Blas Infante es una figura clave en la historia de Andalucía, considerado el "Padre de la Patria Andaluza". Su vida, obra y pensamiento han sido objeto de estudio y debate, y su legado sigue inspirando a muchos andaluces. A continuación, exploraremos su biografía y los aspectos más destacados de su trayectoria.
Blas Infante
Primeros Años y Formación
Blas Infante nació en Casares, Málaga, el 5 de julio de 1885. Tras cinco años en los Escolapios, regresó a Casares. Trabajó durante un tiempo como escribiente en el Juzgado Municipal, pero en 1904 se trasladó a Granada a estudiar Derecho, licenciándose año y medio más tarde.
Así mismo, entra en contacto en la capital con el Ateneo de Sevilla, ámbito intelectual donde se impregna de un ambiente de inquietud política, social y sobre cuestiones andaluzas.
Desarrollo Profesional y Activismo Andalucista
Regresó entonces a su pueblo natal, donde preparó las oposiciones de notario que aprobó en 1909, lo que le abrió la puerta de la notaría de Cantillana (Sevilla). De esta etapa son sus primeros escritos.
El más importante, ‘Ideal Andaluz’, que presenta en el Ateneo sevillano en 1914 y publicaría un año más tarde. En 1916 funda el primer Centro Andaluz en Sevilla con el propósito de crear un órgano de expresión de la realidad cultural y social de Andalucía.
Comienza de este modo a dar forma a la lucha por la autonomía. En este sentido, promueve además la celebración de la Asamblea de Ronda de 1918, donde se asume la Constitución Federal de Antequera de 1883 que pretendía la integración en un Estado conformado por varias entidades territoriales.
En esta misma asamblea se aprueban la bandera blanca y verde y el escudo de Hércules triunfador como símbolos de la autonomía de Andalucía. En 1919 redacta el Manifiesto de Córdoba, en el que reivindica a Andalucía como nación.
Bandera de Andalucía
Con la llegada de la Dictadura de Primo de Rivera en 1923 se suprimen los centros andaluces y Blas Infante se traslada a Isla Cristina como notario. Durante este periodo viaja por Marruecos en busca de la tumba de Al-Motamid (último rey de Sevilla) e investiga los orígenes del flamenco.
Allí nacen sus hijas Mª Luisa, Mª Ángeles y su hijo Luis Blas. Blas Infante se traslada entonces a Isla Cristina (Huelva), donde toma posesión de la notaría local e inicia una etapa (1923-1931) centrado en su trabajo, el estudio y la familia.
Esta etapa se prolonga hasta 1931, cuando se proclama la Segunda República y Blas Infante regresa a Sevilla como notario de Coria del Río. Con la proclamación de la Segunda República Española retoma su activismo andalucista y vuelve al terreno de la política.
Desde esta casa Blas Infante propicia la transformación de los Centros Andaluces- aquellos que se crearon en 1915, de los cuales el sevillano fue el primero-que revitalizan y el proceso estatuario durante la IIª República.
Dar al Farah: Casa de la Alegría
Allí levanta Dar-al-farah (la Casa de la Alegría), donde pasará los últimos años de su vida. En 1931, Blas Infante se traslada de nuevo a la provincia de Sevilla y ocupa plaza de notario en Coria del Río, donde construye una casa a la que llamará “Dar al-farah” (“Casa de la Alegría”), su último hogar. Además, abre bufete en Sevilla.
Tras la dictadura del General Primo de Rivera, Blas Infante vuelve a permutar su notaría, ahora por la de Coria del Río, y establece su residencia al poco tiempo en Dar Al Farah (Casa de la Alegría) en la que es la única propiedad de toda su vida. Hoy es Casa-Museo y forma parte del recinto museístico del Museo de la Autonomía de Andalucía, que difunde la lucha por la Autonomía andaluza.
Junto a la casa natal de Casares, esta casa es uno de los patrimonios más importantes conservados de Blas Infante, y un fuerte atractivo para conocer la vida y obra del genial andaluz, así como de la historia de Andalucía.
