La serie "Las Abogadas" nos acerca a la realidad social y legal de la España de las décadas de 1960 y 1970, mostrando cómo el trabajo y esfuerzo de las personas profundamente comprometidas con la democracia y la igualdad ayudaron a cambiar el paradigma, acercándonos un poco más a la justicia social. En este contexto, surge la figura de Pedro Patiño, un hombre que dedicó su vida a la lucha por los derechos de la clase trabajadora.
Bandera de Comisiones Obreras, sindicato al que perteneció Pedro Patiño.
¿Quién fue Pedro Patiño?
Pedro Patiño era albañil y militante de Comisiones Obreras. Nació en 1937 en un pueblo de Toledo y emigró a Getafe para trabajar en la construcción. A sus 33 años, luchaba por mejores condiciones laborales.
Peticiones de Pedro Patiño:
- Salario mínimo de 400 pesetas/día.
- Tres pagas extraordinarias al año.
- Un mes de vacaciones a salario real.
- 100% de salario real en caso de accidente o enfermedad.
- Electividad para los cargos sindicales.
- Libertad para los detenidos.
- Libertad de reunión, expresión y derecho de huelga.
Fue encarcelado varias veces por su militancia y, tras su exilio en Francia, regresó a España junto a su mujer, Dolores Sancho, de 26 años, y sus dos hijos. Dolores Sancho trabajaba como secretaria con Manuela Carmena.
Contexto histórico: La represión laboral durante el franquismo
La huelga fue un delito en España entre 1936 y 1977. En ese contexto, también los sindicatos eran ilegales. En el ámbito laboral, el régimen franquista solo reconocía a la Organización Sindical Española, también conocida como Sindicato Vertical.
Durante cuarenta años, esta fue la única organización de trabajadores autorizada, lo que mantenía bajo control la intervención estatal y respondía, en muchos casos, a los intereses del gobierno y los empresarios en detrimento de los derechos laborales de los trabajadores. El descontento ante las condiciones laborales creció entre la clase obrera durante los años 60 y principios de los 70.
Sectores como la construcción se vieron intensamente afectados por el desarrollo urbanístico de las grandes ciudades, lo que obligó a los trabajadores a realizar jornadas interminables en condiciones de inseguridad, sin descansos, sin aumentos salariales y, en muchos casos, sin cobrar las horas extras.
El asesinato de Pedro Patiño
El 13 de septiembre de 1971 había convocada una huelga de la construcción. Pedro Patiño repartía octavillas en el barrio de Zarzaquemada (Leganés, Madrid), junto a otros compañeros, poco antes de las nueve de la mañana, cuando un furgón de la Guardia Civil paró junto a ellos. Ante la presencia de la Guardia Civil Patiño no opuso resistencia, le dispraron por la espalda.
No se abrió ninguna investigación y nadie respondió nunca por su muerte. La prensa española apenas se hizo eco de la noticia. La prensa extranjera, que si divulgó el suceso, informó que Pedro Patiño murió de un balazo en la espalda. El cuerpo sólo presentaba un orificio de entrada en la espalda.
Imagen de la Guardia Civil en España.
EL MOVIMIENTO POR LAS 8 HORAS: Un Hito en la Historia del Trabajo⭐aulamedia Historia
El legado de Pedro Patiño
"TENGO LA PALABRA:lo que me falta es el sitiodónde decirla.Tengo la palabra:la prueba esque diariamente hablo(en voz baja)con muchos de mis amigos”
Tras su asesinato, los actos de protesta se multiplicaron. En 2009, el Gobierno español, bajo el amparo de la Ley de Memoria Histórica, reconoció oficialmente que Pedro Patiño fue perseguido injustamente por sus actividades políticas.
Su legado vive no solo en las luchas obreras de su tiempo, sino también en su poesía. Amanecer, una recopilación de sus 38 poemas inéditos, refleja las esperanzas y luchas de un hombre que peló por la libertad y los derechos de la clase trabajadora.
Pedro Patiño Toledo falleció a causa de un disparo de un agente de la Guardia civil la mañana del 13 de septiembre de 1971 en un camino de la carretera de Villaverde a Leganés, cuando formaba parte de un piquete de la huelga de la construcción. Tuvieron que pasar 38 años, hasta la aprobación de la Ley 52/2007, de Memoria Histórica, para que el Gobierno expidiera el consabido certificado de reparación personal en que se indicaba que murió «en defensa de su actividad política». Eso fue todo.
