Óscar Pérez: Vida, Rebelión y Trágica Muerte

Óscar Pérez, nacido en Caracas (Venezuela) en 1972, fue un reconocido piloto de helicópteros, paracaidista, especialista en operaciones especiales y actor. Se convirtió en una figura emblemática de la resistencia contra el gobierno de Nicolás Maduro, aunque su vida terminó trágicamente en la masacre de El Junquito.

Óscar Pérez piloteando un helicóptero.

Formación y Carrera Profesional

Pérez era doctor en Derecho Europeo por la EHU-UPV, y licenciado en Derecho por la Universidad de Navarra (1995). En 1996, se unió a la Editorial Aranzadi como analista jurídico.

El Levantamiento Contra el Chavismo

Óscar Pérez se levantó contra la revolución chavista en un desafío que muchos consideraron suicida. El 15 de enero, la tumba de Pérez amaneció protegida por una cruz de rosas blancas, un encargo de su madre, Aminta Pérez, a allegados en Caracas. Para Aminta, cada día es un "aniversario" de la masacre de los siete rebeldes.

LA HISTORIA DE OSCAR PEREZ, AGENTE DE CICPC VENEZUELA

La masacre de El Junquito es una de las fechas clave en dos décadas de impunidad bolivariana. Aquel día, Pérez murió junto a sus compañeros José Alejandro Díaz Pimentel (Contrainteligencia Militar), los hermanos Jairo y Abraham Lugo (guardias nacionales), el militar Abraham Agostini, el periodista Daniel Soto y la enfermera Lisbeth Ramírez (embarazada de uno de los hermanos Lugo), tras el asedio de la vivienda donde se escondían.

Rodeados por casi mil agentes bolivarianos, fueron bombardeados con lanzagranadas, ametrallados durante horas y ejecutados con un tiro de gracia en la cabeza. La matanza se ha convertido en una de las pruebas de cargo más evidentes de las ejecuciones extrajudiciales del chavismo.

Poco importó a los asesinos de El Junquito que los rebeldes hubieran negociado y se hubieran rendido previamente. La orden de Nicolás Maduro era «reducirlo, eliminarlo, matarlo», según desveló el ahora ex jefe del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin). «¡Orden cumplida!», festejó el «presidente pueblo» en una de sus homilías televisivas.

Estado en el que quedó el cuerpo de Óscar Pérez tras el ataque de los soldados gubernamentales.

Reacciones y Consecuencias

«Le arrebataron la vida cobardemente. Asesinaron a mi hijo, a mi hermano menor (muerto en un oscuro episodio), nos quitaron todo, mataron a los perros de Óscar y los colgaron de un árbol. A su padre le quitaron la casa en Galipán (en la montaña que circunda Caracas). Y nuestras propiedades, casas, carros, motos. Se ensañaron de una forma terrible», prosigue Aminta.

La Corte Penal Internacional (CPI) informó al gobierno de Nicolás Maduro de que tiene tres meses para responder ante el fiscal Karim Khan por crímenes de lesa humanidad. Tanto la CPI como la oficina del Alto Comisionado de los Derechos Humanos de la ONU tienen en su poder las pruebas gráficas de cómo los siete rebeldes fueron ejecutados, una autopsia y unas imágenes adelantadas por Crónica en su día.

«No se van a poder librar porque Óscar fue muy inteligente al conectarse en directo y grabar vídeos de lo que estaba ocurriendo. Todo el mundo vio cómo fue la masacre», sentencia Aminta.

En las conexiones en directo que realizó Pérez, bajo el fragor del ajusticiamiento, el rebelde tuvo tiempo para despedirse de sus hijos. Hoy los niños ya conocen la gesta heroica que puede volverse como un boomerang contra el chavismo.

El Legado de Óscar Pérez

«Óscar era un peligro para ellos, le tenían miedo. Y todavía hoy tienen miedo a lo que representa. Él no fue ningún terrorista, en su lucha jamás hirió a nadie. Su único objetivo era la libertad. Cuando sobrevoló en helicóptero el Supremo lo que lanzó fueron granadas sonoras. Su nivel militar era máximo, pero no era un asesino», coinciden Aminta y Luis Armando.

Los cuatro años en el exilio han mantenido a los Pérez en constante vilo. Dolor, venganza, obstáculos migratorios y los estafadores profesionales, que se han servido del nombre de héroe asesinado para obtener dinero.

Un proyecto que puede desvelar cuál era su objetivo: «Capturar a los más altos jerarcas del chavismo y extraerlos a Estados Unidos», atestigua su hermano, que estuvo a punto de convertirse en el octavo miembro del grupo. Y así agitar al pueblo para provocar un alzamiento nacional contra la dictadura.

«El legado de mi hijo es que Venezuela sea libre. Y claro que se puede, hay que seguir luchando por la libertad. Necesitamos ayuda humanitaria e intervención militar, solos no podemos. Si nos uniéramos, todo sería diferente.

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