas es la privación de libertad. A lo mejor no te lo prohíbe directamente, que esa es la trampa. Es más sutil: «Pues mira, ¿tú crees que esta persona es amiga tuya de verdad?». Pero lo principal es cuando ves que te está impidiendo hacer lo que tú quieres hacer.
-¿Crees que se lograrán reducir los casos de violencia machista?-Hay que educar en igualdad. Pero como madre de adolescentes, veo que muchas veces los chicos se sienten atacados ante las campañas sobre género. No sienten que se les está informando, porque el machismo es tan malo para la mujer como para el hombre. Están recibiendo el mensaje como un ataque. El mensaje debería ser más cuidadoso, no por ser hombre eres malo. Y ellos tienen esa sensación.
-Has sido muy valiente, has tomado las riendas de tu vida y se te ve feliz.-Sí, de lo que más orgullosa estoy es de haber sacado a mis hijos de esa situación de maltrato. Siempre digo que mi vida volvió a empezar con 39 años, hace cinco años que volví a nacer, y ahora me quiero más.
-Llegaste a temer por tu vida?-Una de las emociones principales en una situación de maltrato es el miedo. Lo voy a dejar ahí. Todo eso se dijo en el juicio. Pero se pasa mucho miedo. Es una constante. Miedo por ser, por hablar, por salir, por entrar, por que se acabe todo, son muchos miedos. Y el miedo de cuando te vas.
-Se pondrán en contacto contigo muchas víctimas.-Sí. Incluso algún hombre, aunque el 99 % son mujeres. Cualquiera puede ponerse en contacto conmigo a través de mis redes. Les contestaré y haré todo lo posible por echarles una mano. La mayoría creen que no pueden salir de ahí. Pero no es así. Hay que decirles: «No estás sola y sí se puede salir». Y, a partir de ahí, vamos a trabajar.
La exconcursante de 'Gran Hermano' ha presumido de lo mayores que están sus hijos y del amor tan incondicional que con ellos tiene.
Fayna Bethencourt ha abierto su corazón y ha dedicado a sus hijos una carta de amor.
Fayna Bethencourt está cogiendo fuerzas para seguir tocando puertas y que su petición no caiga en el olvido. Después de haberse dirigido al Defensor del Pueblo para denunciar su situación actual y recordar que su ex, Carlos 'El Yoyas' sigue prófugo de la ley, la exconcursante de la segunda edición de 'Gran Hermano' ha buscado un poco de oxígeno en lo que más le importa en la vida. La canaria ha compartido una foto en la que sale con sus dos hijos, a los que les ha dedicado una carta de amor.
Ella sabe muy bien lo que es estar en el infierno, tal como ha empezado relatando, pero con este texto ha querido dar una visión más optimista de su otra realidad: la de sus hijos que son esa parte de su vida que le hace crecer y le impulsa a hacer cualquier cosa. A ellos se ha dirigido abiertamente para decirles lo mucho que les quiere de manera pública a través de su perfil de Instagram.
Abrazados a Fayna Bethencourt, los tres aparecen en una instantánea que expresa un momento de felicidad en donde la exconcursante de 'GH' ha escrito un contexto: "Hace mucho que dejé de creer en Dios y tan solo recupero la fe en el ser humano cuando aparece en mi vida alguna persona que me reconcilia con nuestra especie". La canaria ha dejado patente que está viviendo un momento difícil, que anteriormente fue todavía peor por la historia que vivió de malos tratos a manos de Carlos 'El Yoyas', pero que en medio de su desasosiego, siempre hay espacio para el amor.
Un sentimiento que es incondicional, si se trata del mero hecho de pensar o de hablar de sus hijos. "Ellos son la motivación, el amor, las ganas y la desesperación por saber que están bien", ha sido el grito que en esta ocasión ha dado la canaria, dejando claro que si se trata de marcar prioridades, ella tiene muy claras cuáles son las suyas. "Amor con mayúsculas son mis hijos cada vez más altos y yo cada vez más chiquitita a su lado", ha expresado la exconcursante de 'GH' al ver cómo los que eran sus dos pequeños ya están casi a su misma altura, pero eso no quita para que siempre hacia ellos, ella tenga un instinto protector. Un motor y una razón tan fuerte que en su día le permitió salir del infiernos que vivía en su casa por los continuos episodios de malos tratos, tal como ella misma ha contado con un desgarrador testimonio:
Fayna Bethencourt sigue caminando. No lo hace sola. Tiene a sus hijos junto a ella y a ellos les ha querido dedicar esta carta de amor: "Respiramos hondo, cerramos los ojos, los abrimos bien grandes y seguimos caminando, pero siempre, siempre, siempre de su mano", ha escrito y a sus palabras no han faltado las reacciones en sus redes. Todas ellas coinciden en que la canaria se ha convertido "en un referente para muchas mujeres", que "no le van a soltar la mano" y que tiene en sus hijos "el amor más grande y merecido".
Fayna Bethencourt con sus hijos