Sobre un altozano que domina el Guadalquivir en Coria del Río, limitando ya con Puebla del Río, Blas Infante diseñó y construyó en 1931 su propia casa. Allí habitó con su familia hasta su detención en 1936.
Los visitantes pueden recorrer las estancias originales, restauradas recientemente, y a la vez disfrutar de un innovador discurso museográfico que permite redescubrir la figura del Padre de la Patria Andaluza y revitalizar los fundamentos de su pensamiento.
Todas las visitas comienzan atravesando el Museo de la Autonomía de Andalucía. Antes de llegar a la casa pasaremos por los jardines que él mismo creó con especies autóctonas de Andalucía, y se accede a la vivienda que cuenta con doce espacios temáticos.
La construcción de la casa corresponde a la última etapa de su vida, entre 1931 y 1933. Posee un estilo muy personal que mezcla elementos de varias épocas y tradiciones, alejándose del regionalismo típico de la construcción de principios del siglo XX.
Por fuera destaca su apariencia sobria, con muros de ladrillo coronados por almenas escalonadas propias de la tradición almohade. Por dentro, la casa combina una serie de elementos como yeserías, azulejos, pinturas murales, muebles y columnas que conforman un interior ecléctico y abigarrado que encierra una profunda simbología.
Como estancias más destacadas se encuentran el comedor principal de la familia Infante, que recoge en sus cuatro paredes pinturas murales de estilo orientalista como reconocimiento del papel de la cultura musulmana en la historia de Andalucía; la biblioteca, que consta de más de 1.500 volúmenes; o el despacho, en el que pueden contemplarse algunos de los objetos habituales de su trabajo, como el sillón o el archivo de los documentos personales y profesionales.
Casa de Blas Infante en Coria del Río
Detención y Muerte
La cercanía a Sevilla facilita a Blas Infante, además de abrir despacho también allí, participar activamente en su vida política. Así en 1931 se presenta de nuevo a unas elecciones, esta vez en la Candidatura Republicana Revolucionaria Federalista Andaluza.
El 2 de agosto de ese mismo año es detenido y el día 11 es fusilado en la carretera de Sevilla a Carmona. Unos días más tarde es trasladado al antiguo Cine Jáuregui, también reconvertido en este caso como cárcel. De allí lo sacan la noche del 10 al 11 de agosto para fusilarlo a la altura del kilómetro 4 de la carretera Sevilla-Carmona.
Al día siguiente su cuerpo es trasladado al cementerio de San Fernando de Sevilla, al desconocer su familia su paradero y no poderlo reclamar hoy sigue enterrado en la fosa común.
El km 4 de esta carretera y la Casa de la Alegría, son declarados en 2011 como los dos primeros Lugares de la Memoria Histórica que reconoce la Junta de Andalucía.
Desde la Casa de la Alegría, aún hoy se puede observar el magnífico paisaje del pueblo de Coria extendiéndose hacia el río. De gran belleza, ha conservado un rico patrimonio gracias al cuidado y cariño de sus gentes.
En el casco antiguo encontramos calles siempre ajetreadas donde la vida discurre entre vendedores ambulantes de camarones y frutos del campo de temporada, como los higos chumbos. Este pueblo milenario, posee un fuerte atractivo turístico para cualquier visitante.
El Legado de Blas Infante
En los veinticinco años que median desde que Andalucía comenzó a organizarse como comunidad autónoma hasta el presente, Andalucía ha vivido el proceso de cambio más intenso de nuestra historia, y se ha acercado al ideal de la Andalucía libre y solidaria por la que luchase incansablemente Blas Infante.
Aun con todo, desde el asesinato de Blas Infante, se ha venido llevando a cabo de manera incesante cierto proceso de mitificación alrededor de su figura, de su vida, de su obra y sobre todo, de sus intenciones y aspiraciones.
En primer lugar, por su radical posición contraria a la monarquía constitucional y al Estado español. El andalucismo de Blas Infante hundía las raíces en una cultura política y unos espacios de socialización muy concretos con una ideología republicana y de adscripción, ciertamente federal.
