Criarse con padres emocionalmente inmaduros puede dejar profundas cicatrices en la vida de una persona. Estos padres, a pesar de ser adultos, a menudo muestran comportamientos propios de adolescentes, lo que puede generar inseguridad, incomprensión y una sensación de desprotección en sus hijos.
La psicóloga Lindsay Gibson publicó en 2015 "Hijos adultos de padres emocionalmente inmaduros", un libro que ha vendido más de un millón de ejemplares. En esta obra, Gibson explica las destructivas consecuencias de tener padres emocionalmente inmaduros o inasequibles, el sentimiento de abandono que crean y ofrece maneras de curarse del dolor y la confusión causados por la niñez.
¿Qué Significa Tener Padres Emocionalmente Inmaduros?
Con padres inmaduros nos referimos al hecho de que, a pesar de ser adultos, sus comportamientos son propios de adolescentes. Necesitan que se cumplan sus caprichos, son impulsivos, desean la inmediatez en la gratificación, se evaden de las situaciones que ellos interpretan como “aburridas”, etc. Estas situaciones provocan en los hijos de padres inmaduros que tengan que tomar el rol que no les pertenece y del que su hogar carece, lo que les provoca graves consecuencias emocionales. De esta forma, muchos niños tienen que dejar de ser niños para convertirse en pequeños adultos que puedan poner el contrapunto en su hogar. También puede suceder que los pequeños acaben siendo igual de inmaduros que los padres.
Cuando se les obliga a los niños a convertirse en adultos y abandonar su infancia, terminan haciéndose cargo de sus hermanos más pequeños. Incluso, a veces, tienen que hacer tareas de casa o tomar decisiones que corresponden a los adultos y que no son adecuadas para su edad.
Características de los Padres Inmaduros
Hay ciertas características que pueden decirnos que estamos ante padres inmaduros. Los hijos de padres que tienen estas características suelen sentirse inseguros e incomprendidos. Además, se sienten muy desprotegidos cuando se enfrentan a responsabilidades que deberían asumir sus padres. Por esta razón, los hijos de padres inmaduros normalmente tienen problemas emocionales. Estos se encuentran en una situación de vulnerabilidad y pueden desarrollar trastornos alimenticios, adicciones, etc.
Una de las grandes claves es que los padres emocionalmente inmaduros no escuchan las necesidades de sus hijos. "No escuchan, no acompañan adecuadamente, no hablan ni razonan con el hijo y recurren al 'porque lo digo yo'", señala Olga Piazuelo. Hay quien recuerda que los padres no estaban cuando los necesitaban, que siempre estaban trabajando y no estaban para ellos. Otros recuerdan que los padres no estaban por él, siempre estaban trabajando, hablando con otros, no se interesaban por las notas de la escuela y, cuando lo hacían, era por decir que aún podían hacerlo mejor.
Según la experta, a los padres emocionalmente inmaduros se les puede ayudar a revisar cómo ven y cómo han oído lo que ha sido su etapa de crianza, tanto la de sus padres con ellos como la que han aplicado ellos a sus hijos. "Si te piden qué hacer, ya es mucho, porque eso indica que son conscientes de la situación", añade Piazuelo.
Tipos de Padres Inmaduros
Se pueden distinguir cuatro tipos de padres inmaduros, según sus comportamientos:
- Padres inmaduros impulsivos: Son los padres que no tienen en cuenta las consecuencias de su conducta, no piensan antes de actuar y son impulsivos en todo lo que hacen.
- Padres indiferentes: Son aquellos que no muestran amor ni hacen sentir importantes a sus hijos. De hecho, incluso culpan a sus hijos de no haber podido cumplir sus metas de vida.
- Padres pasivos: Son los padres que están de forma física, pero totalmente ausentes a nivel emocional. No toman decisiones que son importantes para sus hijos y, aunque a veces sí que cubren las necesidades básicas de sus hijos, no se implican nada a nivel emocional.
- Padres inmaduros erráticos o inestables emocionalmente: Las ideas de estos padres no se mantienen, fluctúan mucho en cuanto a sus promesas, que luego no cumplen o incluso, si han establecido alguna norma, frecuentemente la están cambiando.
