La respiración libre y cómoda es esencial para el bienestar de tu bebé, especialmente durante sus primeros meses de vida. La congestión nasal es un problema muy común en bebés y niños pequeños, especialmente durante los meses de invierno o en épocas de alergias. A diferencia de los adultos, los más pequeños no saben sonarse la nariz, lo que puede dificultar su respiración, especialmente durante las tomas y el sueño. En esta categoría encontrarás una cuidada selección de aspiradores nasales para bebé, diseñados para eliminar de forma suave y segura la mucosidad acumulada en las fosas nasales.
El aspirador nasal se puede utilizar desde el nacimiento, siempre que el bebé presente mucosidad que le impida respirar con normalidad. Durante los primeros meses, los recién nacidos respiran principalmente por la nariz, por lo que una pequeña congestión puede dificultar su alimentación o descanso. Se recomienda usarlo cuando notes que tu bebé respira con dificultad, ronca mientras duerme o tiene la nariz taponada, especialmente antes de las tomas o de ir a dormir. Siempre debe utilizarse con delicadeza, siguiendo las instrucciones del fabricante, y preferiblemente con el apoyo de suero fisiológico para facilitar la extracción. No es necesario usarlo a diario si no hay congestión, y no se debe forzar su uso si el bebé está inquieto.
Tipos de aspiradores nasales
Un aspirador nasal para bebés es un artículo que cuenta con una boquilla en uno de sus extremos, cuyo tamaño es lo suficientemente pequeño para entrar en la nariz del bebé. Hay tres tipos diferentes de aspiradores, todos ellos fáciles de usar:
- Manuales: Es uno de los más usados, ya que tiene muchos años en el mercado. El otro extremo del cono es muy pequeño, por lo que es el que se coloca en la fosa nasal del bebé.
- De cánula: Los aspiradores de bebé tipo cánula son aquellos que tienen un tubo de goma por el que se succionan los mocos. Son más eficientes que los manuales, ya que limpian mejor y de forma más rápida.
- Eléctricos: Utilizarlo es tan fácil como introducirlo en la fosa nasal y apretar el botón. La succión se hace de forma continuada y de una sola vez (comparado con un aspirador manual en el que se necesitan varias aspiraciones), agilizando este momento en el que no es fácil controlar a los bebés.
La aspiración eléctrica evita la succión bucal que puede ser tan incómoda para algunos papás. La mucosidad se deposita en un contenedor interno que se mantiene aislado del resto del aparato y del exterior, evitando así el contacto con las secreciones. El contenedor de la mucosidad se desmonta y se lava fácilmente con agua templada y jabón, pudiendo esterilizarse con agua hirviendo o vapor.
¿Cómo se utiliza el sacamocos para bebés?
Sacar los mocos a un bebé con un aspirador nasal es un proceso sencillo, pero requiere hacerlo con suavidad y paciencia para que el pequeño se sienta seguro.
Preparación
- Prepara el ambiente: Coloca al bebé tumbado boca arriba, con la cabeza ligeramente inclinada hacia un lado.
- Ten todos los materiales listos: Es importante tener a mano el aspirador nasal, suero fisiológico, y un paño limpio.
Aplicación del suero fisiológico
Antes de aspirar, echa unas gotas de suero fisiológico en cada fosa nasal. Los lavados nasales son una herramienta clave para ayudarles a respirar mejor. Las técnicas y dispositivos de irrigación son múltiples. De hecho las recomendaciones han cambiado en los últimos años como así nos explica Cristina Ruiz, Fisioterapeuta Infantil especializada en fisioterapia respiratoria en el Curso online Lavados nasales y fisioterapia respiratoria.
Aspiración nasal
- Aspira con suavidad: Introduce con cuidado la punta del aspirador nasal en uno de los orificios (sin presionar en exceso) y realiza la aspiración siguiendo las instrucciones del modelo (manual, de boca o eléctrico).
- Repite en la otra fosa nasal: Gira al bebé hacia el otro lado y repite el procedimiento en la otra fosa.
- Limpia suavemente: Usa un paño limpio o una gasa para retirar los restos de moco y suero.
Si usas una jeringa, asegurate que conoces bien la técnica para no causar un daño innecesario en las fosas nasales de tu bebé. Puedes tumbar al bebé boca arriba con su cabeza de lado. Introduce la jeringa en la fosa nasal superior (la que queda más arriba si el niño está de lado). Inyecta el suero lentamente y con firmeza. El líquido debería salir por la otra fosa nasal arrastrando el moco.
Consideraciones importantes
- No insistas demasiado: Podrías irritar la nariz de tu bebé y alterar su respiración.
- Evita usar el aspirador más de 2 o 3 veces al día: Para no irritar la mucosa nasal del bebé.
- En cuanto al método: Asegúrate de aspirar suavemente. Verás que tu aspiración natural es bastante poderosa.