Para él, la falta de legitimidad del Estado español nacía ya por causas de nuestra monarquía, afirmando así que “la Historia, a pesar del Estado artificioso, ha respondido siempre al hecho natural de esta estructura federalista, destruida formalmente por el interés patrimonial monárquico”.
Para Blas Infante, el Estado español fue incluso una “Dictadura-medieval”. Y Europa, otro mal mayor: “Europa fue nuestra conquistadora y Castilla la avanzada de su ejército contra nosotros”. Era así, según Valpuesta, un antieuropeo.
La figura en cuestión afirmó: “Europa es el individuo para la masa. Andalucía, el individuo para la humanidad. Europa es el feudalismo territorial e industrial.
De hecho, Valpuesta subraya que Blas Infante presenta una Historia en “eslalon”. Una presentación que de tal modo otorga un aprecio positivo-bueno a los tartesios, griegos, romanos y a los musulmanes; y un aprecio, por otro lado, negativo-malo a los fenicios, cartagineses, visigodos y a los castellanos.
Sin embargo, Blas Infante no persiguió la idea de una España rota como tal, sino que abogaba más bien por una España verdiblanca, islámica, una España Al-Ándalus.
Es decir, Blas Infante aspiró sobre todo a un proyecto islamista para Andalucía donde esta primaba antes incluso que España. Tal es así que afirmó: “Andalucía no puede ni podrá llegar a ser jamás separatista de España. La razón es obvia, ella es, y será siempre, la esencia de España”.
No obstante, la gran figura confusa de Blas Infante ha sido objeto de disputa entre su condición de separatista o no. Con ello, Valpuesta subraya su carácter separatista (luego federalista incluso) y señala las palabras de Infante: “Nos dirigimos a vosotros, andaluces de verdad; noventa y cinco por ciento de la población de Andalucía: jornaleros, colonos, pequeños terratenientes, artesanos, sufrida clase media. ¿Por qué llamáis patria a esa España? ¿Qué paternales desvelos tenéis a España que agradecer?”
Y es que Infante, siempre con un tono antiespañol, odia a España. Escribía Infante: “Nosotros no tenemos otras denominaciones que las de República Andaluza o Estado Libre de Andalucía para expresar la Andalucía soberana constituida en democracia republicana”.
Por otro lado, otros académicos como Gustavo Bueno apoyaron la idea de que Blas Infante no era en cierto modo, un separatista per se -un férreo defensor de una Andalucía independiente y bien limitada geográficamente-, sino un unionista de una España -como su religión-, islamizada. De hecho, esta visión no fue concebida para la adaptación de una nueva nación o una nación más, sino para asumir una expansión.
En efecto, Valpuesta también incide en el carácter “neomuladí” de Blas Infante. El andalucista afirmó: “el Profeta de nuestros antepasados, de Al-Ándalus (…) será nuestro Profeta”.
Y también: “trabajemos con suma cautela para que Andalucía vuelva a ser inspirada por su propio genio y porque su libro vuelva a ser el Al-Korán”, dejando clara así unos deseos poco -o nada- comunes con respecto donde nació.
No obstante, tal y como se ha indicado en más de una ocasión, Andalucía no es la heredera de Al-Ándalus, sino más bien (en caso de que se pudiera asumir tal sucesión), sería Marruecos puesto que el conocimiento más elemental indica que Andalucía, guste o no, es una creación estrictamente española, europea, occidental y cristiana. Es decir, todo lo contrario de Al-Ándalus.
De hecho, resulta necesario “tener en cuenta que el Imperio Español empezó a forjarse precisamente desde Andalucía, desde Huelva y Sevilla. Es más, Sevilla era conocida como la capital del Nuevo Mundo.
