La figura de Antonio "El Tonto" emerge de las sombras del crimen español, entrelazada con historias de delincuencia, superstición y tragedias personales. Su vida, aunque breve, dejó una huella imborrable en la memoria colectiva, conectada con eventos tan sombríos como el infame crimen de Gádor y resonando en la cultura popular a través de leyendas urbanas y adaptaciones cinematográficas.
El Audi SQ5, modelo similar al reproducido en el mausoleo de Antonio "El Tonto".
El Crimen de Gádor: Un Origen Tenebroso
El caso real "se extendió y se comentó mucho a nivel nacional", asegura el magistrado Luis Miguel Columna, presidente de la Audiencia Provincial de Almería, que ha realizado un detallado análisis de la sentencia que condenó a los implicados. "De hecho, mucha gente en otras provincias conoce toda la historia del 'Tío del Saco' o el 'Sacamantecas', y ahí está el hecho de que incluso ahora, más de 110 años después, hacen una película sobre este suceso", añade.
Junio de 1910. Agustina Rodríguez, una curandera, intenta sanar sin éxito a Francisco Ortega, el Moruno, un vecino de Gádor que padecía de tuberculosis. Ante la falta de éxito, la mujer recurre a Francisco Leona, barbero del municipio, que propone como fatídico remedio la ingesta de la sangre de un niño.
Cuando ambos curanderos recibieron 3.000 reales del enfermo, Leona diseña el plan para secuestrar a un menor. Julio Hernández, el Tonto, hijo de Agustina, recibe la promesa del pago de 10 duros para convertirse en el ya, tristemente, popular "Tío del saco".
Tras un primer intento frustrado, debido a los gritos de la niña de Benahadux (Almería) a la que iba a llevarse, el 28 de junio de 1910 el Tonto consigue introducir en un saco al niño Bernardo, de 7 años.
"Estamos hablando de unos hechos que ocurrieron a principios del siglo pasado, cuando se creía que la sangre era fuente de vida. Un error que médicamente está más que demostrado que no tenía ninguna relevancia, ni hubiera tenido ningún resultado", apunta Columna.
Pese a ello, al pequeño le extrajeron la sangre por las axilas para que pudiese beberla el Moruno, y más tarde lo trasladaron a otro lugar para sacarle las "mantecas" y que el enfermo se las frotase por el pecho. Esto último fue lo que provocó la muerte del pequeño.
Ubicación de Gádor, Almería, donde ocurrió el crimen del "Tío del Saco".
La Justicia y el Destino de los Implicados
Aunque el papel de Francisco Leona fue aparentemente clave, en la sentencia de la Audiencia de 1 de diciembre de 1911 no se refleja su participación, ya que murió en febrero de ese año mientras se encontraba en prisión preventiva y no pudo ser juzgado al dar por extinguida su responsabilidad criminal por la llamada "muerte del reo".
El juicio se celebró en el otoño de 1911 dentro de la competencia del procedimiento del jurado (de 1888), con doce miembros y dos suplentes, elegidos con la aprobación del párroco y del maestro del lugar del crimen, y con cinco magistrados como presidentes de la vista.
Aunque la sentencia de la Audiencia Provincial ha desaparecido, se cuenta con la ratificación del Tribunal Supremo, en la que la condena final “es pena de muerte tanto para Moruno como para Agustina y para Julio. Condena que no puede ser otra tal y como estaba regulado en el Código Penal de 1870”.
"Estamos ante un delito de asesinato, en el que concurre la circunstancia de alevosía como agravante específica. Luego concurren cuatro agravantes genéricas, despoblado, ensañamiento, premeditación...", aclara.
Agustina y el Moruno fueron ejecutados, pero el Tonto se libró gracias a un indulto parcial del rey Alfonso XIII, que lo abocó a la cadena perpetua.