Aspirador nasal manual: Instrucciones detalladas
El aspirador nasal manual se compone de una punta nasal, un depósito, boquilla tubular, un tubo y también una boquilla bucal. Este funciona por aspiración y en el momento de uso se introduce la punta nasal en la nariz y la boquilla en la boca, a continuación se empieza a aspirar.
- Realice la aspiración de modo suave por un tiempo prolongado mejor que hacerlo fuertemente por un tiempo corto ya que será más agradable para el niño.
- Se repite esta acción con la otra fosa nasal.
- Nos fijamos que el filtro atrapa las secreciones en el depósito y no deja que suban hasta la boca.
Suavinex te ofrece el aliado perfecto: su aspirador nasal anatómico de Suavinex. Gracias a su diseño ergonómico, la mucosidad se extrae fácilmente mediante una suave aspiración, sin alterar la presión interna de los oídos. Este nuevo modelo es muy higiénico gracias a sus esponjitas desechables que evitan los residuos. Para facilitar su uso a los papás, está dotado de una punta anatómica blandita y un tubo flexible. El nuevo aspirador nasal anatómico incluye, además, otra punta y esponjita desechable de recambio.
Lavados nasales y otitis
Dentro de la Fisioterapia para neonatos, “el aspirador nasal para niños da muchos problemas de otitis, ya que al utilizarlo hay muchas probabilidades de que el moco entre en la Trompa de Eustaquio, canal que hay entre el oído y la garganta, y la obstruya”. Para evitar este tipo de complicaciones y facilitar la respiración del bebé, se recomienda hacer un lavado nasal diario si el niño está sano, y unos cinco al día como mínimo si está enfermo. “Los mocos llegan, pero los lavados nasales, con mono-dosis de suero fisiológico en cada orificio, son la mejor manera de evitar que vayan a más”, señala la fisioterapeuta.
“Los lactantes tienen mucha dificultad para toser con fuerza y evacuar. De hecho, no pueden hacerlo espontáneamente, si no sólo cuando los mocos llegan a una determinada zona, que es un punto reflejo”, ha explicado. “Esto hace que las secreciones se acumulen, imposibilitando la respiración del niño por vía nasal y dificultando por tanto su lactancia. Así, al no poder alimentarse adecuadamente, la recuperación del bebé se ralentiza de manera considerable”.
Consejos adicionales
- No uses agua directamente: Siempre utiliza suero fisiológico o soluciones salinas específicas.
- Evita excesos: No es necesario hacer lavados nasales constantemente; hazlos solo cuando sea necesario.
- Mantén la higiene: Lava bien la jeringa o el dispositivo después de cada uso.
- Consulta al pediatra: Si la congestión nasal es persistente o hay fiebre, es importante buscar atención médica.
Preguntas frecuentes
- ¿Los lavados nasales son dolorosos? No, pero pueden ser molestos para el niño. Es una sensación que suele desaparecer rápidamente.
- ¿Cuántas veces al día se pueden hacer? Se recomienda hacerlos entre 2 y 4 veces al día, dependiendo de la congestión.
Realizar lavados nasales de manera adecuada puede marcar una gran diferencia en el bienestar de tu bebé o niño pequeño. Además, si quieres aprender más sobre cómo hacerlos correctamente, no te pierdas nuestro Curso online de Lavados Nasales y fisioterapia respiratoria. Este curso, impartido por Cristina Ruiz, fisioterapeuta pediátrica, y Lucía, mi pediatra, te enseña todo lo necesario para realizar lavados nasales y fisioterapia respiratoria de forma segura y efectiva en casa.
El cuidado de un bebé en invierno implica enfrentarse a algo totalmente inevitable: Los mocos. Mientras que los adultos podemos expulsarlos con cierta facilidad, salvo en momentos puntuales, los bebés tienen serias dificultades para hacerlo. Esto se debe a que solo tosen por reflejo, de manera que, cuando lo hacen, ya se han acumulado bastantes en sus naricitas y gargantas. Los bebés no pueden sonarse la nariz por sí mismos, por lo que este aparato es útil para despejar sus vías respiratorias.
Lavado nasal
El primer catarro del bebé es algo muy preocupante para muchos padres, madres y cuidadores, especialmente cuando se trata de bebés en plena lactancia materna puesto que, cuando acumulan mocos, no solo tienen dificultad para llevar el oxígeno a los pulmones, sino también para comer. Lógicamente esto es algo a tener en cuenta, sobre todo en aquellos bebés que son muy pequeñitos y necesitan alimentarse cada poco tiempo. En estos casos, el uso del aspirador nasal, en combinación con un poco de suero fisiológico, antes de la toma puede facilitar la ingesta.
Respecto a cuántas veces se puede aspirar la nariz de un bebé, hay que destacar que el uso del aspirador nasal debe ser sintomático, no rutinario.