En definitiva, por esta y muchas otras razones que dejamos en el tintero para futuras ocasiones que desarrollar, se pone de manifiesto que la figura idealizada y mitificada que se ha venido haciendo -y se hace- al hoy denominado “Padre de la Patria Andaluza”, Blas Infante, no respondería hoy en gran modo a los intereses comunes, a los valores y al espíritu de nuestra vigente Constitución española, de Andalucía, o de los andaluces. Antes bien, responde a unos intereses únicamente políticos que sirven como un elemento crucial del relato. Un relato que alimenta la tesis regionalista andaluza que -como la vasca, la gallega o la catalana- ampara la falsa necesidad de la autonomía.
Estamos, así pues, ante un “Padre de la Patria” alabado y ensalzado confuso y complejo. Una figura que empleó numerosas máscaras para cumplir un modelo de Andalucía.
| Acontecimiento | Año | Descripción |
|---|---|---|
| Nacimiento | 1885 | Blas Infante nace en Casares, Málaga. |
| Estudios de Derecho | 1904 | Se traslada a Granada para estudiar Derecho. |
| Aprobación de Oposiciones a Notario | 1909 | Aprueba las oposiciones y se convierte en notario en Cantillana. |
| Presentación de 'Ideal Andaluz' | 1914 | Presenta su obra 'Ideal Andaluz' en el Ateneo de Sevilla. |
| Fundación del Primer Centro Andaluz | 1916 | Funda el primer Centro Andaluz en Sevilla. |
| Traslado a Isla Cristina | 1923 | Se traslada a Isla Cristina como notario. |
| Construcción de Dar al Farah | 1931 | Construye su casa, Dar al Farah, en Coria del Río. |
| Detención y Fusilamiento | 1936 | Es detenido y fusilado en la carretera de Sevilla a Carmona. |
Fallecimiento de María de los Ángeles Infante
La presidenta de la Fundación Blas Infante, María de los Ángeles Infante, hija de Blas Infante, Padre de la Patria Andaluza, ha fallecido en Sevilla a los 93 años de edad.
El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, ha expresado públicamente sus condolencias a su familia y seres queridos por la pérdida de la que fuera, desde su fundación en el año 1983, presidenta de la Fundación Blas Infante. “Es un día de tristeza y pesar por el fallecimiento de María Ángeles Infante, un día de tristeza y pesar para todos aquellos que estimamos, queremos y además respetamos, amparamos e impulsamos ese sentimiento andaluz que tan dentro llevamos en nuestro corazón”.
Por su parte, el consejero de la Presidencia, Interior, Diálogo Social y Simplificación Administrativa de la Junta de Andalucía, Antonio Sanz, ha querido mostrar su pésame por la muerte de María Ángeles Infante, a quien ha definido como “una figura clave en la preservación del legado de su padre, Blas Infante, y en la defensa de la identidad andaluza”.
Con la Fundación Centro de Estudios Andaluces (CENTRA), desde su constitución en 2001, mantuvo una estrecha relación de colaboración como presidenta de la Fundación Blas Infante, participando en numerosos actos y actividades organizadas conjuntamente por ambas instituciones, unidas en su vocación de difundir el legado y la obra del Padre de la Patria Andaluza.
El director de la Fundación CENTRA, Tristán Pertíñez, y todos los trabajadores de esta institución, nos sumamos a las condolencias a sus familiares y seres queridos, especialmente a su hijo, Javier Delmás Infante, vicepresidente de la Fundación Blas Infante y patrono de la Fundación CENTRA. Lamentamos profundamente la pérdida de quien, con pasión y tesón, defendió la memoria y las ideas de su padre, Blas Infante, con el único fin de construir una Andalucía mejor.
IN MEMORIAM
Cuando un amigo le preguntó de dónde sacaba esas ideas tan actuales que tenía sobre Andalucía, María de los Ángeles Infante García (Isla Cristina, 1930 - Sevilla, 2024) le contestó que lo único que hacía era “prestar voz a las ideas y pensamientos escritos por mi padre”. Nada más, y nada menos.
Esa fue, sin duda, la pasión singular de su vida, el ideal que le llevó a ponerse al frente, junto a su hermana Luisa, de la ingente tarea de recuperación de la obra y legado de su padre, Blas Infante, Padre de la Patria andaluza, cuyo mensaje había permanecido secuestrado por el franquismo durante décadas.