Pedro Patiño Toledo, albañil, padre de dos hijos pequeños, militante del PCE y sindicalista de Comisiones Obreras, nació en 1937 en La Puebla de Almoradiel (Toledo). Creció sin su padre, ejecutado por el franquismo extrajudicialmente. Su madre fue condenada a la pena de muerte que más adelante le sería conmutada. Vivió, como tantos niños y jóvenes de «este país de todos los demonios», marcado por el estigma de ser hijo de rojo.
A los dieciséis años emigró de su pueblo con destino a Getafe para trabajar en la construcción. En 1959 él mismo tuvo que sufrir las consecuencias de un Consejo de Guerra. Acusado del delito de rebelión militar, fue condenado a un año de prisión por imprimir propaganda clandestina en una multicopista. Doscientos ejemplares que decían: «Por una vida más digna, por un salario mínimo vital de 100 pesetas con escala móvil».
Encarcelado varias veces por su militancia, en 1962 fue procesado por pertenecer al Partido Comunista y declarado en rebeldía. Se refugió en Francia, donde permaneció seis años. En el exilio conoció a su esposa y ambos tomaron la decisión de regresar a España.
El 13 de septiembre de 1971 se iniciaba una huelga en la construcción convocada por Comisiones Obreras, entonces sindicato ilegal. Pedro Patiño salió de la casa familiar alrededor de las siete de la mañana. Ese día no tenía que ir al tajo. Junto con otros compañeros se desplazó a las obras de Leganés para distribuir octavillas animando a secundar la huelga. «Compañeros se acerca la hora de la lucha. Del 13 al 20 de septiembre huelga general de la construcción, ¡todos a una, compañeros, para sacarle nuevamente de la cárcel y conseguir nuestros derechos!». A quien había que sacar de la cárcel era a Francisco García Salve, el cura Paco.
La versión oficial y la realidad
Al finalizar una de estas visitas, poco antes de las nueve de la mañana, un coche-patrulla de la Guardia Civil se paró junto a ellos. Cuatro agentes armados les rodearon y uno de nombre Jesús Benito Martínez disparó su fusil hiriendo a Pedro Patiño. Tras unos segundos de confusión los compañeros intentaron socorrer a Pedro que yacía en el suelo. Siguiendo instrucciones de la Guardia Civil, lo introdujeron en el vehículo de los agentes, donde pocos minutos después falleció. Trasladado a la Clínica San Nicasio de Leganés, un médico certificó la muerte.
Su esposa Dolores se enteró del asesinato de su marido varias horas después por una nota de la Dirección General de Seguridad que decía: «Sobre las nueve horas del día de hoy, cuando la dotación de un coche patrulla de la Guardia Civil, compuesta por el conductor y tres números, se hallaba prestando servicio en la zona comprendida entre Villaverde y Getafe, observaron a cuatro individuos difundiendo propaganda ilegal en una obra que se realiza cerca del kilómetro 3,3 de la carretera de Leganés a Villaverde. La dotación del citado coche-patrulla se bajó del vehículo para perseguir y detener a los aludidos individuos, y al intentar la detención de uno de ellos, Pedro Patiño Toledo, nacido en Puebla de Almoradiel, Toledo, de 33 años, con domicilio en El Escorial, éste se abalanzó sobre un guardia civil, al que agredió e intentó desarmar, y en el forcejeo se disparó el arma, alcanzando al referido Pedro Patiño, que resultó gravemente herido, falleciendo durante el traslado al hospital.»
Esa misma noche las autoridades represivas se personaron en el domicilio de la familia Patiño para efectuar un registro. Fue entonces cuando Dolores pudo saber que el cadáver de su marido se encontraba en el Hospital militar Gómez-Ulla de Carabanchel, donde había ingresado a las once de la mañana. «Me llevaron al hospital Gómez Ulla para reconocer el cadáver. Entré en la morgue. El cuerpo estaba cubierto por una sábana. Tenía la esperanza de que no fuera él. Le destapé. Sólo llevaba puestos los pantalones. Todavía tenía los ojos abiertos. En su pecho no había ningún rastro de sangre. Supe que le habían disparado por la espalda».
La versión oficial de los hechos fue que «Patiño agredió a los agentes y a uno de ellos se le disparó el arma» y que el sindicalista falleció por «hemorragia aguda-choque hipovolémico».