Independientemente del grupo en el que se encuentren los padres inmaduros, los hijos de estos tienen que crecer forzadamente y asumir las responsabilidades de su casa.
Consecuencias Emocionales en los Hijos
A nivel emocional, un niño con padres inmaduros puede sufrir graves consecuencias debido al comportamiento inadecuado de estos. Durante los primeros años de vida, si hay un desequilibrio producido por estas actitudes inmaduras de los padres, puede provocar problemas de adaptación en los más pequeños de la casa. Estas son todas heridas que pueden curarse, y puedes dejarlas atrás y avanzar en tu vida.
Algunas de las consecuencias emocionales más comunes incluyen:
- Sentimientos de ira, soledad, traición o abandono.
- Dificultad para confiar en los demás.
- Problemas en las relaciones íntimas.
- Baja autoestima e inseguridad.
- Tendencia a la ansiedad y la depresión.
Cómo SANAR las HERIDAS emocionales de la INFANCIA ❤️🩹 - Anamar Orihuela y Marco Antonio Regil
Sanando las Heridas: Un Camino Hacia la Recuperación
Si te criaste con padres emocionalmente inmaduros, es importante que sepas que no estás solo y que hay maneras de sanar las heridas del pasado. Al liberarte de la trampa que ha sido para ti la inmadurez emocional de tus padres, puedes recuperar tu verdadera naturaleza, controlar las reacciones que tienes con ellos y evitar la decepción. Y por último, aprenderás a crear relaciones nuevas, positivas, para que puedas disfrutar de una vida mejor.
Un paciente adulto que acude a terapia por inseguridades, complejos, traumas o miedos podría ser perfectamente hijo de padres emocionalmente inmaduros. Hay pacientes adultos con padres inmaduros que relatan que siempre estaban pendientes de la aprobación y cariño de los padres, eran muy dependientes. Encontrar la llave para abrir la puerta a una liberación.
Aquí hay algunas estrategias que pueden ayudarte en este proceso:
- Terapia psicológica: Un terapeuta puede ayudarte a procesar tus emociones, identificar patrones de comportamiento y desarrollar estrategias de afrontamiento saludables.
- Autoconocimiento: Reflexiona sobre tu infancia y cómo te afectó la inmadurez emocional de tus padres. Identifica tus necesidades emocionales y aprende a satisfacerlas.
- Establecer límites: Aprende a decir "no" y a protegerte de las conductas dañinas de tus padres.
- Buscar apoyo: Conéctate con otras personas que hayan pasado por experiencias similares. Compartir tus sentimientos y experiencias puede ser muy sanador.
- Practicar el autocuidado: Dedica tiempo a actividades que te hagan sentir bien contigo mismo y que te ayuden a reducir el estrés.
La Importancia de la Mirada y el Acompañamiento Emocional
Piazuelo pone de manifiesto las carencias emocionales en gran parte de las familias actuales. "Falta una mirada. Hay que acostumbrarse a volver a mirarnos, a abrazarnos, a darnos besos… Todo esto ha quedado descuidado", dice. Un progenitor debe acompañar a sus hijos, sin estar demasiado encima ni sobreprotegerlos. Estos primeros años de la vida son muy importantes para desarrollar la personalidad. "Hay que tener en cuenta que hace años había una educación muy diferente a la actual, más coercitiva y disciplinada.
Recuerda que los padres ideales no existen. "Los padres ideales no existen", sentencia el especialista. "Aquí una persona debe preguntarse '¿Por qué tengo hijos? ¿Por qué toca? ¿Por qué es lo que hace mi familia? ¿O porque yo quiero tener hijos? ¿Viene para llenarme a mí o llevo a una persona al mundo para dejarla crecer libremente y poder acompañarla?
En resumen, ser hijo de padres emocionalmente inmaduros puede ser un desafío, pero no estás destinado a vivir con ese dolor para siempre. Con el apoyo adecuado y el compromiso de sanar, puedes liberarte del pasado y construir una vida plena y satisfactoria.