El "Tío del Saco" en la Actualidad
"Si hoy se hubiesen juzgados los hechos, la pena estaría clara. Tal y como está recogido en el Código Penal actual es prisión permanente revisable. Con esos hechos probados, ya son muchas las sentencias en las que, al tratarse de un menor y al existir alevosía, esa es la pena", explica Columna, que aclara que también sería un jurado el responsable de enjuiciar a los acusados.
Lo que sí ha cambiado es que la superstición tras el crimen de Gádor ya no se ve en la provincia almeriense. Y aunque la provincia no ha estado exenta en los últimos años de asesinatos de niños, el "Tío del saco" sigue aún muy presente. Tanto como para regresar ahora a través del séptimo arte y asustar ya no solo a los pequeños, sino también a los mayores.
El Clan de Los Tontos: Delincuencia en Pinos Puente
El clan de Los Tontos es uno de los más conocidos de Pinos Puente (Granada). Y es al que pertenece Rubén Fernández, alias el Banano, detenido por varios delitos, entre ellos atropellar a un guardia civil. Pero también cuenta con un largo historial delictivo Adonai, hijo de Antonio El Tonto y mano derecha de el Banano, apodado el Pistolero, tal como mostró Equipo de Investigación en un programa de 2020 que laSexta ha vuelto a emitir este sábado.
Equipo de Investigación localizó en 2020 la casa del clan de 'Los Tontos', en Pinos Puente, Granada. Sin embargo, allí nadie quiso hablar con los reporteros porque Adonai, un miembro de la familia, estaba en búsqueda y captura. Adonai, apodado 'El pistolero', es hijo de Antonio 'El Tonto' y mano derecha de 'El Banano'.
Muchos creen que 'El Pistolero' también iba en el coche que atropelló a un guardia civil. Sin embargo, él lo desmintió así: "Al que pille yo diciendo eso, hermano, le voy a echar al coche y le voy a cortar las asaduras". Además, Adonai lanzó este mensaje a quienes difundían su imagen: "Me cago en la bocanada de vuestros muertos al que esté difundiendo mi foto".
El Mausoleo de Antonio "El Tonto"
Otro que también forma parte ya de la historia del hampa de Granada, en su versión más estrafalaria, es Antonio F. C., alias 'El Tonto', un delincuente muy venerado en Pinos Puente (la patria chica de 'El Banano'), que falleció por causas naturales en 2018 en la penitenciaría de Jaén. Para honrar su memoria eternamente, sus deudos levantaron un mausoleo en el cementerio que incluye una estatua hiperrealista y a tamaño natural del finado y una reproducción de un Audi SQ5, uno de sus coches favoritos.
Era imposible que el monumento funerario pasara desapercibido. Sobre un suelo de mármol blanco, destacaba una estatua hiperrealista, y a tamaño natural, del propio Antonio. Ahora, su familia ha completado el conjunto con una reproducción exacta de un Audi SQ5, uno de sus coches favoritos. En la tumba siempre hay flores frescas. Antonio ya descansa junto a su vehículo preferido. Igual que le ocurrió en vida, seguirá llamando la atención para los restos.
Antonio ya descansa junto a su vehículo preferido. Igual que le ocurrió en vida, seguirá llamando la atención para los restos. Porque 'el Tonto' no era de esa clase de personas que pasan desapercibidas...
Por empezar por el final, Antonio falleció por causas naturales en el centro penitenciario de Jaén, en enero de 2018. Pocas horas antes, había sido detenido por la Guardia Civil en la población jiennense de La Carolina. Las fuerzas de seguridad ya le consideraban como uno de los delincuentes más activos de la región. En este sentido, en su historial figuraban ya entonces 60 detenciones.
A veces, también traspasó las fronteras nacionales y puso en jaque a la gendarmería francesa. Actuaba en el suroeste del país vecino, concretamente en la región de Landas y la ciudad de Burdeos, zonas relativamente cercanas a la frontera española.
En una de esas incursiones se hizo con un cargamento de ordenadores que costaba un millón de euros. Otro de sus asaltos más audaces fue a un camión de El Corte Inglés cargado de perfumes.