Ciertamente, María de los Ángeles era una niña pequeña, que aún no había cumplido seis años, cuando le arrebataron a su padre de la vivienda familiar ‘Dar al Farah’, la Casa de la Alegría precisamente el día de su Santo, la Virgen de los Ángeles. “Ya sabes padre que nunca más volví a celebrar mi día, porque unos hombres de camisa azul y pantalón negro acabarían con la paz y la esperanza viva de nuestras vidas”.
En 1967, siendo madre de tres hijos -Alejandro, Javier y María de los Ángeles- sufrió una nueva y durísima pérdida: la de su esposo. Obligada por las difíciles circunstancias económicas, se trasladó a Sevilla a una sencilla vivienda y abrió un negocio, poniéndose ella misma al frente, para sacar adelante a su familia.
Lo que María de los Ángeles Infante no sabía entonces es que, coincidiendo con este doloroso paso, estaba dando comienzo a una nueva etapa de su vida: la de la vindicación pública de la memoria de su padre.
Luchadora y tenaz, siempre tuvo muy presentes las palabras de don Blas: “Creed que Andalucía puede redimirse, que se redimirá aunque levantarla de su postración sea obra de Titanes”. Titánica fue, desde luego, la reivindicación del legado olvidado del pensador de Casares durante los últimos compases de la dictadura franquista y la Transición, tarea que encabezaron en aquellos años la familia Infante, junto a un puñado de políticos, periodistas y militantes andalucistas.
“Cuando hablo de mi padre me salen las palabras, los sentimientos, a borbotones (...). Siempre he dicho que, aunque no hubiese sido hija suya, le hubiese admirado intensamente conociendo su vida, su forma de ser, noble y abnegada, y esa preocupación constante por todos y por todo”, recordaba María de los Ángeles en la fecha de julio de 1977 cuando aún estaba casi todo por hacer.
Si su hermana Luisa conservó la biblioteca, documentos, símbolos de Andalucía y recuerdos en la Casa de la Alegría, abriendo sus puertas y recibiendo en ella a quienes, en los años setenta, estuvieron interesados en conocerla, María de los Ángeles fue la llamada a propagar la obra de su padre.
“Más que hijas del padre de la patria, Luisa y María Infante son hijas de Blas Infante Pérez. Pero, sobre todo, son madres del simbolismo y del mito de su figura histórica y política. En 1986 la Junta le otorgó la medalla de Andalucía por su incansable labor.
Presidió la Fundación Blas Infante durante toda su vida. Sin descanso, inauguró las distintas ediciones bienales de los Congresos de Andalucismo Histórico; impulsó la reedición de las obras de Blas Infante que tan solo habían visto la luz en pequeñas tiradas en los años veinte y treinta del siglo pasado; promovió la publicación y conservación de sus inéditos ; presidió el homenaje a Blas Infante cada 10 de agosto en el lugar de su fusilamiento y lanzó el premio Memorial Blas Infante a la investigación histórica, entre otras actividades científicas y divulgativas.
Por desgracia, no pudo recoger en persona la Medalla Manuel Clavero Arévalo de la Junta de Andalucía concedida en 2022 a la Fundación por su trabajo en pro de Andalucía, ya que la enfermedad hacía años que la tenía consumida en una residencia de mayores, que pagaba con sus propios medios. Y nunca pidió nada a cambio, porque “Blas Infante es patrimonio de todos”.
En esos foros ciudadanos, repletos de andaluzas y andaluces -niños, estudiantes, campesinos, obreros, amas de casa, jubilados, trabajadores, desempleados, etc. - María de los Ángeles cerraba los ojos y recordaba, plena de sentimiento, aquel grito de justicia de ‘Ideal Andaluz’ con el que, siempre con el dolor de la primera vez, revivía la voz de Andalucía, la voz de su padre: “Yo tengo clavada en la conciencia desde mi infancia, la visión sombría del jornalero.