Posteriormente, abrió en Pinos Puente dos Grow Shop, esas tiendas dedicadas a la venta de productos vinculados con el cultivo de la marihuana.
La Tragedia Personal de Angelines: Un Hijo Perdido en Malí
Angelines no logra olvidar la conversación que tuvo con su hijo la última vez que estuvieron juntos. Fue en el aeropuerto de Jerez de la Frontera (Cádiz), de donde él partía rumbo a Malí, su primera misión como militar. A ella le llamó la atención la placa que colgaba del cuello del soldado. El chico le respondió con negra ironía que eso sería lo que le entregarían a ella si a él le pasaba algo. La broma no sentó bien a la madre, que le afeó la gracia preguntándole a su hijo que si era tonto.
Ni él ni ninguno de los que se despedían ese día de sus familias esperaba que pasara nada en esa misión. Pero Angelines tiene hoy la placa identificativa de su hijo en la palma de sus manos. El soldado Antonio Carrero Jiménez falleció dos días antes de regresar a casa en una carretera de Mali.
El teléfono sonó en casa de los Carrero Jiménez poco después de las once de la mañana del viernes 18 de mayo de 2018. Para Angelines fue un día más hasta esa hora. Madrugó para empezar a trabajar limpiando escaleras a las seis de la mañana. Cinco horas después ya estaba de vuelta a casa, un piso situado en la barriada Los Montecillos de Dos Hermanas.
“Cuando vi que el número que llamaba era de esos largos me eché a temblar”, recuerda Angelines. “Contesté. Me preguntaron que si era la madre de Antonio Carrero Jiménez. Respondí que sí -sigue-, y pregunté muy nerviosa que qué había ocurrido. Me contestó que había fallecido. Le grité que si era una broma. Y se me cayó el teléfono. Me pilló sola en casa y me caí al suelo. Mi marido llegó dos minutos después. Entonces él devolvió la llamada a ese número extraño. Ese día fue el último que trabajó limpiando escaleras.
Tres años después, los reporteros de EL ESPAÑOL se encuentran con Angelines y Antonio en ese mismo piso de Los Montecillos. Ella viste de riguroso negro. De la pared cuelgan un sinfín de fotografías de su hijo. Saben que recordar la muerte del chaval les causará dolor, pero han decidido hacer pública su queja: no han recibido un solo euro de la indemnización por la muerte de su chaval.
“Era buen estudiante, pero le llegó ese momento que siempre llega en las casas de las clases trabajadoras: empezó con su primer trabajillo, a manejar dinero y dejó los estudios. Un día nos dijo que quería entrar en el Ejército, y se puso a estudiar. Sin ayuda, consiguió su plaza a la primera. Ni Angelines ni Antonio vieron con buenos ojos la decisión del único varón de sus dos hijos, el pequeño. Le aconsejaron que en vez de elegir la carrera militar se decidiese mejor por un módulo de Informática.
En enero de 2018 anunció que lo destinaban en una misión internacional de entrenamiento que la Unión Europea desempeña en Malí. “Nos engañó”, sentencian ambos al unísono. “Nos dijo que lo habían elegido por ser buen tirador, pero luego supimos que había ido voluntario”, explica el padre. - Por el dinero. Allí cobraba 3.500 euros al mes.
La conversación se corta la noche antes de morir. Hay algo que inquieta a Angelines. - ¿Por qué? Eres tonto. ¿Porqué no me lo quieres decir? - Da igual. - Pero ¿por qué no me lo quieres decir?
Angelines y su marido supieron tiempo después que su hijo había hecho una incursión por una zona con presencia terrorista, pero no quería preocuparles. “Estaban dando seguridad a alguien gordo que estaba en la zona”. Así lo resume su madre. Se desplazaron 14 horas en coche para completar el equivalente entre la distancia entre Sevilla y Madrid, de Sevare a Koulikoro.
También han sabido estos padres que el chófer que se encontraba en el momento del accidente al volante del Lince apenas tenía cinco meses de experiencia con el carnet de conducir y que era la primera vez que conducía un blindado como ese.
“Nos dijeron que, a las seis y media de la mañana, un autobús se cruzó en su camino y que el chófer había logrado esquivarlo”, recuerda el padre. El Lince dio varias vueltas y a Antonio lo pilló abajo. Los otros tres militares que iban en el vehículo apenas sufrieron algunas pequeñas lesiones sin gravedad.
El soldado Carrero falleció media hora después por un politraumatismo.
También saben que el Lince no tiene restos de impacto con otro vehículo.
“Nosotros no hemos recibido ni un euro por la muerte de nuestro hijo. Ni del seguro ni del Ejército. "Nos han matado. La familia Carrero Jiménez tiene dos frentes abiertos. Por un lado, contra el seguro del vehículo en el que iba su hijo. Por otro, contra el Ejército, que considera que la otra indemnización, la que reconoce el Ministerio de Defensa, es para la novia de Antonio. “El dinero se lo han dado a ella. Ni casados ni pareja de hecho, sólo por ser convivientes”, narra Angelines.
Angelines conserva la bandera de España que cubría el ataúd de su hijo. El cuarto del joven fallecido sigue tal cual lo dejó. En el armario están todos los uniformes que el soldado tenía en Malí.
“El sargento, que no mandó hacer los relevos, que no se preocupó de conocer bien las destrezas y carencias de los militares que servían bajo su mando y que cometió una temeridad.
-[Angelines]. Nos han matado. Nos han quitado la vida de la noche a la mañana. Ya no hay ilusión. Ni tan siquiera el dinero. Lo que más me duele es que alguien haya negociado con la muerte de mi hijo.
Otros "Perros Callejeros" y Delincuentes en España
Juan José vino al mundo en una barraca de Torre Baró, en Barcelona, el 19 de noviembre de 1961. Uno de sus tíos, muerto posteriormente en un tiroteo con la policía, en uno de los muchos fallecimientos trágicos de la familia, bromeó con el tamaño de las deposiciones del bebé. “Parece la mierda de una vaca”. Y de vaca, vaquilla.
El Vaquilla debía protagonizar una película basada en sus andanzas, Perros callejeros (1977), de José Antonio de la Loma, pero estaba encarcelado cuando comenzó el rodaje. En Perros callejeros también actuaba un hermano del Torete, Basilio Fernández Franco, que heredó parcialmente el anterior sobrenombre de su hermano y pasó a ser el Trompetilla o el Cornetilla, al parecer, por el gesto de acercarse la mano abierta al oído para escuchar mejor.
No todos los Fernández Franco tuvieron problemas con la ley. El hermano mayor también heredó la pasión por apretar el acelerador, pero la encauzó adecuadamente: se hizo conductor de ambulancias.
Menos Juan Carlos Delgado, el Pera, la mayoría de delincuentes juveniles han tenido un triste final. El Pera tenía un latiguillo y cuando hablaba repetía cada dos por tres: “Esto es la pera, esto es la pera”. Nacido en Madrid en 1969, hoy es un ejemplo de superación.
El Vaquilla, que siempre tuvo mucha labia y a quien otros presos despreciaban en sus últimos tiempos y apodaban el Boquilla, fue el único que llegó a los 40. Posiblemente de no haber pasado la mayor parte de su vida en la cárcel, la droga o un mal paso se lo hubieran llevado antes. Falleció en el 2003, en la prisión, a consecuencia de una cirrosis.
Muchos delincuentes han sido bautizados de forma ingeniosa. El Orantes era un ladrón de bancos las iniciales de cuyo nombre coinciden con las siglas de la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP). El Boticario se especializó en desvalijar farmacias. El Pulga era un atracador muy bajito, con un hermano muy aficionado a la bebida, el Whisky.
A veces los motes son casi obligados. La Mataviejas, Remedios Sánchez, fue condenada en el2008 a casi un siglo y medio de cárcel, por el asesinato de tres ancianas y la tentativa de asesinato de otras cinco. Sergi Isart, el Ruso, también cumple condena por un asesinato, el del joyero Zósimo González.
En la Brigada de Extranjería recuerdan a ecuatorianos que se llaman Stalin o Lenin. H.E.M., un eximio miembro de la banda de los peruanos, de infausto recuerdo todavía hoy en las autopistas catalanas, en especial en la AP-7, se ha hecho tristemente popular como el Führer de los Andes. ¿Por sus numerosos delitos? No. Muchos otros antes que él, sin embargo, han tenido este sobrenombre.
El Bigotes y el Tonto, que pronto demostrará el origen de su nombre, fueron a la puerta del Palacio de Justicia. “Entra tú, a ver cómo se lo han tomado, que yo te espero fuera”, dijo el primero. El Tonto fue detenido en cuanto pisó la secretaría de la sala que debía juzgarlo. Su cómplice se lo olió y no tardó en irse. Cayó poco después.
El Banano y el Narcotráfico en Granada
Rubén F. U., alías 'El Banano', es uno de esos 'ingobernables'. Con solo 25 años, acumula un historial criminal de 'marrones' que duplica su edad. El 27 de marzo, 'El Banano' adquirió notoriedad nacional al atropellar, presuntamente, a un guardia civil que participaba en un control para vigilar el 'toque de queda' del Covid-19. Iba al volante de un BMW rojo y sin carné de conducir porque nunca lo ha tenido.
Para entonces, la persecución y detención de 'El Banano', al menos en Granada, había eclipsado hasta a las informaciones sobre el coronavirus. Y el 'caso Banano' no había hecho más que empezar. Además de atentar contra un integrante de la Benemérita, Rubén se metió en otro jardín... de marihuana, que es una de las industrias más florecientes de la provincia desde hace ya un lustro.
Este habitual se ocultó en el bajo de un bloque de viviendas de la ciudad de la Alhambra y, sin querer, delató a una docena de vecinos que se dedicaban a la producción de cannabis de 'interior'. Los guardias fueron aporreando las puertas para capturar al fugitivo y, cuando los residentes les franquearon la entrada, pues se toparon con las macetas de hierba.
La mala pata del joven, que ya está entre rejas, dio lugar a una catarata de bulos y leyendas urbanas que se viralizaron en redes sociales a la misma velocidad que el Covid-19 ha colonizado el mundo.
Antes de lo de Rubén, hubo otro 'presunto' que acaparó portadas y titulares a lo largo y ancho del planeta. Fue un vecino de Santa Fe, el municipio que nació del campamento que levantaron los Reyes Católicos para asediar la Alhambra en la batalla final de la reconquista. El hombre se construyó en las afueras de la localidad una réplica de la hacienda Nápoles, la mansión de Pablo Escobar, el difunto padrino de la droga y narcoterrorista colombiano.
El 'hacendado' en cuestión fue encarcelado por un supuesto delito de tráfico de maría. Lo lógico para alguien que tenía como ídolo al 'Patrón'.
Mapa que muestra la ubicación de Granada, España.
Estadísticas de Criminalidad en Granada
En las estadísticas de criminalidad de 2019, Granada figuraba como la séptima provincia con más homicidios: 12.
| Provincia | Homicidios (2019) |
|---|---|
| Granada | 12 |
El Ferrari era anterior a la visita de la fortuna. Incluso es posible que hubiera más. Y, presumiblemente, uno de ellos pertenecía a Antonio F. C., alias 'el Tonto' -así es como se le identifica en su cenotafio del cementerio de Pinos Puente-, un delincuente muy venerado en Pinos Puente que falleció por causas naturales en enero de 2018 en la penitenciaria de Jaén.
Tenía por aquel entonces Antonio, también conocido como 'El pirata de los camiones', 46 años. Una vida corta, pero impetuosa.
